En 1903 logró su primera plaza pública como Médico de Sanidad de la Armada (dimisionario) por oposición. En 1904 -siendo ya odontólogo- ganó, también por oposición, una plaza de Médico de la Beneficencia Municipal de Madrid y otra de Médico de Baños (habilitado). Durante esta etapa, el Landete médico fue incorporando en su trabajo sus conocimientos como odontólogo, llegando a fundar la primera consulta dental para niños (en las Escuelas de Aguirre) y la primera consulta dental municipal77 en el Ayuntamiento de Madrid.
A pesar de contar con varias oposiciones del cuerpo de médicos ganadas, podemos interpretar, por las palabras del propio Landete, que su vocación era la dentistería, por la que apostó, a pesar de las dudas:
La vocación a la Medicina nació en mí en el hogar paterno; la Odontología en la casa de huéspedes de Madrid cuando vine a estudiar el
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Citado por Pedro Laín Entralgo en su obra: Citado por Pedro Laín Entralgo en su obra: Gregorio Marañón. Vida, obra y persona. 2ª ed. Madrid: Espasa-Calpe; 1976. 33.
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AGA. Educación y ciencia. Lista de méritos y trabajos científicos del Dr. Bernardino Landete, 1914. Caja/legajo: 32/ 13470.
doctorado. Sufrí mucho al decidirme por la Odontología y apliqué tres premios del Doctorado a Otorrinolaringología, Odontología y Prótesis Dental, cuyas matrículas me salieron gratis. Tenía tres oposiciones de médicos ganadas, y entonces el odontólogo era sólo dos años por encima del dentista, pues acababan de nacer, y éste del vulgar sacamuelas. El refugio en la Estomatología me liberó de las primitivas preocupaciones e indecisiones; hoy no lo dudaría un momento78.
Trabajó como médico, de manera puntual, en 1906, en la “Asociación madrileña de sordo-mudos.” También lo hizo como médico odontólogo en la Inspección Médico Escolar, en 1908, y fue especialista del manicomio de Ciempozuelos entre 1910-1914.
Sucintamente estos son los cargos públicos que desempeñó don Bernardino como médico. Será también importante señalar cuál fue la vida socio-profesional de Landete en su relación con las diversas sociedades científicas del momento y su asistencia o participación en los congresos. De todo ello se desprende cuáles eran las parcelas médicas que más le interesaron. Aparte de la Otorrinolaringología (especialidad que como ya comentamos estudió voluntariamente), estuvo desde el principio muy vinculado a la Cirugía.
Todo ello le resultará de gran utilidad (lo que explicaremos en otro capítulo) cuando Landete comience a ejercer como odontólogo.
Su trabajo en la “Asociación madrileña de sordomudos” le movió para acudir al penúltimo Congreso Español de Sordomudos y Ciegos y presentar su comunicación Posibilidad de que hablen los sordomudos. En 1906 asistió a la I Asamblea Nacional de esta misma asociación.
En 1910 y 1912 acudió al III y IV Congreso Español Otorrinolaringología y en 1913 fundó la Sociedad Española de Otorrinolaringología.
Su relación con la Academia Médico Quirúrgica Española se mantuvo a lo largo de toda su trayectoria profesional. En ella, además de presentar un gran número de comunicaciones, defendió su ideal estomatológico de la profesión. Comenzó con el cargo de Secretario primero entre 1910-1911, para pasar a ser Secretario general hasta 1913. Ese mismo año se le nombró vicepresidente, cargo que mantuvo hasta 1915. También fue miembro de la Asociación Española de Cirugía, y en 1908 y 1910, acudió al II y III Congreso Español de Cirugía respectivamente.
Otras sociedades científicas de las que también fue miembro fueron: la Sociedad de Pediatría, acudiendo en dos ocasiones -1911 y 1913- al Congreso Nacional de Obstetricia, Ginecología y Pediatría ; el Ateneo Médico Municipal,
la Academia de Higiene de Cataluña y la Sociedad Española de Dermatología y Sifiliografía79.
De manera puntual podemos señalar su asistencia a otros congresos, como en 1909 al II Congreso de la Asociación Española para el progreso de las Ciencias y en 1913 al Congreso Internacional de Hidrología Geología y Climatología.
Landete no dudó un solo instante de acudir a los foros médicos para impartir sus conocimientos, odontológicos o estomatológicos, en la parcela especializada a la que se acabó dedicando, cada vez que fue requerido, no obstante contaba con una gran seguridad teórico-práctica en su dominio. Pero tampoco habrá que olvidar que su relación con “la clase médica” –sobre todo si tomamos como referencia inevitable a Florestán Aguilar- le reportaba un prestigio añadido entre los prácticos dentales, toda vez que éstos miraban con cierta admiración a los médicos, señores de un estamento consolidado de muchos años. No sería exagerado decir que el principal referente odontológico para los médicos fue su colega Bernardino Landete, en buena medida por su acreditada reputación como operador, transmitida a la larga tanto por los remitentes de sus pacientes –sabedores de los resultados- como por las historias clínicas difundidas en las revistas o por las aportaciones en diferentes congresos, si bien en la madurez de su carrera estuvieron oscurecidas por un
cierto silencio debido a la precariedad en que quedó tras sus posicionamientos políticos anteriores a la guerra civil y sus consecuencias durante la dictadura.
IV. 6. PROFESOR DE LA ESCUELA DE ODONTOLOGÍA
La actividad profesional odontológica de Bernardino Landete se desarrolló principalmente en tres ámbitos: el del ejercicio privado -con su clínica particular-, el público -con los diferentes puestos que ganó por oposición- y el universitario. Es ahora el momento de referirnos a este último apartado.
Parece intuirse la atracción que ejercía sobre Landete el mundo universitario. Su traslado a Madrid, nada más obtener la licenciatura de medicina para hacer los estudios de doctorado y lograr el título de odontólogo, son indicadores de las aspiraciones que podría tener en un primer momento, todavía en una etapa de estudiante similar a la actual de “postgrado”.
Hay que tener en cuenta que la enseñanza de la odontología –en sus dos únicas asignaturas específicas- en sus primeros años, estuvo en manos de dentistas que habían logrado su título por distintas vías80. Landete sería el primer médico que obtendría el título universitario para ejercer la profesión dental. De este modo, Landete, muy seguro de su posición por su licenciatura médica y, después, por su doctorado, podría pensar que tenía mucho que aportar en la incipiente andadura universitaria de la odontología. Era un buen momento para “colocarse” pues el mundo odontológico se nutría del batallón
de los “Cirujanos-Dentistas”, los incipientes “Odontólogos” y los escasos médicos que se incorporaban a través de este último título de reciente creación. Pocos como él podían tener un futuro tan prometedor. Landete, hijo de su tiempo, estaba en el momento oportuno para colmar las aspiraciones que intuía realizables, por supuesto, desde la solvencia científica y profesional.
IV. 6. 1. El marco docente: la Escuela de Odontología y sus