CATEGORÍA 3: Formación del Lector Literario
1.2.2 Categoría de Libro álbum
Esta categoría se encuentra nutrida con los trabajos de Arizpe & Styles (2002, 2004, 2013), Arellano (2008), Tejerina (2008), Rosero, (2010); Consejo (2011), Chiuminatto (2011), Fajardo (2014), Medina (2014) y Vásquez (2014) que presentan desde la mirada estética Sabino, (2010) y educativa Fajardo, (2014); Puerto, (2015) la noción de libro álbum, sus características y las relaciones dialógicas entre los elementos que están dentro de este artefacto cultural, creando una visión ampliada al sugerir que todo debe estar en armonía: texto, ilustraciones, diseño, tipografía, formato, para crear un escenario ideal.
La mayoría de estos analizan sus elementos, en el caso de Rosero (2010) explora y categoriza cinco formas en que la ilustración se relaciona con el texto: el vasallaje, la clarificación, la simbiosis, la ficción y la taxonomía. Aclarando que
existirán muchas más categorías, y que la idea de señalarlas de manera clara y distinta, es mostrar cómo a medida del tiempo y evolución, el libro álbum tiene cada vez más capacidad de conjugar distintas maneras de uso de lenguajes visuales y literarios (p.19).
Por su parte Vásquez, (2014) y Medina, (2014), ofrecen los elementos del libro álbum como la relación de un producto completo en donde cada uno de ellos forman un todo y con el objetivo que sirvan a los educadores para elegir o seleccionarlos para su clase para que prefiguren estrategias de lectura mediadas por estos textos: elementos físicos, tipografía, portada, guardas, diseño de página, diseño gráfico, de la imagen, narrativos y cinematográficos sin olvidar que cada uno de ellos están puestos al servicio de la narrativa.
Tejerina (2008), analiza un libro álbum teniendo en cuenta el autor, los elementos materiales, la construcción narrativa, las imágenes, el lenguaje, los contenidos educativos y la valoración final, con el fin de brindar herramientas que ayuden a valorar el libro álbum y para la importante tarea de formar un mediador que promocione la lectura.
Arizpe y Style, (2003); Arellano, (2008); Sabino, (2010); Chiuminatto, (2011), se sitúan en la imagen como entrada al mundo simbólico del arte, al placer de contemplar y sentir y a la relación texto – imagen, como recurso de gran relevancia dentro de las tareas de fomento a la lectura que impulsan las escuelas y las bibliotecas, todo ello sin perder de vista el carácter específico del libro ilustrado en el que las imágenes se inscriben en una secuencia narrativa. Ahora, Arizpe (2013) añade que “el lector debe atender los diversos elementos semióticos ofrecidos por el autor/ilustrador, crear puentes y llenar vacíos en una labor interactiva y recursiva de construcción de significados” (sp.).
A su vez, el artículo de investigación desde Bajour & Carranza (2002), se considera importante de abordar no sólo por el reconocimiento actual de las investigaciones de las autoras frente al tema del libro álbum y la formación de lectores, sino por la selección de una bibliografía de 105 títulos de reconocidos escritores e ilustradores que comprenden los años desde 1974 hasta el 2002 resultando ser un material valioso, actual y de lectura imprescindible en las listas de la LIJ (Literatura Infantil y Juvenil) y para la biblioteca del mediador escolar. Igualmente se retoma de las mismas autoras (2003) el artículo “El libro álbum en Argentina” que señala la importancia de la imagen en estos libros y las posibilidades infinitas que regala a la imaginación, visibilizando las técnicas de construcción de la ficción de este artefacto llamada metaficción que
desenmascaran las series de convenciones con las que normalmente el lector se acerca a una narración.
Este planteamiento se aborda de manera profunda en la tesis doctoral de Silva - Díaz (2005) y que resulta necesario conocer como un aprendizaje literario desde la narrativa metaficcional porque implica la actualización de los conocimientos sobre las convenciones, la reelaboración de las reglas del juego literario en donde la intención es mostrar que los personajes son construcciones y no personas. Esto desde la autora Silva – Díaz contribuye a que los lectores adviertan acerca de la complejidad e irregularidad de los álbumes metaficcionales que atacan las convenciones, diversifiquen las maneras en que se representa un concepto y por ende aumente su flexibilidad cognitiva.
Lo descrito hasta ahora muestra la versatilidad del libro álbum y sus elementos que constituyen un recurso atractivo y contribuyen a complementar el significado que de manera consciente y crítica permiten enriquecer el proceso interpretativo y la construcción de sentidos. Ahora, si a los encuentros de lectura con el libro álbum se invita la figura del mediador estos serán más beneficiosos porque permitirán conocer y reconocer este género hecho de múltiples lenguajes, abordarlo desde diversos planteamientos que van desde lo estético hasta los saberes específicos y así favorecer y enriquecer varios modos de ser leído.
Estos antecedentes igualmente señalan el papel de este artefacto cultural como clave fundamental en la creación del hábito lector y la formación de lectores literarios por lo que se presenta como una alternativa que abre caminos interpretativos y de disfrute en los niños y que por lo tanto demanda propuestas de promoción que lo inviten a entrar al aula. En resumen, el desafío es diseñar e implementar propuestas que den cuenta de la libertad que ofrece el libro álbum para ampliar los horizontes desde la construcción de significados sin perder de vista el disfrute de leer en un ambiente escolar de primer ciclo desde la diversidad que ofrece una institución distrital, advirtiendo que este último aspecto es el objetivo que enmarca la presente investigación.