1. INTRODUCCIÓN
2.4. MARCO LEGAL
4.1.4 CAUSAS DE VIOLENCIA ESTUDIANTIL EN ADOLESCENTES DE
Fuente: Investigación directa Elaborado: Raúl Vizcaíno
Los actos de violencia estudiantil tipificados anteriormente son provocados por los factores influyentes, ya mencionados y en orden de incidencia se recuerda: Composición familiar, social cultural, medios de comunicación, relaciones interpersonales y ambiente escolar, de los cuales se han detallado las siguientes causas:
El gráfico señala que, el 8% (5 personas) sostiene que los antivalores como: la corrupción, injusticia, calumnia, mentira, envidia, etc., propios de nuestra idiosincrasia ecuatoriana, son causas de la violencia estudiantil de consideración muy significativa (Factor social cultural).
El 8% (5 personas) sostiene que las malas amistades y por consiguiente, un 11% (7 personas) sostiene al consumo de drogas y sus derivados (cigarrillo y alcohol) como de grave influencia, lo cual amerita una gran preocupación (Factor relación interpersonal).
Un mínimo del 4% (3 personas) sostiene que la información e imágenes de violencia y pornografía constituye una causa de mediana influencia. (Factor medios de comunicación).
El 6% (4 personas) considera que la depresión que siente el joven al interior de este tipo de hogares es poco influyente, sin embargo el 12% (8 personas) considera que la desatención del padre/madre/familiares frente al cuidado y guía de los hijos es una causa muy significativa a tomarse en cuenta, mientras que un mínimo de 5% (3 personas) sostiene que la baja autoestima del joven es una causa muy influyente, pero un 9% (6 personas) considera que la desvaloración del dinero por parte del joven dentro de su hogar es un porcentaje considerable, por tanto preocupante. Sólo un 5% (3 personas) sostiene que la pobreza o escaso ingreso de dinero que vive el adolescente en el hogar constituye una causa de influencia, pero un alto 12% (8 personas) sostiene que el libertinaje que viven los jóvenes en el ceno de este tipo de hogar y fuera de él es de enorme influencia; el 11% (7 personas) sostiene que la violencia intrafamiliar que sufre el niño/adolescente al interior del hogar es una causa principal que ejerce enorme influencia directa sobre la violencia estudiantil, mientras que un 9% (6 personas) mantiene que una escasa comunicación al interior de la familia es una causa que influye mucho (Factor composición familiar).
Por consiguiente, una vez analizados estos datos, y en correspondencia a los resultados anteriores respecto a la preponderancia de los factores de influencia directa, en su orden, se establece las causas principales que provocan violencia estudiantil en adolescentes que provienen de hogares disfuncionales incompletos, de entre ellas tenemos: El libertinaje, la desatención y la violencia intrafamiliar son de enorme influencia, mientras que: la desvaloración del dinero, la escasa comunicación familiar, la depresión, la baja autoestima y la pobreza son de menor
influencia, propias del factor composición familiar; el consumo de drogas y sus derivados (cigarrillo y alcohol) así como las malas amistades son del factor relaciones interpersonales; los antivalores del factor social cultural. Como causas de menor influencia se tiene a la información de violencia y pornografía del factor medios de comunicación.
Una vez que se ha obtenido eficientemente la información requerida a lo largo del planteo de los objetivos específicos de la presente investigación (establecimiento de los factores que perjudican el desarrollo de este tipo de adolescentes, así como las causas de la violencia estudiantil), se puede esclarecer ya la concreción misma del objetivo general del trabajo de tesis; por lo cual se afirma y se sostiene que, efectivamente, el contexto de la realidad psíco afectiva de los hogares disfuncionales incompletos constituye de enorme incidencia directa y permanente sobre los actos de violencia estudiantil que cometen los estudiantes del Colegio Nacional “Abelardo Moncayo” de la ciudad de Atuntaqui.
CAPÍTULO V
5. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
5.1. Conclusiones
Después de aplicado el método de la triangulación se consigue un análisis pormenorizado y en concordancia a la magnitud de los resultados obtenidos respecto a cada interrogante, se expone las siguientes conclusiones, a fin de determinar una visión específica del nivel de incidencia que tiene el ámbito de un hogar disfuncional incompleto en el desarrollo de los adolescentes que son a la vez ex estudiantes del Colegio Nacional “Abelardo Moncayo”, y que cursaron los décimos años de educación básica durante el periodo escolar 2008 - 2009, mismos que proyectan su inestabilidad psíco afectiva social a través de los actos de violencia estudiantil al interior de las instalaciones, motivo de la preocupación inicial.
Específicamente, al Colegio Nacional “Abelardo Moncayo” asisten estudiantes que provienen de hogares disfuncionales incompletos que en su gran mayoría provienen de hogares guiados por sus madres, por sus abuelos y en última instancia por sus padres. Y al ser la institución educativa pionera y una de las más principales dentro del cantón Antonio Ante, es comprensible que esta realidad obtenida, se la considere factible hacia toda la comunidad anteña en general.
La comunidad educativa estudiada admite que el factor de mayor perjuicio para el desarrollo del adolescente de hogares disfuncionales incompletos es el de composición familiar, luego es el factor relaciones interpersonales, seguido por el social cultural, muy poco el factor medios de comunicación y en nada causa efecto el factor ambiente escolar. Esto es muy comprensivo ya que es el ambiente afectivo familiar el factor base de la formación del ser humano, a partir del cual giran los demás factores, así como también éste se provee de ellos para la adaptación del ser en su contexto, en circunstancias y en un periodo determinados.
Para el contexto de la comunidad educativa investigada, los tipos de actos de violencia estudiantil son: físicos y psicológicos o verbales, y que los adolescentes que provienen de hogares disfuncionales incompletos como estudiantes del Colegio causan actos de violencia psicológica más que de tipo físico, con lo cual se ratifica una gran preocupación.
Los actos de violencia estudiantil ocasionados por este tipo de adolescentes estudiados son:
Un elevado porcentaje de estudiantes provoca actos de violencia psicológica de carácter verbal como: La puesta de sobrenombres entre estudiantes y a profesores, insultos entre estudiantes, interrupción en el aula entre ellos y contra profesores, intimidación física y psicológica, y en menor proporción la escritura de grafitis.
En menor número de ellos, provocan actos de violencia física directa expresada en pelea de puños entre estudiantes y, de manera indirecta pero en menor proporción, la destrucción de bienes de la Institución.
De la anterior conclusión se deduce por tanto que, las causas que influyen de manera decisiva en los adolescentes que provienen de hogares disfuncionales incompletos y que ocasionan actos de violencia estudiantil en el contexto del Colegio, en su orden están:
Del factor composición familiar: el libertinaje, la desatención del padre/madre/familiares y la violencia intrafamiliar.
Del factor relaciones interpersonales están: el consumo de drogas y sus derivados (cigarrillo y alcohol) y, las malas amistades.
Del factor social cultural son: Los antivalores (corrupción, injusticia, calumnia, mentira, envidia, etc.)
Las causas de perjuicio moderado, pero no por ello subestimadas, dentro del factor composición familiar están: La desvaloración del dinero, escasa comunicación familiar, la depresión, baja autoestima y la pobreza.
Una causa de perjuicio moderado del factor medios de comunicación es: el acceso a información violenta y pornográfica.
La determinación de las causas anteriores provoca en el adolescente que proviene de hogares disfuncionales incompletos una actitud de violencia más no de timidez y aislamiento dentro del Plantel Educativo, lo cual es demasiado preocupante.
Consecuentemente, el seno de la comunidad educativa, objeto de nuestro estudio, considera que el ambiente de un hogar disfuncional incompleto constituye indudablemente un problema de gran magnitud y de enorme influencia para el normal desarrollo de los jóvenes.
5.2 Recomendaciones
La profundización de la temática, deja por sentado que es menester inculcar en la mentalidad de los personeros que conforman la Comunidad Educativa del Plantel (autoridades, docentes, estudiantes, padres/madres de familia, líderes comunitarios y actores sociales), respecto a la característica que conlleva la concepción de este fenómeno social, peculiar forma de vida en la que se debaten muchos de los estudiantes; porque sólo entendiendo su problema se podrá entenderlos mejor.
La visión general sobre el contexto socio cultural, educativo y familiar provista desde la perspectiva de los actores investigados permite disponer un panorama sobre el cual se puede conocer más de cerca y de manera específica la realidad y condiciones familiares, que con mayor auge se ha dado y que identifica a la sociedad del Cantón Antonio Ante; es así que, reviste de mucha importancia contar con dicha realidad inobjetable, pensando siempre que los jóvenes provienen específicamente de hogares disfuncionales incompletos, donde, en su mayor parte, son guiados por sus madres, otros guiados por tan sólo sus abuelos y en última instancia por sus padres o demás familiares, conocimiento que permite cimentar y partir hacia nuevas investigaciones.
Una vez hecha esta especificidad sobre la realidad del fenómeno social que encierra a los adolescentes del Cantón Antonio Ante, se puede deducir entonces, que los jóvenes anteños que llegan a estudiar a la institución son personas en desarrollo que provienen de hogares disfuncionales incompletos guiados por sus madres, sus abuelos y en muy pocos casos, guiados por sus padres. Esta concreción permite entonces identificar a este tipo de estudiantes a fin de plantear estrategias de soluciones específicas, apegadas a sus condiciones y falencias de vida que ya se conoce.
La práctica (conocimiento empírico) precede a la teoría (conocimiento científico) y viceversa, constituyen un par dialéctico, que ha permitido objetivizar la magnitud de influencias que convergen el ámbito de un hogar disfuncional incompleto sobre el desarrollo “normal” del adolescente; es decir que, la investigación ha permitido revelar “desde el interior” de cada elemento investigado, el enorme vacío que deja este tipo de hogares en los jóvenes; para lo cual se hace necesario en cada oportunidad y en cada instancia institucional o personal, a quienes de una u otra forma están involucrados, crear y otorgar momentos significativos que compense en algo ese “vacío”.
Todos los factores identificados en la investigación: Composición familiar, socio cultural, relaciones interpersonales, medios de comunicación y escuela, respecto a la influencia positiva y/o negativa hacia la formación del adolescente conllevan una organización sistémica, sistemática y sincrónica; es decir, que todos giran en torno a una sola y determinada realidad, misma que “forman” al ser humano. Sin embargo, no se debe dejar de lado que, es el factor afectivo familiar el que adquiere mayor preponderancia inicial en esta labor formadora, desde una visión cronológica en la vida del hombre por supuesto, de allí la total consideración que se debe disponer y contribuir como una responsabilidad de todos y todas las instancias hacia el desarrollo psicológico afectivo familiar que requieren los jóvenes que provienen de este tipo de hogares.
Frente a este respecto se establecen, por la investigación en equidad a la realidad Anteña e Institución Educativa, las causas que provienen de los factores
anteriormente identificados, y que por tanto, no se puede hablar de muy principales y poco principales, ya que cada una converge al fortalecimiento y/o debilidad en la formación del adolescente. Sin embargo cabe sugerir que frente a esta dura realidad, se contribuya a que la “carga” sea menos pesada para ellos, mediante una actitud y aptitud activa, positiva y paciente de parte de todos los componentes humanos (padres/madres, docentes, autoridades, líderes, instituciones, etc.) a que ellos sean mejor “comprendidos” en toda la extensión de la palabra y más que todo, ayudados en toda ocasión.
El afán investigativo llegó a establecer que, las causas detectadas en el contexto específico del entorno crean un alto nivel de predisposición y de acción violenta que, frecuentemente cometen este tipo de adolescentes, frente a un escaso margen de actitud pasiva, con lo que se evidencia el fenómeno en sí y que desencadena en problemas de toda índole, a lo cual se debe estar no solo alerta sino propender a tomar medidas de contingencia interinstitucionales y departamentales, mismas que contribuyan a mejorar la estabilidad emocional, social y educativa a beneficio exclusivo de estos jóvenes.
Si una gran mayoría de adolescentes que provienen de este tipo de hogares se muestran propensos a cometer actos de violencia estudiantil dentro del establecimiento educativo, no es menos cierto que se encuentren catalogados dentro del historial disciplinario en las diversas instancias legales de la misma Institución; por lo que, queda en claro que no solamente las diversas instancias que convergen frente a la disciplina educativa deben conformarse o limitarse a un sucinto análisis del contexto inmediato del aparecimiento del hecho violento sino en “ir más allá”, a fin de fomentar la disminución de la causa y por ende del problema.
Esta previsión de violencia estudiantil por parte de este tipo de adolescentes al interior del establecimiento, tiene su concreción en el cometimiento frecuente de actos de violencia de orden psicológico más que de tipo físico, por lo que, son actos que a más de formar parte inherente del currículo educativo oculto, constituyen un problema que en cierto modo difiere de la realidad de cada
institución, de su ubicación geográfica, de su momento histórico y circunstancial, a los que necesariamente habrá de disponer y de incluir dentro del Proyecto Educativo Institucional (P.E.I.), el diseño de medidas y/o acciones que promuevan no solo la calidad en su conjunto sino también la calidez de la educación.
Se constituye en evidencia propia, y no puede ser de otra forma, que la institución educativa cuente con recursos especializados para ayudar a los docentes cuando se presentan casos de estudiantes asociados a rasgos de indisciplina; pero no indagar en aspectos clínicos sino más bien en aspectos de orden socio efectivo y pedagógico de las familias y del centro de enseñanza.
Existe la concepción en los docentes que consideran que el dedicar un tiempo a temas de organización social del aula, ya no le quedará tiempo para enseñar los contenidos. Sin embargo, las consideraciones filosóficas de la educación pregonan que solo se consigue calidad y eficacia en el aula al fomentar un clima de calidez sobre el cual se pueda desenvolver el aprendizaje total. Todo el tiempo que se ocupa en enseñar “en la práctica” a los estudiantes a comportarse de manera solidaria, respetuosa, constructiva y organizada socialmente desde su edad temprana, no es tiempo perdido sino que se constituye un requisito para poder enseñar y aprender.
Un ambiente ordenado que promueva el “aprender en toda su magnitud” a de traspasar los problemas de agresión y violencia escolar de un grupo de estudiantes, para centrarse en la organización del aula y de la escuela un su conjunto. Se trata de favorecer un ambiente de apoyo, donde se atiende, dentro de lo posible, a las necesidades y dificultades individuales de los estudiantes con una ética de preocupación humanitaria, construyendo unos principios que guíen las relaciones interpersonales.
Pretender que un centro educativo se mantenga en una calma continua es alejarse de la realidad escolar. Por ello, los conflictos y el mal comportamiento de los estudiantes hay que admitirlos como parte de la vida cotidiana del centro, y
por tanto en un elemento de responsabilidad de los docentes, es decir, un aspecto de la profesión y no tanto un impedimento para el desarrollo de la tarea educativa.
Se promulgue de manera muy acentuada la urgente intervención de los elementos de la familia frente a la coordinación de los eventos educacionales y viceversa, es decir lograr una fusión conjunta de ambos contextos hacia la unificación de objetivos de formación.
Se debe dejar por sentado que, el papel de los miembros de la familia frente a la presencia de este tipo de casos de agresión causados por los adolescentes/estudiantes va más allá de la simple necesidad de reforzar los lazos entre institución escolar, ambiente social y familiar. Esta recomendación, obliga entonces, a revisar el ámbito de acción y a profundizar los niveles de responsabilidad de los tres contextos.
Otros contextos que fomentan la educación de los adolescentes como las actividades del ocio o del trabajo (como en el caso de la actividad textil y económica de la población de Atuntaqui), y los medios de comunicación y la tecnología, ejercen un papel fundamental de manera individual y su socialización. Por lo visto, no se trata que quitar o delimitar responsabilidades a los centros de estudio en tareas que son incuestionablemente en parte de su labor principal, sino de aclarar o establecer parámetros de responsabilidad y de acción, precisamente para evitar la confusión de algunos de los sectores al dejar de lado, y como excusa ineludible, para no asumir este compromiso frente a la enseñanza.
Finalmente, se comparte a plenitud que la institución educativa no tiene ni debe enmarcarse en el tratamiento de los casos de agresión y violencia estudiantil bajo la regulación y aplicación de normas y reglamentos previsibles únicamente, sino en estructurar planes de acción colectiva y de orden interinstitucional, si se desea contribuir de manera eficiente y efectiva a una sólida solución frente a este tipo de vicisitudes escolares. Por ello, es un estamento de la sociedad que, en primera instancia, debe incidir necesariamente sobre la orientación y participación de los demás contextos; se refiere con ello a que es necesario planificar una
intervención intencional sobre el conjunto de los demás ámbitos en los que la persona se desarrolla, y no solamente sobre el ámbito escolar.
6. BIBLIOGRAFÍA
1. Alquinga M. (2006). Ética y responsabilidad social. Quito: Codeu.
2. Antunes C. (2006). Inteligencias múltiples. Perú: Alfaomega Grupo Editor. 3. Chuquín M. (2006). La autoestima influye en el rendimiento académico en los
novenos años “A” y “B” de educación básica del Colegio Particular Mixto “San Pedro Pascual” de la cuidad de Ibarra, Ibarra: UTN.
4. Código de convivencia del Colegio Nacional “Abelardo Moncayo” (2008). Atuntaqui: Cam.
5. Constitución de la República del Ecuador (2008). Ecuador: Consejo Nacional Electoral.
6. Deutsch M., Krauss R. (1991). Teoría de psicología social. Madrid: Alianza. 7. Diccionario enciclopédico ilustrado (1990). Barcelona: Océano uno. 8. Enciclopedia autodidáctica océano (1990). Barcelona: Edit. Océano. 9. Engler A. (2008). Mental Health. Revista. Ohio: Océano.
10. Explorer.com.ec/noticias-ecuador/laagresión. 10 de junio 2009.
11. Explorer.com.ec/noticias-ecuador/desaceleraciónenlaeconomía. 10 de junio 2009.
12. Farias A. (1999): El proyecto de investigación. Guía para su elaboración, Caracas: Episteme.
13. Fernández I. (2006). Escuela sin violencia: Resolución de conflictos. Perú: Alfaomega Grupo Editor
14. Fraga R., Herrera C., Fraga S. (2007). Investigación socioeducativa. Quito – Ecuador: Klendarios.
15. Gómez M. / Mir V. / Serrats M. (2006). Propuestas de intervención en el aula. Perú: Alfaomega Grupo Editor.
16. Hernández R. / Fernández C. / Baptista L. (2006). Metodología de la investigación. México D.F.: Mc Graw Hill.
17. Innfa (1997). Adolescencia y sexualidad. Revista fascículo 6. Quito: Innfa. 18. Lascano J. / Muñoz S. (2005): Las relaciones socio afectivas en el proceso de
enseñanza aprendizaje en los niños y niñas del 1º año de educación básica del jardín de infantes “José Reyes” de la parroquia de Urcuquí, Ibarra: UTN. 19. Laso M. (2006). Técnicas de resolución de conflictos. Quito: CODEU-UTE.
20. Latacumba H. / Ortega J. (2006): Efectos que causa la migración de los padres en el autoestima de los adolescentes que cursan los octavos años de los Colegios Universitario “UTN” y Víctor Mideros, Ibarra: UTN.
21. Leiva Zea F. (1999). Pedagogía para una educación diferente. Quito: Radmandí.
22. Leyes de la familia (2003): Código de la niñez y la adolescencia. Ecuador: Edi-Gab.
23. Manual de legislación educativa (2007). Quito: Pacífico
24. Manual para el desarrollo de trabajos de grado (2008). Quito: UTE.
25. Martí E., Onrubia J. (2006): Psicología del desarrollo: el mundo del adolescente. Perú: Alfaomega Grupo Editor.
26. Mayers D. (2008): Psicología social, Colombia: Mc Graw Hill. 27. Moscovici S. (1985). Psicología social. Barcelona: Paidós Ibérica
28. Noriega A. (2007). Psicología del adolescente: problemas y soluciones. Lima: Mirbet.
29. Oña H., Ketty R. (1988): Historia y geografía de la provincia de Imbabura. Ecuador: Edicosa.
30. Pascual A. (2006): Clasificación de valores y desarrollo humano. Perú: Alfaomega Grupo Edito.
31. Pérez J. (1997): La aventura de la investigación científica. Ibarra: PUCE-I. 32. Portalecuador.ec/module-Noticias-noticias-id-24441php 10 de junio 2009.