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II. REVISIÓN LITERARIA

2.3 MARCO CONCEPTUAL

2.3.4 Chimbote y el cambio climático

Uno de los impactos más severos que tiene el cambio climático en nuestro planeta se da en las zonas costeras, que se traducen en la elevación del nivel del mar, incremento de las temperaturas superficiales del mar, fusión del hielo de los mares, una mayor evaporación, modificación en la red alimentaría marina, entre otros (BCRP,2009).

El Perú cuenta con 22 ciudades costeras y el 70% de su población (aproximadamente 18 millones de habitantes) se localiza en estas áreas, es decir; 7 de cada 10 peruanos vive en las ciudades costeras y la actividad industrial pesquera se desarrolla en este ámbito, siendo la región Ancash y la Ciudad de Chimbote la zona de mayor productividad pesquera (Municipalidad Provincial del Santa, 2012).

En el Perú se dan cuatro considerables ámbitos de modificación, que tanto en las condiciones climáticas como del entorno ocurren en las zonas costeras. Estos no son iguales a lo largo de la costa, sino que varían en correspondencia a las condiciones específicas existentes, tanto en el mar como en la tierra (CooperAcción, 2009).

 Cambios en las condiciones oceanográficas y en la vida marina

 Incremento del nivel medio del mar

 Incremento de la temperatura ambiental en la zona costera

 Desaparición de los glaciares permanentes alto andinos y disponibilidad del agua

En la región Ancash, se encuentra el Parque Nacional Huascarán donde se ubica la cordillera tropical más alta del mundo, y el pico más alto del Perú, el nevado Huascarán con más de 6,678 metros sobre el nivel del mar. Al haberse iniciado el retroceso de los glaciares, este impactará en la disponibilidad del agua para actividades productivas y de consumo sobre el Puerto de Chimbote, zona costera de mayor importancia en el litoral peruano.

Chimbote, con sus cerca de 400 000 habitantes, compartidos en sus dos distritos: Chimbote y Nuevo Chimbote, es el espacio urbano más vulnerable al cambio climático en la Región Ancash. Esta urbe se caracteriza por carecer de una adecuada planificación urbana, donde se aprecian invasiones de terrenos, con núcleos importantes de pobreza. Aproximadamente

la mitad de la población está asentada en la ribera de la bahía “El Ferrol”, entre 2 a 4 msnm, sobre un humedal perfectamente funcional, cuyo nivel freático es controlado por una serie de drenes construidos a inicios de los años ’40; siendo además afectada por la constante erosión del litoral. El cauce natural del río Lacramarca, que atravesaba el casco urbano de la ciudad de Chimbote en el año 1972, a causa de la amenaza de inundación por el evento “El Niño”, fue desviado hacia el sur del mismo humedal, el cual mantiene sus cualidades naturales. La otra mitad de la población, la más joven, habita o desarrolla sus actividades sobre un terreno de dunas, a más de 20 msnm. La población del distrito de Nuevo Chimbote utiliza el agua del rio Santa para su provisión de agua potable, en tanto que los moradores del distrito de Chimbote, utilizan para el mismo fin el agua del subsuelo del humedal. En Chimbote existen alrededor de 1400 pescadores artesanales, que dependen de la riqueza biológica del litoral marino. Aproximadamente el 24% de la población económicamente activa (PEA) de Chimbote depende directamente de la industria pesquera (producción de conservas y harina y aceite de pescado). Un gran porcentaje de las viviendas están construidas de material provisional, casi todas tienen techo plano al igual que los edificios públicos y privados. Además, las calles y avenidas no cuentan con canales de drenaje para evacuar las lluvias (Loayza, 2015).

En el contexto del cambio climático, uno de los principales impactos para Chimbote sería la disminución del stock de anchoveta, principal recurso hidrobiológico extraído, con repercusiones de índole económico y social, por la probable desaparición de la industria de la harina y aceite de pescado, escenario que ya ha sido experimentado en eventos “El Niño” fuertes. Al elevarse el nivel medio del mar, la infraestructura urbana, viviendas, edificios, centros comerciales y recreacionales, así como las vías de comunicación terrestre local y nacional, serían progresivamente invadidos por el agua marina. Se pronostica que en el litoral norte del país se dará la mayor variación de la temperatura del aire, lo que convertirá progresivamente a Chimbote en una zona lluviosa, con impactos impredecibles, ya que por un lado se darán desbordes del rio Lacramarca, el que además en algún momento retomara su cauce natural por el centro del casco urbano de la ciudad, y por otro lado las calles y avenidas construidas sobre terreno arenoso tendrán alta probabilidad de ser erosionadas, lo que afectará en la infraestructura urbana y vial. Los probables desbordes del rio Lacramarca, como los experimentados en los eventos “El Niño”, ocasionarán la destrucción de terrenos de cultivo y de tramos de las avenidas E. Meiggs y

J. Pardo, vías de comunicación no solo interdistritales, sino que comunican el norte del país con el sur. Estas lluvias originarían inundación de calles y avenidas, ya que estas no están preparadas para evacuar las aguas de lluvia. Por otro lado, los techos de las viviendas, sobre todo precarias de los cinturones de pobreza, colapsarán ya que no han sido construidos para soportar la acumulación de agua, ocasionando la perdida de bienes y atentando en contra de la salud y seguridad de las familias (Loayza, 2015).

Por otro lado, el nivel de desinformación sobre el cambio climático y sus efectos en las zonas costeras, en especial de las autoridades locales y regionales es preocupante, son ausentes las estrategias de prevención y respuesta en sus planes de desarrollo y presupuestos, lo cual incrementa el grado de vulnerabilidad a la que están expuestos.

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