Capítulo IV: Espacios vividos
IV. Ciudad de Mis Sueños como lugar de expulsión
Un hecho que todos los entrevistados resaltaron fue que muchos de los que habían sido relocalizados en la ciudad-barrio se han ido de la misma, ya sea porque volvieron a La Maternidad o porque buscaron otro lugar donde vivir83. El relato de esta situación siempre fue acompañado por el deseo por parte del entrevistado de realizar lo mismo, de volver al antiguo asentamiento o de simplemente poder dejar la ciudad- barrio. Vivir en Ciudad de Mis Sueños es, para los vecinos trasladados desde Villa La Maternidad, encontrarse situado dentro de un espacio marcado, aislado y con un entorno violento que no promete ningún tipo de seguridad, ningún sueño. Producto del desarraigo territorial y la propia cotidianeidad, la angustia y el agobio se convierten en sensaciones comunes que redefinen significados.
“acá hubo gente que no estuvo ni 15 días que ya la había vendido… Hoy por hoy me dan por elegir volverme a La Maternidad, me vuelvo…sí, sí, yo sí me volvería…” (M., 53 años, 4 hijos)
“la mayoría de la gente se fueron, de esta cuadra deben haber quedado 5 o 6 familias nada más, porque todas las demás son gente que han venido y le han comprado al dueño, el dueño vendió y así…” (P., 45 años, 7 hijos)
El deseo de abandonar la ciudad-barrio es compartido por muchos de sus habitantes; la esperanza que en 2004 se depositó en la casa propia, hoy está puesta con mayor peso, en La Maternidad, Alberdi o, en una cadena de equivalencias, en otro
lugar. Ese deseo se construye de acuerdo a cada historia personal y a cada vivencia,
pero se reconoce que la relegación territorial, los conflictos del barrio, los problemas con las fuentes laborales y/o el desarraigo constituyen aspectos muy importantes en su construcción. Esto es, al sentir que forman parte de una “comunidad imposible” (Wacquant, 2001), es que muchos anhelan/despliegan la estrategias de marcharse.
“me gustaría encontrar un buen trabajo y poderme mudar de acá para otro barrio…está difícil igual, eh” (J., 55 años, 2 hijos)
En un principio, los motivos por los cuales aún permanecen en la ciudad-barrio se relacionan con esa condensación de sentido fetichista alrededor del “techo” y la “casa propia” como garantizadores de una mejor vida. Sin embargo, esa fantasía hoy es
83 No encontramos datos oficiales que ratifiquen esta situación, sin embargo - y en coincidencia con el
relato de los vecinos- es también reconocida por los encargados del Consejo Territorial, que desde hace 2 años está funcionando en el barrio con el objetivo de dar los títulos a las viviendas.
referida conun tono de nostalgia y resignación. Ante cualquier posibilidad de mudarse, ninguno dudaría en dejar la ciudad-barrio, pero esa posibilidad se percibe lejana. El sueño de “progreso” y “mejora”, estructurado desde el discurso oficial y en sus propias subjetividades, no se hizo realidad; y así, el supuesto lugar sólido terminó caracterizándose por la fragilidad y la conflictividad.
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El relato de la experiencia del vivir en Ciudad de Mis Sueños es diferente de acuerdo a cada sujeto; sin embargo encontramos que las dimensiones desarrolladas en este capítulo, sin bien con particularidades según los agentes, aparecían recurrentemente en estos relatos.
Antes del traslado, Ciudad de Mis Sueños era para los vecinos de villa La Maternidad el techo soñado: un espacio concebido, idealizado y construido por mitos, utopías y deseos. Sin embargo, la relegación territorial de Ciudad de Mis Sueños repercutió en planos prácticos de la vida cotidiana, como así también en sus planos simbólicos, donde esas representaciones se vieron interpeladas. Se debilitaron o desaparecieron vínculos y redes sociales que estos sujetos poseían, lo cual limitó sus interacciones y oportunidades. A la vez, la distancia física se constituyó en una distancia social, lo cual se expresó en un sentimiento de desolación manifestado recurrentemente en los relatos.
Ciudad de Mis Sueños es vivida hoy como un estigma territorial ya que, en términos de Wacquant, es identificada en los imaginarios sociales como uno de esos pozos urbanos a los que no se puede entrar, un área de amenaza de donde provienen los
parias urbanos (2001). Con mucha claridad, los moradores de la ciudad-barrio tienen
una vívida conciencia de que están segregados en un espacio que los descalifica colectivamente.
Esa homogeneidad aparente con que es definida desde el exterior la ciudad- barrio, es totalmente imprecisa para aquellos que viven en la misma. Múltiples territorialidades, construidas a partir de antiguas identidades territoriales, definen un espacio conflictivo y tenso. La ciudad-barrio se encuentra hoy sectorizada de acuerdo a la ubicación de los asentamientos que fueron relocalizados, y es esa sectorización (concebida en un principio e incorporada luego por los mismos sujetos), la que opera en la construcción de prácticas y sentires que terminan reproduciendo una lógica de identificación y división territorial.
Ciudad de Mis Sueños no se constituye en un espacio de referencia identitaria para los sujetos que desde hace 7 años viven en ella, no se constituye en un espacio en relación con el cual se reconozcan y afirmen sus identidades. La ciudad-barrio es el lugar donde “les tocó vivir”, pero al que desearían abandonar. Este deseo da cuenta de que a pesar de su anclaje actual, estos sujetos no sienten ningún tipo de apego por el lugar.
El hecho de estar viviendo ahí y de valorar la “casa” como un bien propio, no implica entonces un arraigo. De hecho, en las entrevistas se observa una clara diferencia entre los relatos que aluden al entorno de la “casa” y aquellos que se refieren a “Ciudad de Mis Sueños”. La primera es la casa soñada, y la segunda es el lugar hostil, en el que no participan y del cual no se sienten parte.
El traslado hizo a la territorialización (forzada) de cada uno de estos sujetos en Ciudad de Mis Sueños. En el cotidiano éstos comenzaron a ser parte integrante de ese espacio, que hasta el momento había sido maqueta de un constructor. Así, la imagen antes ideada desde la abstracción comenzó a ser construida a partir de la experiencia de vivir colectivamente en la ciudad-barrio. Es en ese devenir cotidiano donde comenzaron a aparecer dramas, sufrimientos, identidades impuestas, tensiones, necesidades y ritmos que no eran los pronunciados en las representaciones del Estado provincial. La idealización construida no está expresada hoy en los espacios de representación.
La maqueta que negó lo vivido, lo manipuló y lo volvió instrumental a sus fines imponiendo sentidos y prácticas y que se presentó bajo la bandera de la homogeneidad, el orden, la coherencia, la transparencia y la justicia, entra en contradicción con la espacialidad de la vida cotidiana, entra en contradicción con el habitar de los sujetos que a ella fueron trasladados. Ciudad de Mis Sueños fue construida como un territorio
de relegación/dominación en la ciudad cordobesa que hoy refleja su producción