2.5 Las referencias culturales
2.5.2 Clasificación de las referencias culturales
Vlakhov y Florin (1970) al mencionar el término realia, lo dividen en cuatro aspectos: geográficos y etnográficos, folclóricos y mitológicos, objetos cotidianos, sociales e históricos. Por su parte, Nida, en su libro Toward a Science
of Translating, ya hacía referencia a los problemas que se originan al traducir
elementos asociados a un contexto cultural:
Terms associated with social culture pose numerous problems, not only because the basic systems are often so different, but also because the extensions of meaning appropriate to one system rarely work in another. (1964:216-217).
En su artículo Linguistics and the ethnology in translation problems4, este autor establece varios ámbitos de diferencias culturales:
Ecología
Cultura social
Cultura religiosa
Cultura lingüística. En este apartado encontramos diferentes categorías: fonología, morfología, sintaxis y léxico.
Newmark (1988) adapta lo indicado por Nida dividiendo lo que él denomina palabras culturales:
Ecología: En este apartado se incluye la flora, la fauna la geografía, la topografía, etc.
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Clasificación en Linguistics and Ethnology in translation Problems, publicado en 1945 en Word 1, pp.194-208.
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Cultura material: incluye cuatro subcategorías de (1) comida; (2) ropa; (3) viviendas y poblaciones; (4) transporte.
Cultura social: incluye trabajo y ocio.
Organizaciones, costumbres, actividades, procedimientos, conceptos: se dividen en tres subapartados: (1) políticas y administrativas; (2) religiosas; (3) artísticas.
Gestos y hábitos.
Nord (1994/1997) distingue cuatro funciones textuales de la traducción: referencial, expresiva, apelativa y fática:
Función referencial: denominada también función denotativa o cognitiva. Hace referencia a objetos o fenómenos del mundo o de un mundo particular. Según la diferencia entre los referentes, puede tener subfunciones como informativa, didáctica, etc. El problema se halla en que cada cultura tiene un modo de referenciar la realidad, con lo que la cultura de origen puede expresarse de distinto modo a la cultura meta.
Función expresiva: indica Nord que es un término más amplio que el aspecto estético de los textos literales de Reiss. Se refiere a la actitud del emisor hacia los objetos y los fenómenos del mundo. Puede ser, por ejemplo, emotiva (transmisión de sensaciones) o evaluativa (decisión gubernamental). Como cada cultura tiene perspectivas distintas, se producen malentendidos en cuanto a la connotación expresada implícitamente.
Función apelativa. Nord retoma este término de Jakobson, que la llama conativa. Se refiere a la acción de persuadir para obtener una cierta respuesta. Es una función orientada hacia los receptores, se requiere la
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misma susceptibilidad o experiencia de los receptores de la cultura meta para conseguir la misma función.
Función fática: se trata de comenzar, mantener o finalizar un contacto. Como la convención cultural difiere según cada comunidad cultural, las maneras de expresarse resultan distintas. Si no se aplica una forma convencional en la cultura de los receptores, la función fática se puede interpretar como otras funciones (referencial, expresiva o apelativa). Katan explica en Translating cultures (1999), que los aspectos de la cultura no pueden encontrarse en uno o varios niveles aisladamente, sino que funcionan a modo de proceso y operan en todos los niveles. Para Katan, existen seis niveles lógicos de cultura que operan a la vez:
El entorno. Son los elementos del entorno que influyen en la conducta referente a la cultura. Se incluye el entorno físico, el ideológico, el clima, el espacio, las viviendas y construcciones, la manera de vestir, los olores, la comida, las divisiones y los marcos temporales.
La conducta. Son las reglas de conducta en diferentes culturas; abarca las acciones y reacciones que se perciben en una cultura cualquiera.
Las capacidades, estrategias y habilidades para comunicarse. En este nivel importa cómo se transmite y se percibe un mensaje a través de lo que se ha leído, visto o sentido. Katan explica que a partir de ese nivel se llega al marco de referencia cultural; el marco en cuestión es un contexto psicológico interno que hace referencia a un mundo real externo. Este nivel abarca, pues, el modo de transmitir el mensaje (escrito, oral o no verbal), así como los rituales y las estrategias.
Los valores. Este nivel incluye los valores de una sociedad y su jerarquía. La jerarquía de los valores muestra las prioridades existentes de unos
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valores sobre otros, mientras que el conjunto de valores es el indicativo principal de una sociedad.
Las creencias. Debido a la diferencia de creencias, la gente de entornos similares en diferentes culturas puede actuar de modo diferente. De las creencias proceden las motivaciones, según Katan, para hacer o no hacer ciertas cosas. Como estas creencias afectan a la lengua y a la conducta, son fuente a menudo de malinterpretaciones y de malentendidos culturales.
La identidad. Es el nivel más alto de la jerarquía de los niveles lógicos y abarca y domina al resto de niveles anteriormente mencionados.
Molina (2001:91-98) revisa los autores anteriormente citados y propone un concepto amplio para cada categoría. Su propuesta está dividida en cuatro aspectos diferentes:
Medio natural. Este apartado abarca la ecología de Nida y el ambiente
natural de Nord. Además también incluye la cuestión de los topónimos
que generan problemas culturales debido al significado dentro del texto. Este apartado también incluye flora, fauna, fenómenos atmosféricos, climas, vientos y paisajes.
Patrimonio cultural. En este ámbito se ubica una vasta gama de los elementos culturales que abarcan la categoría de la cultura religiosa y la
cultura material de Nida, la comunicación referencial y el comportamiento fático de la función referencial de Nord y el ámbito de
la cultural material de Newmark y la categoría de realia folclóricos y
mitológicos de Vlakhov y Florin. En este apartado se encuentran, pues,
elementos culturales como personajes, hechos históricos, conocimientos religiosos, festividades, creencias populares, folclore, obras y movimientos artísticos, obras y movimientos artísticos, cine, música,
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bailes, juegos, monumentos emblemáticos, lugares conocidos, viviendas y objetos, instrumentos musicales, técnicas empleadas en la explotación de la tierra, en la pesca, estrategias militares, medios de transporte, etc.
Cultura social. Se trata de la cultura social de la clasificación de Nida y de las organizaciones y costumbres de Newmark. Corresponde a las funciones fática, expresiva y apelativa de los comportamientos culturales del modelo de Nord. Se puede dividir en dos aspectos: (1) convenciones y hábitos sociales; y (2) organización social.
Cultura lingüística. Recoge las subcategorías fonológicas y léxicas de Nida, prescindiendo de las morfológicas y sintácticas, ya que opina que los dos últimos aspectos no pertenecen estrictamente a cuestiones culturales. Este epígrafe incluye los problemas derivados de la transliteración, frases hechas, metáforas generalizadas, asociaciones simbólicas, interjección, blasfemias, insultos, etc.
Además, esta autora señala el fenómeno de la interferencia cultural, que se puede dividir en dos grupos:
Falsos amigos culturales. Es un fenómeno similar al de los falsos amigos lingüísticos. En vez de una connotación lingüística distinta, los falsos amigos culturales se refieren al mismo concepto, comportamiento o gesto con diferente connotación cultural. Existen, pues, falsos amigos culturales y falsos amigos culturales parciales. Estos últimos se producen cuando la connotación del fenómeno entre dos culturas se corresponde parcialmente. Se da este caso al traducir la asociación de simbología, del comportamiento y los desencuentros culturales entre dos culturas.
Injerencia cultural. La autora explica que este fenómenos surge cuando aparecen en el texto origen elementos propios de la cultura meta; está
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próximo a la acepción la mirada del otro de Carbonell i Cortés (1997)5. Se encuentra con más frecuencia en la traducción de textos de ficción. Mengshuan Ku (2006) añade a la categorización de Molina lo que esta autora considera otro fenómeno cultural en sí y que resulta fundamental para el análisis de las traducciones del texto turístico, como es el foco cultural, según lo entendemos de Newmark en su aplicación para la traducción (cfr. 2.5.1).
Como hemos podido constatar, existen múltiples denominaciones para designar el elemento lingüístico cultural. No creemos necesario acuñar un nuevo término para definir lo que tantos traductólogos han intentado, con mayor o menor fortuna, designar. La definición con la que más nos identificamos en este trabajo es la de Nord, que acabó de acuñar culturema dándole una denominación un tanto más científica y con cierta especificidad y terminología frente a otras denominaciones como palabras culturales y referencias
culturales. Es importante desvincular el término culturema o referencia cultural
del problema de traducción, pues los culturemas pueden, siempre, de un modo u otro, traducirse, y, en muchos casos, existe el equivalente cultural por proximidad de culturas. Las clasificaciones de los culturemas también son variadas y, en muchos casos, presentan distintas denominaciones para un mismo tipo de nivel o categoría. La categorización que ofrece Molina y que hemos presentado en última instancia es la que nos resulta más interesante, pues recoge todas las propuestas de los traductólogos anteriores pero sin restricciones y en un sentido amplio.
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Carbonell i Cortés (1977) reflexiona sobre la actuación de imposición ideológica que puede significar la traducción en el marco de los estudios postcoloniales al convertirse en un medio de dominio cultural y hace un estudio de las traducciones entre el árabe y el español, que se hallan mediatizadas por la visión doméstica que tenemos de Oriente. Para este autor, existe un tercer espacio intermedio (1977:148), desde donde la traducción puede operar para no excluir a las culturas en juego ni homogeneizarlas.
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A continuación revisaremos las técnicas de transferencia o traducción cultural, los distintos enfoques que nos ofrecen las distintas escuelas de traducción y su pertinencia de utilización como elemento teórico para el desarrollo del posterior análisis en el capítulo cuarto de esta tesis doctoral.