Se encuentra un gran número de clasificaciones lingüísticas de las poblaciones indígenas colombianas, con diferentes puntos de vista y criterios. Paul Rivet [60], un importante antropólogo francés que buscó comparar la lengua que quería clasificar con familias enteras; W. Lehmann [82], M. Swadesh [83], etc. y posteriormente el norteamericano Daniel Brinton [84], quien a pesar de algunas dificultades, recopiló y examinó todos los datos disponibles en la literatura de su época, buscando clasificar a partir de datos lingüísticos. Recogía así la mejor herencia de Gilij, un padre Jesuita italiano quien realizó estudios lingüísticos y étnicos de las diversas tribus indígenas en particular en las orillas del Orinoco; discutió características de área entre idiomas no relacionados, préstamos (entre idiomas americanos y de idiomas americanos en idiomas europeos), orden de las palabras [85]. Otro aporte importante fue el del alemán Theodor Koch-Grünberg, quién reveló la existencia de muchas lenguas del oriente amazónico colombiano [86]. La precisión de su documentación y el rigor de sus comparaciones lexicales lo llevaron a constituir o a definir familias lingüísticas vigentes aún hoy en día (witoto, bora, macú, tucano) [86]. De igual forma encontramos al lingüista checo Chestmir Loukotka (1895-1958), que analizó amplia información y que le permitió posteriormente elaborar una clasificación general de las lenguas de América del sur, la más completa y detallada de todas las que se tienen a disposición. Presenta 73 troncos o cepas de lenguas ("stocks") y 44 lenguas aisladas, para América del sur y Central [87].
Algunos otros lingüistas de Norteamérica, hicieron esfuerzo por reducir las lenguas americanas mediante el uso de macro-clasificaciones, aunque con base en clasificaciones anteriores [51].
Greenberg en 1986, postuló una unidad originaria de todas las lenguas del continente americano, menos la del grupo Na – Dene y la del grupo esquimal. (Greenberg [88]. Todas estas lenguas procederían de una cepa única llamada amerindio y que posteriormente se habría fragmentado en 11 ramas:
Macro – Ge, Macro – pano, Macro – Caribe, Ecuatorial, Macro – Tucano, Andino, Chibcha – Paez, Amerindio Central, Hoka, Penutiano y Almosán – Keresiouan.
Las lenguas habladas en Colombia se encontrarían en las ramas: Macro – Caribe, Ecuatorial, Macro – Tucano, Chibcha –Paez. Dentro de la composición interna de tales ramas, en Colombia las familias lingüísticas presentes son: Macro – Caribe, Andoque,
Bora, Huitoto, Yagua; Ecuatorial: Familias Macro – Arawal (Otomano, Tinigua, Guiahibo) Ketembri; Arawak (que incluye Maipure), Jíbaro – Kandoshi (que incluye Cofán y Yaruro); Macro – Tukano: Ticuna, Tucayo, Yuri; Chibchas – Paez: Familias Chibchas (Antioquia, Chibcha, Cuna, Malibú (=Chimila), Motilón (=Bari). A continuación se muestran los grupos indígenas encontrados en Colombia, incluyendo los contemplados en este estudio [89].
Jon Landaburu presenta una propuesta de clasificación de lenguas basad en criterios topológicos en busca de la reflexión acerca de la lengua, anotando que esta debe tomarse no como individuo biológico, sino como sistema simbólico e institución social [51]. Esta clasificación se presenta de la siguiente manera:
4.5.1. Lenguas aisladas:
El conglomerado Chibcha: Loukotka (1968) [87], reagrupó dentro de un tronco lingüístico Chibcha, cuyo nombre fue en honor a la lengua de más alta civilización, enumera 21 subgrupos que son: Paleochibcha, Rama, Guatuso, Dorasque, Guaymi, Cuna (que no incluye cuna), Antioquia (lenguas todas extintas), Chibcha propio, Moltilón (incluye bari), Betoi (Lenguas de Arauca y Casanare extintas), Arhuaco (Incluye , Ika o binkutua wiwa ó damana, kankuama).Malibú (incluye chimila),Andaqui (incluye andaqui extinto), Paez (incluye paez), Coconuco (incluye guambiano y totoró), Barbacoas (incluye awa o quaiquer), Sibundoy (incluye kamsá), Misquito, Matagalpa y Paya. Esta clasificación es débil en su base evidencial y es afín a las macro clasificaciones de Greenberg. Se pone en duda la inclusión de algunas lenguas como paez, grupos Coconuco, Barbacoa y Andaqui. Posteriormente se admitió la relación entre algunas lenguas y más adelante el costarricense Adolfo Constela [90] pensando que hay lenguas emparentadas crea una agrupación denominada “Paya Chibcha” un micrófilo que incluye la familia Chibcha y quedaría por consolida entonces el páez con sus dialectos, dentro de los cuales se encuentra el paniquita.
4.5.2. Tronco Lingüístico Arawak
La familia más extensa y la más difundida en el continente dentro de las cuales se incluyen: El guajiro de la península de la Guajira, el achagua, el piapoco y el baniva de la inmensa región comprendida entre el alto río negro y el Meta; el Jucuna (yucuna) del medio Caquetá [85].
4.5.3. Familia Caribe
Tercera en extensión en América del sur después de la Arawak y de la Tupi – Guraní; por la cercanía lingüística que presentan todas las lenguas Caribe, se supone que esta dispersión debió ser más antigua que al Arawak.
4.5.4. Familia Quechua
Parece que su presencia es reciente, hablándose actualmente el Inga o Ingano en el departamento de Nariño (Aponte), en el valle de Siiibundoy (Putumayo) y el departamento del Caquetá (alto río Caquetá, río Fraguas, río Yuruyacu y río Orteguita. Otro importante lingüista es Merritt Ruhlen, un norteamericano, precursor del uso del método interdisciplinario para el conocimiento de la lingüística histórica, combinando la genética humana y la arqueología. Este lingüista colaboró con el genetista Luigi Luca Cavalli – Sforza [8].
Es uno de los más conocidos sostenedores de la hipótesis de la súperfamilia lingüística del Amerindio, como discípulo principal de la lingüística taxonomista de Joseph Greenberg y se centra en la defensa de su técnica de clasificación llamada
“Comparación Total” ó la “Comparación Multilateral”, que implica el comparar el vocabulario de los idiomas que son investigados, examinándolos por las semejanzas de sonido y significado y formulando una hipótesis de clasificación. Ruhlen mantiene que la clasificación (por medio de la comparación multilateral), es el primer paso del método comparativo; según él, toda lengua viene de alguna otra y así hasta el origen del lenguaje. Los lingüistas sistemáticos tratan de desentrañar, las relaciones entre las diferentes lenguas existentes hoy en el mundo, para determinar sus raíces comunes y poder agruparlas mejor [91].
Figura 3 Familias lingüísticas del mundo antes de Greenberg.