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Clasificación de los trastornos de personalidad

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que afectan a la imputabilidad

OPIÁCEOS

2. Trastornos de personalidad

2.2. Clasificación de los trastornos de personalidad

El DSM– IV divide los Trastornos de la Personalidad en tres grupos. El grupo A está constituido por el Trastorno Paranoide, el Trastorno Esquizoide y el Trastorno Esquizotípico de la personalidad. Este grupo describe a un conjunto de personas que se caracterizan por su incapaci- dad para establecer y mantener relaciones interpersonales debido a su introversión, a la falta de habilidades sociales y de empatía. En ocasiones se denomina a este grupo A como grupo de los “sujetos extraños”.

El segundo grupo, el B o de “sujetos inmaduros”. Está formado por sujetos caracterizados por su labilidad afectiva (cambios bruscos y conti- nuos en el estado de humor del sujeto) y por una particular emotividad que suele acompañarse de conductas descontroladas o socialmente ina- decuadas. Dentro de este grupo se encuentran el Trastorno Histriónico, el Trastorno Antisocial, el Trastorno Narcisista y el Trastorno Límite de la personalidad.

Por último, el grupo C o de “sujetos temerosos” lo constituyen el Trastorno de la personalidad por evitación, el Trastorno de la Personalidad por Dependencia, el Trastorno Obsesivo– Compulsivo y el Trastorno no especificado de la personalidad. La característica de este grupo de sujetos es la existencia de un miedo patológico que interfiere en el cotidiano desenvolvimiento del individuo (Vallejo Ruiloba, 1998). Analicemos brevemente las principales características de cada uno de estos trastornos.

2.2.1. Trastorno Paranoide de la Personalidad

Los sujetos con este tipo de trastorno tienden a interpretar injustifica- damente las acciones de los demás como deliberadamente agresivas o amenazantes hacia ellos. De ahí que sean desconfiados y suspicaces. Suelen ser introvertidos e hipersensibles a las acciones o comentarios del resto de las personas, y con frecuencia creen que se van a aprovechar de ellos. Junto a esta desconfianza hacia los otros, se suele encontrar un enorme orgullo, hostilidad hacia los demás e incapacidad de perdón.

Tienden a ser rencorosos y celosos (Cabrera Forneiro y Fuertes Rocañín, 1997; Gisbert Calabuig, 1991).

Las conductas que suelen llevar a cabo los sujetos que padecen este tipo de trastornos, y que en ocasiones pueden constituir delito, son gene- ralmente acusaciones falsas derivadas de todo el cúmulo de sospechas que van almacenando (pueden demandar a familiares, compañeros o parejas como responsables de ciertas situaciones desfavorables para él); y con- ductas impulsivas, agresivas como consecuencia del estado de ansiedad en que se encuentran debido a los constantes celos y sospechas que tienen.

2.2.2. Trastorno Esquizoide de la Personalidad

Una característica de este trastorno es la introversión, la indiferencia ante los sentimientos ajenos y las dificultades para establecer y mantener relaciones interpersonales estables y duraderas. Los sujetos con este tras- torno son tendentes a la soledad, poseen escasa expresividad emocional, actuando con especial frialdad y distancia emocional (Cabrera Forneiro y Fuertes Rocañín, 1997).

Debido a su tendencia a la soledad y aislamiento, serán menos fre- cuentes las ocasiones en las que al interactuar con otras personas puedan cometerse acciones delictivas.

2.2.3. Trastorno Esquizotípico de la Personalidad

Este trastorno se caracteriza por una fuerte introversión, ideas de refe- rencia (el sujeto interpreta que todo lo que ocurre en su entorno está refe- rido a él y especialmente relacionado con él), pensamiento mágico y supersticioso, y tendencia al aislamiento social y emocional. Como con- secuencia de la excesiva ansiedad social que siente, suele evitar las rela- ciones interpersonales y, como consecuencia, tiene muy pocos amigos. Puede tener distorsiones perceptivas en la forma de ilusiones (Cabrera Forneiro y Fuertes Rocañín, 1997). Suele llamar la atención por su aspec- to externo, desaliñado y extravagante. Con frecuencia hablan solos de temas ininteligibles y tienen puntos de vista extraños en consonancia con su pensamiento mágico y supersticioso. Es relativamente frecuente este trastorno entre mendigos, vagabundos, marginados y afiliados a sectas esotéricas (Vallejo Ruiloba, 1998).

Como ocurre en los otros dos trastornos de este grupo A, la actividad delictiva es poco significativa.

2.2.4. Trastorno Antisocial de la Personalidad

Este trastorno de la personalidad es el que más relevancia tiene en el ámbito penal por el elevado número de delitos cometidos por los sujetos que lo padecen y por lo mucho que de él se ha ocupado la jurispruden- cia y la doctrina penal.

Los criterios que el DSM-IV establece para su diagnóstico son los siguientes:

A. Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como lo indican tres (o más) de los siguientes ítems:

1) Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respec- ta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repeti- damente actos que son motivo de detención.

2) Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer.

3) Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro.

4) Irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repeti- das o agresiones.

5) Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás.

6) Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obli- gaciones económicas.

7) Falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la jus- tificación de haber dañado, maltratado o robado a otros. B. El sujeto tienen al menos 18 años.

C. Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza antes de los 15 años.

D. El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o episodio maníaco.

A diferencia de lo dicho en relación con los trastornos anteriores, los sujetos que sufren un trastorno antisocial de la personalidad se ven con frecuencia involucrados en acciones delictivas (Cabrera Forneiro y Fuertes Rocañín, 1997).

Los individuos que sufren este tipo de trastorno en la infancia y la ado- lescencia suelen faltar al colegio, fugarse del domicilio, demostrar crueldad

con personas y animales, provocar incendios y apoderarse de cosas ajenas. En la vida adulta es frecuente la inestabilidad en el trabajo, promiscuidad sexual, ausencia de responsabilidad hacia los seres más próximos, con- ductas agresivas hacia otros, irritabilidad,etc. Actitudes que en ocasiones dan lugar a la comisión de delitos (Gisbert Callabuig, 1991).

2.2.5. Trastorno Límite de la Personalidad

El Trastorno Límite de la Personalidad se caracteriza por la inestabi- lidad en las relaciones personales, en la autoimagen y en la afectividad. El sujeto con este tipo de trastorno suele ser impulsivo y son relativa- mente frecuentes las conductas autolíticas (acciones que atentan contra la propia vida). Muestra fuertes sentimientos crónicos de vacío y una importante desadaptación social, familiar y laboral. En realidad no tole- ran la soledad, son hipersensibles al rechazo y carecen de recursos per- sonales para vivir consigo mismos sin angustia (Vallejo Ruiloba, 1998).

Las personas con Trastorno Límite de la Personalidad suelen consu- mir tóxicos, frecuentar ambientes marginales, dedicarse a la prostitución o perpetrar delitos. Pueden tener reacciones de ira muy intensa y des- proporcionada, y conductas agresivas por descontrol seguidas de arre- pentimiento y súplicas de ayuda.

2.2.6. Trastorno Histriónico de la Personalidad

Se trata de un patrón general de excesiva emotividad y de búsqueda de atención. El comportamiento tiende a ser seductor con tintes de tea- tralidad, afectividad cambiante y gran sugestionabilidad. Hay una cons- tante búsqueda de apoyo. La forma en que buscan llamar la atención es por medio de su propio cuerpo con actitudes seductoras generalmente (Cabrera Forneiro y Fuertes Rocañín, 1997).

Este trastorno tiene escasa relevancia en el ámbito penal puesto que los sujetos que lo padece raramente delinquen. En ocasiones cometen estafas con el objetivo de captar la atención (Fernández Entralgo, 1994).

2.2.7. Trastorno Narcisista de la Personalidad

En este trastorno es característica la necesidad de admiración y la fal- ta de empatía. Los sujetos con este tipo de trastorno suelen aceptar muy mal las críticas y los fracasos, mientras que se magnifican los logros. Estos sujetos tienden a ser arrogantes y soberbios, a llamar constante-

mente la atención y a usar a los demás en su propio provecho. También son frecuentes las fantasías de éxito en estos sujetos. Con frecuencia envi- dian a los demás o creen que los demás le envidian a ellos (Cabrera Forneiro y Fuertes Rocañín, 1997).

Las personalidades narcisistas no suelen delinquir de forma significa- tiva aunque, en ocasiones pueden levantar acusaciones falsas basadas en el convencimiento de que sus derechos han sido vulnerados.

2.2.8. Trastorno por Evitación de la Personalidad

Patrón general de inhibición social. Son frecuentes los sentimientos de inferioridad y de ineptitud que llevan a los sujetos con este tipo de tras- torno a evitar actividades que impliquen cierta responsabilidad así como aquellas que requieran una interacción con otros. Las personas con Trastorno por Evitación de la Personalidad tienen una gran necesidad de afecto y aceptación de manera que son muy sensibles al rechazo (Cabrera Forneiro y Fuertes Rocañín, 1997).

Debido a la fuerte inhibición social y a la evitación de enfrentarse a situaciones en las que se requiera interacción con otros, las personalidades por evitación tenderán al aislamiento. Si ya de por sí los Trastornos de la Personalidad (a excepción del Trastorno Antisocial de la Personalidad) tie- nen poca significación a nivel penal (en el sentido de que son poco fre- cuentes los delitos que cometen), aquellos en los que se evita la interrela- ción social como en este caso, tenderán a delinquir aún menos si cabe.

2.2.9. Trastorno por Dependencia de la Personalidad

Los sujetos con este tipo de trastorno son hipersensibles a la desapro- bación y se sienten incapaces de vivir de una manera autónoma. Suelen desplegar conductas de auténtica sumisión y dependencia hacia otras per- sonas para conseguir la protección que necesitan. Lo más representativo de este trastorno es la baja autoestima de los sujetos que les impide asu- mir responsabilidades, tomar decisiones de manera independiente o ini- ciar proyectos por cuenta propia. En general, les horroriza la tensión inter- personal y son capaces de cualquier cosa con tal de no perder la aproba- ción y afecto de los otros (Cabrera Forneiro y Fuertes Rocañín, 1997).

Debido a la enorme dependencia y necesidad de aprobación, las per- sonalidades dependientes pueden llegar a hacer cualquier cosa con tal de no perder ese apoyo afectivo de los demás cuando sienten que pueden per-

derlo. Consecuentemente pueden llegar a ser cómplices de quienes saben aprovecharse de su enorme sugestionabilidad (Fernández Entralgo, 1994).

2.2.10. Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad

La preocupación excesiva por el orden, el perfeccionismo y la necesi- dad de control de la situación suelen ser las características principales de este tipo de trastorno. Se trata de sujetos meticulosos y de gran rigidez mental. Muy preocupados por los rendimientos y tienden a dudar siste- máticamente, por lo que recurren a comprobaciones y repeticiones cons- tantes en sus actividades, que aún así no les proporciona la seguridad que buscan. En ocasiones pueden resultar excesivamente tercos, escrupulosos e inflexibles moral y éticamente. Les aterra la posibilidad de ser transgre- sores de cualquier norma. El término compulsivo se refiere a la naturaleza de muchas conductas obsesivas, que se imponen al sujeto de manera ine- xorable, a pesar de que las considere absurdas o ilógicas. El sujeto se sien- te incapaz de evitar comportarse de aquel modo (Vallejo Ruiloba, 1998).

Por su naturaleza eminentemente escrupulosa y perfeccionista, las personas con Trastornos Obsesivo-Compulsivas tienden a seguir las nor- mas y leyes de manera minuciosa, por lo que son poco frecuentes los deli- tos que estos sujetos cometen.

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