luz, enfoco la mirada, me cuesta un poco hacerlo) ¿Dónde... dónde estoy? (le pregunto y siento la boca absolutamente seca... diría que casi apelmazada)
Claudia: Estás en el hospital (me contesta situándose a mi lado) E: Soy... soy... (joder cómo cuesta hablar con la lengua así de seca...)
Claudia: Sí, eres mortal (me dice intentando sacarme una sonrisa) espera, te traeré un
poco de hielo picado... seguro que tienes la boca seca (menos mal que me entiende...) Soy mortal... soy mortal... vuelvo a vivir... a vivir como vosotros... jejeje ¡Auch! ¿No os he dicho que me recordéis que no grite? Pues tampoco que me ría... Uff... pues... joder, sí que duele... Vale, Esther, relájate, respira... ayy, no tan fuerte... venga, otra vez, respira... así, sí... venga, vamos a lo importantE: Maca... tengo que verla, tengo que ir a verla y decirle lo que está pasando... tengo que...
Enfermera: Hola, Esther (¿y tú quién eres?) Ya me ha dicho Claudia que te has
despertado (sonríe amable, yo le devuelvo al sonrisa) voy a sacarte sangre ¿vale? (afirmo con la cabeza y ella se posiciona a mi lado toma mi brazo y me pincha)
E: ¡Ayyy! (duele, duele, duele, duele ¡De amable no tienes nada! Joder, cómo duele...) Enfermera: Tranquila... solo es un momento (uff uff uff uff uff) ya está... ¿No ha sido
para tanto verdad? (¡Já que no!) ahora vuelve Claudia... (sí, sí, vale pero yo lo que quiero es irme para ver a Maca...)
De nuevo me quedo sola y no sé muy bien cómo me siento. Obviamente dolorida, no, muy dolorida... tampoco, inmensamente dolorida, terriblemente dolorida, sí, más o menos así... pero lo que me importa es Maca... solo quiero ver a Maca... sé que cuando la vea, todo este dolor desaparecerá...
Claudia: Ya estoy aquí (dice entrando y poniendo un poco de hielo picado en mi boca.
¡Joder qué frío está esto! Pero qué bien me sienta... ya no tengo la boca como si fuera un estropajo usado...) bien... a ver, Esther, escúchame (me dice y yo la miro con
curiosidad) estás en el hospital... llevas aquí una semana ( ¿Tanto?) la caída fue un pelín bastante fuerte... te has roto las dos piernas, así que vas a tener que estar con silla de ruedas al menos un mes y medio (¿Qué yo me he roto qué?) y hemos tenido que
operarte un par de veces... lo peor fue el golpe en la cabeza pero por suerte no ha pasado nada malo (me dice con cariño en la voz, es como si supiera cómo me siento,
desorientada, confusa y algo perdida ¿Cómo puede alguien tener estos sentimientos? ¡Son tan desoladores!) te vas a poner bien (me anima) ya verás...
E: ¿A... a ti te... te pasó lo mismo? (le pregunto con bastante esfuerzo)
Claudia: Bueno... mi caída no fue tan grave... claro que yo no me tiré desde la azotea
de un edificio tan alto como tú (dice intentando bromear) Todos piensan que es un milagro que estés aquí (sé que ella no, porque más leve o más grave, sé que sabe que no morimos en la caída) cuando llegaste estabas indocumentada (me sigue contando) y hasta que no entré el lunes a trabajar nadie supo quién eras... me llevé una enorme sorpresa al verte... y bueno... hablé con Ángel, es un amigo mío, también fue un ángel, de ahí su nombre (muy propio, sí) trabaja en el registro civil... te ha conseguido
documentación nueva (saca un montón de papeles que no tengo ni idea de lo que son) en cuanto podamos sacarte una foto te haremos el DNI, pasaporte y demás... (sí vale, pero no es eso lo que me interesa... ¿por qué no ha mencionado a Maca en todo este tiempo? ¿Por qué Maca no está aquí?)
E: ¿Y Maca? (le pregunto y ella desvía su mirada... malo, eso debe ser malo... baja la
cabeza y al mirarme lo hace con algo de tristeza y consternación...)
Claudia: Está de luna de miel (me contesta con suavidad... yo la miro, la miro y veo
que no me miente... no llegué a tiempo... Maca se ha casado... Dios se ha casado... y yo que me quejaba del dolor físico... ¡Esto es infinitamente peor!)
Se ha casado... se ha casado... se ha casado... se ha casado... mi mente lo repite una y otra vez, torturándome... duele mucho... joder ¡Duele demasiado! No tenía que haber sido así... ella no... no tenía que haberse casado... se supone que yo debí llegar a tiempo y... no sé, impedir la boda o decirle que la quiero o... ¡Ni siquiera sé qué era lo que tenía que hacer! Pero ahora ya... ya se ha acabado... ella se ha casado y yo... yo estoy en esta cama sin poder moverme... Me duele... me duele mucho...
Claudia: Shhh (escucho a Claudia que se acerca a mí con cuidado) no llores, Esther
¿Estoy llorando? Me toco la cara y siento como me mojan las lágrimas, sí, estoy llorando... y no me gusta, no me gusta llorar, no me siento bien así y sin embargo no puedo parar... ni siquiera sé de donde salen tantas lágrimas, no termino de limpiarme una cuando ya tengo otra surcando mi cara...
Claudia: Venga... Esther, cálmate (me pide y yo no puedo, no puedo hacerlo... quiero...
E: Me duele (le digo con la voz rota, casi hasta me cuesta reconocer mi voz)
Claudia: Lo sé (y me abraza, es la primera vez que siento el contacto con alguien, es...
reconfortante, es una buena sensación, siento su abrazo de una manera maternal y sigo llorando en su hombro mientras Claudia susurra palabras de ánimo y consuelo...)
Claudia me acoge en su casa. Ya me han dado el alta y no tengo donde ir, mucho menos así como estoy. Se está portando genial conmigo... no sé por qué lo hace, supongo que entre nosotras siempre habrá un vínculo, por lo que fuimos y lo que hicimos...
Han pasado dos semanas... las dos semanas más horribles de mi vida, bueno de lo que se puede considerar que llevo de vida, de esta nueva vida que me la veía feliz y se está convirtiendo en un infierno. Estoy triste. Lloro demasiado. Me duelen las piernas, me duele el pecho, me duele la cabeza pero sobre todo... me duele el alma... No sé cómo voy a poder con esto, no sé cómo voy a sobrevivir así... antes todo era fácil, antes todo... todo era diferente... antes... Claudia dice que no piense en el “antes” o me volveré loca, supongo que tiene razón pero os aseguro que es muy difícil no hacerlo
Maca la ha llamado un par de veces, Claudia no le ha contado nada, supongo que no es algo que deba contarse por teléfono. Mi corazón da un vuelco enorme cada vez que sé que están hablando por teléfono. La sola idea de escuchar su voz me altera y siempre termino con lágrimas en los ojos...
Siempre pensé, cuando era un ángel que lo peor que podrías sentir sería un fuerte dolor físico. Hoy sé, con absoluta certeza, que me equivocaba. El dolor físico no es nada, que me duelan las piernas no es nada, que de vez en cuando me cueste respirar no es nada... no, nada es comparable con este dolor que siento, es como si me hubieran roto el alma, como si tuviera el corazón hecho añicos y creo que nunca se recuperará...
Apenas hablo de ello, si lo hago, terminaré llorando una vez más y creo que Claudia ya está demasiado preocupada como para preocuparla más... Gimeno, su marido, intenta animarme, su hijo no deja de hacerme carantoñas, es como si todos supieran lo mal que me siento y quisieran ayudarme... tengo que agradecerles tantas cosas a esta familia... Estoy viendo la tele, con el hijo de Claudia sentado a mi lado. Intentando pensar en otra cosa que no se en Maca y su... su... su mujer... ¡Dios, su mujer! Hasta ahora no la había reconocido como tal pero es lo que es, es su mujer... están casadas... están...
El timbre suena, Claudia va a abrir y todo mi cuerpo se queda tenso, mi corazón bombea con fuerza y rapidez, ¡creo que me va a dar un infarto! Es su voz... es... es su voz... es Maca, está aquí... Maca está en esta casa, a pocos metros de mí... no puedo dejar que me vea así... Intento ir a mi habitación, intento ocultarme pero soy demasiado torpe con esta silla de ruedas y antes de que ni tan siquiera pueda empujarla Claudia ya la ha invitado a entrar...
¿Habéis sentido alguna vez que el mundo se para y que no hay nadie más a vuestro alrededor, o que todo ocurre a cámara lenta? Yo siempre pensé que eso eran, en cierta medida, exageraciones de gente enamorada, siempre pensé que es absurdo que alguien sienta eso pues ¿cómo va el mundo a pararse por ver o estar junto a una persona? Pues he de decir que, una vez más, yo me equivoqué, he de decir que las cosas que yo creí
exageraciones no son, para nada, exageradas. Porque mi mundo se paró en cuanto ella apareció ante mí. Porque no había nadie más a mi alrededor, porque todo ocurrió a cámara lenta. Solo escuchaba el sonido de mi corazón, nada más, cuando la miré, cuando levanté la cabeza y la miré, sus ojos se clavaron en los míos y juro que todo lo que yo sentía cuando la miraba siendo un Ángel no es nada comparado con esto... es la mirada más bonita del mundo... por muy sorprendida que esté
M: Es... Esther (consigue pronunciar y yo casi me caigo de esta silla al oírla) E: Ho... ho... hola (logro decir yo, y me cuesta muchísimo hacerlo)
Creo que es entonces cuando se fija en mi estado, cuando ve mis escayolas, los rasguños que aún me quedan de un par de heridas, creo que es ahora cuando comprende lo que ocurre, sus ojos se abren como platos no puede creerlo... yo sonrío levemente, es una sonrisa triste, pero en estos momentos es la mejor que puedo dedicarle
M: ¿Qué te ha...? (dice inmóvil y alguien la corta...)
Vero: Maca, mi amor, Claudia dice que... (Vero también se corta, entrando en el salón y
mirándome sorprendida...)
Y yo... yo descubro, con dolor y en cuestión de segundos, lo que es subir al cielo, para bajar de un golpe al mismísimo infierno...
Vero: ¿Pero qué te ha pasado? (me pregunta bastante asombrada al ver el estado en el
que me encuentro)