• No se han encontrado resultados

manejar uno. En algunos casos la tecnología es para ellos tan tabú que me llevan a pensar que tienen miedo de entrar a una aplicación por temor a hacer algo mal y que su celular o computadora explote. Muchos piden ayuda a sus hijos o a algún familiar un poco más ducho en el tema. En resumen, la tecnología les cayó encima como un gran dinosaurio y se sienten superados y aplas- tados por este monstruo poco conocido.

Habiendo mirado la situación que están viviendo la escuela y los padres, no podía dejar de cuestionarme si el Ministerio de Educación estaba listo para enfrentar esto, por mi parte solo puedo hablar de CABA, lamentablemente faltaron repartir com- putadoras, también repararlas o desblo- quearlas, no se preparó a los maestros, ni se les enseñó mínimamente cómo subir las tareas a un blog, ni prepararon con tiempo una plataforma donde los maestros pu- dieran trabajar, tampoco hicieron nunca prioridad en capacitarlos en TICs, tal vez creían que lo tenían todo claro, vaya uno a saber lo que pasa por esas cabezas buro- cráticas, pero sí, a último momento y con mucho apuro pretendieron pegar todo con saliva, como quien dice. Salieron corriendo, como Cenicienta del baile, a tapar baches, haciendo o tratando de hacer todo lo que está a su alcance para solucionar situa- ciones que antes no se resolvieron. Entre- garle una computadora a un chico no era tal vez algo muy importante o que se tenga que solucionar de inmediato, pero en esta situación, un chico sin esta herramienta lamentablemente no puede estudiar.

Seamos sinceros, a todos, esta situación nos cayó de golpe, como balde de agua fría. Los maestros, las autoridades, los padres de los alumnos, los mismos alumnos, todos tuvimos que dejar a un lado el temor a la tecnología y empezar a aprender todo de golpe y porrazo.

Otra cosa que se les pidió a los docentes en este tiempo es la ternura, la paciencia, la humanidad, como si fuera que nunca la

tuvieron. Creo que los maestros siempre tienen presente estos valores, no solo con los alumnos y sus familias sino también con las autoridades, pero es comprensible que, en este momento histórico, la práctica de estos valores se debe acrecentar debido a toda la situación que ya describí anterior- mente porque es un momento difícil para todos.

Como en muchas crisis, porque en nues- tro país tuvimos crisis económicas que hicieron que el rol del docente se centrara en lo social, así también en estos momentos recae sobre el docente y sobre la escuela una participación muy importante y fuerte desde el área social, no solamente con la entrega de bolsones de alimentos para los alumnos y sus familias, sino también tra- tando de pilotear con la desigualdad social, algo en lo que la escuela ha demostrado, a lo largo de la historia, ser lo bastante lucha- dora, reflejada hoy en el uso de la tecnolo- gía o más bien en la falta de esta, dado que pasó a ser el medio exclusivo para la educa- ción ya que tenemos niños que tienen com- putadoras y otros que no y es más, hay casos en los que ni tienen conexión a Internet o ni siquiera un celular lo suficientemente avan- zado como para poder trabajar con apli- caciones básicas como un email entonces aquellos que tienen todo lo que se necesitan para recibir las tareas podrá trabajar y seguir aprendiendo pero ¿qué pasa con el que no? Y ahí es donde la escuela y en especial sus conducciones, tratan de suplir lo que se necesita fotocopiando libros, im- primiendo trabajos de los docentes, etc., haciendo todo el esfuerzo necesario para aminorar un poco la desigualdad, traba- jando como si tuvieran dos pares de brazos en vez de uno, para que todos los alumnos puedan acceder a las tareas y estudiar, para que la educación sea para todos.

Como siempre, en medio de una situación de caos social, la docencia vuelve a cues- tionarse otra vez a sí misma ¿estamos edu- cando o enseñando?, ¿se está produciendo aprendizaje?, tal vez hasta se vuelve a

realizar viejos planteos, como ¿qué es la edu- cación?, parece hasta gracioso volver tan atrás con estas ideas, pero este momento hace que se visualicen cosas que antes no se veían. Hay un dicho que dice «toda crisis es una oportunidad». Y quizás de esta si- tuación que sentimos tan aplastante y ago- tadora, nazca una nueva concepción de la educación, de la igualdad social, de los dere- chos de los niños y de los maestros, una nueva visión de la relación entre el educador y el educando, entre el contenido a enseñar y el educando, en cuanto al uso y la parti- cipación de las herramientas tecnológicas en la educación, lo cual no sería malo, al contrario, creo que pasamos a otra etapa de evolución de la educación, de forma abrupta pero sucedió así.

Pese a todo, con un sentimiento de espe- ranza, la educación trata de mirar hacia más adelante e intenta plasmar a los alum- nos que estarán dentro de las aulas al salir de esta cuarentena, sabe que obviamente su alegría, así como las de sus maestros no tendrá palabra que la describa, que el reen- cuentro con sus profesores y compañeros serán muy emotivo pero desde el plano pedagógico se indaga si los grupos serán tan heterogéneos como se calcula o si esa hete- rogeneidad entre unos y otros será mayor, como sea, sabemos que ya no será lo mismo, no solo serán más estrictos los hábitos de higiene, además que se tardará un tiempo en poder nivelar a los grupos debido que, dada la delicada situación, se replantearon los contenidos y se priorizaron temas de enseñanza, lo que significa que hay falta de contenidos eso sumado a la desigualdad que ya mencioné pero que también se tendrá una escuela con más herramientas que an- tes y que deberá decidir si se seguirán uti- lizando todas las herramientas que se lo- graron conquistar hasta ahora o se abando- nará todo el conocimiento y trabajo tecnoló- gico que se adquirió con tanto esfuerzo.

Debemos tener una visión más positiva y aceptar que toda esta presión hizo que la escuela tenga que hacerse de aquellas conocimientos tecnológicos, que si bien ya existían y algunas que otras eran usadas solo para uso personal, nunca se habían utili- zado en el contexto escolar, para adaptarse a una realidad donde, ese futuro del que tanto se hablaban y cuestionaban cómo sería y se creía tan lejano, nos alcanzó de pronto y sin avisar, de un día a otro, pero de alguna manera enriqueció las habili- dades y las opciones de trabajar y comu- nicarnos ampliando el panorama de cono- cimientos.

Esta situación actual, de emergencia sanitaria, que nos aisló a todos, que nos genera tantos problemas, tantos temores, nos mostró a todos, por un lado nuestra falta de preparación y organización con respecto a la tecnología, que no nos quedó otra, que amigarnos con ella, entender que no es un monstruo, sino una herramienta que nos permite seguir unidos a pesar de la distancia, trabajando y comunicándonos pero también nos mostró la gran fuerza de voluntad que tenemos todos los que inte- gramos el cuerpo docente para aprender co- sas nuevas en muy poco tiempo, la paciencia para solucionar problemas y sobre todo la preocupación y la dedicación para que todos los alumnos puedan seguir recibiendo educación por igual, la capacidad para adaptarnos, amoldarnos y seguir siempre hacia adelante porque esto que estamos viviendo no es eterno, es solo por un lapso de tiempo, pero lo que aprendimos, la expe- riencia, quedará para siempre y cuando volvamos ya no seremos los mismos, sino que tendremos una visión más amplia y estaremos más armados, como diría Paulo Freire: « Todos nosotros sabemos algo, todos nosotros ignoramos algo. Por eso apren- demos siempre».

La Escuela desde su concepción y tradición presenta formatos establecidos para el dictado de clases en la presencialidad, inte- rrumpiendo las clases por situaciones even- tuales o marcadas en la Agenda Educativa. Cada ciclo escolar se organiza, se presentan acciones, se delinean proyectos, se proyectan experiencias didácticas entre otras acciones con anterioridad a la llegada de los alumnos, alumnas a los diferentes establecimientos escolares, teniendo en cuenta que los proyec- tos escolares pueden ser acomodados a situa- ciones abiertas propias del sistema edu- cativo, pero siempre sostenido de un vinculo presencial del docente con sus alumnos.

La situación sanitaria a nivel mundial ha irrumpido el presente ciclo escolar sincró- nico para dejar a todos y cada uno en situa- ciones de total desconcierto y desamparo ya que la mayoría de las preguntas como ¿cuán- do volvemos a las escuelas? ¿cómo hago pa- ra comunicarme con los alumnos? ¿cómo hacer llegar las actividades a todos los estu- diantes? ¿Van a comprender lo que quiero enseñar? ¿Qué necesitarán más allá de lo académico? Y se podrían enunciar un sinfín de interrogantes veló el trabajo cotidiano de cada docente y siendo conscientes que en un principio no se tenían respuestas.

La Escuela como Institución y todos los agentes que la integran históricamente acom- pañan avatares económicos, sociales y sani- tarios. No sólo de sus alumnos sino también de sus familias y esto hace que se convierta en un referente para la sociedad. Una vez

más por los hechos actuales la Escuela comienza a re-construirse sabiendo que no cuenta con las aulas físicas, con materiales concreto, que sus prácticas se basan en mé- todos de aprendizajes tradicionales y ahí es donde se sumerge en el nuevo y hasta des- conocido paradigma de educación virtual. En este punto cabe desarrollar que existe una diferencia entre esa educación virtual, que se prepara con tiempo, adapta herra- mientas tecnológicas, ajusta metodología de enseñanza para un público que sabe de antemano las características propias de esta enseñanza por ejemplo contar con insumos tecnológicos y red de internet, tiempos flexi- bles entre varias particularidades y es muy distante a la realidad abrumadora e irrum- pida que atravesó el normal funcionamiento de las Escuelas.

Todos los docentes comenzaron su trabajo dentro de lo que se denominó «enseñanza en la emergencia» y «enseñanza virtual» acorde a la normativa impartida por el Ministerio de Educación de la Ciudad.

Señalamos al autor Mario Bunge (1977: 501-509) cuando enuncia en la publicación Emergence and the Mind. Neuroscience: «toda emergencia se relaciona con hechos como la auto organización y supervivencia y considera que el todo es más que la suma de las partes». A continuación, se detallan acciones puntuales que acuerdan con lo manifestado y que al transitar el camino fueron dando respuestas a las primeras situaciones de incertidumbre y a los inte- rrogantes anteriormente planteados.