CAPÍTULO I y II DISEÑO Y MARCO TEÓRICO
2.12. Clima relacional en el aula común
La "calidez" del clima relacional de una escuela no se mide sólo a través de la cantidad de sonrisas intercambiadas durante el día entre los niños y sus profesores. Esta calidez se forma desde el ingreso al establecimiento y de la relación con el aprendizaje en su diario vivir dentro del establecimiento.
El aprendizaje es un fenómeno de tres dimensiones en el que el alumno se lanza a la conquista de tres tipos de competencias íntimamente relacionadas:
• Competencias de carácter psicológico: tener confianza en sí mismo, reconocer el interés por la tarea, precisar su proyecto escolar, actuar en situaciones significativas de aprendizaje.
• Competencias de carácter técnico y académico: dominar las competencias básicas (leer, escribir, calcular), expresar sus competencias extraescolares en las áreas deportiva, cultural, social.
• Competencias de carácter social: adquirir una posición valorizada por la escuela.
Una escuela donde el género, edades, necesidades especiales de aprendizaje, tipos de organización familiar, clase social, etnia generan diversas alianzas, contradicciones, encuentros y desencuentros entre los pares y profesores.
2.12.1. Clima cálido.
La condición escolar de cada niño se construye cotidianamente al interior de un triángulo niño-escuela-familia. Ello es el resultado de una verdadera "construcción social” en la que intervienen simultáneamente: el contexto de vida y de aprendizaje, el número de alumnos en la clase, el estado de la sala y la disposición de los bancos, el tipo de metodologías, las competencias, la organización de las actividades educativas, es decir, todas las relaciones que se producen, día a día, al interior y alrededor de las situaciones de enseñanza y de aprendizaje.
Hacer más cálido el clima relacional del aula exige tomar conciencia de los elementos que componen la condición escolar, identificarlos y actuar positivamente sobre ellos.
Diversos procesos socioculturales influyen en la calidad del clima escolar y determinan éxitos y fracasos. La aculturación es el quiebre que vive el niño entre la cultura familiar y la cultura escolar. Por una parte, el niño experimenta dificultades para adquirir la cultura de la escuela, especialmente cuando no ha sido iniciado en ella por parte de su familia. Por otra parte, él siente vergüenza frente a su familia cuando ésta no tiene cabida en la escuela. Este hecho, pone al niño en riesgo de quedar excluido de ambas culturas.
El ocultamiento de las adquisiciones sociales puede ser combatido por la escuela si ésta reconoce y valoriza la formación que el niño ha recibido en su familia, y en los diversos medios que lo acogen. La escuela no puede "olvidar" que todos los niños poseen competencias extraescolares que deben ser reconocidas por ella: muchos niños saben tejer, coser, mudar a una guagua, hacer compras, preparar una comida, reparar un motor, traducir,
cuidar animales, tocar un instrumento musical y tantas otras cosas que la escuela puede y debe conocer, utilizar e integrar en su enseñanza para hacerla más coherente y permitir que adquiera sentido para todos los niños.
Ciertos niños a menudo clasificados por la escuela en niveles inferiores, tienen gran necesidad de que la escuela les ayude a adoptar estrategias eficaces tanto en relación con los aprendizajes como con las relaciones sociales. Evaluar a los alumnos en relación con sus propios progresos más que clasificarlos unos en relación con los otros es un elemento que puede reducir un clima cálido.
Las expectativas de los profesores respecto de los niños influyen enormemente sobre su comportamiento escolar; esto constituye el "efecto Pigmalión".
El mecanismo funciona de la manera siguiente:
• El profesor, desde preescolar, tiene cierta expectativa respecto del niño y de su medio. Esta expectativa puede expresarse directamente y también por el lenguaje no verbal constituido por gestos, miradas, movimientos de cabeza, suspiros, sonrisas.
• El niño interioriza estas apreciaciones interpretando (a veces mal) los signos que percibe.
• El niño desarrolla un sentimiento de poder, de superioridad o, al contrario, de impotencia, de inferioridad, especialmente si está inmerso en un clima competitivo.
• El niño aprende fácilmente y tiene éxito o, a la inversa, tiene dificultades y fracasa cuando se enfrenta a normas a menudo arbitrarias. La convicción de que todos los niños son capaces de aprender y la atención puesta prioritariamente en las estrategias de aprendizaje harán más positivas las expectativas de los profesores hacia todos los niños. El "efecto Pigmalión" podrá entonces actuar plenamente en el sentido del progreso y del éxito para todos.
Medidas concretas para crear un clima cálido. A nivel de los profesores
Organizar y decorar las clases en conjunto profesor-alumno.
Integrar más al aprendizaje los juegos, cantos, mimos, manipulaciones, experiencias propias de los niños.
Creer en las posibilidades de cada uno.
Acoger a todos los niños con necesidades educativas.
Ayudar a los alumnos a resolver sus conflictos entre ellos y que no sobrepasen los límites.
A nivel de los niños y las niñas Ejercer sus competencias:
en el marco de una pedagogía de proyectos, de contratos; en el consejo de curso;
asumiendo un papel activo en una cooperativa de curso o de escuela;
en situaciones de tutoría o supervisión.
Dentro del respeto de los derechos y de los deberes de cada cual, expresar sus deseos en relación con:
- la elección de proyectos; - su lugar en la clase;
- la organización del horario; - la disposición de los bancos;
• Organizar el acceso a los materiales de libros, enciclopedias, lápices.
• Administrar las reglas de desplazamiento en la clase.
Lo más importante para llevar a cabo un clima calido y de integración dentro del aula común es que se respete y admita los ritmos de aprendizaje de todos los niños.