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Climas de la Península Ibérica

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Climas de la Península Ibérica

El clima de la Península Ibérica

España es un país con mucha variedad de climas. Cualquiera puede comprobar que en pocas horas se puede pasar de los paisajes verdes y brumosos del País Vasco a los áridos de Teruel o del cabo de La Nao.

El relieve abrupto y variado con cadenas montañosas (Pirineos, Cordillera Cantábrica, Sierra Nevada, Cordillera Ibérica o Sistema Central), amplias mesetas y estrechas franjas litorales, origina una complicada distribución de nubes, insolación, lluvia y vientos.

Junto a esto la ubicación de la Península entre las zonas tropicales y las templadas hace que sea una zona en la que se mezclan las influencias de la corriente en chorro polar, con sus frentes y borrascas asociados, y las altas presiones tropicales del anticiclón de las Azores. Esto añade una gran variabilidad en las temperaturas y precipitaciones.

En verano los anticiclones característicos de las zonas tropicales, como el de las Azores, se desplazan hacia el norte hasta rozar la codillera Cantábrica y los Pirineos. Por eso esta época del año se caracteriza por una prolongada sequía veraniega y frecuentes olas de calor

provocadas por la llegada de masas de aire cálido desde el norte de Africa. Los frentes y borrascas característicos de la zona templada sólo afectan a la franja cantábrica en donde llueve con frecuencia, aunque en menor cantidad que en otras épocas. En el resto de la península se suelen producir tormentas que se forman cuando el aire de la superficie, recalentado fuertemente por la insolación del día, asciende y se enfría.

En invierno los frentes y borrascas característicos de la zona templada se desplazan hacia el sur llegando a afectar a toda la península. Lo característico de esta época del año es que el paso de borrascas acompañadas de lluvias y nieves se alterne con otros periodos secos y fríos cuando entra en la península aire frío procedente de las zonas polares del norte de Europa y Siberia.

Primavera y otoño son dos estaciones de transición en las que se dan indistintamente

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mayo, ni los días veraniegos en octubre o noviembre.

Los climas de España son, dada su heterogeneidad, difíciles de clasificar, pero hay amplio acuerdo en diferenciar los siguientes grupos principales:

Clima oceánico, también llamado templado húmedo. Se da en el borde norte, desde Galicia hasta el Pirineo occidental, que permanece todo el año bajo la influencia de la circulación templada. La pluviosidad es alta, distribuida a lo largo de todo el año. Las diferencias de temperatura a lo largo del año son pequeñas con veranos frescos e inviernos templados. El paisaje y la vegetación son muy parecidos a los de Europa occidental.

Clima mediterráneo en sentido estricto.- Se localiza en la franja costera del

Mediterráneo. Este clima se caracteriza por veranos secos y áridos y pocas lluvias e inviernos suaves. Las precipitaciones tienen lugar sobre todo en primavera y otoño, en situaciones de Gota Fría que ocasionan lluvias torrenciales muy localizadas. Se alternan años de sequía con años lluviosos.

Clima mediterráneo interior o continental.- Se extiende por el centro y este de las mesetas, por el valle del Ebro y por el interior de Andalucía. Con inviernos muy fríos y veranos cálidos, porque no le llega la influencia marina. En verano se forman

tormentas

Clima mediterráneo oceánico, o continental suavizado.- En la zona oriental del interior de la Península. Los veranos son secos, como en el caso anterior, pero las lluvias son más abundantes y se producen fundamentalmente en invierno, con la llegada de frentes procedentes del Atlántico (influencia de la zona templada). Las temperaturas invernales son suaves.

Figura 3-5 > Climas de la Península Ibérica

Además de estas regiones climáticas principales, existen otras de menor extensión pero de notable interés:

Clima árido.- Se sitúa en el sur de la franja mediterránea. Llueve muy poco como resultado de una mayor frecuencia de situaciones anticiclónicas que en el resto del mediterráneo y de sus situación geográfica en el extremo oriental de las cordilleras Béticas que frenan la influencia que podría llegar del Atlántico.

Clima oceánico subtropical.- En una estrecha franja costera desde Granada hasta Huelva. Con precipitaciones relativamente abundantes en invierno y temperaturas cálidas.

Climas subtropicales de Canarias.- Con temperaturas muy suaves y uniformes a lo largo del año y con precipitaciones similares a las del clima mediterráneo, aunque más escasas, en general. Lo más característico de este clima es la gran influencia de las montañas. Las masas de aire procedentes del mar vienen cargadas de vapor de agua que se condensa al chocar con las laderas de la montaña, formando mares de nubes que humedecen los lugares en los que se sitúan, aunque no llueva.

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Vivir en la atmósfera

Contenido de la página:

● Oxígeno y dióxido de carbono

● La humedad del aire en la vida de los organismos ● Moviéndose en el aire

● Sonidos y comunicación ● Las corrientes de aire

La vida surgió en el medio acuático y "sólo" hace unos cuatrocientos millones de años, en la Era Paleozoica, se extendió al ambiente aéreo. Vivir en una atmósfera gaseosa obliga a los organismos a resolver importantes problemas como evitar la desecación o desarrollar estructuras para mantener erguido al organismo en un medio poco denso o para sujetarlo cuando sopla el viento. Pero a la vez, el medio aéreo se ha mostrado muy apto para la vida y multitud de especies aprovechan la pequeña resistencia del aire para moverse y dispersarse o captan energía radiante que en la atmósfera se transmite mejor que en el agua.

Oxígeno y dióxido de carbono

El oxígeno no existía en la atmósfera primitiva y todo el que ahora hay, ha sido producido por las plantas y otros organismos fotosintéticos. Para la gran mayoría de los organismos que vivían en la Tierra primitiva con su atmósfera reductora, el oxígeno era una sustancia tóxica por su gran poder oxidante. Pero la capacidad de adaptación de la vida es asombrosa y los animales y otros seres vivos actuales lo utilizan para oxidar los alimentos y obtener así la energía que necesitan, en el proceso que llamamos respiración.

Los animales necesitan el oxígeno en las mitocondrias de sus células y para que llegue a todas las partes del cuerpo con facilidad y eficacia usan el sistema respiratorio y el

Vivir en la atmósfera

circulatorio. En el sistema respiratorio el oxígeno pasa del aire atmosférico a la sangre a

través de epitelios muy finos que deben permanecer siempre humedecidos para que las células que los forman no mueran. En el medio acuático se respira por branquias externas, pero en el medio aéreo las branquias no sirven porque se resecan. Los insectos solucionaron este problema con el desarrollo de tráqueas y los vertebrados y otros animales con los pulmones

El dióxido de carbono, CO2, es un nutriente fundamental para las plantas pues es la fuente de átomos de carbono que usan para sintetizar los azucares y otras moléculas orgánicas que forman su organismo mediante el proceso que llamamos fotosíntesis. Las plantas lo toman de la atmósfera a través de los estomas y en las células, con ayuda de la energía de la luz absorbida por la clorofila, realizan la fotosíntesis.

La concentración de CO2 en la atmósfera es de algo más de 300 ppm pero se observa la influencia de las plantas en pequeñas oscilaciones. Por la noche aumenta ligeramente al no hacer fotosíntesis las plantas y lo mismo sucede en el invierno.

La humedad del aire en la vida de los organismos.

Las plantas tienen un contenido en agua comprendido entre un 60 y un 85% de su peso. Continuamente transpiran agua por sus estomas, más o menos según estén éstos más o menos abiertos y, por lo tanto, si la transpiración potencial es muy alta y tienen poca agua disponible para absorber por sus raices se van deshidratando.

Los animales terrestres tienen contenidos en agua que van desde el 52% de su peso en el caso de la vaca hasta el 88% en la lombriz. En el hombre el 64% del peso es agua. Cuando viven en ambientes muy secos y no retoman el agua que van perdiendo pueden llegar a deshidratarse y morir. Las lombrices y sanguijuelas pueden perder hasta el 70% de su peso en agua sin morir, las ranas el 40%, las ratas el 25-30% y se conoce el caso de un hombre de 70 Kg que permaneció perdido 8 días en el desierto y sobrevivió después de haber perdido 17 Kg de agua (un 25% de su peso).

Según la humedad del ambiente al que están adaptadas, las especies se clasifican en: - Estenohígricas: viven en ambientes con pequeñas variaciones de humedad, como, por ejemplo, las cuevas.

- Eurihígricas: viven en ambientes en los que la humedad varía entre amplios márgenes. Serán homeohídricas, es decir capaces de regular mucho su metabolismo para adaptarse a distintas humedades.

Según la capacidad de regular el nivel de humedad en su organismo, tenemos especies: - Poiquilohídricas: poco capaces de regular su economía del agua: por ejemplo las babosas, ranas, etc. que pierden enseguida mucha agua si están en ambientes secos.

- Homeohídricas: con mucha capacidad de mantener estable su contenido en agua con independencia de la humedad ambiental: por ejemplo algunas especies del desierto.

La actividad de algunos organismos está muy ligada a la humedad así, por ejemplo, se dice que los mosquitos de la familia de los culícidos dejan de picar si la humedad relativa es menor del 50%.

Algunos organismos presentan resistencias casi increíbles a la desecación. Por ejemplo los rotíferos y los tardígrados pueden pasar de tener un contenido en agua habitual de un 85% a un 3% y continuar vivos. Se quedan inertes, como polvo, pero vuelven a la vida en cuanto vuelve la humedad. Las larvas de tenebrio resisten 210 días sin comer en un desecador en el que el aire se deshidrata con sulfúrico.

Los animales obtenemos agua no solo del ambiente, sino también del metabolismo de los alimentos. Por ejemplo del metabolismo de 100 g de grasa se pueden llegar a obtener 107 g de agua (se suma a la masa de la grasa la del oxígeno que reacciona con ella en la

respiración). Por esto algunos animales pueden vivir sin beber agua y tomando alimentos muy secos.

Los animales del desierto pueden vivir del agua que extraen de las semillas y de la que extraen de las reacciones del metabolismo e incluso, por tiempos muy breves, sólo de la que extraen del metabolismo. En la figura se observan las pérdidas y

ganancias de agua en la rata canguro en distintas condiciones de humedad relativa.

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Moviéndose en el aire

Muchos de los organismos que viven en el medio aéreo se desplazan apoyándose en el terreno, pero algunos han desarrollado estructuras para volar o para flotar en el aire Entre los animales terrestres, el guepardo llega a los 90 km/h. Entre los voladores los insectos, que llegan a centuplicar su metabolismo en el momento del vuelo, alcanzan velocidades de 8 a 60 km/h. Las aves suelen volar a 45 - 90 km/h, aunque se han medido velocidades de hasta 180 km/h en vencejos.

Muchas plantas y algunos animales usan para diseminarse estructuras que flotan o son arrastradas por el viento. Así sucede en los granos de polen, algunas semillas, pequeñas arañas que lanzan un hilo hacia arriba que es arrastrado por el viento, etc.

Sonidos y comunicación

Llamamos sonido a las variaciones de presión de unas determinadas frecuencias. Si la frecuencia es mayor de 20 000 herzios hablamos de ultrasonidos Los ultrasonidos se

transmiten en trayectorias directas y tienen muy poca capacidad de rodear los obstáculos. Por este motivo son muy adecuados para localizar los objetos. Los murciélagos los utilizan con este fin.

Los sonidos son utilizados por muchos animales como medio de comunicación. Los insectos y otros invertebrados producen gran variedad de sonidos, fundamentalmente por

estridulación, o por expulsión de aire. También muchos anfibios, aves y mamíferos producen sonidos.

Las corrientes de aire

Las corrientes de aire generadas en la atmósfera influyen en la dispersión de los organismos. Sobre todo son eficaces con las estructuras de pequeño tamaño: polen, esporas, semillas, etc.; pero en algunos casos llegan a transportar organismos de mucho mayor tamaño. Es conocido el caso, por ejemplo, de una fuerte tormenta que en el invierno de 1937 arrastró a muchos zorzales reales desde Europa hasta Groenlandia.

En los bosques los vientos fuertes sirven para su renovación. Derriban los árboles enfermos o viejos con lo que se abren claros que pueden ocupar los árboles jóvenes.

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Contenido de la página:

● Formación

● Distribuición del agua en la tierra ● Ciclo del agua

● Características del agua

Páginas dependientes:

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