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Cuando se habla de una industria, frecuentemente se comete el error de reducir el análisis a sus partes más visibles. En el caso del turismo, con frecuencia se estudia en detalle la hotelería. Sin embargo, otras actividades turísticas relacionadas como son las de transporte, alimentación, atracciones, “tour” operadores, servicios de apoyo, capacitación y proveedores de insumos, deberían analizarse con mayor intensidad, si lo que se pretende es desarrollar “el sector” como un “cluster’’ competitivo a nivel internacional.

El concepto de cluster en el turismo, básicamente derivado del trabajo de Porter (1991), ha sido usado para aprehender la diversidad del sector por los ámbitos académicos para el diseño de estrategias y coordinación entre los actores públicos y privados del turismo nacionales y regionales, en especial en Centroamérica. Se ha también extendido al ámbito de los organismos internacionales como la Organización Mundial de Comercio (OMC), en particular debido a la participación de algunos de los

países de la Zona de Centroamérica y del Caribe que han presentados propuestas de un anexo específico en el GATS que reflejan sus relaciones multisectoriales4.

Este concepto se relaciona con la alta integración vertical, horizontal, intersectorial e interdisciplinaria que se da en el turismo. La eficiencia de las cadenas de producción ya no se genera solamente a escala nacional sino internacional a través del valor agregado en un territorio específico sino a través y entre las fronteras. Se están dando las tendencias de las integraciones regionales e internacionales del punto de vista económico y político que añaden otra dimensión al ya de por sí multiforme cluster del turismo.

En términos generales puede entenderse al cluster como un esquema para de manera organizada analizar las relaciones del turismo con los diferentes actores e instituciones de la economía nacional de los países. En este sentido, el cluster es más que una metodología de asociación: es como una filosofía que comprende una manera distinta de ofrecer un producto turístico a los visitantes, porque tiene una estrecha relación no sólo con la conservación del patrimonio histórico sino también con el patrimonio natural del lugar y que incide en las políticas a desarrollar a nivel de región, provincia o país referidas al turismo.

Un cluster turístico típico basado en “ventajas naturales” como el clima, paisajes atractivos, monumentos históricos, aguas termales, etc. tiene encadenamientos hacia la hotelería, los restaurantes, las agencias de viaje, los bancos y las agencias de cambio, entre otros. En cuanto a las actividades relacionadas con la hotelería se puede mencionar: la construcción y alojamiento que pueden ser en base a conocimientos, diseños, materiales, mano de obra, etc. local o no; la recepción de los turistas; el servicio de mucamas; el lavado de toallas y sábanas; etc. Las actividades relacionadas con los restaurantes también tienen que ver con su construcción, instalación y alojamiento; con el sector agroalimentario, que puede abastecerse a través de compras locales, regionales, nacionales o importadas; con la tradición y formación en gastronomía, etc. El cluster turístico tiene también una serie de condiciones que lo hacen más o menos competitivo, atractivo o riesgoso y a los cuales los distintos grupos “meta” de turistas darán más o menos peso como la seguridad, la salud pública (agua potable, enfermedades contagiosas, calidad de la atención médica y hospitalaria), la infraestructura y el sistema de transportes, las telecomunicaciones, y otros.

También existe un “clima” general que permea la economía y la sociedad y por ende el complejo turístico como la eficiencia, la puntualidad, el cumplimiento de lo prometido,

la amabilidad y hospitalidad entre muchas otras características, y grandes precios macroeconómicos como la tasa de cambio y la tasa de interés, y la estabilidad económica general que influyen sobre la competitividad del cluster.

La figura 1.2 representa esquemáticamente el concepto de cluster, considerando su aplicación en el marco del turismo. En este sentido, el elemento básico para la posible integración de un cluster es la existencia de un producto turístico consolidado y/o con potencial de mercado capaz de generar una dinámica integradora de los distintos eslabones de la cadena productiva del sector. Es decir, el producto turístico debe funcionar como motor en la conformación de una red integral de servicios apoyados sólidamente en esquemas de proveeduría e infraestructura local y regional.

Figura 1.2: Esquema del concepto de cluster, considerando su aplicación en el marco del turismo.

Fuente: SECTUR, 2005

La conformación de un cluster turístico a partir de estos componentes mostrados en la figura 2.1 sólo es posible mediante el eslabonamiento de relaciones horizontales y verticales entre las distintas unidades económicas que operan dentro del sector y donde las relaciones son establecidas en cuatro direcciones principales:

· Interempresarial (prestadores de servicios turísticos), · Interinstitucional

· Empresa-proveedores · Empresas-instituciones

Por lo que el turismo se convierte en una red de relaciones que pueden crear estrangulamientos o sinergias. Es uno de los conglomerados de actividades más

complejas y heterogéneas. Aún para la obtención de bienes y servicios al turismo doméstico, la actividad turística cuenta con suplidores y proveedores que se encuentran fuera de las fronteras del país. Este proceso se considera técnicamente como una fuga o salida de recursos.

La congruencia entra la reglamentación general en el país, las medidas de desarrollo del sector del turismo y los grados de liberalización entre los diversos sectores es lo que permite evitar los estrangulamientos en la cadena de producción de los servicios turísticos y asegurar al consumidor una experiencia básica de la calidad y de la competitividad en el servicio.

La heterogeneidad del conglomerado del turismo y de las actividades que lo componen o que lo apoyan se puede considerar como servicios de red. Es más, precisamente sería la capacidad del turismo de generar redes entre actividades y productos lo que daría un impacto mayor y sostenible en la economía. Esta red se puede ver a escala internacional, local o de país.

Producto de ello se han desarrollado importantes experiencias de cluster turísticos en distintos países, independientemente de su nivel de desarrollo (anexo 4)

Un aspecto importante dentro de la conformación de estos cluster turístico es el sistema de encadenamientos que se genera alrededor de este. En este sentido, se pueden distinguir diversas maneras de esclarecer los encadenamientos o eslabonamientos del turismo en la economía.

La primera consiste en aclarar cuáles son los eslabones de su contribución a la economía, y la segunda consiste en analizar los encadenamientos que se dan entre actividades y sectores proveedores de bienes y servicios antes, durante y después de la producción de servicios turísticos. En este sentido, los países principalmente receptores de turismo, han de buscar las estrategias para lograr un equilibrio entre la creación de productos turísticos de calidad que integren componentes de bienes y servicios locales, provinciales o nacionales adecuados a su situación específica y promuevan el desarrollo económico, la integración de zonas económicas marginadas, la erradicación de la pobreza, el aprovechamiento de capacidades de producción de bienes y servicios actuales y potenciales logrando un balance entre la producción nacional e importaciones que imprima competitividad a todos los componentes de la cadena. Asimismo, se ha de cuidar la política en materia de impuestos que se generan en la cadena de producción de servicios y a los bienes que son sus insumos.

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