CIP-Ecosocial, Traficantes de Sueños Madrid, 2008
469 páginas
¿Cuál y cómo ha sido la evolución social de España en la década de transición del siglo XX al XXI? Ése es el objeto de análisis del Barómetro social de España,elaborado por el Colectivo Ioé. El análisis se realiza a partir de dos ejes: analizar midiendo y visibilizar lo social. Ambos encierran aspectos polémicos: los siste- mas de medida del progreso de las sociedades y la definición de lo social. No reina consenso en la literatura especializada sobre cómo medir la evolución (¿progreso?) de las sociedades ni sobre qué variables definen lo social. Como señalan los autores recordando a J. M. Sastre: “Definir la calidad de vida no resulta sencillo, debido a que su estudio se lleva a cabo desde muy diferentes posturas epistemológicas y metodológicas, lo que da lugar a concepciones teóricas muy diferentes y a sistemas de indica- dores diversos”.
Cada sistema de medición se sustenta en un planteamiento concreto, unos determinados presupuestos de lo que es deseable que a su vez conforman una determinada herramienta de observación (metodología). Un dato no es elo-
cuente mientras permanece oscura la fórmula por la que se obtiene. Por eso, el interés del tra- bajo del Colectivo Ioé emana no meramente del objeto que han seleccionado, sino del método con que lo han tratado y los rasgos del produc- to resultante. El objeto se define como un mapa de datos útil para apreciar cómo están evolucio- nando los factores que afectan la calidad de vida de las personas en España. El método con- siste en un sistema de indicadores sociales e índices sintéticos, rigurosos y transparentes, resultante de criterios de elaboración explícitos. Y el producto es una herramienta de observa- ción con base de datos e índices accesibles al público y que permiten la interactividad.
El producto se distribuye editorialmente bajo la fórmula de creative commonsy se ha presen- tado con el título de Barómetro social de España. Análisis del periodo 1994-2006. El texto se divi- de en capítulos monográficos dedicados a once ámbitos de la vida social, radiografiada median- te series específicas de 180 indicadores cuanti- tativos y 45 índices sintéticos. Pero ni esos capí- tulos son todo el libro, ni el libro es todo el pro- yecto. Hay más. Bastante más.
Antes de los once capítulos monográficos se presentan otros dos apartados decisivos para el uso y la transparencia del estudio: una fundamentación del sistema de indicadores pro- puesto; y un capítulo de avance de resultados que contiene una visión de conjunto en la que se interrelacionan datos de los distintos proce- sos que después se abordan en cada uno de los once capítulos monográficos.
La fundamentación de la propuesta se expo- ne de un modo altamente pedagógico. El apar- tado que sigue a la presentación del volumen opera como una lección de metodología. Los lectores sabrán cómo se ha elaborado el baró- metro y por qué ha adoptado esa fórmula. Dicha explicación resulta fundamental en un estudio que pretende “eludir presentaciones solamente accesibles para especialistas” y, además, pro- porcionar una herramienta que sirva a la labor cotidiana de transformación social que realizan colectivos, movimientos y ciudadanos afanados
en hacer nuestra sociedad más “justa, sustenta- ble y solidaria con el resto del mundo”. La publi- cación contiene resultados de la explotación y la interpretación de la base de datos con que se ha elaborado el estudio, la cual resulta re-utilizable ya que está accesible en las siguientes direccio- nes web: http://barometrosocial.es y www.fuhem.es/cip-ecosocial/
Las tablas de la base de datos son consulta- bles y los índices sintéticos reformulables. Estos índices se han elaborado de acuerdo a unos cri- terios de ponderación que son modificables en la web. El usuario puede cambiar la ponderación de los distintos elementos que contiene cada índice y obtener resultados diferentes según la distinta importancia que quiera dar a cada uno de ellos dentro del indicador –una importancia o ponderación distinta a la que dieron los autores–. Queda patente la voluntad de Ioé por “evitar el secuestro de la información por minorías de expertos”. El Colectivo Ioé trabaja con la autoe- xigencia de que “un sistema de indicadores debiera reflejar no sólo los problemas sociales que estudia sino también la dinámica y debate social en torno a los propios indicadores”.
En la exposición de su propuesta de indica- dores hacen un recorrido por el origen de la con- tabilidad nacional y las vías alternativas de medición que se han practicado para corregir o completar los indicadores clásicos (PIB, infla- ción, tasa de desempleo e índices bursátiles). Las propuestas ensayadas se abren en cuatro líneas: monetarizar variables para agregar a la contabilidad dimensiones hasta ahora no con- templadas; elaborar índices ponderados a partir de variables no monetarizadas; combinar las dos anteriores; hacer balances sociales combi- nando indicadores.
Cada una de esas opciones implica distintas ventajas e inconvenientes. Las cifras siempre aseguran un gran impacto social, además de permitir escalas de comparación y tendencias. La monetarización permite comparaciones imposibles sin la reducción a cifras, pero tiene el inconveniente de que excluye aspectos de rele- vancia significativa que no pueden traducirse a
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valor económico (reduccionismo economicista) y, además, exagera la importancia de la dimen- sión económica de la vida social. Los balances resultan más opacos para públicos no especiali- zados. Los índices ponderados sintetizan infor- mación de distintos indicadores, pero requieren una operación valorativa que suele ser motivo de polémica.
El Colectivo Ioé tuvo en consideración que en España el suministro de indicadores en bruto (tablas sin análisis) ya está suficientemente cubierto (INE, ministerios, Eurostat, entre otros) y también el surtido de balances sociales. Ante ello, optó por el sistema de los índices pondera- dos no monetarios. Para compensar la criticable subjetividad de la ponderación, planteó el acce- so libre a las tablas, para que los usuarios pudieran reelaborar los índices, como he expli- cado antes.
Los autores han asegurado, además, que su propuesta de medición cumpliera ciertos requisitos: incluir variables objetivas y subjeti- vas; asegurar una secuencia temporal suficien- te que permitiera apreciar evoluciones; combi- nar la elaboración de los índices con interpreta- ción contextual, entre otros rasgos. Por eso, y porque lo autores no son fundamentalistas cuantitavistas, cada capítulo dedicado a uno de los once ámbitos analizados contiene dos par- tes: un informe introductorio, con información complementaria, hipótesis e interpretaciones generales; y la base de datos de ese ámbito, con sus correspondientes indicadores.
El Barómetro se estructura en once áreas temáticas: salud, igualdad, atención a mayores, medio ambiente, trabajo, seguridad ciudadana, renta, vivienda, equilibrio económico, participa- ción ciudadana en la vida social y relaciones internacionales. Su selección fue validada mediante una encuesta de percepción ciudada- na de los asuntos de mayor relevancia social realizada en 2006 por los propios autores del trabajo, que decidieron además incluir el ámbito de relaciones internacionales –no habitual en este tipo de trabajos– dadas las repercusiones que está teniendo el proceso de globalización.
El Barómetroes un punto de llegada y un punto de partida de un esfuerzo colectivo que traspasa al propio Colectivo Ioé. Éste fue el ger- men del proyecto, pero en el camino han cola- borado otras entidades. El Colectivo Ioé funcio- na desde 1982 y se autodefine en su página web como “un equipo de investigación que des- arrolla investigaciones empíricas, cursos y semi- narios de formación sobre los temas en que está especializado. Nuestro funcionamiento es inde- pendiente de instituciones públicas u otras orga- nizaciones, aunque uno de nuestros ejes de interés es fomentar el desarrollo de las iniciati- vas sociales y utilizar, en nuestra actividad investigadora, métodos de participación de los colectivos implicados”.
Al principio, el estudio se planteó como inves- tigación sobre métodos de medición de lo social y contó con el patrocinio de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas). Más tarde, el Centro de Investigación para la Paz (CIP-Ecosocial) asu- mió el compromiso de iniciar un proyecto dotado de continuidad, para una actualización periódica de las bases de datos que conforman el sistema de indicadores. Por último, la coordinación de esfuerzos se amplió con Traficantes de Sueños, para la coedición del libro.
El Barómetro Social de Españaha nacido y crecido con la voluntad clara de servir de herra- mienta para la intervención social. De ahí el inte- rés de que cumpliera todos los rasgos que hemos visto: acceso, transparencia, sencillez, impacto… Sus resultados, además, dibujan un mapa de contrastes entre indicadores que las mediciones meramente económicas suelen mantener ignora- dos. Por ejemplo, la renta nacional ha crecido en el periodo analizado un 62%. Entre 1994 y 2006 ha habido en España una tendencia de compo- nentes económicos positivos. Se atraviesa una coyuntura económica favorable que ha permitido que, contando con el incremento de población y medida en euros constantes, la renta por habi- tante haya aumentado un 39%.
Pero, ‘riqueza’ no es sinónimo de ‘reparto’. La pretendida expansión económica no ha afec- tado a todos por igual, “una élite de 1,4 millones
de personas asalariadas contaba con 4.925 euros de ingresos medios mensuales, mientras que otros 5,5 millones percibían una media de 270 euros al mes”. La desigualdad de género en materia de salarios y pensiones se ha incre- mentado. “En 1994, el salario medio de las mujeres era un 28% inferior al de los hombres y en 2006 la diferencia se amplió hasta el 30%; la pensión media, que era un 29% inferior, ha pasado al 33%”. Las deudas de los hogares han crecido seis veces más deprisa (225%) que la renta disponible (39%). Las rentas de propiedad inmobiliaria y empresarial-financiera han crecido mucho más que las procedentes de los salarios, lo que ha provocado un notable distanciamiento del nivel de riqueza o patrimonio entre los hoga- res más ricos y más pobres.
Y así, contrastando datos, se llega a visuali- zar una radiografía social de España que con- vierte este estudio en imprescindible. Cada año será actualizado y activistas, profesores, estu- diantes, investigadores, ciudadanas y ciudada- nos tendremos que consultarlo, seguro.
Concha Mateos Martín Profesora del Departamento de Comunicación
en la Universidad Juan Carlos I