9. Capítulo 3 Educación y neoliberalismo en Bogotá
9.2. Las concesiones educativas
9.2.3. Los colegios en concesión y por contrato son instituciones de la
Los colegios en concesión permiten a los gobiernos de turno reducir el gasto social en educación. Es una forma de privatización que permite disminuir los recursos por estudiante destinados por el Distrito.
Para el 2015, la SED nos respondió, a la junta Directiva de la ADE, que la canasta educativa para los colegios oficiales estaba en 2.705.535, mientras que para los colegios en concesión oscilaba entre 2.110.255 y 2.560.980.
Con los colegios en concesión, el Estado no sólo entrega a los privados la administración de la educación, sino que rehúsa adelantar un proyecto educativo para la sociedad. El Estado se limita a construir infraestructura para que el privado la administre, dejando de lado la importancia de la educación para construir un proyecto de nación.
Con el modelo de concesión, el Estado no sólo pone la infraestructura física y la dotación, sino que garantiza también la demanda y el giro que con recursos públicos se les hace a los privados por cada estudiante. En el gobierno de Peñalosa, el Distrito construirá 30 colegios, de los cuales 15 se les entregarán a los privados para su administración. En el PDD de Peñalosa se señala como proyecto de equipamientos urbanos priorizados los 30 colegios,
permitiendo que por medio de las APP se desarrollen los proyectos de gasto social en educación.
9.2.4. Los colegios en concesión no son comparables en nada con los oficiales Según el informe de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Fundación Escuela para el Desarrollo titulado “Asociaciones Público-Privadas en la Educación de Colombia: Las implicaciones de los ‘colegios en concesión’ en la equidad y la calidad”, los colegios en concesión no han alcanzado los resultados esperados. Cuentan con menos autonomía y su eficiencia económica se debe en gran medida a un grave empeoramiento de las condiciones laborales de los maestros. Lo que es más grave, muchos colegios en concesión han sido seleccionados estratégicamente en los procesos de inscripción, aunque esta práctica no está permitida por la Secretaría de Educación. Y finalmente, la diferenciación pedagógica promovida dentro del sistema educativo no tiene necesariamente una sustantiva mejora académica.
En términos de resultados de aprendizaje, las diferencias estadísticas no son significativas entre los colegios en concesión y las escuelas públicas, a pesar de ejercer el control de la jornada escolar y de la situación económica de los estudiantes. Aun así, algunos autores afirman que los colegios en concesión tienen la capacidad de generar altos niveles de lealtad entre sus usuarios y los padres y estudiantes están comprometidos y satisfechos con estas instituciones:
[Texto original] This study shows that the CEC program has not achieved the expected results: these schools enjoy only of moderate levels of school autonomy; their economic efficiency largely relies on a drastic worsening of teachers’ employment conditions; many CEC schools have strategically selected their students during enrollment processes, though this practice is not allowed by the Education Department; and the pedagogical differentiation that these schools have promoted within the education system has not necessarily translated into substantive academic improvement. In fact, in relation to the latter, we have observed that in terms of learning outcomes, there are not statistically significant differences between CEC and public schools after controlling for school day and the economic status of students.
However, we have also seen how CEC schools have had the capacity to generate high levels of loyalty among their more direct users, and both parents and students are deeply engaged and satisfied with these schools (Termes, y otros, 2015).
9.2.5. Con los colegios en concesión se reduce el gasto público en educación Los colegios en concesión permiten a los gobiernos de turno reducir el gasto, pues permiten que el Distrito disminuya los recursos destinados por estudiante. Según datos de la SED para el año 2014, la canasta educativa de los colegios oficiales vs los colegios en concesión muestra que, mientras que el costo de un estudiante de colegio oficial en 40x40 era de 3.696.991, el de uno en concesión era de 1.894.633.
Tabla 6. Canasta educativa colegios oficiales Vs. En concesión
La privatización, la racionalización del gasto público, la descentralización y el achicamiento del Estado, se estructuraron como falanges de la misma mano. El gobierno de Petro no fue la excepción. Las políticas de entregar los alumnos de estratos pobres a colegios privados de garaje, pagando un subsidio por ellos y la continuidad del modelo de Concesión se mantuvieron intactas.
En todos los casos, lo que invierte el Distrito por estudiante en un colegio de concesión es inferior a lo invertido en un establecimiento oficial. En el 2016 había 34.211 niños y jóvenes en colegios bajo esta modalidad.
Según el mismo proyecto de acuerdo, “actualmente, el valor por estudiante atendido en colegios en concesión/prestación del servicio de infraestructura oficial es de $2.494.088
(promedio ponderado). Sin el componente de alimentación escolar es de $1.825.673 aproximadamente”.
Así las cosas, por medio de esta modalidad deja el Distrito de invertir en estos 34.211 alumnos (comparando el costo de la canasta educativa de un oficial a 2015 con la proyectada por la SED para un estudiante de concesión sin alimentación escolar) un total de $30.100.958.882.
9.2.6. El Estado se desentiende de la administración
La defensa de una educación pública financiada y administrada directamente por el Estado se desvirtúa con los colegios en concesión. El Estado no solo les entrega a los privados la administración, sino que desecha construir un proyecto educativo para la sociedad. Se limita a construir infraestructura.
El Estado no sólo pone la infraestructura física y la dotación, sino que garantiza también la demanda y el giro que con recursos públicos se les hacen a los privados por cada estudiante.
Gustavo Petro, le dejó los cimientos a Enrique Peñalosa. Para el 2018, se espera que Bogotá cuente con 24 colegios en concesión, 22 de los que ya están y 2 nuevos que deben estar listos en el 2017. Así lo expresó la secretaria de Educación en Caracol Radio:
Este fue un tema discutido en el Plan de Desarrollo con el Concejo. Fueron aprobados 15, acabamos de radicar un proyecto a consideración de los concejales, que trae 22 concesiones que actualmente están en funcionamiento y dos más, que son procesos de colegios nuevos que ya inician frente a los cuales se puede realizar, se suman y están en construcción: Colegio la felicidad y Puerta del Sol (Angulo, 2016).
Según Angulo (2016),
En el 2018 se entregarán dos colegios, las restantes son en el 2109 por el tiempo que nos lleva la legalización, los diseños y las respectivas licitaciones de obra, están planeados para ese año pues se busca impactar la meta de estudiantes en jornada única
y los chicos que entren a estas instituciones tendrán las garantías de un colegio en jornada única.
En el gobierno de Peñalosa, el Distrito construirá 30 colegios, de los cuales 15 serán entregados a los particulares para su administración, además de los 23 a los que Gustavo Petro, les firmó la prórroga de sus contratos. El PDD de Peñalosa señala los 30 colegios como proyecto de equipamientos urbanos priorizados, permitiendo que el gasto social en educación se haga por medio de las APP.
Es el Estado poniendo los recursos para la construcción y dotación de colegios, mientras que el privado desarrolla como actividad económica y persiguiendo el lucro la administración del colegio.
9.2.7. Sus maestros padecen peores condiciones laborales que los vinculados al