• No se han encontrado resultados

De la Colonia a la Ilustración

4. Una cartografía crítica sobre La tejedora de coronas y otros matices interpretativos

3.1 La mujer en La tejedora de coronas

3.1.2 De la Colonia a la Ilustración

Leyendo a Espinosa se nos viene a la mente esa otra mujer, la famosa Sor Juana Inés de la Cruz, que también logra romper con los cánones de la mujer colonial: es muy posible que Sor Juana le sirviera de inspiración a Espinosa en la construcción de su personaje protagónico, así que, aunque parezca pretencioso, no deja de ser interesante establecer una comparación entre las dos mujeres: Sor Juana Inés de la Cruz y Genoveva Alcocer. Las dos vivieron épocas particularmente difíciles para la mujer: la primera en el siglo XVII, el Siglo de Oro español, y la segunda en el siglo XVIII, el Siglo de las Luces francés. Sorprende, en particular de Sor Juana Inés, su actividad como poeta, sus vastos conocimientos y su enciclopedismo, así como de Genoveva, su capacidad de transformarse en una mujer ilustrada. Esta comparación nos permite destacar mejor a Genoveva como “metáfora de la libertad”.

Genoveva fue objeto de continuas críticas de la sociedad cartagenera y puesta en la mira del Tribunal de la Inquisición. Sor Juana también fue objeto de críticas y tuvo que enfrentarse con los religiosos con quienes convivió, porque no veían bien que una mujer manifestara curiosidad intelectual, independencia de pensamiento y, sobre todo, que adquiriera fama. La monja fue objeto de estudio de la Inquisición española también. A diferencia de Sor Juana, sin embargo, la cartagenera es al final condenada a la hoguera por el Santo Oficio de su ciudad, por sus ideas modernas, por las sospechas de brujería y por su actuación en la logia para el adoctrinamiento de sus congéneres. Mientras que Sor Juana Inés se hizo monja para poder pensar, Genoveva dejó Cartagena y se fue a Europa y Estados Unidos en busca de pensamiento moderno e ilustrado. Sor Juana, monja Jerónima, fue principalmente enciclopedista, poeta y teóloga, en cambio Genoveva fue geógrafa y astrónoma subrepticia, e incluso historiógrafa. Vale decir que Sor Juana igualmente tenía en su celda instrumentos astronómicos y musicales, le fascinaba estudiar el rumbo de los cometas, y discutía sobre astronomía con los letrados de la época. Se dice incluso que era pintora. Ambas, entonces, fueron símbolos de la mujer en busca del conocimiento y la libertad.

Las dos mujeres, además, estaban dotadas de un ethos barroco —Genoveva lo heredaría de Sor Juana— mujeres rebeldes que renunciaron al matrimonio, al destino sumiso que les hubiera deparado el haber sido mujeres casadas, y buscaron la libertad

en el saber. En el caso de Sor Juana, se habla de su poesía amorosa como producto de un supuesto despecho amoroso, un amor no correspondido que la alejó del amor real, o simplemente una simulación de sentimientos para escribir la más sutil y hermosa poesía. En cuanto a Genoveva, la imposibilidad de su amor por Federico y la violación de que fue objeto a tan temprana edad, la hicieron libertina y, a partir de esos eventos crueles, su cuerpo se convirtió en fuente de placer y conocimiento.

Ambas mujeres tuvieron acceso a un importante campo intelectual. Las dos recibieron influencia de personajes y ambientes eruditos. Aparte de relacionarse con los clérigos letrados asociados a su convento, la cercanía de Sor Juana a la Corte Virreinal, donde era muy apreciada, le permitió el acceso a lecturas cultas e incluso a publicar su obra. Sor Juana tenía una significativa formación humanística latina y conocía además el náhuatl; escribía poesía en esta lengua, aunque su extensa poesía era en español. Escribió también prosa —recuérdese su famosa carta Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, importante manifiesto feminista, además de algunas obras teatrales—. Fue una figura de gran complejidad literaria y se la suele clasificar en la corriente del conceptismo, escuela típica del siglo XVII español. En el caso de Genoveva, su contacto con Voltaire y otros pensadores ilustrados de la época le dieron acceso a nuevos conocimientos y a las ideas liberales que prevalecían principalmente en Francia. De esa forma, se acercó a nuevas concepciones sobre Dios y la religión, sobre el destino, la ciencia y el progreso.

La obra tardía de Sor Juana se inscribe en el barroco español, que no fue un arte exclusivamente religioso, sino que tuvo una vertiente secular muy importante. Los siglos XVI y XVII fueron una época de afianzamiento de las monarquías europeas y donde se asentaron los cimientos del Estado moderno. En sus textos, Sor Juana Inés suele mostrar el conflicto entre la mujer que quiere ser libre de elegir a quien amar y la voluntad del padre, cuya principal preocupación es preservar el honor de su hija, aunque esto implique vigilarla constantemente. No es raro encontrar en su obra personajes femeninos que se visten de hombres para poder expresar sus verdaderos sentimientos. Genoveva podría haber sido un personaje ficticio de Sor Juana. Es una mujer rebelde, que rechaza los condicionamientos que le impone ser una mujer criolla de espíritu mestizo del siglo XVIII, en una colonia americana, y que choca contra normas sociales y rígidos preceptos religiosos. Su individualidad enriquecida por la libertad, la ciencia,

la metafísica y la política permanecen al margen de una comunidad que vive en el inmediatismo de la cacería de brujas y de la ignorancia.

Aún hoy se sigue especulando sobre las circunstancias que rodearon los últimos años de la vida de Sor Juana. Se sabe que renunció a su carrera literaria y se deshizo de su biblioteca. Para algunos estudiosos esto fue debido a una crisis mística de la monja; para otros, a las presiones de la alta jerarquía eclesiástica. Muere muy joven, víctima de la peste a los cuarenta y cinco años de edad. Genoveva Alcocer fue, en cambio, una mujer muy longeva. Vivió casi cien años, en un constante movimiento pendular entre Cartagena y Europa, instinto y razón, brujería y logia. Ambas fueron mujeres hermosas y seductoras, precoces, brillantes, libres y dueñas del arte de la palabra.