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El planeta verde, la invasión francesa y la luna de abril

4. Una cartografía crítica sobre La tejedora de coronas y otros matices interpretativos

2.2. Movimiento pendular Logos y Eros

2.2.1 El planeta verde, la invasión francesa y la luna de abril

acicalados corsarios y piratas desarrapados que no había logrado extirpar de mí, que me habían estigmatizado para siempre, que apenas empezaba cuando Federico, como largamente pudo relatármelo más tarde, […]”.58 O en el momento en que narra, como si

fuera un solo evento, el adiós súbito y definitivo que le dio a Federico, con la rabia y congoja que experimentó cuando tuvo que decirle adiós a su amada Francia aquella noche de luna llena de aquel abril de 1757 […].59 Este ir y venir entre lugares y

momentos claves en la vida de la protagonista, este manejo permanente de transiciones narrativas, le imprimen una dinámica particular a la novela que, además de llenarla de información relevante, despierta la curiosidad y el interés del lector.

De otro lado, la mirada desde la estética barroca nos permite abordar la oposición y correspondencia que existe entre Logos y Eros, Saber y Placer en la construcción del personaje de Genoveva Alcocer. Según Beatriz Espinosa, Genoveva encarna, por un lado, la figura de Atenea, guerrera del saber, nacida de la cabeza de Zeus, y sus saberes vienen de un mundo regido por varones. Las fuentes de su conocimiento son predominantemente masculinas lo que determina su forma de ver lo femenino y lo masculino en el mundo. Y, por otro lado, encarna también a Afrodita, que nació de la castración violenta de su padre Urano, por lo que la vida erótica de Genoveva, hermosa y fascinante, inicia con la violación de los piratas franceses.60

La novela muestra este movimiento pendular, no solo en cuanto a oscilar entre Cartagena y París, sino respecto a la oposición entre lo racional y lo emocional. La búsqueda de plenitud de Genoveva se debate entre un apego a la racionalidad y una entrega sin reserva a los designios de la vida.

2.2.1 El planeta verde, la invasión francesa y la luna de abril

El planeta verde y la invasión francesa representan tanto la aspiración al Saber cómo al Placer de Genoveva. El primero, Urano, símbolo de iniciación en el saber, y la

58 La tejedora, 288. 59 Ibíd., 379.

segunda, símbolo e iniciación de su despertar erótico. Federico llamará al planeta verde, Genoveva, en su honor, tal como lo narra ella misma:

[…] había pensado bautizarlo con el mío, en homenaje a su maximus et honestisimus amor, porque te amo niña, te amo con locura, y habida cuenta que mi nombre, circunstancia por mí ignorada hasta el momento, significara tejedora de coronas, de coronas de flores frescas o de simbólicas diademas siderales, el planeta Genoveva

sería en adelante el que tejería las aureolas de la gloria (el subrayado es nuestro).61

Federico cree haber descubierto el séptimo planeta del sistema solar (el que después sería el planeta Urano) y Genoveva, dotada de un ethos barroco, será todo lo que simboliza ese planeta, tal como lo dice en el juramento que hace antes de la ejecución de Federico: “[…] ese día me juré en mi corazón, y lo hice en vano, me parece ahora, que aquel Planeta se llamaría Genoveva por encima de todas las cosas del mundo, Genoveva, Genoveva, Genoveva, el planeta tejedor de guirnaldas siderales, el planeta de los sabios, el de los rebeldes, el planeta de las compulsiones uránicas (el subrayado es nuestro) [… ].62 Vemos así que el hecho de descubrir un nuevo planeta

muestra cómo Federico rompe el arquetipo de la supremacía científica europea sobre la de las colonias y comienza a ver el mundo de otra manera, ya no solo desde el hombre mismo, sino desde la teoría heliocéntrica de Copérnico, bajo el riesgo de ser acusado de hereje.

Pasando a lo que representa la invasión francesa en la novela, vemos cómo esta trajo para los cartageneros, sangre, desgracia, muerte y destrucción. Se trata del momento histórico más importante de la historia de Genoveva, parte su vida en dos: antes y después del horror. Miremos cómo la vivió la protagonista: “[…] y la sangre de mi virginidad perdida, y todas las sangres del mundo que se congregaron en Cartagena, para plasmar aquel horror sin cuento, orquestado por el rey galantuomo desde ese París […]”.63 La violación del pirata Leclerq, muestra el dolor y turbación de esta joven

virgen, que no pudo cumplir con el supuesto destino de todas las mujeres, pero el relato

61 La tejedora, 47. 62 Ibíd., 434. 63 Ibíd., 89.

se complejiza porque Genoveva no pudo evitar sentir una mezcla maldita de repulsa y placer, de humillación y cólera que la acompañaría toda la vida:

[…] Ay muchas veces me dijo mi madre que el destino de las mujeres, como el de las flores, era el de ser cogidas en su más bella floración, pero a mí me despetaló un ave de rapiña, ante tus ojos, Bernabé, que aullabas de ira entre tus ataduras, a mí me cogió en mi floración, un gavilán depredador, y cuando sentí mi sexo inundado por su esperma, cuando lo supe congestionado en los intensos relámpagos del orgasmo, entonces no quise que se saliera de mí, y creo que bendije el que otros forbantes se turnasen ahora para poseerme también, aullé de maldito placer y de divina cólera y de sublime

humillación entre sus brazos, quise que vinieran más, que vinieran todos, que todos consumaran la infamia y me proclamaran como su recipiente ideal (el

subrayado es nuestro) […].64

Resulta claro que la invasión francesa significó para Genoveva, en el plano de su sexualidad y el inicio del erotismo, la asociación entre placer y conocimiento, como lo muestra el siguiente texto:

[…] ese lecho que años después colmé de astrónomos o simples aventureros con

cierta información sobre orientación náutica, (el subrayado es nuestro) que, de

semestre en semestre, a veces de año en año conocía a bordo de los navíos mercantes, con quienes copulaba a la vista de todos en las literas de los camarotes, cuando las beatas de mi vecindario empezaban a tacharme de impiedad […].65

Por último, en cuanto a la representación de la luna de abril en la novela, podemos decir que la figura lírica de esta luna eterna es un símbolo de gran brillo que atraviesa casi todos los eventos importantes de Genoveva; estos apartes aparecen en forma de prosa poética. La luna activa el deseo de conocimiento de Federico y bajo su luz Lupercio Goltar les dice a Federico y a Cipriano, a propósito del descubrimiento del planeta verde: “que él a fuer de ser jardinero, podía asegurarles que esa luna de abril era roja como una cereza y tenía influencia perniciosa sobre los cultivos, y que ellos, si seguían embebidos en su contemplación, les haría salir un lunar en el bozo […]”.66 Y no

64 Ibíd., 484-485. 65 Ibíd., 75-76. 66 Ibíd., 17.

podemos dejar de mencionar el horóscopo, tan ligado a las pretensiones de la luna, que encarna el destino de criolla ilustrada de Genoveva, perseguida por el poder inquisitorial, de ahí que la reiterada identificación Genoveva-bruja sugiera la validez de las fuerzas inconscientes y planetarias del mundo criollo para confrontar el Siglo de las Luces.