Capítulo 3. Los precios en Toledo, 1521 1650
3.2 Precios y pautas de consumo
3.2.5 Combustibles e iluminación
Entre 1521 y 1550 existe información sobre precios alternativos a los de Hamilton para tres productos de esta categoría: carbón vegetal, aceite de oliva y cera amarilla. Todos proceden de los registros de las partidas compradas por la Obra de la Catedral Primada. A partir de 1551 dispongo también de los precios de las velas de sebo, aportados por Hamilton sobre Castilla la Nueva. El cabildo catedralicio compraba el carbón, el aceite y la cera por arrobas. Por su parte, las velas de sebo se compraban por libras.
El carbón vegetal adquirido por la catedral de Toledo aparece inicialmente en las partidas de “Gasto Granado y Menudo” de la Obra, para después aparecer en una partida independiente llamada “Carbón”. El producto solía traerse de pueblos de los Montes de Toledo (Las Ventas con Peña Aguilera, Los Yébenes, Marjaliza, Cuerva, etc.). Los precios incluyen el transporte desde los lugares de origen, así como también la “subida” desde la puerta de Bisagra y la descarga por los “ganapanes” en el almacén de la catedral.
En el siguiente gráfico se contrasta la trayectoria de la serie de precios del carbón vegetal de la catedral con la procedente de Hamilton.
Gráfico 5. Precios anuales del carbón vegetal, en maravedíes por arroba, obtenidos por Hamilton para Castilla la Nueva y registrados en los libros de la Obra de la catedral de Toledo, 1501-‐‑1650.
Fuentes: HAMILTON (1983) y A.B.C.T., Obra y Fábrica, Libros de la Obra, 796-‐‑908 y libros de los años 1601-‐‑1650. 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 M ar av ed íe s/ ar ro b a Años Hamilton Primada
La evolución es bastante similar, con los precios de la Obra ligeramente superiores a los obtenidos por el autor norteamericano, excepto en el lapso 1590-‐‑1620. Entonces se observa un desplome importante de los precios de Hamilton -‐‑¿consecuencia, quizás, de un problema de unidades de medida?-‐‑ y, por tanto, una divergencia mucho más marcada entre ambas series.
Como ya quedó indicado en el caso del aceite y de otros productos adquiridos por la Obra, los precios catedralicios tienen en cuenta la totalidad de partidas compradas cada año y la ponderación por las cantidades compradas en cada una. Este argumento, junto con el relativo al conocimiento de la procedencia de las partidas, juegan a favor de la elección de las series capitulares a la hora de elaborar la cesta representativa de consumo. En cualquier caso, ni los datos de Hamilton ni los de la catedral permiten atisbar a qué precio se abastecían realmente las familias toledanas más modestas.
Gráfico 6. Precios anuales de la cera amarilla, en maravedíes por arroba, obtenidos por Hamilton para Castilla la Nueva y registrados en los libros de la Obra de la catedral de Toledo, 1501-‐‑1650.
Fuentes: HAMILTON (1983) y A.B.C.T., Obra y Fábrica, Libros de la Obra, 796-‐‑908 y libros de los años 1601-‐‑1650.
Por su parte, la cera amarilla figura en la partida de Cera Comprada, dentro de los mismos libros. En la primera mitad del siglo XVI el producto solía comprarse a mercaderes estantes en la ciudad, de procedencia diversa. Desde mediados del Quinientos la cera se empezó a definir como “de la tierra” o
0 50 100 150 200 250 300 M ar av ed íe s/ ar ro b a Años Hamilton Primada
“castellana” y se traía, principalmente, de los Montes de Toledo. El cabildo curaba el producto en los lugares de origen, pagando a los peones que hacían “sus días y noches” guardándolo en el campo, y lo traía a la ciudad en carretas de bueyes, pagándose el correspondiente “porte de cera” que se incluía en el coste final. En los años de escasez de cera en los Montes, la obra solía comprar cera importada o lo hacía en ferias, como la de Guadalupe (Cáceres).
Como bien refleja el gráfico precedente (gráfico 6), hay una gran sincronía entre los precios de Hamilton y los correspondientes a la Obra de la catedral, especialmente durante el siglo XVI304. No obstante, las razones
aducidas en el caso del carbón podrían servir, de igual modo, para optar por la serie catedralicia de la cera a la hora de elaborar el índice del coste de la vida en Toledo.
Finalmente, en el cuadro 16 aparecen expresados los precios decenales de los cuatro productos citados, convertidos al sistema métrico decimal.
Cuadro 16. Precios de combustibles e iluminación en Toledo, 1521-‐‑1650. Promedios por décadas, en maravedíes*.
Década Carbón vegetal Aceite Velas de sebo Cera amarilla
1521-‐‑1530 1,89 19,15 -‐‑ 105,97 1531-‐‑1540 1,59 20,84 -‐‑ 93,59 1541-‐‑1550 1,91 24,78 -‐‑ 106,69 1551-‐‑1560 2,85 28,35 47,21 158,50 1561-‐‑1570 3,51 37,36 54,66 176,49 1571-‐‑1580 3,53 38,84 59,23 233,06 1581-‐‑1590 4,31 38,09 70,20 227,79 1591-‐‑1600 4,69 40,40 62,10 264,68 1601-‐‑1610 5,35 45,12 79,46 304,75 1611-‐‑1620 4,91 49,29 80,40 297,66 1621-‐‑1630 6,38 59,09 82,83 393,01 1631-‐‑1640 6,20 55,70 87,66 375,51 1641-‐‑1650 6,14 60,78 92,10 398,09
Fuentes: A.B.C.T., Obra y Fábrica, Libros de la Obra, 796-‐‑908 y HAMILTON (1983). *Carbón vegetal, velas de sebo y cera amarilla, en maravedíes por kilogramo. Aceite de oliva, en maravedíes por litro.
No dispongo, actualmente, de referencias que aporten datos sobre consumo de carbón por parte de las clases populares de Toledo en la época de mi estudio. Allen fijó, para la Edad Moderna, un consumo de combustible para
España e Italia de 2 millones de BTUs (British Thermal Unit) por persona y año305. Bernardos y otros han calculado para Madrid, ya entre 1765 y 1857, un
consumo por habitante igual a tres kilogramos diarios de combustible orgánico (leña y carbón), el triple del considerado para los países mediterráneos y ligeramente por debajo del correspondiente a la Europa central y occidental306.
Por su parte, González Mariscal ha estimado el consumo de combustible -‐‑ principalmente leña-‐‑ en Sevilla que representaba, en promedio, un 2,3 por ciento de los ingresos de un peón de albañil entre 1521 y 1650. Según el autor, la adquisición de combustible para cocinar y obtener calor no se encareció excesivamente en la ciudad hispalense307.
Finalmente, la carestía de la cera amarilla frente al resto de productos de esta categoría, así como también la inexistencia de alusiones al consumo de velas de sebo, a su vez menos accesibles que el aceite de oliva, me llevan a descartar esos dos artículos para la elaboración de las cestas representativas de consumo en Toledo durante la Edad Moderna.