X X X III PLINIUS
COMENTARIOS A PLINIUS 10 allí mismo, estaban aún en curso Pero la narración de
Poseidónios no ha llegado a nosotros sino por Strá bon (II, 3, 4; vide el número 815 de esta Colección en la página 248, con texto y comentarios). Mela también alude a este viaje (nota 155). Eúdoxos, basándose en la proa de un navio que halló en las costas orientales de África, proa que en el puerto de Alejandría le dijeron haber pertenecido a nn navio gaditano, vino a Cádiz con la idea de cincunuavegar el África. Hizo primero un intento fallido, no teniéndose noticias de lo que le pudo ocurrir en el segundo, pues cuando Poseidónios recogía estos datos Eúdoxos no había regresado aún a Cádiz ni se sabía haber llegado a Egipto. Tanto Mela como C. Ne pos tienen una idea opuesta a Poseidónios, acaso por basarse en fuentes distintas. Según éstos, Eúdoxos hizo un viaje a la inversa, partiendo del Mar Rojo y llegando hasta Cádiz. Además, dan el viaje como logrado, lo que no es creíble. Las noticias de Poseidónios son, por el contrarío, mucho más dignas de crédito y, desde luego, es la fuente más cercana y más pura de los hechos. La- thyrus es el rey de Egipto. 10. Caelius Antipater es un analista, con todo lo que esto significa para el crédito que se le haya de prestar, aunque gozase de buena fama. Escribió en el siglo il a. de J. C. Para los antiguos había una Aethiopia Oriental (la de las Soma- lias y Etiopía actuales) y otra Occidental que corres pondía a las costas occidentales de África, lo que podría explicar la noticia haciéndola aceptable y fidedigna. Por otra parte, los tartessios y los gaditanos, indígenas y púnicos, mantenían de antiguo activas relaciones con las costas del Sahara, Cabo Verde y con las islas Cana-
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rias, hasta donde solían llegar también las barcas pes queras (vide núm. 515 de esta Colección). 11. Torres distribuidas en las costas para avisar de la presencia de navios piratas. Hacían también el oficio de faros. Se llamaban «torres de Hannibal» por atribuirse a él la construcción de las que había en las costas de África y de España, pero al menos en España ya eran co nocidas antes, si bien Hannibal hubo de multiplicarías con motivo de sus guerras con Roma a fines del si glo rir. La hora sexta del día es aproximadamente el medio día. 12. En Cádiz había unos pozos que se llenaban de agua dulce cuando bajaba la marea y a la inversa; y los había también que se llenaban o vaciaban a la par que el mar subía o bajaba. Estos fenómenos dieron mucho que hablar a los sabios helenísticos, y se entabló a través de sus escritos una curiosa polémica entre Silanos, Artemídoros, Poseidónios, y Strábon (vide en éste, III, 5, 7 ). No traduzco «oppidum» por ciudad porque no da idea del verdadero sentido de la palabra latina: «oppidum» significa una ciudad, es cierto, pero amurallada: Conservaremos en adelante estos nombres en latín, así como el de «civitas», que suele tener un sen tido muy distinto al de «oppidum». Baetis, el Guadalqui vir. Hispalis, Sevilla. 13. Valerius Antias, otro ana lista como Antipater (nota 10), pero posterior (primera mitad de] siglo l a. de J. C.) y mucho más falsario. Des graciadamente, fue seguido por Plinius y Livius entre los latinos y por Dionysios de Haíikarnassós y Ploutar- chos entre los historiadores griegos. Lo que aquí refiere es pura fantasía. 14. Para la reducción a nuestras medidas, téngase en cuenta que la milla romana, es
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decir, los mil pasos (milia passuum), son 1.478’60 metros, poco menos de kilómetro y medio. Artemidorus (griego Artemídoros), sabio helenístico, que estuvo en España y escribió sobre ella hacia el año 100 a. de J. C. Isidorus, llamado de Charax, ciudad a orillas del Tigris. Fué coe táneo de Strábon y escribió sobre las rutas párthicas. El Prom. Artebrum, o de los ártabros, estaba en Gali cia. Eî Prom. Sacrum es el Cabo de San, Vicente. Ephe sus = Éfeso; Aegaeum Pelagus, el Mar Egeo; Délos, isla de este mar; Galliae (en plural), las Galias o Francia; Illiberis, en el Rosellón, al pie de los Pirineos (Montes Pyrenaei en latín). Era una ciudad de fundación ibérica que llevaba el mismo nombre que otra cercana a Gra nada (vide nota 123). 15. Eran las tres divisiones del mundo, según los antiguos; coinciden con las nues tras en teoría, mas no en la práctica, ya que ellos no sabían en realidad cuándo ni cómo terminaban las tie
rras que así llamaban y que constituyen el total del mundo que sabían habitado, de la «oikouméne», que decían los griegos. Éstos las llamaban, respectivamente, Europe, Asie y Libye. El nombre de África no aparece sino en los romanos y es sin duda de origen púnico. So bre el de Europa, vide el comentario núm. 8 a Mela.
16. El Fretum Gaditanum era el Estrecho de Gibral tar, al cual se le conocía también con el nombre de Co lumna; Herculis. Equivalía a la expresión griega de «Pylai Gadeirídes», que hallamos en Píndaros, y a otras semejantes. Llamáronle «Estrecho de Cádiz» por ser ésta la ciudad cercana más notable. El de «Columnas de Hércules» aludía a la leyenda como el mismo Pli nius ha de decir después (III, 4; vide también notas 207