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comienza sino dónde se termina.

In document Mas allá de la cumbre. Zig Ziglar.pdf (página 48-53)

Se afeita, hace café, cocina huevos con tocino y hace virtual­ mente cualquier cosa de las que hacemos todos los días.

Algo que la mayoría de nosotros no podemos hacer es dibujar bien. También es un talentoso artista. Una de mis más codicia­ das posesiones es un retrato mío que John pacientemente dibujó y coloreó. Ocupa un lugar destacado en mi oficina privada. He aquí un joven que ha aprendido a adaptarse y a destacarse en un grado extraordinario.

Como mucha gente, hubo un punto en la vida de John en el que un incidente tuvo un dramático impacto en él. Cuando tenía diez años de edad, su madre, creyendo que algún día abandona­ ría el hogar y tendría que valerse por sí mismo, decidió poner fin a toda la ayuda que había venido recibiendo de sus hermanos. John, como resultado de tan repentino cambio, empezó a hacer pucheros y a patalear. Su madre, sin decir una palabra, puso una columna del periódico delante de él. Era la historia de una pequeña niña que tampoco tenía brazos, pero que tampoco tenía pies. John dice que ese fue el día que él comenzó a fijarse en lo que tenía en lugar de en lo que no tenía.

En ese momento, John Foppe empezó a crecer y a madurar. Hoy asegura a sus audiencias dondequiera, que todos en alguna medida somos incapacitados, pero la gente en la cumbre desa­ rrolla y usa lo que tiene para llegar a ser vencedores, que es para lo que nacieron.

C O N D IC IÓ N O PROBLEMA

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a extraordinaria historia de John Foppe es posible porque sus padres, y en particular su madre, realmente una mujer maravillosa, escogieron no hacer de su condición física un proble­ ma. Más tarde, John mismo adoptó esa actitud, la cual es una de las razones para que la Cámara Júnior de Comercio de los Estados Unidos lo haya seleccionado como uno de los diez jóvenes estadounidenses más sobresalientes del año 1993.

John y sus padres tuvieron la opción sobre cómo manejarían su condición. Pudieron haber reaccionado a ella, lo cual es

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negativo, o pudieron haber respondido a ella, lo cual es positivo. Afortunadamente, eligieron responder a la condición, trabajan­ do con y en torno a ella. Mucha gente creería que no hay nada positivo en nacer sin brazos, pero los verdaderos triunfadores en la vida se enfrentan a un problema y entienden que hay un equivalente o quizás hasta grandes beneficios en ese problema. Luego buscan las soluciones, la alternativa.

Ustecl podría preguntar: ¿Qué posible beneficio podría haber en no tener brazos? Bueno, vamos a examinar el asunto desde un punto de vista realista. Si John hubiese nacido con los más grandes, largos y fuertes brazos que jamás hayan sido agregados a un cuerpo humano, aun así habría habido un límite a las cosas que podría haber hecho con ellos. Toda vez que tiene un límite lo que podemos hacer con los brazos, hay un límite alo que John dejó de hacer al no tenerlos.

Como niño, John sintió la falta de ellos cuando se dio cuenta que no podía jugar a la pelota con ios otros niños ni subirse a los árboles con sus hermanos. El único incidente que tuvo el mayor impacto en John ocurrió cuando estuvo en Haití, en un viaje misionero de su iglesia. Vio la extrema pobreza y a niños desnutridos, no sólo por falta de comida sino también de cariño. Un pequeflín, de unos cuatro o cinco años de edad, muy amis­ toso y espontáneo, corrió y le abrazó sus piernas. John lo miró hacia abajo y quiso abrazarlo también, pero no pudo. Sí, hay momentos cuando John particularmente desearía tener brazos, pero ha aceptado su ausencia, y está usando todo lo que tiene con convicción, confianza y gratitud.

La historia de John es el clásico ejemplo que respalda la declaración del Dr. Nathaniel Branden, de que «mientras más sólida es nuestra autoestima, mejor equipados estamos para poder con las pruebas que surjen en nuestras carreras y vidas personales».

U SE LO Q U E T IEN E

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ara desenvolverse en la sociedad actual, John tiene que ser extraordinariamente creativo y extremadamente paciente. En

varias ocasiones ha tenido que desplegar una increíble porción de valor y sabiduría. Hay un límite para lo que podemos hacer físicamente; con la mente, el techo es infinitamente más alto. El hecho de que John haya sido forzado en todos esos creativos esfuerzos lo ha hecho más compasivo, brillante, sabio y más productivo. En un día tiene que usar su imaginación creativa más de lo que mucha gente la usa en un mes. Debido a que John capitaliza con sabiduría su condición en las oportunidades crea­ tivas, está en capacidad de competir y sobresalir en cualquier

área de la vida.

John tiene varias virtudes que todos admiran: su valor, su actitud positiva, su sentido del humor, su inteligencia, su capa­ cidad de ajuste, su habilidad para improvisar, su creatividad y su adaptabilidad a casi cualquiera situación. En verdad, es una inspiración para aquellos que trabajamos con él y para todos los que son tan afortunados de conocerlo u oírlo hablar.

La mayoría de nosotros tenemos tanto brazos y piernas como virtudes que John Foppe tiene, así Fred Smith nos reta con la pregunta: «¿Por qué la gente no usa sus talentos?» Y señala que somos mayordomos de nuestros talentos y tenemos la respon­ sabilidad de desarrollarlos y usarlos. Deberíamos aceptar los dones y talentos que Dios nos da y decir gracias. La única forma en que realmente podemos expresar nuestras gracias es desarro­ llándolos y usándolos.

PREG U N TA : ¿Por qué la gente no desarrolla ni usa sus talen­

tos? Según Fred Smith, una razón es por negarlos. Mucha gente encuentra más cómodo negar un talento. Usan la excusa «po- brecito yo», «yo sólo soy una ama de casa», o «apenas soy un graduado de la secundaria». (NOTA: Catorce de los más altos

ejecutivos de las 500 compañías de Fortune sólo terminaron la secundaria.) Después de todo, si niegan sus talentos, quizás puedan persuadir a otros de que realmente no tienen nada que ofrecer. En consecuencia, no van a ser criticados o condenados por no haber hecho nada ya que no han tenido con qué hacerlo.

Luego Fred ofrece la segunda razón por la cual la gente no usa sus talentos, y esta se llama dilación. Usarán sus talentos en

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M ás allá de la cum bre

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C am b ie la imagen

La opinión más importante que usted tiene es la de usted mismo, y las cosas más importantes que usted dice son las que dice de usted mismo.

A

diferencia de muchos de

los misterios del cine y la televisión, en el caso de su vida y el progreso que ha o no ha experimentado, probablemente no fue el mayordomo que lo hizo o provocó que usted no lo hiciera. Es posible que haya sido el arquitecto. SITU A CIÓN h i p o t é t i c a :

Supóngase que, al fin, tuvo los recursos para construir el hogar de sus sueños. Encontró a un maravilloso arquitecto con una excelente reputación, le explicó lo que quería, y él preparó los planos. Hizo algunas sugerencias para innovar, lo que sustan­ cialmente mejoró su idea original, brindándole todo lo que usted había soñado, más algunos extras.

Q U IZÁ S LA CULPA NO ES TO D A SUYA

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uando los planos estuvieron completos hasta el más mínimo

detalle, usted buscó a un constructor que tenía una impeca­ ble reputación y había estado en el negocio por años. Le entregó los planos con las instrucciones de que deberían ser seguidos al pie de la letra. Debería usar los materiales recomendados por el arquitecto y seguir el plan exactamente.

Fiel a su compromiso, el constructor hizo lo que el arquitecto habría prescrito. Usó los materiales recomendados; consiguió

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