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2.1.3 PLANTEAMIENTOS TEÓRICOS SOBRE EL DESARROLLO DE LA

2.1.3.5 Comienzo de las conductas sociales

Hurlock (1996), nos dice que al nacer, los bebes no son gregarios. En tanto se satisfagan sus necesidades corporales, no tendrán ningún interés por las personas. Durante el primero o los dos primeros meses de vida, responden simplemente a los estímulos de su ambiente, tanto si proceden de personas como

de objetos. Por ejemplo, no distinguen con claridad entre voces de las personas y otros ruidos.

La socialización en la forma de conductas gregarias comienza hacia el tercer mes, cuando los bebes pueden hacer distinciones entre las personas y los objetos de su ambiente y responden de manera diferente a ellos. Hacia esa época, los músculos de ojos son suficientemente poderosos y están lo bastante coordinados como para permitirles mirar a las personas y los objetos y seguir sus movimientos con claridad. Su oído esta también suficientemente desarrollado para permitirles distinguir sonidos. Como resultado de este desarrollo, están listos para aprender a ser sociales, desde el punto de vista de su maduración.

a) Reacciones ante los adultos.

Las primeras respuestas sociales de los bebes se dirigen a los adultos, porque, normalmente, estos son los primeros contactos sociales que se establecen con ellos. Para cuando los bebes tienes tres meses de edad, vuelven sus cabezas cuando escuchan voces humanas y sonríen en respuestas a los sonidos agradables y las sonrisas. Expresan placer por la presencia de otros mediante sonrisas, pataleo y agitación de sus brazos. Las sonrisas sociales o las que producen como respuesta a las personas, comparación con las reflejas fomentadas al tocas los lacios o las mejillas del bebe, se consideran como los comienzos del desarrollo social.

Durante el tercer mes, los bebes lloran cuando se les deja solos, pero dejan de hacerlo cuando se les hablan o se les divierte mediante un sonajero o algún otro

dispositivo mecánico. Reconocen a sus madres y otros miembros de su familia y muestran temor hacia los desconocidos, llorando y volviendo sus cabezas hacia otro lado.

En el cuarto mes, los bebes realizan ajustes de anticipación al hecho de que se les tome en brazos, muestran una atención selectiva a los rostros, miran hacia la persona que se aleja de ellos, sonríen a quien les habla, muestran agrado por la atención personal y se ríen cuando se juegan con ellos.

Del quinto al sexto mes, los niños reaccionan de manera diferente a las sonrisas y los regaños y pueden distinguir entre las voces amistosas y las airadas. Reconocen a las personas familiares con sonrisas y muestran expresiones definitivas de temor en presencia de desconocidos. Durante el sexto mes, los avances sociales se hacen más agresivos. Por ejemplo, los bebes tiran del cabello a la persona que los sostiene en brazos, aferran los lentes o la nariz y exploran sus rasgos faciales.

Hacia los siete o los nueve meses de edad, los bebes tratan de imitar los sonidos del habla, así como también los gestos y los actos sencillos. A los 12 meses, pueden dejar de hacer cierta cosa cuando se les dicen “no”. Muestran su temor y su desagrado hacia los desconocidos, alejándose y llorando, cuando se les acerca un extraño. A partir de los quince meses de edad, los bebes demuestran un interés creciente por los adultos y un deseo firme de estar con ellos e imitarlos. A los dos años, pueden cooperar con los adultos en muchas actividades sencillas, tales como ayudar en sus baños o al vestirse.

Así, es evidente que un periodo relativamente breve de tiempo, los bebes dejan de ser miembros pasivos del grupo familiar, que reciben una gran atención y prestan muy poca, en compensación, para convertirse en miembros activos que inician contactos sociales y participan en las actividades familiares. Pasan así de la época no gregaria a la social y a las etapas del patrón de desarrollo.

b) Reacciones ante otros bebes

La primera indicación real de que los bebes observan a otros de su edad se producen entre las edades de cuatro y cinco meses, cuando le sonríen a otro bebe o muestran comenzar entre los seis y los ocho meses de edad y consisten en miradas, el tender las manos y el tocar al otro. Los contactos poco amistosos consisten en tratar de quitarle algo al otro bebe, intentos que, a menudo, dan como resultado peleas. Entre los nueve y los trece meses, los bebes exploran a otros de su edad, tirándoles del cabello y la ropa, imitan la conducta y las vocalizaciones de sus compañeros y muestran por primera vez un uso cooperativo de los juguetes. Cuando otro bebe les quita un juguete, es habitual que se enojen, luchen o llore.

Las reacciones sociales hacia los bebes y los niños se desarrollan con rapidez durante el segundo año. De los trece a los dieciocho meses, los bebes sonríen y se ríen, imitando a otros bebes o los niños, hay menos peleas y más juegos cooperativos. Durante la última mitad del segundo año, los bebes consideran los materiales de juego como un medio para establecer relaciones sociales. Cooperan con sus compañeros, modifican su conducta para ajustarse a las

actividades de estos últimos y se dedican a juegos simples con niños menores o mayores.

c) Conductas en situaciones sociales

Como resultado de los contactos con otros, tanto adultos como bebes, comienzan a establecer ciertas respuestas sociales. Estas respuestas tempranas, son los fundamentos que sirven para el desarrollo de la conducta social posterior.

La influencia de la conducta social temprana sobre el desarrollo posterior la han realizado los estudios científicos. Por ejemplo, los bebes que dependen de sus madres para satisfacer sus necesidades y deseos, incluso cuando están listos, desde el punto de vista del desarrollo, para aprender a hacer ellos mismos todas esas cosas, desarrollan una dependencia generalizada de todos los adultos e, incluso, de otros niños. Esto hace que les resulte difícil alcanzar la independencia. De modo similar, los bebés a los que se les permite que hagan lo que desean, descubren posteriormente que les es muy difícil conformarse a las reglas de la escuela o los terrenos de juegos.

Aun cuando las respuestas y las actitudes sociales, se pueden modificar a medida que crecen los niños, es mucho más sencillo evitarlos. Estableciendo buenas bases desde el principio.

Es por esto por lo que se considera que la edad de los bebés es crítica para la socialización.

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