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2. COMPETENCIA DE AYUDA 1 Definición

2.9. La competencia de ayuda como proceso

Una vez comprendidas y presentadas las variables actitudinales y las destrezas que el asesor puede utilizar en la relación de ayuda con el asesorado, Carkhuff, atendiendo a la tarea principal del asesor y del asesorado presenta el proceso de relación de ayuda en las siguientes fases.

Describiremos brevemente las tres fases fundamentales atendiendo a los objetivos principales de la persona que ayuda y del ayudado. Estas fases del proceso de relación de ayuda indican el camino que debe recorrer el cliente, exploración, auto-comprensión y acción, así como, las destrezas que debe usar el terapeuta.

Como señala acertadamente Bermejo (1998a), la explicación de las fases del proceso no resta importancia a la expresión natural del diálogo en la relación de ayuda, así como, en cada encuentro de ayuda es posible que no se lleven a cabo todas las fases del proceso o sea posible distinguir la fase del mismo en la que se hallan los interlocutores durante la interacción: “Se trata más bien de hacer un análisis del proceso de superación de una dificultad mediante la relación de ayuda: del proceso de acompañamiento que pueda verificarse en un solo encuentro o en numerosas visitas”(Bermejo, 1998a).

2.9.1. Fase inicial: autoexploración

En esta fase da comienzo el movimiento que lleva al cliente a explorar el propio mundo interior. El terapeuta debe responder al cliente con el fin de comprenderlo y establecer una relación de ayuda que haga que éste se sienta motivado para autoexplorarse. Aquí la persona que ayuda pone a la vista del ayudado su intención de acoger y respetar su mundo emotivo. Por ello, el terapeuta muestra la disposición de escuchar activamente y reformula para comunicar la comprensión de lo comunicado por el cliente. El cliente por su parte, comienza a tener un conocimiento mayor de sí mismo y de su experiencia, tomando conciencia de sus dificultades, del modo de relacionarse con los demás, de sus miedos, de sus valores, etc. 2.9.2. Fase intermedia: auto comprensión

En esta fase se pretende que el cliente alcance una autocomprensión más profunda de sí mismo. Tras haber reunido los diversos datos analizados durante la fase inicial, el cliente realiza una conexión de los

mismos para comprender mejor el origen de su problema, así como, una vez comprendida su situación, saber en qué punto se encuentra y hacia dónde quiere o necesita estar para sentirse mejor. Aquí el terapeuta ayudará al cliente utilizando las destrezas de personalizar, de confrontar y la inmediatez, entre otras, para favorecer que éste tenga un conocimiento de sí mismo más profundo. En el punto que el cliente llegue a comprender las causas de sus problemas, él intentará a su vez buscar caminos de acción para resolverlo.

2.9.3. Fase final o resolutiva: Acción

En esta fase el terapeuta toma la iniciativa junto con el cliente con el fin de dirigir a éste hacia la acción y el compromiso de resolver su problema. La pregunta sería: ¿Ahora que hemos explorado y comprendido el problema qué podemos hacer con éste? Así, se podrá considerar cada una de las opciones posibles propuestas o manifestadas por el paciente para que tenga lugar el cambio terapéutico, analizando las ventajas y desventajas de las mismas y fijando una línea de acción para iniciar el camino que le lleve a mejorar su situación actual. De este modo, terapeuta y cliente, iniciaran juntos un plan de acción para solucionar el problema explorado y comprendido a través de la relación de ayuda.

En esta fase cabe destacar actitudes importantes sobre las que el ayudante puede iniciar al ayudado y que conceden salud a la experiencia del ayudado:

- Eliminar el sufrimiento innecesario generado por el propio límite, por los propios errores, por la manera equívoca e insana de vivir, por los conflictos consigo mismo, mediante la experiencia del perdón o la pacificación consigo mismo;

- Luchar contra el sufrimiento injusto y evitable provocado por los abusos, la marginación, las costumbres, las instituciones;

- Asumir el sufrimiento que no se puede superar, conscientes de que la incapacidad misma, cuando es asumida, constituye el inicio de la armonía perdida. La realidad, a veces, es menos hiriente que las opiniones que tenemos de ella y es el punto de referencia de la salud: eludirla, disimularla o atacarla impide al hombre trabajar y amar en medio de sus propias fluctuaciones;

- Afirmase, a pesar de las fuerzas negativas de la vida y por encima de la finitud de la propia historia

Teniendo presente todo lo anterior podemos llegar a construir una relación de ayuda que sea edificante, que ayude a la persona a restaurarse y a construirse de nuevo en un proceso de humanización de las relaciones con los demás y con uno mismo, adoptando y ayudando al otro a que adopte actitudes sanas ante las contrariedades difíciles que provocan un situación de crisis y que le impiden superarla.

Hemos visto hasta aquí las expresiones más significativas que caracterizan el pensamiento de la psicología humanístico-existencial y que pensamos, pueden servir de ejemplo, entre otras escuelas de pensamiento, para los profesionales de enfermería en los diferentes escenarios en los que interactúan con personas necesitadas de ayuda. En el siguiente capítulo trataremos de analizar cómo se traducen estas modalidades de intervención humanista a nivel operativo en la ayuda que ofrecen los profesionales de enfermería a las personas que cuidan diariamente y que se encuentran en situaciones de crisis.

Del mismo modo, después de haber abordado la implicaciones antropológicas y psicológicas más destacables a nuestro entender en el proceso de relación de ayuda, en el siguiente capítulo trataremos de contextualizar la relación de ayuda en enfermería, analizando las aportaciones teóricas de los profesionales de la salud en torno a esta cuestión, y abrazando la relación de ayuda en enfermería como una parte esencial del cuidado, como una herramienta humana imprescindible

cuando se trata de acompañar a una persona que sufre, y lo que es más importante, como un instrumento de humanización de la salud y de los cuidados de enfermería.