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2 ACCESIBILIDAD, BARRERAS AL COMERCIO Y RESISTENCIA

2.2 EFECTO FRONTERA Y EL PAPEL DE LA COMPETENCIA

2.2.2 La competencia entre países

Una de las últimas tendencias evolutivas en el estudio del comercio internacional es la incorporación de la competencia como variable explicativa del mismo. La realidad es que los territorios tienen una oferta de destinos a los que exportar y deben competir por hacerse un hueco en los mercados potenciales. Su entrada dependerá de su posición respecto a ese mercado y de su peso económico, pero también de la posición relativa del resto de orígenes que pueden acceder al mismo destino. Trasladando este concepto al contexto de la accesibilidad, la forma de concebir la competencia entre países requiere situar el potencial de mercado de cada territorio en un sistema común, interrelacionando todos los destinos con sus posibles orígenes y planteando un juego de fuerzas dinámico en el que todos dependen de todos. Esta complejidad ha sido afrontada en la literatura de diferentes formas en cuanto a su cuantificación, el tipo de interacción entre los territorios y su interpretación, sin existir una solución universal tal y como se expone a continuación.

Si bien McCallum (1995) fue el generador de toda una corriente de investigación basada en la ecuación gravitatoria, Anderson & van Wincoop (2003), son los precursores de la incorporación en ésta de la competencia, denominándola Resistencia MultiLateral (RML), dando lugar a una nueva línea de trabajo con resultados muy diversos. Hasta el momento, McCallum y sus seguidores únicamente establecían que las exportaciones del país A al país B son una función del tamaño de A y B, de la distancia y las fronteras entre ellos, omitiendo cualquier referencia a su competitividad respecto al resto de potenciales exportadores. Las nuevas investigaciones aportan diferentes enfoques que introducen la competencia como parte activa de la ecuación.

Como ya se ha mencionado anteriormente, la metodología de McCallum se ha venido aplicando en múltiples versiones en las últimas décadas y en diferentes ámbitos geográficos. Si bien su principal objetivo es la estimación del efecto frontera, a partir de esta premisa, el modelo se ha ido aumentando en complejidad para incorporar variables como la adyacencia, el lenguaje o moneda común. La mayor parte de los trabajos posteriores concluyeron que el efecto frontera es más bajo que las valoraciones de McCallum estimándose, por ejemplo, en el caso de Europa, que las fronteras reducen el comercio internacional entre 2 y 10 veces(Wei 1996; Nitsch 2001; Chen 2004). La generalización de estas ecuaciones tiene la siguiente forma (Anderson & van Wincoop 2003):

࢏࢐ ൌ ࢻ൅ ࢻ൅ ∑࢓ୀ૚ ܔܖ൫ࢠ࢏࢐൯ ൅ ࢿ

donde xij es el logaritmo neperiano de las exportaciones, igual que yi,j lo son del PIB, zij es el

conjunto de M observables con los que están relacionadas las distintas barreras al comercio y

εij es el término error.

En este sentido, el primer enfoque para abordar la competencia entre países fue desarrollado a través de un índice denominado de remotidad o periferia que relaciona la distancia bilateral y el PIB (Wei 1996; Wolf 1997). Anderson & van Wincoop (2003) la definen como una variable

ateórica que refleja la distancia media ponderada de un origen respecto al resto de

competidores, utilizando como pesos, el tamaño de los países. Intuitivamente, la idea es que dos países o regiones, cercanos entre sí pero alejados del resto, comercian más que otros dos a la misma distancia, pero más cercanos al resto de competidores. El efecto de la distancia bilateral varía con la proximidad de terceros países para comerciar.

Figura 6. Representación de la variable remoticidad

Resto de países competidores

B

C D A

Resto de países competidores

SITUACIÓN A SITUACIÓN B

NOTA: El grosor de las flechas entre A y B y entre C y D, evidencian el volumen de flujo comercial entre ellos.

A partir de este planteamiento, posteriormente se han desarrollado algunas variaciones sobre la formulación, según la siguiente tabla, o se han combinado distintas alternativas para ponderar la distancia, tomando el tamaño de los países ya sea en forma de PIB o de población (Millimet & Osang 2007).

Tabla 9. Revisión de especificaciones de la variable remoticidad.

AUTORES ESPECIFICACIÓN

Wei (1996) Helliwel (1998) Wolf (2000)

Clark & van Wincoop (2001) Head & Mayer (2013)

ࡾࡱࡹൌ ∑ ࢊ࢏࢓ൗ࢟ ࢓ ࢓ஷ࢐ (8) Wolf (1997) ࡾࡱࡹ ࢏࢐ ൌ ࢊ࢏࢐ ૙,૞∗∑ࢇ∑࢈࢟ࢇ ࢟࢈൫ࢊ࢏ࢇାࢊ࢐ࢇ൯ (9)

Baldwin & Harrigan (2011) Head & Mayer (2013)

ܴܧܯ݅

൭∑

݅݉ ݀ ݉ ݕ

്݆݉

െ1 (10) Gómez‐Herrera (2012) ܴܧܯ݅

݀݅݉ ݉ ݕ ቀ ൗ ݕܴܱܹቁ ്݆݉

ROW: Resto del mundo

(11)

Fuente: Elaboración propia.

La aplicación de diferentes especificaciones probaron esta variable como no significativa o bien tomaba el signo opuesto al esperado (Wei 1996; Minondo 2005; Nitsch 2000). Más aún, Head & Mayer (2000) afirmaron que medir las distancias domésticas e internacionales de una manera homogénea hacía innecesaria la inclusión de una medida de la remotidad. La crítica más destacable a esta línea de investigación versaba sobre su débil base teórica y la limitación a la hora de contemplar la resistencia multilateral ya que eran medidas únicamente basadas en la distancia, dejando de lado otros aspectos (Head & Mayer 2013).

Anderson & van Wincoop (2003) evolucionaron la visión de McCallum, planteando una nueva teoría relacionada con el papel que juega cada país en relación con el resto, cuando todos compiten por un mismo mercado potencial. Critican contundentemente la ausencia de competencia en la ecuación del comercio y proponen la inclusión del efecto de los precios a la hora de acceder a un mercado. Por tanto, según Anderson & van Wincoop (2003), la metodología McCallum ofrece resultados razonables al comparar el comercio doméstico con el internacional en un país de tamaño considerable, pero no resulta tan convincente al hacer esta

comparación en un país más pequeño, ya que el valor obtenido del efecto frontera en este caso es desproporcionado (ej. US‐Canadá). Es por ello que sugieren redefinir la ecuación gravitatoria e incluir otras barreras al comercio desde el inicio (coste de transporte, aranceles...). La existencia de estos conceptos implica que los precios varían al cruzar las fronteras y que el patrón de comercio bilateral es más complejo que el planteado por McCallum (Feenstra 2004). Su propuesta de ecuación gravitatoria, en su forma logarítmica simplificada se convierte entonces en la siguiente:

(12) ࢏࢐ ൅ ࢿ ࢐ ۾ ܔܖ ሻ ૚ െ ࣌ ሺ െ ࢏ મ ܔܖ ሻ ૚ െ ࣌ ሺ െ ൯ ࢓ ࢏࢐ ܔܖ൫ࢠ ࢓ ࣅ ࢓ୀ૚ ∑ ൅ ࢐ ࢟ ૛ ൅ ࢻ ࢏ ࢟ ૚ ൌ ࢻ ࢏࢐ ࢞

donde las variables clave son Пiy Рj, representado la resistencia multilateral entrante y saliente

y σ es la elasticidad de sustitución1. Пiy Рj son índices que representan la resistencia media al

comercio entre un país y el resto de potenciales mercados, en unas determinadas circunstancias definidas por Anderson & van Wincoop (2003).

Llegados a esta encrucijada, se abren diferentes vías de investigación para la resolución de la cuestión planteada. Anderson & van Wincoop (2004) y Feenstra (2004) resumen en tres las alternativas para encajar este nuevo enfoque multilateral en la ecuación gravitatoria: a) el uso de los índices de precios; b) calcular los índices de la RML (Пi y  Рj) como una función de las variables observables (distancias, variable ficticia para la frontera, etc.); y c) introducir variables ficticias específicas para cada región (efectos fijos);.

El primer enfoque fue inicialmente desarrollado por Anderson & van Wincoop (2003), siendo después repetidamente aplicado y ampliado por otros investigadores en posteriores trabajos (Minondo 2005; 2007). Con todo, esta nueva forma de entender la RML generó una crítica unánime por parte de los investigadores: la dificultad para tener acceso a los datos sobre los índices de precios. Esta circunstancia conduce a un uso limitado de estimaciones basadas en datos no observables, con una alta demanda de recursos computacionales. Además, se elimina cualquier referencia a la distancia y a las barreras al comercio del cálculo de la resistencia multilateral, impidiendo reflejar cualquier impedancia no relacionada con los índices de precios, tales como el dinero, el tiempo, los riesgos de cambio de moneda o cualquier otro coste relacionado con las transacciones internacionales (Feenstra 2004; Anderson & van Wincoop 2004).

Otros estudios posteriores en esta línea son, por ejemplo, Egger & Larch (2011) que proponen una modificación del método para matrices que contienen valores nulos; Behrens et al. (2012) que plantean un enfoque gravitatorio dual, utilizando los índices de precios para construir una matriz de interacción; o Serlenga & Shin (2013) con una aproximación para capturar las variaciones temporales.

Una alternativa consiste en usar datos asimilables a los índices de precios para obtener el efecto de éstos y resolver la ecuación por mínimos cuadrados ordinarios (MCO). Aplicando

1 La elasticidad de sustitución permite medir la posibilidad de sustitución entre bienes,

independientemente de sus respectivas unidades de medida, permitiendo la comparación de distintas situaciones. Algunos bienes pueden tener una sustitución perfecta (infinita), y otros más débil (≈0).

esta metodología se destacan los trabajos de Baier & Bergstrand (2001) o Head & Mayer (2000). Los primeros destacan que es casi imposible obtener los índices de precios teóricos de los datos ya que la mayor parte de los indicadores disponibles, como el IPC, incluyen bienes no comercializables y les afectan los impuestos o las subvenciones (Anderson & van Wincoop 2001; 2004).

El tercer enfoque propuesto en la literatura consiste en introducir variables ficticias específicas para cada región, representando los efectos fijos del origen y el destino (sustituyendo Пi y Рj por éstas) tal y como hicieron Redding & Venables (2004), Rose & van Wincoop (2001) o Anderson & van Wincoop (2003). Feenstra (2004) es uno de los mayores exponentes de este enfoque y objetó respecto de los trabajos de McCallum (1995) y Anderson & van Wincoop (2003), aportando un método más simple y más fácil de calcular. Otros autores que siguieron los pasos de Feenstra fueron Bussière et al. (2005); Bacaria‐Colom et al. (2013) o Behncke (2013). Es destacable el trabajo de Chen (2004) que aplicó la medida homogénea de la distancia propuesta por Head & Mayer (2000), evidenciando que introducir efectos fijos en el

origen y el destino ofrece modelos más precisos en términos de R2 ajustado y reduce el valor

del efecto frontera. Estos resultados están en línea con las investigaciones previas Anderson & van Wincoop (2001); Hillberry & Hummels (2002).

Mientras que algunos autores encontraron utilidad a los efectos fijos, por ejemplo, Head & Mayer (2013) para controlar el efecto de Rotterdam, Minondo (2005) y otros criticaron los efectos fijos por ser artificiales y requerir muchos recursos de cálculo (se añaden hasta dos variables ficticias por origen y destino en cada relación bilateral) y procesado (particularmente si se rechaza la hipótesis de simetría de la matriz).

Sin existir un acuerdo unívoco para abordar el problema de la RML (Head & Mayer 2013), bien por la falta de datos observables, bien debido a métodos excesivamente complejos, o bien por la ineficacia estadística de las variables, queda abierto un amplio campo de investigación para dar respuesta a esta cuestión.

En este contexto, el nuevo enfoque que planteamos para la RML se construye a partir de la idea surgida de la investigación de Anderson & van Wincoop (2003), que propone la sustitución de los índices de precios, cuya disponibilidad es limitada, por una nueva variable que capture la resistencia multilateral. La diferencia fundamental radica en el objeto del estudio. Si bien estos autores tienen un marcado interés econométrico en sus investigaciones, no es el foco único de este trabajo, siendo también una de las prioridades poner en valor el análisis espacial del potencial de mercado. Por tanto, aunque partiendo de las mismas bases metodológicas, se entiende que la medida que caracterice la competencia entre los países debe incorporar al mismo tiempo la perspectiva espacial. El objetivo entonces pasa por construir un nuevo indicador que relacione la distancia y el tamaño económico de todos los orígenes potenciales que pueden competir en cada relación bilateral, denominando a esta medida resistencia multilateral espacial (RMLE), para que sea consistente con el potencial de mercado (ver apartado 3.1.1.3).