2. OBJETIVOS
4.2.1. Competencias científicas y enseñanza de las Ciencias naturales
Para iniciar el abordaje teórico desde las competencias científicas y la enseñanza de las Ciencias naturales, es necesario aproximarse al concepto de competencias, sin embargo, sobre este es necesario establecer que diferentes autores han realizado diversas aportaciones teniendo en cuenta sus percepciones, de acuerdo a la disciplina en donde se desenvuelven y a su ideología particular sobre este concepto.
Atendiendo a lo anterior, autores como Camacho-Segura (2008) establecen que esto ocurre debido al cambio y a las transformaciones que se han presentado en la sociedad, generando nuevas necesidades y oportunidades para el desarrollo. Desde esta perspectiva, los procesos educativos deben resignificarse constantemente, atendiendo a nuevas perspectivas, a los avances de la ciencia y a las necesidades de los estudiantes.
Sobre lo planteado anteriormente, Andrade (2006) establece que el concepto de competencias, ha sido confundido en diversas ocasiones con el de habilidades, valores y
46 conductas. Estas afirmaciones demuestran que es necesario clarificar conceptualmente sobre competencias.
Al respecto, este autor también comenta que este término corresponde con “…el grado en que una persona se muestra competente (capaz) para hacer algo, y eso pertenece al terreno de las acciones manifiestas, no de lo que genera esas acciones...” (Andrade, 2006, p. 2).
Así mismo, Rivera-Kempis y Montoro-Sánchez (2015) al referirse a competencias establecen que estas son:
Conjunto de atributos personales integrados por conocimientos (saber conocer), habilidades (saber hacer), actitudes y valores (saber ser) que determinan y se manifiestan en el desempeño idóneo en un contexto específico mediante la adecuada ejecución de actividades derivadas de una información previa (total o parcial), y de la puesta en práctica de un repertorio de comportamientos, el cual abarca los componentes fundamentales para determinar y estudiar ampliamente el comportamiento emprendedor. (p. 62)
El concepto de competencias mostrado por estos autores tiene un claro propósito, el cual está ligado a emprender, sin embargo desde la escuela este aspecto por sí solo no representa la meta o el objetivo de la educación, ya que la búsqueda real de esta es la formación integral del ser humano.
Así mismo Villalobos-Delgado et al. (2016) al referirse a competencias deja por sentado que estas:
47 Se caracterizan por ser adquiridas mediante procesos sistemáticos de enseñanza y aprendizaje y ser evaluables de manera rigurosa; por lo tanto, deben integrar las capacidades humanas, permitiendo el desarrollo de la autonomía de las personas y de su capacidad de decisión; haciendo que el aprendizaje sea realmente significativo e impulsen el crecimiento y desarrollo de las actitudes y valores más elevados posibles y promuevan altos niveles de pensamiento intelectual, como el analítico y el crítico. (p. 558-559)
Por su parte, sobre este concepto Tobón (2006) establece que: las competencias forman un enfoque que analiza aspectos básicos de la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación. Sobre estas, es necesario que el docente realice análisis de estos elementos, a partir del desarrollo de su práctica pedagógica y así favorecer el aprendizaje de sus estudiantes. Ya que estos, forman parte importante de la calidad de los procesos educativos (Espinoza-Freire & Campuzano-Vásquez, 2019).
Así mismo, el Ministerio de Educación Nacional (2003) establece: “Tener una competencia es usar el conocimiento para aplicarlo a la solución de situaciones nuevas o imprevistas, fuera del aula, en contextos diferentes, y para desempeñarse de manera eficiente en la vida personal, intelectual, social, ciudadana y laboral” (p. 5). Las competencias forman parte de los aprendizajes que los alumnos deben desarrollar, en diversos escenarios del entorno en el que se desenvuelven.
Los conceptos anteriormente mostrados sobre competencias dejan claro que en la actualidad educativa su uso y desarrollo es indispensable como elemento necesario en los proceso de enseñanza-aprendizaje, sin embargo no cabe duda que aún es necesario asumir procesos de autorreflexión y análisis sobre la propia practica pedagógica, atendiendo a que en
48 muchas ocasiones esta práctica no refleja la realidad educativa, el contexto donde se desarrolla y mucho menos las necesidades educativas de los estudiantes.
Después de haber abordado el concepto de competencias, es necesario entrar en relación con algunas percepciones teóricas sobre las competencias científicas, respecto a este tema autores como Aguado & Campo (2018) establecen que diversos organismos internacionales como la OCDE, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU) han aportado al desarrollo de procesos diversos que giran alrededor del desarrollo de la ciencia, la educación, la tecnología y la cultura.
Desde los postulados de la OCDE, 2002, 2006, 2009 se plantea un enfoque diverso para el desarrollo de competencias, las cuales son claves para la adquisición de los aprendizajes de los estudiantes (Franco-Mariscal, 2015). En este sentido, el abordaje de estas competencias en la actualidad resulta un factor clave para que los estudiantes puedan mejorar la apropiación de sus propios conocimientos.
Estas competencias, son las llamadas científicas y forman parte de conocimientos y saberes que los estudiantes deben manejar de acuerdo al contexto donde se desenvuelven, en estas “…se encuentra la denominada competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico y natural…” (Franco-Mariscal, 2015, p. 232).
Las competencias de carácter científico forman parte de un compendio de interacciones que hacen parte de los procesos de enseñanza-aprendizaje que se desarrollan en las Ciencias naturales. Al respecto, diversos autores plantean la relación de estas competencias y la enseñanza
49 de las Ciencias naturales (Arteta-Vargas y Coronado, 2015; Gaviria-Blanco et al., 2018; Guerrero-Flórez, 2019).
Por su parte, Hernández (2005) afirma que cuando se habla de estas competencias se hace referencia a la capacidad de establecer un cierto tipo de relación con las ciencias, por lo cual atribuye mucha importancia a la actitud de disposición frente a la realidad que será estudiada a partir del conocimiento científico, esto nos lleva a comprender que las competencias científicas están relacionadas con la producción de conocimiento que pueda derivarse del estudio de la naturaleza, de la vida o la sociedad. En este sentido, los docentes de ciencias naturales deben apropiarse de todos los procesos que sean pertinentes para el desarrollo de las competencias científicas.
Respecto a las competencias científicas, Arteta-Vargas y Coronado (2015) dejan por sentado que estas hacen parte de las capacidades de los individuos para el reconocimiento y apropiación del lenguaje científico, además implica el desarrollo de habilidades de experimentación y trabajo grupal. Estas competencias son inherentes a la estructura de las ciencias a través de métodos y experimentaciones propias de esta área.
Por su parte, Villa (2014) al referirse a estas competencias establece relaciones importantes con el desarrollo del ejercicio ciudadano de los estudiantes, dicha relación la señala al considerar que, en este caso el estudiante puede participar plenamente en una sociedad en la que las ciencias desempeñan un papel fundamental.
Sobre estas competencias, es necesario establecer que hoy en día en los contextos educativos lograr desempeños significativos respecto al desarrollo de competencias científicas, se ha convertido en un desafío constante para el profesorado; esto se debe a que estas prácticas
50 requieren la utilización de metodologías apropiadas para su desarrollo. Estas acciones, repercuten positivamente sobre “…la concepción de cómo se construye el conocimiento y de cómo creemos que los estudiantes aprenderán la Ciencia… (Martínez-Galaz y González-Weil, 2014, p. 52).
El desarrollo de las competencias de carácter científico permite la comprensión de algunos fenómenos y permite entender el mundo desde una perspectiva más amplia del conocimiento, puesto que estas aportan al desenvolvimiento cotidiano de los individuos, lo cual permitirá que estos puedan pensar de forma crítica y apropiarse de los procesos de transformación.
Por esta razón, se considera que las competencias científicas aportan al proceso de formación del estudiante, en tanto permiten el desarrollo y la comprensión global de los problemas de su contexto, dejando de analizar de manera aislada para comprender la totalidad de los hechos.
Esto aspectos van ligados a la importancia de integrar en los procesos educativos aspectos propios de las competencias de carácter científico con el fin de poder ofrecer una educación integral y de calidad, que genere las condiciones necesarias para la creación de más conocimiento.
La competencias científicas están asociadas al desarrollo de capacidades que permiten que los estudiantes afronten el quehacer científico desde la apropiación de experiencias científicas (García y Ladino, 2008). Es importante mencionar que aunque estas acciones pedagógicas pueden desarrollarse desde diversas áreas, son especialmente abordadas desde la enseñanza de las Ciencias naturales.
51 Esto ocurre, por el desarrollo pedagógico y didáctico que estas ciencias ofrecen, debido a que preparan al estudiante desde su abordaje metodológico para que se enfrenten ante situaciones o eventos que ocurran en su contexto natural.
4.2.2. Aprendizaje basado en problemas (ABP) una metodología pertinente para la