ZONA DE RECARGA HÍDRICA DRENAJE D
5.2 COMPONENTE BIÓTICO
Las plantas acuáticas, conocidas también como macrófitos por su condición de plantas macroscópicas, están representadas por todo aquel tipo de vegetación que crece en la zona litoral de lagos, embalses y ríos; ya sea en la zona de interface agua-tierra; sobre la superficie del agua o totalmente sumergida (Daubenmire, 1968). La densidad de poblaciones de macrófitos acuáticos está en relación con el área del litoral, sus condiciones topográficas y el estado del contenido de nutrientes del agua o suelo. Usualmente lugares con buenas condiciones en nutrientes y con litorales poco profundos son los medios más adecuados para el desarrollo de extensas zonas con vegetación acuática. Estos lugares son propicios para el desarrollo de una gran variedad de macroinvertebrados, zooplancton, perifiton y desove de peces (Schmidt-Mumm, 1998).
La vegetación acuática y semiacuática es el elemento estructural más notable del paisaje de los humedales, presentan diversas adaptaciones a las condiciones de saturación del humedad del suelo y a los diferentes grados de inundación, lo cual define diferentes biotipos generales (SDA S. D., 2008).
Además, este tipo de vegetación puede clasificarse según su aspecto fisonómico y su composición florística, siguiendo el gradiente hídrico que acompaña este tipo de ecosistemas, es así como podemos hablar de vegetación sumergida, emergente, flotante y de ribera (CAR, 2004).
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La vegetación tiene un papel importante en la regulación hidrológica en la escala de paisaje (Bruijnzeel & Sampurno, 2004), lo cual tiene relación con los atributos funcionales de las especies, como, por ejemplo, la arquitectura de las raíces de las plantas vasculares y su profundidad, que influyen en la cantidad de agua que infiltra y en el agua de escorrentía (Walker & Salt, 2006), contribuyendo de esta manera al balance hidrológico de las cuencas.
Ahora bien, es difícil establecer con claridad límites para definir los humedales, por su carácter de interfaz entre los sistemas terrestres y acuáticos, por ello es importante considerar dos aspectos relacionados con la biofísica de estos ecosistemas. Los humedales constituyen el límite de la tierra con cobertura vegetal predominantemente hidrofítica y aquella con cobertura mesofítica o xerofítica y por otra parte, son el límite entre el suelo predominantemente hídrico y aquel predominantemente seco (Farinha, y otros, 1996) en (SDA S. D., 2008).
Para efecto de la vegetación terrestre, las riberas de los humedales representan las zonas más próximas a los cauces, siendo espacios abiertos que bordean los cuerpos de agua y establecen su límite, constituyendo a la vez una zona de transición entre el medio terrestre y el acuático; estas zonas son fácilmente identificables por tener un nivel freático muy alto y sustentar una vegetación característica que está ligada a la constancia de humedad en el suelo. En condiciones naturales, la vegetación riparia de las rondas sigue el trazado del cauce formando el bosque de galería que da sustento a una gran diversidad de especies y una elevada productividad (UNAL - SDA, 2012). Sin embargo, como consecuencia de la profunda transformación que han tenido por décadas los humedales, la cobertura vegetal presente en las rondas y las zonas de manejo y preservación ambiental de dichos ecosistemas, ha desaparecido casi por completo. En su mayoría solo quedan rezagos de vegetación exótica la cual fue introducida en aras de alinderar tierras y secar los cuerpos de agua (SDA S. D., 2008).
Al ser los humedales ecosistemas altamente dinámicos, con frecuencia presentan cambios estacionales muy marcados debido a las variaciones de los niveles de las aguas, que a su vez reflejan cambios en la intensidad de las lluvias en sus cuencas a lo largo del año. Los animales que viven en estos ambientes requieren de una serie de adaptaciones de su fisiología y comportamiento, distintas a las de las especies terrestres. Por esto, la diversidad taxonómica de la fauna que habita los humedales suele ser baja en relación a la de los ecosistemas terrestres, pero muchos grupos son más o menos específicos de estos ecosistemas. Sin embargo, desde el punto de vista de la fauna, la distinción entre “acuático” y “terrestre” no es tan clara como en el caso de la vegetación. Si bien hay especies que siempre están
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asociadas con la fase acuática del humedal, y otros con los ecosistemas terrestres aledaños, también hay mucha que vive en ambos ecosistemas. (SDA S. D., 2008). Artrópodos y algunos anfibios tienen fases larvales acuáticas y fases adultas que viven fuera del agua y hasta fuera de los humedales mismos, por lo menos en parte. En otros grupos como los reptiles y los mamíferos, las especies que se encuentran en los humedales, a menudo no están restringidas a estos; en muchos casos, estos representan un componente relativamente pequeño del espectro de hábitat que ocupan. Los humedales del altiplano cundiboyacense ilustran muy bien estas características, con el ingrediente adicional de una alta proporción de taxones endémicos debido a su aislamiento de otros sistemas de humedales altoandinos. (SDA S. D., 2008).
Los humedales del altiplano de Cundinamarca y Boyacá representan, además, uno de los elementos esenciales del patrimonio biológico nacional con mayor riesgo de desaparición (Andrade G., 1998). A pesar de su deterioro, estos ecosistemas albergan una gran variedad de aves, especialmente acuáticas y son decisivos para la vida de muchas otras especies, algunas de ellas endémicas y en peligro de extinción, las cuales no se pueden observar en otros ecosistemas (ABO, 2000) (Calvachi, 2003) (DAMA, 2000) (MinAmbiente, 2002) (Renjifo L et al., 2002).
METODOLOGÍA
Fue necesario hacer modificaciones a la metodología que se desarrolla para el monitoreo de coberturas vegetales acuáticas en la Administración de los Humedales del Distrito Capital (EAAB ESP - SDA, 2011), puesto que el humedal urbano El Cortez tiene un espejo de agua muy reducido y la franja terrestre ha avanzado hasta incluso el borde del vaso, lo que limita el establecimiento de vegetación típica de estos ecosistemas.
Con el apoyo del grupo de estudiantes del semillero de investigación de la UNAD, se implementaron cuatro parcelas en el espejo de agua de 25 mts2 (5mts*5mts), teniendo en cuenta que en ellas quedaran representadas las zonas terrestre y húmeda; las parcelas se subdividieron en cinco subparcelas 5 mts2 (cuadrantes de 1 mt2 cada uno), para facilitar la identificaron de cada una de las comunidades y especie presentes. Se implementó una quinta parcela en la zona de inundación cercana al espejo de agua donde pastorea el ganado para identificar que especies la componen.
Siguiendo el método de frecuencia en segmentos al interior del cuerpo de agua (EAAB ESP - SDA, 2011) en cada subparcela se lanzó una cuerda hacia el interior del espejo de agua marcada cada 50 cms, obteniendo así 10 transectos por el reducido tamaño del humedal, donde se identificaron las especies vegetales
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acuáticas y semiacuáticas que se encontraron bajo la cuerda. La especie vegetal que se encontraba hacia el centro del cuerpo de agua no fue posible identificarla, se trata de algas, que al tratarse de un tipo de vegetación sumergida fue observada con dificultad.
En todas las parcelas se levantaron datos de aspectos como: composición de especies y familias, abundancia, frecuencia, dominancia, así como características estructurales y fisionómicas del tipo de vegetación.
Para el levantamiento de información de vegetación terrestre, se identificaron los remanentes o parches de vegetación dentro del polígono de la zona de recarga, a través de las imágenes satelitales que se usaron para determinar la dinámica hídrica del humedal suministradas por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi IGAC correspondientes a los años de 1959, 1976, 1991, 1998, 2004 y 2014. Estos sitios fueron corroborados en recorridos de campo para verificar la presencia de especies nativas y exóticas; se identificaron zonas con marcadas diferencias fisionómicas por la historia de uso de los habitantes y la siembra de árboles maderables.
En estos remanentes de vegetación arbórea aislada se hizo el levantamiento de información por medio de cuatro parcelas de 100mts2 (10mts*10mts) (Blanquet, 1979) de forma que se pudieran obtener datos de las zonas diferentes fisionómicamente: i) con dominancia de Eucalyptus globulus; ii) de transición entre
Eucalyptus globulus y Acacia melanoxylon; iii) con dominancia de Acacia melanoxylon; iv) con rastrojo nativo. El tamaño reducido de las parcelas obedeció a la homogeneidad de las coberturas vegetales para toda la zona de estudio; se evidenció la dominancia de las dos especies exóticas E. globulus y A. melanoxylon,
Por el contrario, los rastrojos nativos son muy escasos y distribuidos a lo largo de las pocas cercas vivas de los predios.
Fue necesario consultar el origen y la categoría de invasor o potencialmente invasor de las especies, para ello se recurrió al Catálogo de Plantas Invasoras de Humedales de Bogotá (Alcaldía Mayor de Bogotá - SDA, 2012), en donde se presenta una lista con búsqueda exhaustiva de las especies de las franjas terrestres y acuáticas con categorías de invasión a nivel global y del país.
Por su parte para determinar la composición de especies de aves, se hicieron dos censos con el método de punto fijo (Ralph C, 1996), uno en época de lluvias y otro en época seca, haciendo muestreos en horas de la mañana y de la tarde (generalmente entre 5:30 a 10:00 am y 2:00 a 6:30 pm). En todos los sitios se contaron los individuos y se identificaron las especies, los registros se realizaron por observación directa y por vocalizaciones.
Los puntos de censo fueron lugares fijos desde el cual se realizaron conteos de especies y de individuos en un radio de 25 metros. Allí se tomaron datos de todas las especies vistas o escuchadas en un área limitada y un tiempo determinado. La
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distancia entre varios puntos no fue inferior a 150 metros para disminuir la probabilidad de recontar los individuos en puntos sucesivos y permitió que los datos obtenidos sean estadísticamente independientes (Resnatur - Calidris - WWF Colombia, 2004). Con el fin de evitar reconteos en un mismo punto que pueden ser frecuentes en este tipo de técnicas, las aves al vuelo fueron registradas solo si volaban en dirección contraria al objetivo del observador (Stiles, 2000).
Se escogieron tres sitios fijos para muestrear, pues en el humedal se presentan composiciones específicas de tres tipos de hábitat: a) arboretum de la UNAD b) espejo del humedal c) ladera del humedal.
Adicionalmente a la obtención de datos de abundancia, se diseñó un formato para toma de datos de las aves observadas (Anexo 6), en el cual se consignó la siguiente información: fecha, punto de muestreo, zona, comunidad vegetal, hora inicio, hora final, especie, hábitat, estructura social, sexo, estado de desarrollo del individuo, actividad reproductiva, modo de reconocimiento y observaciones generales.
Además de contar con la experiencia de la autora en la identificación de especies de aves de humedales, la determinación de las especies observadas y escuchadas, se complementó con información secundaria a partir del Listado de especies presentes en los humedales de la Sabana de Bogotá (Calvachi, 2003), así como también se consultó literatura especializada de guías de aves validadas y reconocidas: (Hilty, 2001) y (ABO, 2000).
En cuanto a la abundancia relativa, al hacer muestreos en campo para identificar aves en corto tiempo, los datos cuantitativos sobre la abundancia de especies que se pueden obtener no son muy significativos. Es por ello, que se utilizó una clasificación semi-cuantitativa basada en la abundancia y la frecuencia de detección. Esa clasificación ha sido utilizada en varias guías de campo y se recomienda para investigaciones bajo las mismas condiciones de tiempo de muestreo (Ridgely, 1989) (Stiles, 2000).
Sin embargo, la escala es algo subjetiva y sesgada hacia las especies más conspicuas o con vocalizaciones llamativas y no guarda una relación directa con la densidad de las poblaciones diferentes especies. Por ello, tal y como lo plantean Stiles y Bohórquez (2000) y otros estudios donde se comparan diversas técnicas de muestreo (Bibby, 1998) “un conocimiento sobre la biología de las especies y la combinación de varias técnicas permite contar varios de estos sesgos y en todo caso es la única clasificación práctica cuando el tiempo disponible no permite la realización de censos cuantitativos”.
Por lo anterior, para esta investigación y según los datos obtenidos en campo, se determinaron cuatro categorías de abundancia, teniendo en cuenta la frecuencia de detección de cada especie. El estimado de la abundancia permite encontrar las
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especies que están determinando diferencias o desigualdades entre una comunidad y otra. Los rangos de abundancia que se determinan para cada especie al final de cada muestreo, se obtuvieron según los criterios utilizados por (Parker, 1991) con algunas modificaciones (Villarreal H, 2004):
A: Abundante (registrada en todos los puntos fijos de muestreo que sumado sea un número entre nueve y mayor a diez individuos)
C: Común (registrada en todos los puntos fijos de muestreo que sumado sea un valor entre seis y ocho individuos)
PC: Poco común (registrada en todos los puntos fijos de muestreo que sumado sea un valor entre dos y cinco individuos)
R: Rara en todos los puntos fijos de muestreo que sumado sea un valor de un individuo)
La interpretación de estas abundancias relativas debe estar ligada al esfuerzo de muestreo en términos de tiempo: una especie que presenta la categoría de Rara, no expresa que su abundancia sea necesariamente baja, sino que se interpretaría como que durante el tiempo del muestreo total (tiempo de observación), fue una especie rara frente a otras especies más comunes, no necesariamente más abundantes. (Piragua, 2004).
De igual forma se tuvieron en cuenta los gremios tróficos, referido a las agrupaciones de especies, que se hacen de acuerdo con los hábitos alimenticios y la historia natural de estas. La variación del gremio depende en gran medida del tipo de habito alimenticio (carnívoro, insectívoro, frugívoro, entre otros) y de la disponibilidad de los recursos en los diferentes ecosistemas, además de la historia natural de las especies. Hay algunas que se ven favorecidas en espacios abiertos o humedales de vegetación baja, mientras otras prefieren los matorrales nativos, rastrojos, bordes de bosques y márgenes de humedales (ABO, 2000).
Para obtener información sobre el uso del hábitat, el formato de campo incluyó recoger datos hasta donde fue posible hacerlo sobre: hábitat, estructura social, actividades asociadas al hábitat y actividad reproductiva. (Anexo 6).
Ahora bien, para evaluar el componente de vertebrados (pequeños mamíferos, reptiles y anfibios) e insectos, se usó el método de búsqueda libre de individuos vivos de los diferentes grupos faunísticos. Se escogieron dos unidades de análisis: zona de recarga del humedal y zona de descarga hídrica y allí se establecieron las coberturas vegetales dominantes que las componían tales como eucalipto-acacias; pasto kikuyo; macrófitas del espejo de agua para las respectivas unidades de análisis mencionadas.
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El esfuerzo de muestreo fue de dos horas/persona en promedio por cada cobertura vegetal identificada. Esta búsqueda detallada se hizo en la vegetación, bajo las piedras, entre la corteza de árboles, en el suelo, la hojarasca y demás posibles hábitats y micro hábitats terrestres disponibles. En horas nocturnas se hicieron recorridos en los alrededores del espejo de agua para identificar de forma auditiva los anfibios que pudieran estar presentes.
Igualmente se tuvieron en cuenta los rastros, huellas, heces, dormideros, comederos que dan cuenta del uso del hábitat. Se tomaron fotografías de los hallazgos. Para complementar las identificaciones se recurrió a literatura especializada de Guías de identificación de especies de autores como (Andrade G, 2000), (Universidad Nacional de Colombia, 2010), (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2012) y (Morales-Jimenez A, 2004)
Tanto para aves como para mamíferos, reptiles y anfibios se tuvo en cuenta la información que los habitantes tienen sobre esta fauna. A través de las encuestas de percepción sobre la relación entre las personas vecinas y el humedal, se indagó sobre el conocimiento de especies que estuvieron y están presentes en el ecosistema.
RESULTADOS
5.2.1 VEGETACIÓN ACUÁTICA Y SEMIACUÁTICA
El levantamiento de información mostró que en todas las parcelas se encontraron además de vegetación acuática, especies terrestres (algunas invasoras) como parte del grado de deterioro y desecación del vaso del humedal.
En la parcela 1 se hallaron diez especies de plantas reunidas en siete familias (incluyendo una especie de alga y su familia sin identificar) representadas en seis tipos de vegetación y cuatro tipos de fisionomía. En comparación con las demás parcelas, se halló una especie diferente Cyperus fuscus (Tabla 5 y Figura 5).
Tabla 5. Vegetación acuática y semiacuática en la parcela Nº 1
FAMILIA ESPECIE
NOMBRE
COMUN TIPODEVEGETACIÓN FISIONOMIA