1.5 SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
1.6.1 Composición de la sangre
La cantidad de sangre total supo- ne un 8% del peso corporal. En una persona de 70 kg de peso supone 5,6 l de sangre, ya que el peso específico del cuerpo es algo mayor que el del agua. Las distintas funciones mencio- nadas son desarrolladas por unas sus- tancias y estructuras de la sangre muy específicas.
La sangre está formada por com- puestos celulares y de líquido, que se llama plasma. Si se elimina la capaci- dad de coagulación de la sangre y se centrifuga ésta, los compuestos de cé- lulas rojas algo más pesados se sepa- ran claramente del plasma amarillo. La porción de eritrocitos en el volu- men total se expresa mediante el hematócrito. Supone un 40-45% del plasma, lo que constituye la mayor proporción del volumen total.
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Plasma sanguíneoEn la porción líquida de la sangre se encuentran disueltos minerales, proteínas, hormonas, glucosa, ami- noácidos, urea, lípidos y muchas otras sustancias. La presión osmótica de la sangre es unos 770 kPa (7,7 bar). Ello se corresponde con una solución salina que contenga 0,9 g de NaCl en 100 ml. Se habla de una solución salina isotónica o fisiológi-
ca. La presión osmótica se debe prin- cipalmente a los iones sodio y cloro. La porción de proteínas en la pre- sión osmótica se denomina presión coloidosmótica. Es solamente 3,3 kPa, pero desempeña un papel muy importante en el intercambio de líqui- dos entre sangre y tejido.
Proteínas
Las principales proteínas son, por orden de cantidad, la albúmina, la globulina y el fibrinógeno. Cons- tituyen el 7-8% del plasma. Cuando se produce la coagulación, del fibrinógeno se forma fibrina, que es insoluble. El líquido restante se deno- mina suero. Las cantidades de albú- mina y globulina están en una relación 2:1 (cociente proteico). Si esta rela- ción está alterada –por enfermedades infecciosas p.ej. en favor de la globulina–, en una probeta colocada en posición vertical los glóbulos rojos no se pueden rechazar mutuamente y descienden a una velocidad mayor que la normal. La velocidad de sedimen- tación de los glóbulos rojos ha au- mentado. La albúmina, por ser una proteína relativamente pequeña y, por tanto, muy abundante (peso mole-cular aprox. 70.000; el peso molecular in- dica en qué porcentaje una molécula es más pesada que un átomo de hi- drógeno), es responsable de la presión coloidosmótica. También desempeña una función de transporte. Transpor- ta, p.ej., ácidos grasos, pigmentos, hormonas e iones mag-nesio y calcio. Pero en la albúmina también se en- cuentran medicamentos.
La globulina, de un tamaño sensi- blemente mayor, se clasifica según su disposición en el campo eléctrico (electroforesis) en globulina α, β y γ. La globulina α (peso molecular 70.000-100.000) y la globulina β (peso molecular 90.000-120.000) tienen fun- ciones de transporte. Asocian átomos de cobre y hierro, vitaminas y hormo- nas, y las transportan por los vasos san- guíneos. La globulina γ (peso molecular 150.000-200.000), al contrario de lo que ocurre con las proteínas sintetiza- das en el hígado, es producida en las células plasmáticas del tejido linfático. Tiene una función de defensa y se de- nomina inmunoglobulina.
Las lipoproteínas formadas por lípidos (grasas) y proteínas sirven para el transporte de la grasa en la sangre. Los trastornos de los nive- les de lipoproteínas, especialmente en cuanto a su recepción en las cé- lulas, pueden dar lugar a alteracio- nes de las paredes arteriales con arteriosclerosis.
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Componentes celularesde la sangre
Eritrocitos
La masa principal de los compo- nentes celulares está formada por los glóbulos rojos o eritrocitos o hematíes. En 1 mm3 de sangre se encuentran 4-
5 millones de eritrocitos. Los glóbulos rojos son células en forma de placas con un diámetro de 7-8 µm, que no tienen núcleo. Por ello tampoco se pueden dividir. Tras su salida de la mé-
dula espinal viven unos 100 días, des- pués se degradan sobre todo en el hí- gado y el bazo. Para poder mantener una alta concentración deben formar- se eritrocitos constantemente. Hemoglobina
Los eritrocitos contienen un colo- rante rojo, la hemoglobina. Se trata de una proteína que contiene hierro en su molécula. El hierro permite a la hemoglobina captar oxígeno. En 100 ml sangre de una persona sana se en- cuentran alrededor de 16 g de hemo- globina (con frecuencia el contenido en hemoglobina se indica como por- centaje de los 16 g por 100 ml [=100%]. Si en la sangre del pacien- te solamente se encuentran 12 g/100 ml sangre, el paciente tiene un 75% de hemoglobina). 1 g de hemoglobi- na puede estar completamente satu- rado, cuando la presión parcial de oxí- geno es mayor de 13 kPa, captar 1,34 ml oxígeno, es decir, en 100 ml de sangre pueden recogerse unos 21 ml de oxígeno.
La relación entre el contenido de hemoglobina y el de eritrocitos en sangre, ambos expresados en porcen- taje de los valores normales (100% eritrocitos = 5 mill/mm3) constituye
el índice de Färbe, que en las perso- nas sanas es 1. En caso de déficit de hierro no se puede formar la suficien- te hemoglobina, los niveles bajan y el índice de Färbe baja por debajo de 1. La capacidad de transporte de oxíge- no se ve reducida. En caso de defi- ciencia de vitamina B12 los eritrocitos no pueden madurar en la médula
espinal, pero la formación de hemo- globina no tiene alteraciones. Cada eritrocito sufre una mayor carga de hemoglobina, el índice de Färbe sube por encima de 1. Los trastornos de la formación de los eritrocitos y la disminución de su número se denomi- nan anemia. En el primer caso se trata de una anemia por falta de hierro, en el segundo de una anemia perniciosa. Otra medida para establecer el contenido de eritrocitos en hemog- lobina es el coeficiente de Färbe (MCH). En la persona sana es 32 pg (picogramo, 10–12 gg) de hemog-
lobina en un eritrocito.
Para fomentar la eritropoyesis (pro- ducción de eritrocitos en la médula ósea), el riñón produce eritropoyetina. A la hipoxia (falta de oxígeno en el tejido) se responde con una mayor pro- ducción de eritropoyetina, con el con- siguiente aumento de la concentración de eritrocitos en la sangre.
Por su capacidad para unirse a los iones hidrógeno, la hemoglobina con- tribuye al transporte de CO2.
Hemólisis
La membrana de los eritrocitos es permeable al agua y los aniones pero no a los cationes. La concentración de las sustancias moleculares disuel- tas debe ser algo mayor en los eritrocitos que en el plasma circundan- te para que en el interior reine una presión osmótica algo elevada en el interior, necesaria para el manteni- miento de la forma y la función de los eritrocitos. Del necesario reparto de iones se cuida una bomba de Na-K
activa en la membrana del eritrocito. Cuando este transporte de iones se ve inhibido, se produce un equilibrio de la concentración de iones y, dada la alta concentración de proteínas en el interior, una sobrepresión osmótica en el interior. Ello es la causa de que penetre agua en los eritrocitos; éstos se hinchan hasta que la membrana estalla al final y la célula queda des- truida. Este proceso se deno- mina hemólisis. Por esta razón, los eritrocitos no tienen capacidad funcio- nal alguna. La hemólisis se produce cuando la membrana de los eritrocitos es destruida por sustancias lipo- solubles, como el jabón o la gasoli- na. Cuando la hemólisis se produce intravasalmente, es decir, en los va- sos sanguíneos del cuerpo, deben temerse varias complicaciones: la ca- pacidad de transporte de oxígeno se reduce, ya que la hemoglobina fuera de los eritrocitos es destruida. Cuan- do las cantidades son muy altas, el hí- gado no puede secretar la bilirrubina que se forma por medio de la bilis, con lo cual la esclerótica y la piel se tiñen de amarillo: es la ictericia. La hemólisis pone en peligro la vida de- bido al potasio liberado de los eritrocitos, que reduce el potencial de membrana en reposo de las células nerviosas y musculares y con ello al- tera la capacidad de estimulación. Una hemoglobina no disociada penetra en los glomérulos de los riñones desde los capilares y ocluye los túbulos re- nales, de forma que el flujo de orina se ve retenido. Se produce una in- suficiencia renal.
Leucocitos
Los glóbulos blancos o leucocitos presentan una concentración mu- cho menor que los eritrocitos. 6.000-8.000/mm3. Se distinguen
tres grupos: los linfocitos, los granulocitos y los monocitos. Los granulocitos, que suponen un 70% del total, son los más abundantes, el 25% son los linfocitos, Al contrario de lo que ocurre con los eritrocitos, los leucocitos tienen un núcleo. Pue- den abandonar los vasos sanguíneos y penetrar a través de los tejidos. La dirección de su camino está influida por sustancias químicas: movimien- to quimiotáctico. Los leucocitos re- accionan especialmente bien frente a los productos del metabolismo de las bacterias. Recogen bacterias y otros cuerpos extraños que hayan pe- netrado en el cuerpo (fagocitosis) con lo cual los convierten en inocuos. En la mayor parte de las infecciones bacterianas se produce una mayor producción de leucocitos en la mé- dula ósea y los ganglios linfáticos, pro- bablemente estimulados por las sus- tancias tóxicas (toxinas) que son secretadas por las bacterias. Por tan- to, los leucocitos desempeñan un papel importante en el sistema inmunitario del cuerpo. Una fuerte irradiación o un tratamiento con medicamentos, p.ej. los que com- baten el cáncer, impiden su forma- ción, sobre todo de los granulo- citos. Los pacientes que reciben estos tratamientos están expues- tos a las infecciones sin defensas (agranulocitosis).
Trombocitos
El tercer grupo de componen- tes celulares de la sangre son las plaquetas o trombocitos. Se trata de estructuras muy pequeñas y planas sin núcleo celular que se destruyen con mucha rapidez. 1 mm3 de sangre
contiene alrededor de 250.000 trombocitos; desempeñan un papel muy importante en la coagulación de la sangre.