Capítulo II: Marco teórico
2.2.2. Comprensión de textos narrativos
2.2.2.1. Comprensión de textos
Para Díaz y Hernández (1998, p. 142) la comprensión de textos es ―una actividad constructiva compleja de carácter estratégico, que implica la interacción entre las características del lector y del texto dentro de un contexto determinado‖.
Para Arnoux, Nogueira y Silvestre (2003, p. 1), la comprensión de textos es la ―construcción de una representación semántica, coherente e integrada del mismo‖. Es decir, es la reproducción personal de significados que un lector tiene a partir de lo que lee. Y a esto añade De Vega, Carreiras, Gutiérrez-Calvo, y Alonso-Quecuty (1990, p. 107): ―Supone que el lector sea capaz de develar las relaciones de coherencia entre las frases‖.
Teniendo en cuenta estas definiciones, la comprensión es un proceso en el que interviene al menos dos elementos aparentemente independientes pero que tienen una relación estrecha e indivisible: el texto en sí, con todos la información específica que pueda expresar, y el lector, que, teniendo un papel activo, busca encontrar significado en lo que lee, armando, relacionando y construyendo ideas, hechos y características, de acuerdo a unos saberes previos, textuales y culturales, que servirán como base para guiar su lectura.
Por su parte, para Cooper (1998, p. 19), la comprensión lectora es ―el proceso de elaborar el significado por la vía de aprender las ideas relevantes del texto y relacionarlas con las ideas que ya se tienen; es el proceso a través del cual el lector interactúa con el texto‖.
Dicho con otras palabras, es necesario que el lector construya significados mientras lee, que lea las diferentes partes del texto o el texto como totalidad dándoles significados o interpretaciones personales mientras lee. Este proceso es importante ya que sirve de base a otras características de la comprensión lectora.
De una idea parecida es la definición de Pearson y Johnson (1978, p. 158), quien expresa que la comprensión ―es un proceso activo en el que los lectores interpretan lo que leen de acuerdo con lo que ya saben sobre un tema, construyendo de esta forma puentes entre lo nuevo y lo ya conocido‖.
De esta manera se podría sostener que la interpretación del texto por parte del lector es la característica fundamental del proceso de comunicación y que cuanto más saberes previos tenga el lector con respecto del texto que lee, mejor será la interpretación que haga de sus componentes y mayores serán las posibilidades de que comprenda eficientemente la lectura.
Por su parte, para Van Dijk (1980), comprender un texto implica establecer un resumen que reproduce de forma sucinta el significado global del texto. Esto implica diferenciar las ideas principales y secundarias.
A lo ya dicho, se podría agregar lo que Solé (2004, p. 39) sostiene al decir que ―cuando un lector comprende lo que lee, está aprendiendo, en la medida en que su lectura le permite, a acercarse al mundo de significados de un autor‖.
Esto significa que la lectura de un texto es también la relación estrecha entre un autor y su lector, o, dicho de otra manera, es la posibilidad de que el lector pueda
adentrarse a la manera particular de como una persona (el autor) ve el mundo. Es conocer de primera mano la intimidad cultural e intelectual de quien escribe.
Por su parte Esquivel (2002, p. 391), refiriéndose al fin o efecto que la lectura tiene en las personas, explica:
La comprensión lectora como actividad intelectual nos permite descubrir las ideas contenidas en los textos. Permite incrementar nuestras habilidades intelectuales y nuestra cultura. Además la lectura es un arte porque permite convertir las oraciones en imágenes claras, es una diversión porque nos llena de gozo con pasajes literarios o científicos, es un viaje maravilloso por el
interminable paisaje de las ideas.
Así la comprensión de un texto (la lectura) no solo nos acerca a nuevos conocimientos que ampliarán nuestra cultura y reformará nuestra manera de ver la realidad, sino nos posibilita adentrarnos a ese nuevo conocimiento, compuesto por ideas, hechos, emociones y texturas que el autor comparte, a través de la captación de un placer estético, sobre todo en el caso de lecturas de textos literarios o narrativos.
En el caso de la lectura (comprensión de textos) en la universidad, los propósitos lectores que persiguen los estudiantes están ligados hacia la construcción del
conocimiento, ya sean conocimientos nuevos o la reconstrucción de los conocimientos a partir de los procesos de enseñanza aprendizaje que se genera dentro del aula de clase. En este sentido el maestro es el encargado de abrir los espacios académicos tendientes a facilitar procesos lectores que generen conocimiento a través de las prácticas de lectura.
2.2.2.2. Niveles de comprensión de textos
2.2.2.2.1. Comprensión literal
Saussure (1985, p. 231) define la comprensión literal como ―aquella por lo que se logra el reconocimiento y el recuerdo de los hechos tal y como aparece en el texto. Se pide la repetición de ideas principales, los detalles y las consecuencias de los
acontecimientos‖.
Este nivel literal rescata, ante todo, el reconocimiento de los hechos por el lector exactamente como están expresados en el texto. Por eso es sin duda el nivel básico que un lector debe entender y reconocer para pasar luego a la deducción y a la elaboración de nuevas ideas que son propias del nivel inferencial.
Para PISA (2009, p. 13), el nivel literal está relacionado con el acceso y
recuperación de información de un texto y se define como: ―La ubicación de uno o más fragmentos de información en un texto […] Se exige precisión, rigor y exactitud para localizar y extraer la información requerida‖.
En este primer nivel, el más elemental y fundamental, la comprensión está basada en la captación, ubicación y recuperación de la información que figura explícitamente en el texto, como personajes, acciones, ambientes e ideas principales de un texto. Este tipo de información es útil para la comprensión inferencial.
Para Pinzás (1997), este nivel se basa en la información que ofrece el texto a partir de diversas proposiciones o enunciados explícitos. Se trata de entender lo que el texto dice. Refiere que este tipo de comprensión se da en todo tipo de tema y texto.
Para Mercer (1993), la comprensión literal es un tipo de comprensión por el cual se logra el reconocimiento de los hechos tal como aparecen en el texto, a partir de ideas principales.
El reconocimiento y recuperación de los hechos objetivos y verificables del texto son, sin duda también, lo más destacable de la comprensión literal, y para ello el
reconocimiento de las ideas principales es fundamental para entender de manera general y mejor aquellos hechos, situaciones, ambientes y detalles que el texto expresa
objetivamente. Esto implica también que el lector sepa diferenciar las ideas principales de las ideas secundarias de un texto.
Por su parte, para Vega y Alva (2008, p. 71), la comprensión literal es ―el reconocimiento de todo aquello que explícitamente figura en el texto y esto supone enseñar a los estudiantes a identificar la idea central, distinguir las ideas principales de las secundarias, relaciones causa-efecto, hacer comparaciones, identificar analogías,
sinónimos, antónimos y palabras homófonas, reconocer secuencias de acción y dominar el vocabulario de acuerdo a su edad‖.
Para los autores la comprensión literal también supone saber distinguir las ideas principales de las secundarias, hacer relaciones y analogías de varios tipos, así como reconocer secuencias de hechos del texto que hagan saber que el lector tiene un captación básica y general de los elementos objetivos y visibles que figuran en el texto de lectura.
En este nivel de lectura funciona la Memoria a Corto Plazo (MCP) (Cassany y otros, 2001), que consiste en retener información momentánea que permite determinar aspectos puntuales del texto como fechas, nombres, palabras conceptos, los cuales serán necesarios para encontrar el sentido global del texto (macroestructura).
Como conclusión, los maestros –sobre todo del área de Comunicación- han de enseñar, en este nivel literal, a los estudiantes a:
A identificar detalles.
Precisar el espacio, tiempo, personajes. Secuenciar los sucesos y hechos.
Captar el significado de palabras y oraciones. Recordar pasajes y detalles del texto.
Encontrar el sentido a palabras de múltiple significado. Identificar sinónimos, antónimos y homófonos.
Reconocer y dar significado a los prefijos y sufijos de uso habitual, etc.
2.2.2.2.2. Comprensión inferencial
Saussure (1985, p. 231) acerca de la comprensión inferencial refiere que esta ―busca reconstruir el significado del texto, relacionándolos con las experiencias
personales y el conocimiento previo que se tengan respecto al tema objetivo de lectura‖.
En este nivel inferencial, el lector tiene la capacidad de poder ir más allá de lo estipulado explícitamente en el texto, sacando nuevas ideas e intenciones del autor y enriqueciéndolas a través del conocimiento previo y las experiencias personales de cada lector.
Para Pinzás (1997), la comprensión inferencial se refiere a la elaboración de ideas o elementos que no están expresados de forma explícita en el texto, por lo que el lector puede deducir intenciones o nuevas ideas a partir de las ideas presentes en él.
La habilidad de comprender algún aspecto determinado del texto a partir del significado del resto. Consiste en superar lagunas que por causas diversas aparecen en el proceso de construcción de la comprensión […] Puesto que las lagunas de comprensión son un hecho habitual en la lectura, la inferencia se convierte en una habilidad importantísima para que el alumno adquiera autonomía.
La inferencia es así una habilidad que tenemos para comprender lo que no está explícito en el texto y es utilizada aun por los lectores principiantes cuando
complementan la información que no está expresada en una oración simple. Inferir implica ir más allá de la comprensión literal o de la información superficial del texto, aplicando deducciones, juicios y conclusiones.
Para Vallés y Vallés (2006), la compresión inferencial o interpretativa está
integrada por: a) la integración, que se da cuando la relación semántica no está explícita en el texto y se infiere para comprenderla, b) el resumen, que consiste en producir en la memoria del lector una macroestructura o esquema mental (que son un conjunto de proposiciones que representan la ideas principales, y c) la elaboración, que es el proceso mediante el cual el lector aporta o añade información al texto que está leyendo y donde se une una información nueva a otra que ya resulta familiar.
Por su parte, para Vega y Alva (2008), en este nivel inferencial es donde el lector pone en acción toda su capacidad metacomprensiva y utiliza diversas estrategias para sobreponerse a las dificultades que el texto le genera. Además, es el nivel de comprensión donde las suposiciones del lector se van comprobando en su verdad o falsedad, donde la información del texto se relaciona con las experiencias previas del lector y donde se sacan nuevas ideas y se establecen conclusiones.
Hay que agregar además que en el proceso de inferir información también se ponen en juego los saberes con que cuenta el lector, así como la posibilidad de identificar el tipo de texto: texto narrativo, argumentativo, explicativo, informativo, etc.
Por consiguiente, en este nivel inferencial, los profesores de Comunicación deben de enseñar a los estudiantes a:
A predecir resultados.
Deducir enseñanzas y mensajes. Proponer títulos para un texto.
Plantear ideas fuerza sobre el contenido.
Recomponer un texto variando hechos, lugares, etc. Inferir el significado de palabras.
Deducir el tema de un texto. Prever un final diferente. Inferir secuencias lógicas.
Interpretar el lenguaje figurativo, etc.
2.2.2.2.3. Comprensión criterial
Según el Ministerio de Educación de Ecuador (2005, p. 12) comprender un texto en el nivel crítico-valorativo significa:
Valorar, proyectar y juzgar tanto el contenido de lo que un autor plantea en su escrito, como las inferencias o relaciones que se pueden establecer a partir de lo que aparece en el texto producido por un autor. Estos juicios, valoraciones y proyecciones deben tener una sustentación, argumentación o razón de ser.
Para Vega y Alva (2008, p. 71) la comprensión crítica o profunda es ―la formación de juicios propios con respuestas subjetivas, identificación con los personajes y con el lenguaje del autor. Es decir, un buen lector ha de poder sacar deducciones, expresar opiniones y emitir juicios propios frente a un comportamiento, distinguiendo un hecho de una opinión y analizar las ideas del autor para llegar a formar su metarreflexión, es decir, su tesis de la tesis‖.
Asimismo, para Serrano de Moreno (2007) la lectura crítica ―es una disposición, una inclinación de la persona a tratar de llegar al sentido profundo del texto, a las ideas subyacentes, a los fundamentos y razonamientos y a la ideología implícita‖. Es decir, implica un proceso analítico mayor que involucra una base ideológica o valorativa previa.
De esta manera para el autor, la lectura crítica:
Requiere desentrañar la significación del discurso del autor, el significado que emerge, al poner en juego el pensamiento y el lenguaje del lector, a partir de la relación recíproca que establece con sus esquemas de conocimiento (conceptos, concepciones, representaciones, recuerdos, experiencias de vida y estrategias), construidos en el transcurso de su vida.
Así, el profesor que trabaja el nivel criterial en una lectura debe de enseñar a sus estudiantes a:
Juzgar el contenido de un texto.
Distinguir un hecho de una opinión.
Captar sentidos implícitos.
Analizar la intención del autor.
Emitir juicio frente a un comportamiento, etc.
2.2.2.3. Textos narrativos
Según Van Dijk (1993), las narraciones se caracterizan por representar contenidos cuya naturaleza es típicamente episódica y está conformada por secuencias de sucesos o acciones que suelen presentarse en forma de cadena causal, por conllevar la
caracterización y las modificaciones de, al menos, un personaje y la perspectiva de, al menos, un narrador. Cada suceso tiene lugar en una determinación determinada por un tiempo y lugar, que constituyen el marco organizativo de la historia.
Para Escudero y León (2007), los autores de narraciones proporcionan un conocimiento sobre las situaciones de los personajes, sean estos reales o ficticios, en el que describen las metas que mueven sus acciones y los sucesos en los que se ven
envueltos. Incluyen, además, procedimientos interpretativos similares a aquellos con los que el lector u oyente trata de comprender y explicar las situaciones en las que se ven envueltos los personajes de sus historias personales, así como de las posibles
consecuencias de las que pueden derivarse.
A lo dicho por el autor mencionado, habría que agregar que la mayoría de los narradores no solo presentan hechos o sucesos, sino también reacciones mentales, emocionales y valorativas.
Por su parte, Bruner (1988) señala que en una narración se construyen dos panoramas simultáneamente. Uno es el panorama de la acción, donde los constituyentes son los argumentos de la acción: agente, intención o meta, situación, instrumento; algo equivalente a la gramática del relato. El otro es el panorama de la conciencia: los que
saben, piensan o sienten, o dejan de saber, pensar o sentir. Los dos panoramas son esenciales y distintos. La realidad psíquica siempre está presente y está puesta allí por el autor con el objeto de crear un efecto dramático; esto pone otra característica saliente: la intencionalidad.
Barthes (1966, p. 11), referente a los textos narrativos dice:
Los tipos de narraciones que existen en el mundo son incontables. En primer lugar, la palabra ‗narración‘ engloba una amplia variedad de géneros que se dividen, a su vez, en un amplio abanico de materias, como si cualquier material fuera susceptible de formar parte de una narración: la narración puede incorporar el lenguaje articulado, hablado o escrito; dibujos, fijos o en movimiento; gestos y todo un amplio conjunto de ingredientes; está presente en la mitología, en las leyendas, en las fábulas, en las historias cortas, en las historias picas, en la historia, en la tragedia, en la comedia, en la pantomima, en la pintura, […] en el cine, en los cómics, en los periódicos, en la conversación. Además, y bajo este infinito número de formas, la narración está presente en todo momento, en todos los lugares, en todas las sociedades; la historia de la narración comienza con la historia de la humanidad; no existen, ni existirán nunca, personas sin
narraciones.
Esto revela lo complejo y amplio que encierra el concepto narración, que no solo se limita al campo literario, sino a un grupo variado de géneros entre los que se pueden citar el también gráfico y hasta el cinematográfico. Pero lo que es aún más importante, está relacionado intrínsecamente con la historia de las personas y de la humanidad misma, es decir, la narración es un elemento fundamental que se refiere a la evolución de la historia misma.
Por su parte, desde el campo de la filosofía, Ricoeur (1995) planteó que la narración supone un trabajo colectivo de construcción de un mundo inteligible. El relato es
imitación o representación de acciones, entrelazamiento de hechos; por eso, está
implicado en nuestra manera de vivir el mundo y contiene nuestro conocimiento práctico. Según Ricoeur, existe una relación mimética entre los órdenes de la acción y de la vida, así como un pensamiento que obra en toda configuración narrativa y que se concreta en una reconfiguración de la experiencia.
Por otra parte, en cuanto a la implicancia de los textos narrativos en la comprensión lectora, Díaz-Barriga y Hernández (1998) sostienen que existen algunas ventajas de la lectura de este tipo de textos para mejorar la comprensión lectora.
Estas características son:
Siguen un patrón estructural similar.
Tienen una gramática más regular.
Se fundamentan en relaciones de coherencia, causal y motivacional, (los personajes realizan planes y acciones para el logro de metas).
Están más asociados a experiencias cotidianas y se leen con mayor frecuencia, según distintas investigaciones.
La narración es así un tipo de texto en el que se cuentan hechos reales o ficticios. Al abordar el análisis de los textos narrativos es necesario estudiar la historia y las acciones que la componen, los personajes que las llevan a cabo, el tiempo y el espacio donde se desarrollan, cómo se ordenan todos estos elementos y desde qué punto de vista se cuentan. La narración, sobre todo en los textos literarios, suele ir entrelazada con el diálogo y con la descripción, dando lugar a textos complejos con distintas secuencias.
Estructura:
Una narración presenta siempre, como mínimo un personaje que experimenta los sucesos o hechos referidos en ella. En las narraciones es posible identificar lo que se conoce como argumento o estructura argumental. Estas son:
a. Introducción (o inicio o planteamiento o presentación).
b. Nudo (o conflicto o quiebre).
c. Desenlace (o resolución o final).
Narrar implica, por consiguiente, que los hechos referidos estén relacionados, encadenados, y que se vayan sucediendo de forma más o menos lógica.
2.2.2.4. Dimensiones de la Comprensión de textos narrativos
La variable sobre comprensión de textos narrativos contempla tres dimensiones en esta investigación, las cuales serán detalladas dando a conocer las definiciones y la intención que este trabajo de investigación busca alcanzar.
Estas tres dimensiones son:
Nivel literal Nivel inferencial Nivel criterial
1. Nivel literal
Se refiere al nivelmás elemental y fundamental de la comprensión lectora. Está basado en la captación, ubicación y recuperación de la información que figura
explícitamente en el texto, como personajes, acciones, ambientes e ideas principales de un texto. Este tipo de información es útil para la comprensión inferencial.
A partir de ella podremos saber si los estudiantes reconocen los elementos básicos de un texto, es decir, si poseen las capacidades mínimas para entender un enunciado textual. En nuestro trabajo de investigación esta capacidad estará emparentada con comprender los conocimientos básicos de algunas lecturas de textos narrativos, en caso especial el de los cuentos.
2. Nivel Inferencial
En este nivel inferencial, el lector tiene la capacidad de poder ir más allá de lo