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La comprensión, esencia del proceso lector, que se debe fortalecer en las aulas

Después de hacer una aproximación a la lectura como una herramienta propia del ser humano, de reconocerla como un proceso y de identificar algunos aspectos que la caracterizan; bien vale la pena enfatizar en la comprensión, como esencia del proceso lector.

Hablar de comprensión, implica pensar en la relación dialéctica, existente entre un lector y el texto leído, esta no es lineal, como se indicó en el apartado anterior, leer no es solo decodificar sonidos. Para el lector, leer implica establecer diversas conexiones con el texto mismo, con el autor, con el contexto y con sus conocimientos previos. Al generar esta interacción, se produce la comprensión, definida por Smith (1989) ampliamente como “la interpretación de la experiencia, relacionar la información nueva con la que ya se conoce, encontrar respuestas a los problemas cognoscitivos” (p. 248)

En palabras de Garrido (2012) comprender es “atribuir sentido y significado a un signo. La comprensión depende no tanto de lo que percibimos con los sentidos, sino más bien de la información no sensorial” (p 95). Para que se lleve a cabo este proceso, es necesario poner en acción diversas habilidades de pensamiento (ver imagen 1), mediante las cuales el ser humano construye y reconstruye el conocimiento. Estas van directamente relacionadas con la memoria, la visión, el lenguaje y el aprendizaje.

Ilustración 1 habilidades de pensamiento

Para hacer referencia a estos aspectos se tendrán en cuenta los aportes hechos por Frank Smith (1989).

Para él la memoria supone cuatro características “entrada (cuánta información entra), capacidad (cuánta puede ser retenida), persistencia (cuánto tiempo puede ser retenida) y recuperación (extraerla de nuevo)” (p. 56), estas son funciones de los diferentes tipos de memoria: la memoria sensorial (es la información que el cerebro recibe a través de los sentidos), memoria a corto tiempo (el tiempo que podemos retener la información después que la hemos recibido) y la memoria a largo plazo (es toda la información no visual que poseemos). La memoria es un elemento necesario para la comprensión lectora en la medida que permite almacenar la información no visual y recurrir a ella, las veces que sea necesario para dar sentido y construir significados.

En cuanto a la visión el autor hace referencia a la información visual y no visual; La información visual es la que podemos ver con nuestros ojos pero que desaparece al apagar la luz, mientras que la no visual es la que tiene cada persona y que está detrás del ojo y no desaparece así se apague la luz “es la información que ya posee nuestro cerebro y que es relevante para el lenguaje y para el tema de la lectura que vamos a realizar… es cualquier cosa que puede reducir el número de alternativas que el cerebro debe considerar cuando leemos” (1989, p. 52). La información visual aunque es necesaria, no cobra un valor relevante en el proceso de comprensión porque a través de esta se provee gran cantidad de

información que el cerebro no logra procesar, haciendo en el caso de la lectura un ejercicio más lento, mientras que si el niño tiene mayor cantidad de información no visual logrará acelerar más la lectura, establecer relaciones entre lo que conoce y lo nuevo para dar significado a lo que lee y por ende hacer una lectura comprensiva.

Otro aspecto al que se refiere Smith (1989) es el lenguaje, hay dos tipos de lenguaje el hablado y el escrito, el lenguaje hablado es efímero, no se puede leer es para oír, mientras que el lenguaje escrito depende de lo que podemos recordar, se puede leer, en otras

palabras es la información visual; en los dos lenguajes el oyente o el lector es quien asigna el significado. “el lenguaje puede entenderse extrayendo el significado…, el significado se extrae del lenguaje a través de la predicción” (p. 89), lo anterior hace referencia a la capacidad que tiene el niño de descartar posibilidades y elegir una apropiada, procurando así la comprensión, esto indica que en el ejercicio de la lectura comprensiva es necesario ofrecer a los niños experiencias en las que ellos deban extraer el sentido a lo que están leyendo y no distraer su atención en actividades en las que solo relacionen los sonidos con los grafemas, de manera mecánica.

El conocimiento es un aspecto que “contemplan la memoria a largo plazo, la información no visual y los saberes que se poseen” (1989, p.79), mostrando de esta manera una forma de estructurar y organizar la información, estableciendo ciertas reglas que van a posibilitar el proceso de comprensión de la lectura, sirve como filtro que le permite al niño retomar solo la información que le interesa y necesita.

Cuando los niños establecen ese puente entre lo que conocen y las comprensiones nuevas, se genera el aprendizaje que se evidencia en la transformación de sus saberes o

construcción de otros, este tópico en el proceso de lectura es importante porque le posibilita a los niños reconocer las palabras pero además establecer que estas tienen un significado que se le asigna al comparar las características de lo que ven o leen con la información no visual que han guardado en la memoria a largo plazo.

Smith (1989) “Los niños desarrollan su teoría del mundo y su competencia en el lenguaje mediante la comprobación de hipótesis, experimentando con modificaciones y

elaboraciones tentativas lo que ya conocen” razón por la cual se considera que “la base del aprendizaje es la comprensión “(p. 109) sin la comprensión, no se puede alcanzar la construcción y reconstrucción del conocimiento. En recientes investigaciones se evidenció que la comprensión lectora puede ser enseñada y que es el docente quien debe colaborar al niño a dilucidar sus propias estrategias de lectura, teniendo claro para que, por quien, bajo qué condiciones y con qué intencionalidad se lee.