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hacia Guatemala

1.4. Compromiso cultural e histórico

La cultura guatemalteca, resultado de diversas influencias (prehispánica, colonial, contemporánea), cobra cada vez más importancia en sus artículos conforme va redescubriendo sus orígenes, sus raíces y la cultura de sus antepasados. Este rescate del pasado se expresa a través de un doble proceso: a la vez que lamenta el desprecio y el olvido de las tradiciones y las costumbres guatemaltecas, va recogiéndolas y recordándolas.

En enero de 1927, llama la atención de los políticos que, según él, descuidan “los tesoros de la cultura” 6. Dos meses más tarde, deplora «…que hayan desaparecido muchas de nuestras buenas costumbres típicas, nuestras canciones, leyendas, bailes, etcétera, y que tanto aquéllas como éstas tiendan aún a estas fechas a desaparecer por completo.» 7 El desprecio de la cultura guatemalteca y el olvido de las tradiciones se debían, según él, a la vergüenza que sentían los guatemaltecos hacia éstos: «nos da vergüenza delante de los extranjeros usar las cosas o emplear las costumbres guatemaltecas, porque nos parecen inferiores a las cosas o costumbres de otras naciones». 8 En este mismo artículo, Asturias avisa a sus lectores que las tradiciones y costumbres guatemaltecas: «…desaparecerán si no las recogemos en nuestros teatros, si no se les cultiva en el hogar y recuerda en las fiestas infantiles, si nos avergonzamos de tenerlas». 9 Ese mismo año siguió poniendo de relieve el menosprecio de los guatemaltecos por su cultura: «El guatemalteco desprecia los zapatos,

6 N.135, 25 de enero de 1927, p. 156. 7 N.146, 29 de marzo de 1927, p.168. 8 Ibid.

las costumbres, el idioma y el haber espiritual de su país […] Nuestro desprecio y nuestra ignorancia por lo nuestro, raya en criminal». 10

En 1928, lamenta que los guatemaltecos no sean capaces de cuidar de la ciudad de Antigua, testigo de la grandeza de la cultura guatemalteca y maya. Opina que este hecho es una «triste elocuencia que habla de nuestro atraso espiritual, manifestado en el poco aprecio que sentimos hacia las grandezas de nuestro pasado.» 11 Y, para terminar, se aflige de la desaparición de las tradiciones prehispánicas en Guatemala: «Las telas indígenas, el son, las diversiones populares de nuestros abuelos, los dulces de cajeta… como el geranio nos parecen denigrantes para nuestro anhelo de querer pasar por grandes de España…». 12

Tenía un doble objetivo al poner de manifiesto el abandono progresivo de las tradiciones guatemaltecas: despertar las conciencias de sus conciudadanos sobre la importancia de este pasado que mucha gente desconocía y concienciar a los guatemaltecos que éste era importante para entenderse como pueblo. El autor guatemalteco desarrolló en sus artículos una tesis que fue tomando cuerpo a lo largo de los años: pensaba que la unidad de la sociedad guatemalteca era la clave para terminar con la gran mayoría de los problemas de Guatemala: la situación del indio, el sistema político deficiente, la explotación extranjera… Por eso, a lo largo de esos nueve años de periodismo, se multiplicaron los artículos en relación con el pasado de Guatemala.

El intento de fomentar el sentimiento de identidad nacional estaba unido al desarrollo de una memoria histórica. Miguel Ángel Asturias quería conservar y transmitir a las generaciones futuras el origen del pueblo guatemalteco. Por ello, confiaba en la fuerza de la ciencia y del arte:

Que el sabio actúe, dándonos a conocer nuestros tesoros; que el artista ayude, interpretando nuestros sentimientos raciales, dando forma al haber legendario

10 N.151, 18 de abril de 1927, p. 175. 11 N.237, 30 de noviembre de 1928, p.303. 12 N. 310, 3 de septiembre de 1929, p. 380.

de un pueblo que de siglos atrás sabe de orígenes divinos, posee libros sagrados y monumentos de piedra que son admiración del mundo entero. 13

Asimismo, sirviéndose del ejemplo de las fiestas infantiles en los colegios de Guatemala en las cuales los niños visten de todo excepto de trajes y ropa tradicional, reivindica que la escuela debería recoger y transmitir las tradiciones del país. Por eso anima el gobierno guatemalteco a seguir el ejemplo de la reforma educativa emprendida en México:

La reforma educativa de México es simpática por el sello profundamente nacional que sus iniciadores y continuadores le imprimieron […] Háganse en Guatemala fiestas infantiles con un sello profundamente centroamericano. Que los niños evoquen a los grandes hombres de la raza a la cual pertenecen, los hombres que habitaban nuestras montañas antes de la venida de los españoles, que en sus cantos los celebren, que en sus bailes los imiten, que hagan escuela de civismo con las figuras clásicas de aquellos indios de bronce. Que las niñas recuerden los aires de la Colonia, las canciones maternas, esa música criolla que resultó más triste que la española, más triste y emotiva. 14

El orgullo por el pasado es un tema recurrente en sus artículos. Quiere fomentar el interés de su gente por el origen de su pueblo y sus costumbres realizando esta valoración del pasado de Guatemala, para: «que el recuerdo las haga sentirse unidas al pasado de un país que les debe ser caro…». 15 Desea que los guatemaltecos aprendan a amar lo suyo como dice en el artículo, su cultura, y quiere transmitir el legado prehispánico y colonial para que perdure.

En “Notas editoriales: ʻLa canción, la religión y el amorʼ”, Asturias reitera la idea de la necesidad de conservar las canciones tradicionales guatemaltecas porque, según él, eran muy importantes y útiles para recordar el pasado: «Los recuerdos del pasado se pierden con las generaciones y si la historia recoge los hechos destacados, a la canción toca recoger la parte que en el dominio del sentimiento habla de cuitas, evoca sucesos o cuenta de leyendas». 16 Por otra parte, en

13 Op. cit., p. 157.

14 N. 138, 11 de febrero de 1927, p. 161. 15 Ibid.

noviembre de 1928, habla de la creación de un comité que se encargaría de velar por los restos arquitectónicos de Antigua y de objetivos más ambiciosos como: «esforzarse por realizar fiestas históricas […] reviviendo los personajes de la época, los torneos, fiestas y divertimientos, procesiones solemnes y juras de reyes, a fin de divertir e ilustrar al pueblo, de despertarlo al gusto de su tradición». 17 Recordar la tradición de ayer y fomentar el recuerdo para construir la patria, este es el proyecto de Miguel Ángel Asturias 18.