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Compromiso para mi vida Otras propuestas

— Señalar qué objetos o situaciones te han hablado de Dios y se han vuelto, por lo mismo, «sacramentos ». — Ante quienes dicen: «Me confieso yo solo frente a

Dios» y «Me basta casarme por el civil», ¿qué respues- ta puede dar un cristiano?

Como eventual cierre o evaluación de la Unidad, se puede invitar a algunos alumnos/as a mirar detenidamente la página 73 y responder qué significa la imagen y el título de la Unidad.

Revisar los cuadernos la próxima clase para ver si los alumnos/as hicieron la autoevaluación y si se tienen los datos referidos al Bautismo y la Confirmación que se piden en “Compromiso para mi vida”.

Para profundizar

El ritual de los Sacramentos

El Directorio de la pastoral Sacramental.

Es muy probable que durante el desarrollo de esta unidad algunos estudiantes hagan preguntas de esta naturaleza: • ¿Se puede bautizar en la casa?

• ¿Por qué tantas exigencias y tantos papeles para casarse por la Iglesia? • ¿Un católico se puede casar con un evangélico?

• ¿Qué tiene que ver la edad con las celebraciones de los sacramentos?

• ¿Qué pasa con los sacramentos si un evangélico desea ser católico o viceversa? • ¿Se puede ser católico sin ningún sacramento?

• Y si se pierden los papeles o documentos de un sacramento, ¿qué pasa?

• Si un sacerdote deja el ministerio, ¿son válidos los sacramentos que ha celebrado?

• Una pareja ¿puede casarse por la iglesia sin el sacerdote o el diácono? (entre otras preguntas).

Para buscar respuestas a todas estas preguntas, existen dos documentos oficiales de la Iglesia Universal y documentos eclesiales nacionales aprobados por la Conferencia Episcopal de Chile (o por el Obispo Ordinario de una Diócesis), donde se pueden encontrar orientaciones seguras.

Son: El “Ritual de los Sacramentos” y el “Directorio de Pastoral Sacramental”.

Ambos son importantes y todos los sacerdotes y diáconos los conocen y los utilizan.

Para entender su sentido y su valor pastoral y pedagógico, conviene recordar lo que enseña el Concilio Vaticano II: “Los sacramentos están ordenados a la santificación de los hombres, a la edificación del Cuerpo de Cristo, y, en definitiva, a dar culto a Dios; pero en cuanto a signos, también tienen un fin pedagógico”.

Para que se cumpla ordenadamente este fin, la Iglesia establece orientaciones prácticas y cuida mucho de que sean conocidas y respetadas.

En esta Unidad está el desafío de presentarles a los

niños una vida nueva viviendo la misma vida que tie- nen. ¿Qué es lo que la hace ser nueva o novedosa? Qui-

zás en una sociedad que se va acostumbrando a convivir indiferentemente con la apatía, la violencia y la codicia, es precisamente una novedad no vivir de esa manera. Es una novedad luchar contra el desgano, vencer el sinsentido y erradicar la violencia.

En consideración con los niños que tenemos como alumnos/as nos preguntamos si ellos quieren renovarse y qué entienden por ser “varones y mujeres nuevos”. La no- vedad que descubren en Jesús tiene que ser atractiva para ellos. ¿Cómo se traduce esta novedad en nuestra cultura ac- tual? Muchos padres quieren para sus hijos/as una educa- ción católica. Pero cuando esta educación les implica vivir a fondo los valores del Evangelio, necesitan cambiar sus pre- conceptos y tomar la decisión de ser fieles a Jesús, modelo de hombre nuevo. Por esto es importante descubrir cuál es la situación de las familias de los alumnos/as en cuanto a la vivencia de la novedad cristiana y qué implicancias tiene para una vida transparente y decidida a testimoniar su fe en los demás.

Educar a la “Vida Nueva”: un desafío permanente Educar a la Vida Nueva implica un largo itinerario. Se trata de aprender a vivir en “Cristo, con Cristo, por Cristo y como Cristo.” Aquí funciona una realidad mistérica que trasciende lo visible y que solamente es posible mediante una vida sacramental. Aquí hay elementos sobrenaturales que entran a funcionar, en lo más profundo del creyente cristiano. Sin un encuentro vital con Cristo no hay vida nueva en el sentido que nos interesa.

Pero, en este contexto, solamente sugerimos orientaciones metodológicas, con el fin de dar pistas .sencillas para educar a una vida nueva, según el Evangelio.

Los psicopedagos afirman que cuando se trata de formar religiosamente a preadolescentes, hay que valorar y asumir la “peda- gogía del Héroe” y la “pedagogía activa-inductiva”.

Sabemos muy bien que no se aprende a vivir una “vida nueva” solamente con reflexiones, doctrinas y normas morales. Todo esto puede servir, pero no necesariamente asegurar cambios de conducta y de comportamiento según las propuestas del Evan- gelio. La pedagogía del héroe parte de una constatación muy conocida. Los “modelos” (del deporte, de la música, del cine, de la moda, de los cuentos y de las historias) no dejan nunca indiferentes. Entran silenciosamente en el alma y en la conciencia de los pequeños y estos se dejan fácilmente motivar y condicionar por sus hazañas y habilidades. De esta manera, a través de los sentidos, el preadolescente interioriza y sublima su ejemplaridad (introyección) y fácilmente la proyecta en sus propios modos de ser, de pensar, de hablar, de actuar, de reaccionar, etc. (proyección).

En este sentido, Cristo es el máximo modelo para una vida nueva, parecida a la suya. De allí la importancias de presentarlo como el verdadero héroe, el más grande de todos los tiempos, el que realmente puede enseñar la vida nueva.

Pero no es suficiente imaginar y admirar mentalmente los heroísmos de otros. El preadolescente “necesita vivenciar hechos”, realizar acciones, vivir experiencias, hacer cosas, concretar los valores en los pequeños compromisos de cada día. Sabemos que se aprende haciendo y, en este caso, viviendo.

La vida moral se aprende por el testimonio (el “haz tú lo mismo” de Lc. 19,37) y la vida sacramental se aprende en la vivencias de las liturgias sacramentales (unidos a Cristo en el Espíritu).

El educador atento sabe que todo esto exige gradualidad, referencia a la experiencia de los alumnos/as, el estímulo oportuno al proceso de liberación “de” y liberación “para”; la propuesta clara de opciones exigentes, la educación de la voluntad y de la fidelidad, la capacidad de autoevaluación y de discernimiento…

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Para presentar la unidad y motivarse a empezar, se sugiere describir la fotografía; para ello sugerimos:

— Expresar qué sentimientos despierta: • Actividad, vida, gozo, alegría...

— Decir sinónimos de la expresión Vida nueva:

• Mundo mejor, mundo de felicidad, Reino de Dios…

— Explicar a qué renunciamos de nosotros mismos o a qué morimos para dar nueva vida. Por ejemplo: • Doy parte de mi tiempo libre para ayudar a mi hermano a hacer las tareas.

• Renuncio a comer golosinas para crecer más sano. • Mitigo mi orgullo para reconciliarme con mi amiga…

— Leer el título de la Unidad y decir si la imagen tiene alguna relación con el texto. — Indicar qué palabras del texto entienden y cuáles no.

— Leer el título de la Unidad y formular hipótesis sobre lo que imaginan que trata la Unidad.

Una posible pregunta de los alumnos/as:

Creo que Jesús es realmente Hijo de Dios, es decir, Dios, pero me gustaría saber algo más sobre su identidad como hombre de carne y hueso.

Elementos para una respuesta:

“De Jesús no tenemos fotos, carnet de identidad o descripciones de su físico. Todos los dibujos y fotos que usamos son de fantasía e imaginación. Probablemente la imagen de su rostro y de su cuerpo extraída de la famosa Sábana Santa es la más cercana a la realidad.

Si una mujer hubiera escrito un Evangelio, a lo mejor nos habría comunicado muchos rasgos particulares de su físico (su look): color de los ojos, el pelo largo o corto, aspecto de la barba, de la musculatura, del tono de la voz, de sus labios, de su modo de sonreír , de saludar, de abrazar, de comer, de dormir, de distraerse, de descansar, de vestir…; sabríamos algo de sus gustos en cuanto a la comida, al descanso, a la música, al deporte, al modo de tratar a su mamá y a José, etc. Pero de esto no sabemos nada o casi nada. Ni siquiera sabemos con certeza cuánto tiempo fue a la escuela y si sabía escribir como un Maestro.

Pero sabemos que era impresionante su modo de hablar y de tratar a la gente. Realmente fascinaba y provocaba rela- ciones interpersonales interesantes.

Tenía buena salud, un físico firme, robusto, austero, resistente. De otra manera no habría podido ayunar, caminar y hablar tanto y soportar los dolores del viernes santo. Pero no sabemos si tenía casa propia, pertenencias, propiedades, gustos especiales para el tiempo libre, alguna enfermedad o defecto físico.

Lo podemos imaginar muy atractivo físicamente y muy tierno afectivamente.

Con voz dulce y al mismo tiempo sonora y varonil. Ojos limpios y cautivadores, pero no necesariamente azules como lo han pintado tanta veces.

Si un psicólogo actual, experto en caracteriología y tipología humana, quisiera describir la humanidad de Jesús, encon- traría reales dificultades, por falta de datos precisos y por la síntesis de aspectos tan opuestos.

Sabemos sin embargo que Jesús tenia ideas claras, facilidad para expresarse, mirada profunda, voluntad firme y una capacidad excepcional para ver, juzgar y actuar. Hoy diríamos: un hombre muy simpático y empático, concreto y com- prometido. Un hombre “fuera de serie”

Del rostro de Jesús sabemos muy poco, pero mejor así. Esto nos permite imaginarlo libremente como lo deseamos y como lo sentimos. Por lo tanto, Jesús tiene todos los rostros imaginados y queridos por aquellos que lo quieren y lo siguen.

¿Cuál es el rostro de Jesús que yo tengo en mi mente y en mi corazón? Tarea posible: dibujar a Jesús y redactar una descripción de cómo uno se lo imagina. Título:“Buscaré tu rostro, Señor”.

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Para evocar conocimientos previos:

Las dos orugas

Había una vez dos orugas que nacieron a la vez. Durante mucho tiempo fueron juntas a todas partes y llegaron a ser muy amigas.

Un día, una de ellas le dijo a la otra: «Creo que ya va siendo hora de que hagamos nuestros capullos y nos en- cerremos en ellos».

La otra oruga contestó: «¿Y qué pasará luego? Me da mucho miedo».

La que había hablado primero dijo muy tranquila: «No te preocupes. Todas las orugas tenemos que hacerlo y es- toy segura de que no hay ningún peligro».

Pero su amiga decidió que estaba muy contenta con su vida de oruga y no quiso fabricar el capullo. ¡Tenía tanto miedo de ese futuro que no conocía ni podía adivinar…!

Y sucedió que la primera oruga, al cabo de los días, rompió su capullo convertida en una hermosa mariposa. Al volar, se vio reflejada en un charco y pensó: «¡Qué her- mosa soy! Esto es mucho mejor que ser oruga e ir arras- trándose siempre». Entonces fue a buscar a su amiga para decirle que no tuviera miedo de hacer su capullo, pero la encontró muerta.

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Para saber qué contenidos se trabajarán: — Leer el recuadro en naranjo. — Interpretar el esquema:

• Leer primero las palabras destacadas • Seguir las flechas y formar frases.

Para comenzar a comprender qué significa alcanzar una vida nueva, sugerimos:

— Leer y comentar el siguiente cuento:

Nota: Es bueno, al concluir la Unidad, volver a leer el esquema entre todos.

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Orientaciones didácticas

Para consolidar el concepto hombre nuevo: — Explicar diferentes maneras de ser un hombre nuevo. — Completar esta frase y dibujar un motivo alusivo:

“El hombre nuevo es aquel que…” (por ej.: se muestra amable aunque está cansado, sonríe con facilidad…).

Otras propuestas

Al final de la lectura, para entablar un diálogo sobre cómo se construye el Reino de Dios de manera paulatina y cómo Jesús transforma en hombre nuevo, sugerimos comentar el chiste que reproducimos. Lo puedes fotocopiar, ampliar y pasarlo por parejas a los alumnos — ¿Qué sugiere este chiste? — ¿Qué otras novedades introduce o trae Jesús? — Inventar una viñeta o cómic con el mismo mensaje.

Respuestas:

1. • Dios nos trasforma en hombres nuevos in- troduciéndonos en una vida nueva. • El hombre nuevo se parece cada vez más a Jesucristo.

• Su amor, su fe, su esperanza, su devoción, su fraternidad, su sensibilidad, su inteli- gencia, su valentía, su transparencia, su humildad, etc.

2. Por ejemplo:

• Frente a la riqueza, los cristianos afirman: sólo Dios basta.

• Frente al poder, los cristianos dicen: el po- der es para servir.

• Frente a la fama, los cristianos dicen: lo que soy a los ojos de Dios eso soy, y nada más.

3. Relacionarse personalmente con Dios, pedir perdón y perdonar las ofensas, compartir el desayuno, el material escolar, los juegos, de- cir la verdad, denunciar las injusticias…, sí. Imponer la propia opinión y tener caprichos y hablar mal de los otros, no.

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Orientaciones didácticas

Con el fin de aprender a descubrir las manifestacio- nes que desvelan la esperanza cristiana, proponemos: — Comentar este caso que muestra la esperanza y la

desesperanza:

Fernando y Clarita viven en los alrededores de An- cud y sus viviendas de material ligero están a punto de ser destruidas, porque van a construir un gran hotel para turistas…

Fernando se enoja muchísimo y se une a unos mu- chachos que van a insultar a los obreros que han llegado con las máquinas. «Siempre nos toca la peor parte», pien- sa Fernando. «Nunca se hace justicia.»

Clarita no se conforma con la situación, y piensa: «¿Cómo podemos evitar que esto ocurra?». Y decide ha- blar con el dueño del hotel. A pesar de mandar muchas cartas y pedir una reunión a su secretaria, él no quiere ni recibirla. Clarita se siente mal y propone a todos que se manifiesten pacíficamente para que el alcalde los reciba y evitar así que su población se destruya.

Expresar cómo se sentirían los alumnos en esta situa- ción. ¿Es fácil tener esperanza?

— Explicar cómo ellos luchan por un mundo mejor. Para la realización del collage:

• Desarrollar la imaginación y la creatividad libre- mente.

• Observar si los alumnos/as: — Trabajan con una idea previa.

— Cambian a menudo de idea y se muestran inseguros en su elección.

— Muestran buenas ideas y entran con facilidad en el lenguaje de los símbolos.

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Con el propósito de que los alumnos/as localicen las grandes religiones, aconsejamos trabajar el mapa de esta página. — Averiguar qué representan Roma, La Meca, Jerusalén y Benarés para los creyentes.

— Anotar el nombre de países que tienen la religión:

Hinduista

Budista

Judía

Islámica

Cristiana