Como actividad previa y para motivar al inicio de este apartado, sugerimos la siguiente técnica de grupo:
— Formar grupos de cuatro alumnos/as y, sin dar ninguna explicación, repartir las imágenes que adjuntamos en la página siguiente.
— Leer el contenido desarrollado en la doble página y pensar qué cualidades deben tener las personas que forman parte de los diversos grupos eclesiásticos para desempeñar sus funciones:
• El Papa de Roma: persona muy carismática e inteligente y con mucha vida de oración. • Obispos: saber cuidar la diócesis que tienen a su cargo, conocer bien la Iglesia del lugar… • Presbíteros o sacerdotes: personas con gran capacidad de escucha.
— Dedicar cinco minutos a comentar las imágenes de la página siguiente: • ¿Qué les sugieren los dos dibujos como dos formas de entender la Iglesia?
• ¿En qué dibujo están mejor expresadas las primeras comunidades cristianas, descritas en Hch. 2? ¿Por qué? Razona tu respuesta.
• ¿Cómo ven a la Iglesia hoy? • ¿Cómo podría mejorar?
Pág. 66
Las notas o características de la Iglesia que aquí se enuncian no nos deben cerrar los ojos al pecado de sus miembros. Sí, todos somos conscientes de las limitacio- nes de nuestra Iglesia y de cómo el mal muchas veces se ha hecho manifiesto de modo escandaloso en la comuni- dad que formamos los bautizados. Sin embargo, hay que ser cuidadosos en la formación de los alumnos y alumnas, a fin de no hacer “vista gorda” y mirar a otro lado, o rasgar vestiduras. En este sentido son muy apropiadas las pala- bras del P. Rainiero Cantalamessa, predicador papal:
• «Si Cristo amó a la Iglesia a pesar de las iniquidades que
ella habría de cometer, haciendo como si no lo viera, ¿quiénes somos nosotros para encontrar en las debilida- des y miserias de la Iglesia una razón para no amarla e incluso juzgarla? ¿Precisamente nosotros, que estamos tan llenos de pecado?».
• «¿Pensamos que Jesús no conocía mejor que nosotros
los pecados de la Iglesia? ¿No sabía Él por quién moría? ¿No sabía que, entre sus discípulos, uno le había traicio- nado, otro le negaba y todos huían?».
• «Pero Él amó esta Iglesia real, no aquella imaginaria e
ideal. Murió “para hacerla santa e inmaculada”, no por- que ya fuera santa e inmaculada».
Pág. 67
Orientaciones didácticas
Una vez concluidas las actividades, sugerimos abrir un diálogo para comentar los siguientes aspectos de la Iglesia:
— Está formada por personas.
— Estas personas quizá han cometido o pueden come- ter errores, pero su meta es:
• Ser una sola Iglesia. • Ser santos.
• Llegar a todos y a todos los tiempos. • Seguir el ejemplo de los apóstoles. — El camino que sigue la Iglesia no es fácil.
— Confiar en Dios que nos ayuda a seguir sus pasos es el camino de fe que la Iglesia debe seguir.
• «Todos debemos pedir perdón a Cristo por tantos juicios
desconsiderados y por tantas ofensas ocasionadas a su Esposa y, en consecuencia, a Él mismo. La afirmación de la Carta a los Efesios contiene implícita una pregunta: “Cristo amó a la Iglesia, ¿y tú?”».
Otras propuestas
Para ampliar los contenidos, aconsejamos formar cuatro grupos y elegir una de las siguientes citas: — Copiarla con letras bonitas en una cartulina. — Escribir debajo las características de la Iglesia.
Vayan y hagan discípulos a todas las gentes, bautizán- dolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado.
Mt. 28, 19-20
Que todos sean uno como Tú y Yo, Padre, somos uno; que ellos también sean uno en nosotros, para que el mun- do crea que Tú me has enviado.
Jn. 17, 21
Sean perfectos como su Padre es perfecto.
Mt. 5, 48
Convocando a los doce, les dio autoridad y poder so- bre todos los espíritus, y para curar enfermedades; y los envió a predicar.
Lc. 9, 1-2
Para profundizar
«En los pueblos de América, Dios se ha escogido un nuevo pueblo,... lo ha hecho partícipe de su Espíritu. Mediante la Evan- gelización y la fe en Cristo, Dios ha renovado su alianza con América Latina» (Juan Pablo II).
El año 1492 fue clave en este proceso de predicación de la Buena Nueva. En efecto, «lo que la Iglesia celebra en esta conmemoración no son acontecimientos históricos más o menos discutibles, sino una realidad espléndida y permanente que no se puede infravalorar: la llegada de la fe, la proclamación y difusión del Mensaje evangélico en el continente ame- ricano. Y lo celebra en el sentido más profundo y teológico del término: como se celebra a Jesucristo, Señor de la historia y de los destinos de la humanidad».
La presencia creadora, providente y salvadora de Dios acompañaba ya la vida de estos pueblos. Las «semillas del Ver- bo», presentes en el hondo sentido religioso de las culturas precolombinas, esperaban el fecundo rocío del Espíritu. Tales culturas ofrecían en su base, junto a otros aspectos necesitados de purificación, aspectos positivos como la apertura a la acción de Dios, el sentido de la gratitud por los frutos de la tierra, el carácter sagrado de la vida humana y la valoración de la familia, el sentido de solidaridad y la corresponsabilidad en el trabajo común, la importancia de lo cultual, la creencia en una vida ultraterrena y tantos otros valores que enriquecen el alma latinoamericana. Esta religiosidad natural predisponía a los indígenas americanos a una más pronta recepción del Evangelio, aunque hubo evangelizadores que no siempre estuvieron en condiciones de reconocer esos valores.
Pág. 69
Otras propuestas
Para consolidar el contenido, sugerimos que el maes- tro/a aclare los siguientes puntos sobre la misión de la Iglesia:
— Anunciar la fe: es decir, dar a conocer el Evangelio.
La Iglesia lleva a cabo esta misión mediante la predi- cación, la educación de la fe y la acción misionera. • Predicar el Evangelio: la Iglesia debe anunciar y
explicar la Buena Nueva para que todas las per- sonas la conozcan y la acepten. Esta misión de la Iglesia es llevada a cabo de manera especial a través de los miembros que han recibido este encargo, que son: el Papa, los obispos, los pres- bíteros o sacerdotes y diáconos, a través de sus discursos, homilías, documentos escritos como encíclicas o cartas… También cada uno de los demás cristianos está llamado a hablar de Jesús y a dar a conocer la Buena Nueva a los que lo ro- dean.
• Educar en la fe: la Iglesia ofrece formación cristiana a todas las edades a través de las catequesis, de los grupos de oración, de las universidades y escuelas de ciencias de la religión, además de a través de medios de comunicación como las publicaciones, los programas de radio y de TV o Internet.
• Acción misionera: muchos cristianos dedican su vida a dar a conocer el mensaje de Jesús, ya sea en su propio entor- no, ya sea en países lejanos donde la Iglesia aún es muy joven.
— Celebrar la fe: los cristianos se reúnen para celebrar la presencia de Jesús por medio de los siete sacramentos y tam-
bién de la liturgia, la oración, las procesiones, los peregrinajes…
— Vivir en comunidad: los cristianos se reúnen como familia, para demostrar al mundo que existe un modo de vivir
fraterno, en paz y reconciliados, por el hecho de reconocer que todos somos hijos del mismo Padre Dios.
— Servir a los necesitados: la fe y las obras deben ir unidas. Esto la Iglesia lo lleva a cabo sobre todo mediante la acción
caritativa y social, actuando contra la pobreza y la injusticia a través de organizaciones humanitarias. Esta acción se di- rige en gran manera a los más desposeídos y la Iglesia la canaliza a través de hospitales, centros de acogida, campañas de denuncia, escuelas...
Orientaciones didácticas
Sería oportuno que los alumnos/as supieran un poco acerca del voluntariado, expresión de servicio que cada vez más brilla como signo del Reino, cuando es vivido como modo de evangelizar.
La Congregación Salesiana define a sus voluntarios como laicos, hombres o mujeres, que, después de una adecuada preparación, se ponen al servicio desinteresado de los jóvenes y de los ambientes populares, dedicando a los “últimos” una atención prioritaria. En el voluntariado se reconoce un nuevo estilo de apertura al otro, especialmente en ambientes de pobreza y marginación, un desafío a la injusticia y los egoísmos imperantes, así como una manifestación importante de la riqueza y amplitud del carisma de Don Bosco.
Pág. 70
Como actividad alternativa o complementaria a la ora- ción, se puede invitar a los alumnos/as a cantar la si- guiente conocida canción: