3. LA FELICIDAD Y EL SENTIDO DE LA VIDA: UN APORTE A LA LOGOTERAPIA DESDE LA TEORÍA COGNITIVA EXISTENCIAL DE
3.2. La concepción cognitivo existencial de la emoción de Robert Solomon
“Se dice que las emociones son interrupciones, que interfieren con nuestros propósitos en la vida, que nos avergüenzan y hacen de nosotros unos tontos, destruyendo nuestras carreras y matrimonios, arruinando nuestras relaciones con otras personas antes
de que hayan tenido la oportunidad de arraigarse. “Estuvo bien hasta que te
involucraste”, “hubiera estado bien si tu no te sintieras tan culpable al respecto”, o “fue un buen triángulo hasta que él se puso celoso y lo hecho a perder.” Se dice que las emociones interrumpen nuestros pensamientos y nos desvían de nuestros propósitos. Esto es lo que llamo el mito de las pasiones: cuando se cree que las emociones son fuerzas irracionales que van más allá de nuestro control, que son perjudiciales y estúpidas, irreflexivas e improductivas, que atentan en contra de nuestros “mejores intereses”, y frecuentemente ridículas.” (Solomon, 2003, p. 34).
Las ideas provenientes del sentido común son afines con algunos abordajes teóricos, entre ellos el de Daniel Goleman en su libro Inteligencia emocional en el cual afirma que “mantener bajo control nuestras emociones perturbadoras es la clave para el
bienestar emocional; los extremos -emociones que crecen con demasiada intensidad o durante demasiado tiempo- socavan nuestra estabilidad.” (1996, p. 78 y 79).
Goleman se refiere a episodios emocionales intensos y a emociones de larga duración, y cree que no aportan al bienestar del individuo. Desde esta mirada, las emociones resultan perturbadoras para la persona que las siente, de modo que la mejor opción que le queda es controlarlas para evitar que atenten contra su estabilidad. Así se hace patente en su famoso libro Emociones destructivas. Como comprenderlas y dominarlas donde narra una serie de encuentros y conversaciones que sostuvo con el Dalai Lama:
“El encuentro exploró un amplio abanico de cuestiones en torno al controvertido tema de las emociones destructivas. ¿Se trata de un rasgo esencial e inmutable del legado humano? ¿Qué es lo que les confiere el poder de llevar a personas en apariencia racionales a incurrir en acciones de las que posteriormente se arrepienten? ¿Cuál es el
papel que desempeñan en la evolución de nuestra especie? ¿Son acaso esenciales para la supervivencia? ¿Cuáles son los recursos de que disponemos para superar esta amenaza a nuestra felicidad y estabilidad personal? ¿Cuál es el grado de plasticidad del cerebro y cómo podremos orientar en una dirección más positiva los mismos sistemas neuronales que albergan los impulsos destructivos? Y, lo más importante de todo, ¿cómo podemos llegar a superar las emociones destructivas?” (Goleman, 2003, p. 16).
En esta cita se puede ver que Goleman considera que hayemociones que van en contravía de la estabilidad de la persona, e incluso que son un obstáculo para su felicidad. Esto muestra una tendencia a ver que hay algunas emociones valiosas para la vida, mientras que hay otras que pueden ser destructivas, razón por la cual se pregunta si éstas tienen alguna función real para la supervivencia de la especie.
El punto de vista de Goleman, va en contravía con la mirada de Solomon sobre las emociones, pues él en cambio, considera que las emociones no son buenas ni malas en sí mismas. Por ejemplo, en el caso de la ira, que según él,comúnmente se conoce como «el monstruo de los ojos rojos», la ve como una emoción que no es negativa, a pesar de que cree que existen mejores formas de enfrentar las situaciones:
“Si la idea es que hay formas mejores de enfrentarse al mundo que enojarse,
entonces de acuerdo. Pero eso no hace de la ira una «emoción negativa», sino una estrategia menos efectiva. Puede ser que el enfado (o el enfado sin los medios de expresión adecuados) sea malo para la salud, y en este sentido estaría al mismo nivel que el exceso de trabajo o de preocupación, o que el desenfreno." (2007, p.49).
Para Solomon la ira es una forma de enfrentarse al mundo, pero cree que pueden existir otras formas de desenvolverse en una situación que resulten más efectivas que la ira. Esto muestra que él trasciende la idea de que hay emociones destructivas, y logra verle el valor a todas las emociones, mostrando que, más bien el núcleo de la cuestión está en cómo éstas se usan como estrategias para enfrentar las situaciones de la vida.
Una persona no sólo puede equivocarse,al expresar la emoción de forma inapropiada. También, puede deberse a que la persona evaluó la circunstancia de manera inadecuada, y entonces se enfrentó a la situación con la emoción que le resultaba menos
efectiva en ese momento. Pero esto no significa que no haya una inteligencia en la emoción, pues aunque la evaluación que haga la persona sea, injusta o irracional, la equivocación es señal de que es posible un acierto. La estupidez de las emociones presupone un grado de inteligencia pero tal vez no la suficiente. (Solomon, 2007).
Aquí se puede notar que Solomon trasciende lo que él denomina «el mito de las pasiones» al romper con una visión bipolar de las emociones (negativas o positivas), al darles un significado más profundo. Para Solomon resulta irrelevante calificarles su valencia, para él lo que toma sentido, es la pertinencia que tienen para la persona que las siente.
Para Solomon (2007) referirse a la inteligencia de las emociones, supone que sin ellas no se podrían tomar decisiones racionales. Cuando se piensa sobre la inteligencia de las emociones, se duda de que éstas nublen los juicios que se hacen sobre el mundo. Más bien, se llega a ver que, gracias a ellas los juicios del mundo son significativos. De acuerdo con esto, las emociones orientan en el mundo y proporcionan conocimiento sobre el lugar que se ocupa en él.
Las emociones son racionales cuando fomentan el bienestar en el individuo y la colectividad.Cuando, en cambio, lo disminuyen, es porque son irracionales. Esto significa que las emociones tienen matices.Puede que las emociones nobles, inteligentes y virtuosas conduzcan a un desastre, pero puede que las emociones consideradas estúpidas y malévolas traigan consecuencias positivas. En otras palabras, las emociones son racionales sólo si contribuyen a vivir de la manera que se cree que se debe vivir.(Solomon, 2007).
Cuando se observa que las emociones tienen matices, se está reconociendo que éstas pueden tener muchas caras y tener variadas consecuencias en la vida de la persona. Puede que las formas que tomen sean útiles para las circunstancias que enfrenta el individuo, pero puede que pase todo lo contrario.Esto señala que las emociones aportan dependiendo de lo que la persona considere valioso para su vida, es decir, de acuerdo a cómo afecten o no sus intereses.
Según Solomon (2007) las emociones son estrategias, que pueden ser más o menos efectivas dependiendo de cómo le ayuden al individuo a darse la vida que crea valiosa para sí mismo:
“Las emociones son estrategias. Desempeñan un papel clave a la hora de proporcionarnos lo que deseamos (y a ayudarnos a evitar lo que no deseamos), y a veces ellas mismas pueden ser (o parecen ser) lo que queremos en última instancia: por ejemplo, el amor verdadero, y especialmente la felicidad, esa emoción que todo lo abarca (en la medida de que sea una emoción)”.(p.251 y 252).
Cuando se piensa que las emociones son estrategias, se está identificando el valor que tienen para la vida, mostrando cómo ellas permiten que la persona pueda granjearse la vida que desea tener,al elegir ciertas estrategias emocionales. Esto muestra que las emociones tienen un papel central para que el individuo logre las finalidades que se proponga, puesto que son las que le ayudan a tomar decisiones a partir de lo que cree importante.
Cuando Solomon dice que «a veces ellas mismas pueden ser (o parecen ser) lo que queremos en última instancia» está aludiendo al valor existencial que tienen las emociones. Las emociones no sólo son medios para otros fines, además pueden ser de por sí fines, y, como lo menciona él, ese fin puede ser la felicidad o el amor verdadero.
Si la finalidad de la persona, es sentirse feliz, requeriría para elloaprender a lidiar con las otras emociones de su vida, aprendiendo a comprenderlas y a usarlas de forma estratégica. Sin estrategias emocionales sería vano intentar ser feliz, pues sin ellas la persona no se beneficiaría de la inteligencia de sus emociones y de cómo estas le pueden enriquecer su vida. Desde este orden de ideas, las estrategias emocionales serían los medios a través de los cuales la persona se esforzaría por construir una vida feliz.
Puede que el individuo sea o no consciente de las estrategias que usa, pero independientemente de si lo es o no, es él quién las maneja en su cotidianidad. Esto implica una pregunta de fondo que tiene un valor existencial, y es la pregunta por la utilidad que tienen las estrategias emocionales que usa el individuo para llegar a sentirse feliz con la manera como se ha vivido.
La cuestión sobre cómo la persona usa sus emociones para enfrentarse al mundo, implica cómo ella busca consumar el sentido de su existencia. De modo, que se vuelve importante que la persona logre comprender y reflexionar sobre la utilidad de las estrategias emocionales que usa para sentirse feliz con su vida.La pregunta existencial sobre este punto sería: ¿para qué me hubiera sido útil tal estrategia emocional?
El argumento de fondo de Solomon es un argumento de tipo ontológico cuando establece que «somos nuestras emociones», lo cual significa que, lo que le da sentido a la vida son las emociones que se sienten, y estas definen la identidad:
“Vivimos nuestra vida mediante nuestras emociones y son éstas las que dan sentido a nuestra vida. Lo que nos interesa, nos fascina, aquellos a quienes amamos, lo que nos enoja, lo que nos conmueve, lo que nos aburre: todo esto nos define, conforma nuestro carácter, constituye nuestra identidad.” (p.15).
Según Solomon las emociones son categorías esenciales para implicarse en el mundo, son vías necesarias para llegar a sentirse realmente feliz con la vida que se ha construido. Desde este punto de vista, la forma en que se cultivan las emociones en la cotidianidad, tiene que ver con la manera en que se trabaja por consumar el sentido de la existencia.