MARCO CONCEPTUAL
Esquema 1. Proceso del Aprendizaje Basado en Problemas.
4.5. El proceso evaluativo en el aprendizaje basado en problemas
4.5.1. Concepciones de la evaluación en el proceso educativo
La evaluación supone una forma específica de conocer y de relacionarse con la realidad, implica transformación. En esta dinámica Mateo (2000), plantea la compeljidad de todo proceso evaluativo pues supone recoger información de una realidad multimensional para tomar decisiones que siempre implican juicios de valor. Además, implica el tomar decisiones que afectan a los evaluados, ya que siempre determina establecer el valor de algo, siendo considerada, como una de las actividades del proceso enseñanza – aprendizaje de mayor trascendencia e influencia en la vida educativa. Una evaluación incapaz de asignar adecuadamente valoraciones correspondientes no gozará de validez, una evaluación de la que no se deriven acciones de mejora perderá su credibilidad.
Si concordamos que la finalidad de la evaluación del proceso educativo es mejorar los procesos de formación, ello supone que el evaluador asuma una postura crítica al interpretar resultados y emitir juicios. Herrera (2001), señala que la evaluación crítica requiere de académicos con compromiso, persistencia, coraje, conciencia y convicción para reestructurar y transformar los escenarios educativos, lo que involucra una ética de responsabilidad.
Existen diferentes definiciones del concepto evaluación, Soto (2001) las clasifica en cuatro categorías:
(i) las que contienen especificaciones o normas sobre los atributos que
han de haber conseguido los alumnos después de un proceso de instrucción.
(ii) las que centran la evaluación en la determinación del mérito o valor para emitir juicios de valor.
(iii) las que afrontan la evaluación como el proceso que proporciona información para la toma de decisiones.
(iv) las que intentan sintetizar y aglutinar los aspectos anteriores. Las cuales se enmarcan en centrarse en los resultados o las orientadas a los procesos.
Históricamente, el concepto de evaluación a transitado desde una concepción rígida, basada en mediciones de un atributo, a partir de pruebas estadísticas de la norma de un determinado grupo, pasando a una perspectiva dinámica de ella, la que introduce el concepto de la toma de decisiones que promueven mejoras continuas en el currículo, actuando en el proceso mismo, donde se desarrolla la actividad educativa.
Dentro de dichas conceptualizaciones se mencionan: la de Stufflebeam y Shinkfield (1987) quién la define como el proceso de diseñar, obtener y proveer información útil para juzgar entre alternativas de decisión acerca de un programa educacional. Por otra parte Galli (1991), la describe como la
formarse un juicio respecto de su desarrollo, con el propósito de tomar decisiones para una acción futura. En cambio Stake (1967)22 introduce la idea de una evaluación más completa, orientada a la naturaleza compleja y dinámica de la educación, que preste atención a los diversos propósitos y juicios del pedagogo práctico.
La evaluación aspecto relevante en el proceso enseñanza – aprendizaje, debiera siempre estar relacionada a un espíritu indagativo a través de una reflexión permanente, procurando mantener la calidad de todas las acciones del proceso. Camilloni, Celman y Palou (1998), refuerza la idea que el estudiante en la medida que aprende, simultáneamente evalúa, discrimina, valora, opina, razona, fundamenta, decide y enjuicia. Esta actitud evaluadora que el estudiantado debe desarrollar, es parte del proceso educativo y de su formación profesional, que como tal, debe ser continuamente formativo y formador.
En el mismo sentido, Bordas (2001), Santos (1990), Hargreaves (2003) destacan la necesidad de evaluaciones metacognitivas, ya que permiten a la persona tomar conciencia de su propio proceso de pensamiento, examinarlo y contrastarlo, realizando auto evaluaciones y autorregulaciones. Señalando que los procedimientos de evaluación son determinantes del aprendizaje de los estudiantes, en mayor medida que lo son los objetivos y los métodos de enseñanza. Por ello, la forma en que el docente plantea la evaluación, los énfasis y los enfoques que realiza, sin duda serán determinantes en la calidad de los aprendizajes, ya que son aprendizajes en sí. Muchas veces se ha considerado a la evaluación como un fin en si misma, perdiendo el valor y la función que ésta desempeña en los/as estudiantes.
Aspectos importantes en el proceso evaluativo son planteados por Ahumada (1998), como son, la continuidad, la permanencia y el carácter retroalimentador. Además destaca, que una alta motivación del estudiante y
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una implicancia afectiva con el aprendizaje y la evaluación se relacionan para un proceso efectivo.
Si se considera, que la evaluación educativa debe ser abordada en forma sistemática y permanente, valorando tanto el proceso como el logro de los aprendizajes a través de evaluaciones formativas y sumativas, no sólo afecta una situación y momento determinado, sino más bien, a todas las instancias del proceso educativo. Sin embargo, a pesar que el concepto de evaluación ha sufrido transformaciones, aún sigue siendo entendida como un suceso y no como un proceso, existiendo discrepancia entre la realidad de las prácticas evaluativas y los enfoques teóricos y metodológicos del proceso enseñanza- aprendizaje.
En este sentido, el proceso evaluativo en el aprendizaje basado en problemas, se visualiza con coherencia respecto al proceso de aprendizaje utilizado, ya que uno de los aspectos relevantes lo constituye evaluar el proceso mediante el cuál el estudiantado logra los aprendizajes, esto implica reflexionar continuamente sobre su desempeño en el grupo tutorial, como así mismo, la de sus compañeros y la del tutor. Este proceso lleva implícito el carácter retroalimentador que debe tener toda evaluación, el estudiantado aprende el proceso de aprender, lo que determina que el profesorado y estudiantado asuma nuevos roles en este aspecto, valorando la evaluación como parte del aprendizaje.
Para los estudiantes implica asumir un rol más activo, más reflexivo, de mayor compromiso en su aprendizaje, deben ser capaces de identificar fortalezas y debilidades, como estrategias para satisfacerlas. Para el docente, implica desarrollar habilidades para consensuar con los estudiantes la evaluación, generar espacios para la autoevaluación de los alumnos, utilizar estrategias evaluativas coherentes con los aprendizajes y propender a que los estudiantes, paulatinamente asuman la responsabilidad de su proceso de aprendizaje y de
Por otra parte, el proceso evaluativo en un tutorial, necesariamente implica un cambio de la perspectiva tradicional en que el estudiantado es el único que debe ser evaluado, potenciando la gran desigualdad de poder entre los principales actores del proceso educativo, a una perspectiva de mayor horizontalidad al generar espacios de interacción y comunicación, de mayor reconocimiento de ambos estamentos del proceso en un marco de respeto mutuo, generando espacios de mayor democratización.