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Conclusiones 10.1 Conclusiones generales

Perfil de los centros de comercialización

X. Conclusiones 10.1 Conclusiones generales

- Es evidente el desarrollo del sector del bambú en el Perú visto en términos de crecimiento

del consumo. También desde la perspectiva del interés de más personas, organizaciones e instituciones, que desde varios ámbitos identifican al bambú como una solución a una serie de problemas locales y nacionales. Ha sido importante la intervención de las universidades; cada vez más estudiantes de distintas carreras optan por el bambú asegurando, de esta manera, que el crecimiento del sector tendrá un acompañamiento técnico.

- Durante el estudio se observó que existen pocas iniciativas privadas formales dentro

de la cadena del bambú. La información financiera relacionada con los procesos de producción, comercialización y transformación es una de las principales falencias dentro de la proyección del proceso de crecimiento de la cadena de producción.

- El bambú se presenta en las zonas de producción como una importante fuente de

empleo temporal, mejorando de esta manera los ingresos locales y generando empleo para jóvenes y mujeres. Dentro de los procesos llevados en campo, la mano de obra representa una importante proporción de los ingresos, es así que en la producción en viveros la mano de obra representa el 17,9% de la inversión total, el 19,38% en el preservado y secado, el 27,09% en la instalación de plantaciones, 45,95% en el manejo silvicultural y un 91, 57 en el aprovechamiento; lo cual es aún más importante sabiendo que la cosecha es el proceso más recurrente dentro de la producción de bambú en la zona y el que menos temporalidad tiene.

- La producción de plantones de bambú en viveros es una de las iniciativas nuevas que se

ha mostrado como buena fuente de ingresos y de empleo. Actualmente existe una oferta estable de alrededor de 98.000 plantones a nivel nacional, distribuidos en las regiones de Cajamarca, Lambayeque, Junín y Amazonas. Debido a la facilidad de la propagación y a la baja inversión necesaria para la implementación de viveros existe una gran cantidad de estos, alcanzando 21 dentro del ámbito de estudio. La rentabilidad encontrada en los viveros de Cajamarca fue de 46,8%.

- La producción nacional, según los datos oficiales, está alrededor de las 730.000 cañas, mientras que las proyecciones de producción de acuerdo al mapeo de las zonas de producción solo en el norte del Perú (Piura, Lambayeque y Cajamarca) hechas por INBAR estiman una producción de no menos de 850.000 cañas/año. Existe en la Amazonía una extensión estimada de casi 40.000 km2 de rodales naturales de bambú sin aprovechamiento comercial que pueden, con un adecuado manejo y plan de comercialización, sumarse a la oferta nacional.

- En el Norte del Perú existen poco más de 1.100 hectáreas con potencial para ser reforestadas con bambú, lo que equivaldría a una producción de no menos de 1´100.000 cañas anualmente en el mediano plazo.

- Las pequeñas plantaciones, que actualmente abastecen parte de la demanda interna,

presentan una rentabilidad interesante (S/. 3.900/Ha) respecto a otros cultivos locales como el café, los pastos y hortalizas, de manera que complementan de manera eficiente el sistema productivo familiar.

- Las actividades de manejo y cosecha, dentro de las plantaciones, son también una fuente

de empleo local. Para la instalación de un vivero temporal se generan 18 jornales de empleo y 82 para la producción; para la instalación de 1 hectárea de bambú 33 jornales y 17 anualmente para el manejo y mantenimiento. El preservado y secado de cañas genera 57 jornales de trabajo para procesar una carga de 500 cañas.

- El bambú se encuentra dentro de un proceso de valorización basándose en la importancia,

cada vez mayor, que tiene dentro de los sistemas productivos familiares y como parte del proceso de dinamización de las zonas de producción hacia los centros de consumo. Parte de la importancia del bambú, en el camino desde las plantaciones hacia las ciudades, es su rol como material de construcción presente en las viviendas de la zona rural y en las viviendas emergentes de las zonas periféricas de las grandes ciudades, en los sistemas constructivos tradicionales y finalmente en construcciones turísticas en la playa y en el campo. Es así que de manera progresiva se empieza a reconocer la versatilidad del recurso, tanto como material constructivo como en su rol ecosistémico.

10.2 Conclusiones por eslabón

a. Producción en viveros

- En los últimos años ha habido una gran expansión de viveros de bambú dentro de las

mismas zonas de producción; a partir de la introducción del método de chusquines se empezó a ver a la producción en viveros como un negocio. Esto, unido a la facilidad del método y la poca necesidad de espacios grandes, llevó a la formación de comités y grupos de productores dedicados a la producción de plántulas. Con el paso de los años algunas de estas iniciativas han desaparecido y otras han reducido considerablemente su producción, debido principalmente a la distancia con el mercado potencial y a la poca conexión con el mismo; la diseminación del método a través de talleres ha llevado

- En el caso de los viveros en la región de Amazonas, al tener mayores extensiones de terreno dentro de las parcelas familiares, éstos han sido instalados para el autoconsumo.

- A partir de este análisis se puede concluir que la producción en viveros, si bien representa

un negocio rentable, necesita establecer una conexión con los mercados para dejar de ser estacionaria. La aparición de nuevos viveros, incluso de empresas privadas dentro del negocio de producción de viveros, obliga a que los primeros formalicen y mejoren su gestión comercial.

b. Silvicultura

- El manejo de las plantaciones es aún incipiente. Se han encontrado muchos ejemplos

de plantaciones bien manejadas en donde, además de la aplicación de las técnicas de manejo, se pudo observar el cambio en la percepción de los pobladores y productores respecto al bambú y a los cuidados que requiere. Sin embargo, existe aún un gran trabajo por hacer para que el manejo se haga extensivo a más plantaciones. En esta tarea será importante el trabajo de los gobiernos locales y regionales que tienen una fuerte presencia e intervención en los sistemas productivos.

- Existe en la actualidad un gran número de productores y productoras capacitados en

el manejo de sus plantaciones; mediante estos procesos de capacitación se ha podido desarrollar material de capacitación que ha recogido el conocimiento local y ha adaptado las técnicas y metodologías del manejo a la realidad de cada zona y de cada sistema productivo.

- Todos los actores que forman parte de la cadena de producción y consumo de bambú

pueden ser clasificados como pequeños. Desde los productores hasta los usuarios, la cadena del bambú mueve grandes cantidades por el esfuerzo y necesidad de una gran cantidad de pequeños actores. Es este gran universo el que marca el camino hacia la forma de llevar a cabo estrategias que conlleven a masificar el manejo silvicultural.

- El nivel de manejo en los rodales naturales de bambú es muy bajo e incluso inexistente.

La sobreexplotación, en algunos casos, hace muy difícil su recuperación para un uso comercial sostenible. En el caso de los rodales dentro de los bosques amazónicos la distancia y la falta de un mercado hace invisible al bambú como una opción productiva para las poblaciones locales.

- Los costos dentro de la cadena del bambú no son claros para los actores en ningún nivel;

durante el presente estudio se analizaron algunas experiencias junto a los actores que les han permitido conocer, de primera mano, la rentabilidad de sus iniciativas y tomar decisiones respecto a estas.

- La proyección y ampliación del uso del bambú para construcciones permanentes hace

que la preservación de cañas pueda verse como un negocio sostenible en el tiempo. Los comités de productores que realizan el preservado inician su trabajo desde el manejo de las mismas plantaciones con el fin de obtener cañas de mejor calidad.

c. Cosecha y poscosecha

- En las plantaciones la dinámica para la cosecha de las cañas ha cambiado; son ahora los

dueños de las parcelas quienes deciden qué cañas cosechar y cuáles no, cuidando de esa manera la sostenibilidad de las plantaciones. En las plantaciones no es difícil reconocer las edades de las cañas, por eso la selección es un trabajo bastante fácil. Las negociaciones entre los productores e intermediarios giran más bien en torno a la cantidad de cañas a cosechar.

- Uno de los principales problemas en la cosecha son los malos cortes que quedan en los

tocones de la plantación y los residuos y recortes que quedan en las parcelas. Algunas iniciativas propuestas por INBAR se han orientado en buscar usos productivos para este material considerado de desecho.

- El bambú es aún considerado un recurso de segundo nivel en las zonas de producción

luego del café y del cacao principalmente, por lo que su aprovechamiento se efectúa fuera de la época de cosecha de estos productos. Por eso la mayoría de los productores, aún conociendo la influencia de la luna y la hora del día en la cosecha, no llevan a cabo estas prácticas.

- Para determinar la intensidad del aprovechamiento los productores toman en cuenta

factores económicos y de sostenibilidad de la plantación; sin embargo, la intensidad de cosecha es estimada, mas no calculada. El uso y aplicación de planes de corte aún no es muy extendido; aún así los criterios para la selección de cañas para cosecha son utilizados por la gran mayoría de productores.

- Los procesos de poscosecha son llevados a cabo solo por un grupo de personas; en

las zonas de producción donde se realizan los procesos de transformación tienen más cuidado en el manipuleo y transporte luego de la cosecha.

d. Usos y transformación

- El bambú tiene un gran número de usos por parte de las poblaciones en el Perú; en todos los casos el bambú funciona como un material versátil capaz de ser una solución ante las distintas necesidades de las personas. En los últimos años, a través de otras iniciativas, se ha buscado validar y modernizar muchas de estas aplicaciones con la finalidad de que el bambú deje el umbral de lo temporal y sea reconocido también como un material permanente.

- En el Perú se clasifican los usos del bambú en tres categorías: productos primarios,

secundarios o semielaborados y productos de transformación (de acuerdo al nivel de transformación del material y de la mano de obra y tecnología utilizada en su elaboración). La primera se refiere al uso del bambú sin realizar ninguna modificación a su forma cilíndrica, la segunda hace referencia a la caña chancada y sus distintos usos, mientras que la tercera agrupa objetos como muebles, utilitarios y joyería que implican una gran mano de obra.

- Existe un gran nicho de mercado para el bambú, muy desarrollado ya en Ecuador, respecto a su uso dentro del sector agropecuario y frutícola, como tutor de cultivos y en la construcción de instalaciones productivas.

- El uso de cañas de bambú en viviendas sigue siendo predominante en el Perú, son las

zonas rurales y periurbanas las principales consumidoras. Existe un gran crecimiento en el consumo de cañas, dentro de construcciones permanentes, en los sectores del turismo y gastronomía, aplicaciones en las que se le da un mayor valor agregado al material y que ayudan a continuar con el cambio en la percepción del mismo en el mercado.

- En este eslabón es donde mejor se aprecia la totalidad de actores que van desde

productores hasta consumidores y sus interrelaciones. Los encadenamientos, hacia atrás y hacia delante, dejan entrever que hay actores que participan en pequeñas actividades de compra-venta de caña guadua en pie, otros que actúan en procesos de trasformación primarias y algunos que participan en todos los eslabones de la cadena, como los que realizan distintas actividades de transformación del bambú, y que poseen sus propias

plantaciones y procesos de comercialización.

e. Comercialización

- Es el eslabón en donde más se puede apreciar la inequitativa repartición de los ingresos, donde los productores asumen el costo de un aprovechamiento informal, que significa un ingreso adicional para el transportista o intermediario y que el consumidor final debe pagar los mismos sobreprecios de la informalidad. Es así que la estructura de precios beneficia mayoritariamente a los intermediarios.

- La información oficial arroja una producción nacional estimada de cerca de 800.000

cañas anualmente y está basada en el registro de Guías de Transporte Forestal en la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre. La estimación de la producción nacional no considera la reutilización de estas guías, lo que puede representar un incremento sustancial de la cantidad estimada. Considerando solo las zonas de la Cuenca Zaña y el Alto Piura, la producción debería estar alrededor de 1´000.000 de cañas/año, a estos debemos sumarle la producción de zonas como El Muyo e Imaza, en Amazonas y otras más pequeñas, en otras regiones del Perú.

- La relación comercial entre Ecuador y Perú sigue siendo muy importante para el

abastecimiento del mercado peruano. Las cañas provenientes de Ecuador representan una buena proporción del consumo nacional debido principalmente a una mayor capacidad de abastecimiento. Existe dentro del eslabón de comercializadores algunos que prefieren las cañas de Ecuador por considerarlas más resistentes.

- El eslabón de la comercialización en la cadena del bambú está referido principalmente a

la venta de cañas de bambú sin preservar y latillas en menor proporción. Las iniciativas de venta de caña preservada representan un avance en la forma de ver y usar el recurso y han empezado a tener mayor movimiento; sin embargo, trabajan sólo bajo pedido lo que, considerando el tiempo de procesamiento de las cañas, puede dificultar una rápida penetración en el mercado.

XI. Recomendaciones