• No se han encontrado resultados

Llegar hasta este punto del trabajo nos permitió ampliar la mirada inicial, contrastar la teoría con los resultados obtenidos por parte de los protagonistas de esta investigación, y un sinnúmero de reflexiones a la forma de relacionarnos y trabajar con niños y niñas en Educación Inicial. Este camino recorrido nos posibilito como maestras reafirmar que hay otras maneras de educar, de construir vínculos, de pensarnos las infancias dentro de la modernidad y sobre todo ser fuente de cambio en los adultos que acompañan a los niños y niñas de Colombia.

141 Los niños y niñas que hicieron parte de este proceso de investigación evidenciaron una infancia vinculada directamente al juego, a la diversión, a descubrir y resolver los diferentes sucesos de su cotidiano. Esto a razón, que allí es donde pueden ser y sentirse libres, con autonomía y decisión de lo que quieren ser, hacer o imaginar. Todo esto, confluye en un mundo de sensaciones y emociones que les permiten ir construyéndose como un sujeto social.

En cuanto a las maestras relacionan las infancias con el tiempo y espacio, esto permite pensar en la historia de silencio y marginalidad que ha precedido en la vida de los niños y niñas. Por ello, la infancia es en sí misma, es un fenómeno problemático, para los que trabajamos con ella, tal vez por la necesidad de retribuir a los niños y niñas las carencias que históricamente le han negado. O simplemente, seguir reproduciendo los mismos patrones de obediencia y mutismo que por años han acompañado algunas aulas de los colegios públicos. Dando así, resultados a la sociedad para asegurar la cultura del silencio y obediencia que se necesita mantener.

Otro aspecto, para pensar son las relaciones de la sociedad con la infancia, en donde la calidad del tiempo y la producción de cosas materiales se destinan al mercado de los niños y niñas. Buscando así, seducirlos con propuestas encaminadas a satisfacer necesidades en donde van quedando capturados por el sistema, y es ahí donde precisamente adquiere sentido la hiperrealización de la infancia con padres viviendo sus sueños a través de los niños, con escuelas compitiendo por más y mejores resultados y con una cultura del consumo e inmediatez en donde los niños y niñas cada vez necesitan menos la presencia del adulto en sus vidas. Todo lo anterior, permea la infancia para situarla en un lugar de conectividad e información al alcance de sus manos.

Frente a los objetivos propuestos en la investigación, se lograron comprender y revelar aportes para conocer las formas de participar de los niños y niñas en su proceso educativo. Así mismo, revelar la práctica pedagógica de las maestras de educación inicial con relación a la participación infantil.

El primero dejo claro que la forma de participar de los niños y niñas en su proceso educativo es mediante el juego y con los amigos. Esto obedece, al sentimiento de poder hablar, proponer, ser escuchados, consultados y poder tomar decisiones en los aspectos que

142

conciernen a su vida, su vida escolar. Todo esto, va de las manos de sus pares con quienes comparten cada día alegrías, disgustos, batallas y derrotas para ir aprendiendo a convivir y relacionarse dentro de un grupo del cual hacen parte activa.

El segundo permitió entender que la manera de participar más frecuente de los niños y niñas se determina por hacer parte de actividades como: asistente o como acompañantes pasivos, es decir, el adulto organiza las actividades pensando en satisfacer a los niños y niñas. Esta participación se hace de manera básica y simple, no hay intervención directa en la construcción de propuestas como se reflejó en las entrevistas. Sin embargo, para un cierto grupo de niños y niñas demuestran el gusto por expresar sus ideas e intereses en lo referente a su educación. Mientras que, para el otro grupo los niños y niñas dejan claro que están contentos como están aprendiendo y educándose en el colegio.

Aquí hay un punto de reflexión muy alto encaminado a la educación que se brinda y a la forma de construir niños y niñas participativos. El discurso viene instalado en los niños y niñas antes de ingresar a la escuela. Van repitiendo que necesitan hacer tareas, necesitan cuadernos, necesitan lápices y que se viene a estudiar. Se nota la ausencia de un lenguaje de juego, de diversión, de construir y de aprender. Desde muy pequeños se permean por el discurso de los adultos impidiendo que expresen lo que verdaderamente les interesa.

Por lo anterior, se debe propender por prácticas pedagógicas que permitan el ejercicio de la participación desde edades muy tempranas para que los niños y niñas asuman de manera más dinamia y propositiva su proceso educativo, solo se aprende a participar participando. Este camino, permitirá la creación de una cultura de la palabra, escucha y trabajo en cooperación para crear sociedades más justas y equilibradas en oportunidades de desarrollo y acceso.

Y para el último objetivo las maestras, reflejaron diferentes posturas y maneras de abordar la participación de los niños y niñas desde la educación inicial. Las diversas posturas evidencian la importancia y el rescate por la participación en su discurso. Pero, al hablar de la educación manejan didácticas tradicionales que impiden mayor participación en tareas, evaluaciones, izadas de bandera, organización del espacio y trabajos entre otros, por parte de los niños y niñas. Aquí se enfrenta el discurso de las maestras con las realidades de las aulas de los colegios en mención. Por un lado, va el reconocimiento y por

143 otro, la forma de educar dejando un panorama desarticulado con la vida de los niños y niñas.

Es importante, rescatar el deseo latente de las maestras en hacer otras prácticas, en innovar y en pensarse de otra manera la educación inicial. Pero, queda en el vacío, el dar el paso a lo diferente, a lo desconocido y a lo que implique más esfuerzo. Esta actitud, impide hacer cambios y reflexiones en su totalidad y se opta por seguir haciendo más de lo mismo.

Y con relación a nuestra pregunta de investigación de conocer como participan los niños y niñas de algunos colegios del sector público en su educación inicial se encontró que para los niños y niñas participan desde el juego y con sus amigos. Esto a razón de, que en ese espacio pueden decidir y tomar decisiones referentes a: ¿dónde jugar?, ¿con quién? a ¿qué jugar? Sin la mirada del adulto que le indique lo que debe hacer.

Entonces estos niños y niñas de los colegios en mención se ubican en un nivel según Novelle de participación básica y simple. La cual está, dada en la medida que el niño o niña hace parte en una actividad como asistente o como acompañante pasivo. Siendo el adulto quien organiza, diseña y piensa dichas tareas, para satisfacer las necesidades de los niños y niñas, pero olvidando y dejando a un lado, preguntar y consultar con los protagonistas de este proceso educativo y formativo, a los niños y niñas.

Cabe resaltar que existe una participación por parte de los niños y niñas en la medida que hay una implicación dado que sin él o ella la actividad no tiene sentido. Y la oportunidad de relación con otros y otras posibilita experimentar las competencias participativas.

Sin embargo, aquí se enfrenta el discurso de las maestras donde dejan claro sus varias posturas en cuanto al ejercicio de participar. Si bien, es cierto que resaltan la importancia que los niños y niñas participen en su proceso educativo se vuelve a encontrar la ruptura con la práctica en el aula en donde se muestra otra realidad.

144 Entonces, la reflexión se encamina a pensar en la propia historia que tenemos las maestras como estudiantes, en donde el silencio, la pasividad, las tareas y la obediencia estuvieron presentes a lo largo de nuestra vida académica, todo esto impiden dar el siguiente paso. Si no, hemos tenido la oportunidad de realizar una participación auténtica, en la mediada de ser escuchadas, de poder confrontar sin temor, de ser consultadas en temas que nos conciernen, de contar con espacios para debatir y tener la posibilidad de construir proyectos en donde se potencie nuestras habilidades personales y colectivas. Muy seguramente seguiremos repitiendo tanto el discurso como la práctica del silencio y la obediencia en las aulas.

Todo esto, permite pensar la participación como algo cada vez más difícil, más lejano, que no se lleva a la práctica de la educación ni a la misma sociedad por estar inmersos en un discurso seductor que no logra traspasar a la vida de los niños y niñas.

Cabe resaltar que la historia no ha sido distinta para los adultos que hoy acompañan a transitar estos caminos de la educación, los golpes, el miedo y el perpetuo silencio, que se da en todos los niveles de la formación académica, y que hablar de las relaciones jerárquicas del poder en las instituciones, en donde los oprimidos, luego salen a ser opresores y en ese círculo nos quedamos.

Quedaron atrás las tablas, los ladrillos y el castigo físico, hoy la violencia y la dominación está en la agenda pública y todos la rechazan, pero realmente los niños y niñas gozan de sus derechos con plena libertad. Esta es una reflexión sobre las relaciones que se manifiestan en las aulas y en los hogares con los niños y las niñas y se dirige hacia la esperanza de mejores oportunidades de auténtica participación y escucha amorosa.

Por eso esta investigación invita a todos sus lectores a pensar la Educación Inicial desde la vida del aula para posibilitar una educación y un desarrollo tanto afectivo como social. Esto implica ir más allá de lo académico y de las prácticas ejercidas por décadas hacia los niños y niñas. Solo así, se puede pensar en construir un tejido de infancias que apunten al reconocimiento y participación en la vida escolar.

145 En este sentido la reflexión más importante que queda de la investigación es la esperanza que se vislumbra al descubrir que se están abriendo caminos a pensar la participación como un elemento fundamental de la Educación Inicial, aunque en este momento sea incipiente es un primer paso para vivir la cultura de la participación.

Concluyendo, las infancias nos exigen a los adultos otras formas de mirar, de relacionarse, de pensarla y acompañarla, pues es en este espacio y tiempo donde los niños y niñas van construyendo su propio mundo y van aprendiendo a convivir con otros y otras. Por ello, la palabra, la voz y la participación son el eje de la interacción social y de su incorporación a su vida

Frente a la situación que se está viviendo en el país no podemos ser indiferentes como maestras y más aún cuando estamos reflexionando sobre participación, entonces se debe propiciar por una educación reflexiva, otra manera de ver y relacionarnos con el mundo. Aquí hay un punto coyuntural en nuestro hacer profesional: seguir con la misma opresión y servilismos al sistema o dar un paso y trabajar por un cambio que permita a los niños y niñas tener otra forma de relación, de aprendizaje y sobre todo de participar en la vida misma

Con este trabajo, buscamos que los lectores, maestros, compañeros, familiares jurados y todas las personas que trabajen en educación o no, sean fuente de cambio, semilla en el lugar que se encuentren, para aprender y reaprender como los niños y niñas de nuestro bello país inician su camino hacia una participación real y auténtica en sus vidas.

146