Parte II: La polisemia de sentir desde una perspectiva sincrónica: un acercamiento empírico
Capítulo 5 Hacia un Perfil Comportamental de sentir
5.3 Conclusiones
En este capítulo, hemos aplicado el análisis de PC a la polisemia de sentir partiendo de los siguientes problemas metodológicos y cuestiones relacionadas con el estudio de la polisemia:
1. La identificación del significado prototípico: ¿con base en qué criterios podemos establecer el significado prototípico del verbo?
2. El grado de diferenciación entre los significados: ¿cuántos significados distintos conviene distinguir y cómo se puede decidir si dos ocurrencias distintas ejemplifican significados distintos o solo matices de un mismo significado más general (lumping vs. splitting issue)?
3. La estructura de la red semántica: ¿qué significados se aproximan más que otros y cómo esto influye en la red semántica describiendo la polisemia del verbo? 4. Los correlatos morfosintácticos: ¿cuáles son los correlatos morfosintácticos de
esta red semántica? Esto es, ¿cómo se reflejan las diferencias semánticas en el comportamiento morfosintáctico del verbo?
A través de estas cuatro pautas de investigación, y más allá de sus méritos como metodología cuantitativa sistematizada y verificable, en el nivel cualitativo, el PC arroja un detallado perfil semántico-sintáctico del verbo español sentir.
Primero, con base en la frecuencia, resulta que el significado prototípico del verbo español se refiere a la percepción emotiva –y relacionado con esto, el significado
particular de ‘lamentar’. Sin embargo, desde el punto de vista de la alta semejanza de familia y el subsiguiente significado menos restringido formalmente, la percepción física general es el significado prototípico.
Segundo, partiendo de la hipótesis distribucional, el PC facilita un enfoque construccionista al problema de demarcación, diferenciando significados en términos de patrones formales. Dentro de su continuum de diferenciación semántica, se distinguen unos focos o clústeres bien nítidos: una primera distinción general se establece entre los usos de la construcción media (el clúster SENTIRSE) y los demás usos activos del verbo (el clúster SENTIR). Dentro de este segundo clúster, surgen tres agrupaciones significativas, a saber, (1) la percepción emotiva y física, (2) la percepción cognitiva –agrupada con el significado de arrepentimiento, equivalente a ‘lamentar’ y (3) un clúster que se refiere a la capacidad de percepción. De acuerdo con la definición tradicional de un verbo polisémico, la existencia de estos focos y núcleos semánticos en el dendrograma indica, pues, que sentir tiene efectivamente más de un significado distinto. Sin embargo, la inclusión de casos ambiguos y metafóricos tanto entre como dentro de estos clústeres, indica que estos significados no han de considerarse como discretos sino que están intrínsecamente relacionados y conectados en distintos niveles de análisis, lo cual subraya la naturaleza continua del universo semántico de sentir. Este continuum semántico también se refleja en la distribución sintáctica del verbo, lo que contribuye a interpretar y a desenredar algunas agrupaciones a primera vista contradictorias o contraintuitivas con base en ciertos patrones formales compartidos. Así, por ejemplo, compartiendo la presencia de la completiva introducida por que, los significados dentro del clúster de la percepción cognitiva pueden agruparse bajo el denominador común de ‘epistemicidad atenuada o mitigada’. Es esta presencia de complementos verbales la que también explica por qué el significado de ‘lamentar’ se agrupa con este clúster cognitivo, puesto que es precisamente esta característica la que permite distinguir el significado de ‘lamentar’ de los demás significados emotivos del verbo. Mientras que estos suelen combinarse con un SN, el significado de ‘lamentar’ se restringe a complementos verbales que denotan una situación, y principalmente, a la construcción con el clítico neutro lo.
Tercero, una cuestión relacionada con la diferenciación de significados es saber cómo exactamente esta (di)similitud entre los significados puede ser medida de una manera más precisa y unívoca. A tal fin, efectuamos un análisis de correlaciones. Las medidas de correlación avalan la (contraintuitiva) agrupación del significado de arrepentimiento ‘lamentar’ con el clúster de la percepción cognitiva más bien que su adhesión al clúster de la experiencia emotiva, aunque la diferencia no resulta tan acusada. Estos valores probablemente apuntan a la ubicación específica de este significado en la zona fronteriza entre la percepción cognitiva y emotiva. Sin embargo, el significado más alejado de todos los demás resulta ser ‘manifestarse’, que está limitado a la construcción específica con verbos causativos en la pasiva refleja. Los valores negativos obtenidos a
través del análisis de correlaciones podrían apuntar a cierta construcción privilegiada vinculada a un significado particular del verbo.
Finalmente, con objeto de investigar la motivación subyacente para que el verbo entre en estas construcciones, los correlatos morfosintácticos han sido calculados. Superando el nivel más específico de los significados individuales, el cálculo de los valores t proporciona una generalización importante en el nivel de los clústeres de significados. A ese respecto, la variable más distintiva está relacionada con la estructura argumental: el primer clúster (SENTIRSE) está vinculado a la presencia del atributo; dentro del segundo gran clúster (SENTIR), la percepción emotiva/física se relaciona con la combinación con un SN, con o sin determinante. Los significados de la percepción cognitiva y ‘lamentar’, en cambio, prefieren un complemento proposicional que se refiere a un evento o una situación. Finalmente, el clúster de la ‘capacidad’ se vincula al uso absoluto. Estas medidas destacan también la atracción del verbo hacia la construcción causativa pronominal, adoptando el significado general de ‘manifestarse’.
Conclusión Parte II:
La polisemia de sentir: un acercamiento empírico
múltiple
En esta segunda parte, hemos abordado la polisemia del verbo sentir desde una perspectiva interlingüística –contrastando la semántica del verbo español con sus cognados en italiano y francés– e intralingüística, focalizando el perfil del verbo español. A lo largo de los capítulos precedentes, hemos aspirado a construir nuestro razonamiento y análisis sobre el telón de fondo de lo que (no) es la esencia de la investigación empírica según Geeraerts (2006b: 45):
No, empirical research does not involve abandoning theory formation in favor of purely descriptive research: rather, it involves trying to provide proof for theories, and from there, refining the theories. No, empirical research does not imply that intuition and interpretation have no role to play in linguistic research: rather, it implies that interpretation is but one step in the empirical cycle of successful research. And no, empirical research is not about restricting the investigation to one kind of method or technique: rather, it is about using experimental, and corpus-based, and other empirical approaches in combination to achieve maximally reliable results.
De esta manera, desde el punto de vista metodológico, se ha destacado la importancia y la búsqueda de una metodología sólida que facilite la descripción semántica. De acuerdo con este objetivo, hemos realizado el análisis en cuatro etapas según una estructura de hélice, lo que ha permitido precisar gradualmente el perfil semántico del verbo. En primer lugar, el estudio lexicográfico introspectivo se ha revelado como un recurso valioso para la generación de hipótesis acerca del grado de equivalencia semántica entre los verbos sentir(e) en las lenguas románicas. A continuación, esta hipótesis ha sido confrontada con los datos empíricos provenientes de dos tipos de corpus complementarios. Así, en segundo lugar, la metodología del ‘Mutual Translation Correspondence Analysis’ aplicada al corpus paralelo se ha revelado beneficiosa para determinar con más precisión el tertium comparationis y el grado de equivalencia entre los verbos. Tercero, el estudio de un corpus comparable ha permitido refinar y precisar
aún más los resultados previos, concretando el peso cuantitativo de los distintos significados en cada lengua y apuntando hacia la existencia de un continuum semántico entre los principales núcleos semánticos en vez de categorías discretas. Finalmente, pasando del ámbito interlingüístico al intralingüístico, el análisis de Perfil Comportamental ha permitido pulir los resultados del estudio interlingüístico previo, ofreciendo de esta manera un siguiente paso en el ciclo empírico. Sin embargo, conviene subrayar que estos pasos son complementarios y que cada fase ocupa su lugar fundamental como eslabón imprescindible en el ciclo empírico. De esta manera, desde el punto de vista metodológico, destacamos, pues, la importancia de la introspección como fuente de generación de hipótesis y primer paso de cualquier investigación empírica, así como la necesidad de completarla con otros métodos sistematizados y verificables para aumentar la fiabilidad de los resultados.
Además, esta metodología nos ha permitido desentrañar el intrincado perfil semántico-sintáctico del verbo tanto en el nivel inter- como intralingüístico. Así, aparte del noyau sémique que tienen en común (‘un acto de percepción física general, sin referencia a una modalidad de percepción específica’), los verbos sentir(e) en las tres lenguas presentan unos patrones de polisemia muy complejos que desvelan tanto regularidades interlingüísticas como ciertos rasgos particulares en cada lengua. Así, el italiano resulta ser la lengua en la que sentire pertenece más claramente a la categoría de los verbos de percepción física por su gran desarrollo en el campo auditivo. Por ello, el verbo italiano entra plenamente en el dominio de las modalidades de percepción dominantes, lo que incluso facilita la gramaticalización del verbo como marcador del discurso senti. En francés, el verbo también expresa más frecuentemente la percepción física, y particularmente, la percepción olfativa. Además, se utiliza frecuentemente en contextos de percepción cognitiva vinculada a la intuición. Finalmente, en español predomina claramente el significado de la percepción emotiva y –vinculado a esta percepción más subjetiva– el significado particular y exclusivo del sentirESP, ‘lamentar’, y
la expresión gramaticalizada lo siento, que se puede considerar como el polo más subjetivo que puede adoptar el verbo en las tres lenguas romances. Es precisamente esta particularidad del verbo español que justifica un análisis intralingüístico más detenido, centrado exclusivamente en el verbo español.
De esta manera, –y de acuerdo con el primer principio de la investigación empírica según Geeraerts mencionado arriba– la metodología del Perfil Comportamental ofrece evidencia empírica para la teorización lingüística concerniente a (1) la prototipicidad de significados, (2) el grado de diferenciación de significados, (3) la estructura de la red semántica, (4) la interfaz entre la semántica y la sintaxis. Sin embargo, lo más importante es que, a través de estas cuatro pautas teóricas de investigación, y más allá de sus méritos como un método cuantitativo verificable y sistematizado, el análisis del PC también lleva a un refinamiento gradual de los resultados provenientes de los estudios interlingüísticos previos, por lo cual constituye un paso ulterior en el ciclo
empírico de la investigación. Sin embargo, conviene precisar que este ciclo no se concluye aquí. Al contrario, estos resultados del PC constituyen a su vez el punto de partida para la generación de nuevas hipótesis y el germen para estudios ulteriores.
Más concretamente, una nueva pista de investigación concierne a la investigación diacrónica de la polisemia del verbo. Así, el estudio románico comparado ha destacado el gran desarrollo del núcleo emotivo del verbo en español y su uso en la expresión fija lo siento como una particularidad exclusiva dentro del conjunto de las lenguas romances. El análisis del PC ha ahondado en este intrincado perfil polisémico del verbo y ha desvelado además otros comportamientos interesantes. Así, por ejemplo, hemos visto que sentir tiene cierto comportamiento como verbo pseudo-copulativo y como verbo ligero, sin por ello ser un ejemplo prototípico de ninguna de estas categorías. Sin embargo, son dos comportamientos sintácticos concretos que apuntan a una misma tendencia general subyacente: el verbo sentir parece prestarse fácilmente a una especie de descarga semántica, mediante la cual se despoja de su función predicativa, que prefiere ceder sea al adjetivo (en su uso pseudo-copulativo), sea al sustantivo (como verbo ligero). Esta situación actual motiva, pues, un análisis diacrónico más detenido. Así, sería interesante investigar cómo se va forjando el significado emotivo del verbo español con el paso del tiempo y cómo este cambio hacia el dominio emotivo parece fomentar su aparición en determinadas construcciones sintácticas. Es precisamente esta pista diacrónica la que exploraremos en la tercera parte de esta tesis.