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CONCLUSIONES A LAS QUE ARRIBARON LOS PROFESORES M SIKORSKY Y M PRANAITIS

CONTRA MENACHILE-MENDEL-TEVIEW-BEYLIS, BURGUES DE LA CIUDAD DE KIE

C RESULTADOS DE LA INVESTIGACION

D. CONCLUSIONES A LAS QUE ARRIBARON LOS PROFESORES M SIKORSKY Y M PRANAITIS

I. Las circunstancias excepcionales en las cuales fue asesinado Ioutchinski y el carácter extraordinario de este crimen así como la sospecha de la opinión general de que Ioutchinski había sido muerto por los judíos con fines religiosos, obligaron a la justicia a solicitar un peritaje especial.

Se le pidió al doctor Sikorsky, médico alienista muy conocido por sus trabajos en el campo de la psicología, profesor de la Universidad de Kiev, que dijera si el asesinato de Ioutchinski, podía haber sido cometido por un.alienado, por una parte,

y por otra parte, que fijara en lo posible el fin de este asesinato, así como la profesión o la nacionalidad de los asesinos Y para verificar la creencia generalizada que atribuía este crimen a los judíos fanáticos se interrogó al sacerdote Glagoleff, profesor de hebreo en la Academia de Kiev, al Sr. Troitzky, profesor de hebreo y arqueología bíblica en la Academia de San Petesburgo, y al Sr. Pranaitis, licenciado en teología, sacerdote católico.

II. A la primera de las preguntas que se le hicieron, el profesor Sikorsky contestestó en forma negativa. Reconoció que el asesinato de Ioutchinski había sido realizado por varias personas. Estas personas habían meditado y ejecutado este asunto con perfección técnica.

Por eso Sikorsky dedujo que nunca alienados habrían podido cometer un crimen semejante, puesto que la divergencia de su delirio y de su estado de ánimo les habría impedido ser solidarios. Aparte de eso, los alienados jamás habrían podido mantener el crimen en secreto, su misma enfermedad no les habría permitido realizar un asesinato tan complicado.

Basándose sobre todo en los datos de la autopsia del cadáver, Sikorsky distingue netamente tres particularidades en el procedimiento del asesinato: el abundante vaciamiento de sangre, el deseo de causar el mayor tormento posible, y finalmente la muerte de la víctima. El último de estos actos, teniendo cada uno un carácter completamente independiente, fue la herida en el corazón, habiendo sufrido ya la víctima los dos primeros y siendo evidente para los asesinos que su muerte estaba próxima. Las primeras heridas que se le hicieron a Iotuchinskí, seccionaron la duramadre y las venas del cuello, provocando una gran hemorragia. Estas heridas eran, sin duda, mortales, y a partir de ese momento la muerte de Ioutchinski era segura. Sin embargo, estas heridas lo harían morir lentamente. Pero los asesinos no hirieron el corazón enseguida; al contrario, trataron de alejar el momento de la muerte, haciéndolo seguramente a propósito, para cumplir las dos primeras finalidades del programa fijado, el correr de la sangre y los tormentos. Se logró torturar a loutchinski principalmente con punzasos en la cabeza y en el hígado. Sikorsky comprobó que todas las mutilaciones hechas a Ioutchinski habían sido hechas con mano firme que no temblaba de miedo y que tampoco aumentaba la fuerza de sus movimientos según su cólera. Podría haber sido la mano de una persona habituada a matar animales . . .

El profesor Sikorsky dedujode la técnica misma del asesinato que ese trabajo tan seguro, tan lento y tan cruel, debía ser motivado por algo muy grande.

En cuanto a la profesión y a la nacionalidad de los asesinos, el profesor Sikorsky, basándose en los puntos de vista históricos y antropológicos, consideró el asesinato de Ioutchinski como típico en toda una serie de asesinatos de ese estilo, que se repiten de vez en curando en Rusia y en otros países. Lo que hace que este tipo de crimen sea típico, según Sikorsky, es la manera de obtener la sangre, de torturar y finalmente de matar a la víctima. Sikorsky dijo que la causa psicológica de todos esos asesinatos es "la vendetta de los hijos de Jacob" contra los individuos de las demás razas. El parecido extraordinario de esta vendetta en todos los países se explica "porque el pueblo que realiza esos crímenes, viviendo entre los otros pueblos, aporta siempre los rasgos psicológicos de su raza".

No obstante, los crímenes similares al de Ioutchinski, no se explican completamente por la vendetta nacional. Desde este punto de vista, se podrían admitir los tormentos y el asesinato, pero el hecho de elegirse siempre niños y adolescentes, así como la obtención de sangre, sólo puede tener, según Sikorsky, el fin de un acto religioso. (Cf. 232, tomo I).

III. La pericia que se ocupó de las ceremonias de la religión judía dio los siguientes resultados:

Los profesores Glegoleff y Troitzky, basándose en la Biblia y el Talmud, dieron una respuesta negativa en cuanto a la posibilidad del uso de sangre humana por parte de los judíos, especialmente de sangre cristiana.

Según el profesor Glagoleff, la prohibición de Moisés de hacer correr sangre humana y de emplearla en los alimentos, nunca fue atenuada ni abolida por los rabinos talmudistas. Por lo tanto, no hay medio de comprobar el empleo de la sangre cristiana por los judíos.

Sería contradictorio para toda la organización de la religión judía en cuanto a las premisas oficiales. Y si los asesinatos rituales hubiesen tenido lugar, sólo serían perversa superstición y exaltación religiosa de personas particulares. (Cf. 13, toma II).

El profesor Glagoleff explicó que la ley escrita prohibe a los judíos el uso de sangre en general. En cuanto a la ley oral, permite emplear la sangre de pescado y de a langosta, así como la: sangre en general para fines médicos, siempre con prescripción del médico, que tiene la misma importancia que el rabino en la vida de los judíos. El judío tiene prohibido matar a un hombre, judío o extranjero, exceptuando los casos en que el asesinato se cometiera durante la guerra, o coma castigo por algún delito. Sin embargo,la ley oral prohibe a los judíos salvar a los extranjeros de la muerte, aún si no estuvieran en guerra con los judíos. Se preguntó entonces al profesor Troitzky cómo comprender entonces los dos textos siguientes: "Todo goim (el que no es judío) que estudie la ley debe morir", y “aunque fuese el mejor de los goims”. El Sr. Troitzky declaró reconocer perfectamente la existencia de esos dos textos de la literatura judia, pero que dudaba para definir su influencia en la vida y las relaciones de los judíos con respecto a los extranjeros. El profesor Troitzky negó el empleo de la sangre cristiana con fines rituales por los judíos, y declaró que sólo encaraba esta cuestión desde el punto de vista de la religión de los judíos talmudistas. En cuanto a expedirse en manera precisa sobre este asunto, pero encarado desde el punto de vista de los místicos judíos, el profesor se declaró incapaz de hacerlo, puesto que tenía una noción muy vaga de este tema. (Cf. 191, 197, 231, tomo VI).

IV. El experto Pranaitis difirió completamente de opinión con los profesores Glagoleff y Troitzky. Habiendo estudiado la religión judía baja todas sus formas, llegó a descubrir la existencia entre los judíos de lo que se llama "el dogma de la sangre ".

El sacerdote católico Pranaitis basó esta conclusión en los siguientes hechos:

Todas las escuelas rabínicas, a pesar de su divergencia en distintas materias, están unidas entre ellas por el odio contra el no-judío, quien, según el Talmud, no está considerado como un hombre, sino como "bestias con forma humana". Este sentimiento de odio y de maldad que profesan los judíos hacia todos las hombres pertenecientes a otras nacionalidades y religiones, alcanza su apogeo cuando se trata de cristianos. De este sentimiento resulta el permiso y hasta la orden proferida por el Talmud para matar a los no judíos.

Ese célebre mandamiento: "no matarás" sólo concierne a los judíos pero no a los demás pueblos.