CAPÍTULO 4. Realismo y atribución de propiedades en mecánica bohmiana
4.7 Conclusiones: maximalismo, minimalismo y realismo
En la sección anterior hemos concluido que la interpretación minimalista satisface [PFM] mientras que la interpretación maximalista no satisface esta condición. Entonces, podría considerarse que, en lo tocante al realismo, la interpretación minimalista de la mecánica bohmiana es claramente preferible a la interpretación maximalista.
Sin lugar a dudas, la anterior conclusión sería inobjetable si la posición realista se identificase, meramente, con [PFM]. Pero sabemos que el realismo no es sólo cuestión de epistemología sino que constituye una mezcla de tesis epistemológicas y ontológicas. En este sentido, hemos argumentado que uno de los ingredientes fundamentales del realismo científico es la tesis ontológica de acuerdo con la cual lo real existe con independencia del observador (condición de independencia).
En el capítulo anterior, hemos visto que, en mecánica bohmiana, cabe postular ontologías muy variopintas en función de la interpretación de la teoría adoptada. Así, un partidario del enfoque del potencial cuántico defenderá la existencia del potencial cuántico y/o de fuerzas newtonianas, además de las partículas. Un partidario del enfoque de guía, por el contrario, defenderá la existencia de la onda piloto y/o de «fuerzas aristotélicas», además de las partículas. A pesar de su diversidad, estas ontologías comparten el rasgo notorio de que todas las entidades postuladas existen independientemente de la presencia del observador.
En relación con las propiedades de las partículas bohmianas, hemos visto en este capítulo que algunas pueden ser alteradas durante el proceso de su medición, mientras que otras no. Sin embargo, su existencia no depende en ningún caso de la presencia de un observador. Es razonable concluir pues, que todas las interpretaciones de la mecánica bohmiana satisfacen la condición de independencia y que, en esta teoría, no hay lugar para el idealista.92
La satisfacción de la condición de independencia no permite, pues, distinguir entre la interpretación minimalista y la interpretación maximalista de la mecánica bohmiana.
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Para aquellos que consideren que la condición de independencia es el ingrediente fundamental del realismo científico, el hecho de que la mecánica bohmiana en cualquiera de sus interpretaciones postule una ontología consistente e independiente del observador puede ser considerado como una razón suficiente para concluir que la mecánica bohmiana es la interpretación realista por excelencia de los fenómenos cuánticos. Máxime cuando muchas de las interpretaciones de la mecánica cuántica violan la condición de independencia, al sancionar que el observador es el responsable de que ciertas propiedades se actualicen (esto es, que vengan a la existencia) durante el proceso de su medición.
Puesto que hemos establecido que la segunda no satisface [PFM] mientras que la primera sí, la conclusión de que un realista debe decantarse por la interpretación minimalista parece seguir en pie.
Sin embargo, hemos argumentado en la Introducción que no todos los realistas consideran que la condición de independencia y [PFM] sean los únicos criterios que constriñan la naturaleza de lo que cabe aceptar como real.93 Mientras que, en relación con lo epistemológico, es difícil concebir que un realista exija un requisito más fuerte que [PFM], sí cabe pensar que se planteen ulteriores requisitos de carácter ontológico, más allá de lo sancionado por la condición de independencia. Así, por ejemplo, un realista clásico puede considerar como aceptables sólo aquellas propiedades que, tal y como sucede con las propiedades clásicas, definan un álgebra booleana.94
Este último requisito es plenamente satisfecho por la interpretación maximalista de la mecánica bohmiana que, en este sentido, replica fielmente la estructura representacionalista clásica. Obviamente, la interpretación minimalista también satisface dicho requisito, puesto que, de acuerdo con la misma, las partículas bohmianas tienen una sola propiedad, a saber, la posición. Pero, sin duda, al satisfacer dicho requisito de un modo tan trivial se aleja radicalmente de la ontología clásica que atribuye a las partículas muchas otras propiedades, además de la posición.
Así pues, si el realista clásico pone el énfasis en la dimensión ontológica de su posición, puede sentirse reticente ante la ruptura que supone el posicionismo ontológico asumido por el minimalista bohmiano y preferir, por tanto, la interpretación maximalista, a pesar de que ésta viola patentemente [PFM]. Por el contrario, si el realista clásico pone el énfasis en la dimensión epistemológica de su posición, éste preferirá la interpretación minimalista de la mecánica bohmiana a pesar de la ruptura que dicha interpretación implica con la rica ontología de las partículas clásicas.
Cabe concluir, por tanto, que no es posible establecer con generalidad una evaluación comparativa del distinto desempeño de las interpretaciones maximalista y minimalista de la mecánica bohmiana en relación con el realismo pues el resultado de dicha evaluación dependerá fundamentalmente de las preferencias expresadas por el realista en cuestión. Si éste apuesta por una continuidad ontológica con el mundo de propiedades clásicas apostará, sin duda, por la interpretación maximalista. Sin embargo, si prefiere una continuidad epistemológica con el ideal clásico de la medición como revelación, preferirá, sin duda, la austeridad del minimalismo bohmiano.
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Éste es, por ejemplo, el caso de Fine (1996) quien considera explícitamente que la conjunción de la condición de independencia y del principio de fiabilidad de la medida constituye un criterio necesario pero no suficiente de realidad.
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Para una caracterización de una álgebra de Boole y una demostración que las propiedades clásicas definen dicho tipo de álgebra, véase Bub (1997, 13 ss.).
A este respecto, puede sostenerse que la auténtica lección que cabe derivar de la mecánica bohmiana es que un cierto grado de distanciamiento respecto del ideal del realista clásico es siempre necesario. Así, cuánto más intentamos acercarnos a dicho ideal por el lado de la epistemología, más nos alejamos del mismo por el lado de la ontología y, por el contrario, si aspiramos a rozar dicho ideal en lo ontológico, nos alejamos irremisiblemente del mismo por el lado epistemológico.