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CONCLUSIONES

Trabajar la inteligencia emocional es un factor clave para el desarrollo de cualquier ser humano ya que somos seres integrales y las emociones forman parte de nosotros mismos por lo que están presentes en todos los aspectos de nuestra vida tanto en la parte personal como profesional.

De hecho, considerando que la cognición y la emoción constituyen un todo dialéctico en el ser humano, de manera tal que la modificación de uno irremediablemente influye en el otro y al mismo tiempo en el todo del que forman parte, lo anterior es muy importante en el sentido de que entre más desarrollemos nuestra inteligencia emocional más se desarrollará nuestra inteligencia intelectual y de esa forma también nosotros nos desarrollamos más convirtiéndonos en mejores seres humanos, mejores individuos y mejores personas.

Al promover el fortalecimiento de la inteligencia emocional en las personas como seres individuales también se promueve el desarrollo de la inteligencia emocional a nivel sociedad ya que todos formamos parte de una comunidad. El ser inteligentes emocionalmente implica ser empáticos es decir ser capaces de percibir lo que los otros sienten y actuar en consecuencia, sabiendo que el otro es alguien igual a mí y que si le hago daño me hago daño a mí mismo, esta forma de pensar y actuar nos puede llevar a ser una mejor sociedad en la que realmente actuemos en beneficio unos de otros,

Actualmente se habla mucho sobre la violencia en las calles, el bullying, los homicidios, los feminicidios, etcétera; y sobre la acciones correctivas que deberían llevarse a cabo para acabar con todo ello, sin embargo si en lugar de sólo enfocarnos en corregir nos enfocáramos también en prevenir podríamos obtener mejores resultados, Una forma de prevención sería el fomentar el desarrollo de la inteligencia emocional promoviendo talleres como el que se propone en este trabajo.

La propuesta de este taller implica que los adolescentes adquieran herramientas para regular sus emociones principalmente utilizando mindfulness lo que favorece su desarrollo permitiéndole tomar mejores decisiones para su momento presente y visualizando las bases que requiere para un mejor futuro.

Una parte muy importante de este taller es lograr que los jóvenes identifiquen y perciban que sus emociones no sólo son parte de un sentimiento sino que también generan una sensación corporal y pensamientos acordes a esa emoción de modo que puedan darse cuenta de que tomando el control de sus pensamientos pueden regular sus emociones y sus propias reacciones, eso no significa dejar de sentir sino por el contrario aprender a sentir inteligentemente.

El mindfulness en este sentido es ideal ya que como atención plena combina la percepción del cuerpo y de los pensamientos permitiendo con su práctica una sensación de paz.

El ir realizando a lo largo del taller diferentes prácticas de mindfulness favorece por un lado que los jóvenes se vayan familiarizando con este tipo de ejercicios y por otro al estarlos haciendo de manera continua se pueden empezar a percibir ciertos cambios en la percepción de los estudiantes.

De acuerdo con la evidencia científica la práctica de mindfulness puede generar cambios en las rutas neuronales de modo que los cambios actitudinales generados pueden ser más profundos lo que implica que puedan ser más permanentes.

Realizar un taller para el desarrollo de la IE en la etapa de la adolescencia puede ser muy favorecedor desde la perspectiva de que los adolescentes están en una etapa del desarrollo humano que favorece puedan aprender fácilmente todo aquello que se les presenta de una forma atractiva para ellos ya que su cerebro está en “modo renovación” desechando lo que no utiliza y generando conexiones más fuertes entre las neuronas con aquella información que considera relevante. En esta etapa se debe tener cuidado ya que así como pueden aprender cosas útiles también pueden adquirir fácilmente hábitos adictivos y en este sentido el desarrollar su inteligencia emocional es una forma de protección para ellos mismos.

La mayoría de las personas ya empiezan a darse cuenta de que si las emociones no se regulan pueden generar enfermedades como se puede observar con el estrés, la ansiedad y la depresión que fácilmente se puede ver la relación que guardan con las emociones, sin embargo existen otras enfermedades físicas en las que no se ve tan claramente la influencia de las emociones pero que también son generadas por cuestiones emocionales.

Así como estas enfermedades se encuentran dentro del cuerpo físico del individuo hay enfermedades en la parte externa que son del cuerpo físico de la sociedad como pueden ser la violencia y la corrupción por mencionar algunas.

Talleres como el que se propone en el presente trabajo son importantes porque si las personas somos emocionalmente inteligentes utilizaremos la razón y la emoción en nuestra toma de decisiones y además considerando a nuestros semejantes como seres empáticos que podemos llegar a ser de modo que si no podemos erradicar la violencia al menos si podemos disminuirla siendo cada vez más la personas que fortalecen su inteligencia emocional.

El desarrollo de la inteligencia emocional puede ser una forma preventiva para favorecer el desarrollo de una mejor sociedad sin corrupción, sin violencia o cualquier otro acto delictivo ya que ser inteligentes emocionalmente implica ver al otro desde la empatía es decir como alguien igual a mí al que no voy a buscar hacerle daño porque si le hago daño me lo hago a mí mismo y de ese modo podemos llegar a ser cada vez una mejor sociedad. A nivel profesional diseñar un taller es una gran experiencia ya que nos permite darnos cuenta desde la parte psicológica de toda la investigación que se requiere llevar a cabo para conocer los avances que existen hasta el momento con respecto a un tema en específico. Al diseñar este taller se percibió que era importante realizar una serie de modo que los participantes desarrollen cada vez más su inteligencia emocional. La propuesta consiste en iniciar con este taller que ha sido pensado como un taller básico en la práctica de mindfulness y en el desarrollo de habilidades emocionales de modo que un taller subsecuente contendría prácticas más avanzadas de mindfulness, un mayor desarrollo de la inteligencia emocional y además incluiría la comunicación asertiva para poder expresar ante otros de manera asertiva nuestras emociones. Se mencionó que serían una serie de talleres y después de que se realizara el segundo taller incluyendo la comunicación asertiva se realizaría un tercer taller que tentativamente sería el último donde se podría trabajar el tema de la resiliencia de modo que después de estos tres talleres los jóvenes tuvieran una mayor cantidad de herramientas para seguir trabajando su parte emocional de forma independiente.

Este tipo de proyectos son proyectos a largo plazo y conllevaría tener acuerdos con la dirección de la escuela e incluso podría implicar diseñar y aplicar talleres de inteligencia emocional para los docentes y los padres de familia e involucrar a toda la comunidad escolar.

Realizar este trabajo implicaría un proyecto a mediano y largo plazo y sería conveniente realizar evaluaciones al inicio y al final de los talleres no sólo para verificar la efectividad del taller sino también para conocer la permanencia del desarrollo de la inteligencia emocional a lo largo del tiempo. Aunado a esto en su momento sería recomendable crear talleres para los docentes y para los padres de familia y aunque sería el mismo tema utilizando mindfulness los ejercicios serían de acuerdo a la edad y al rol que cada uno de ellos juega dentro de la comunidad escolar.

El impartir este taller de forma continua puede contribuir no sólo a desarrollar la inteligencia emocional de las personas involucradas en lo particular sino mejorar el entorno social en general.

Elaborar este manuscrito fue muy enriquecedor, aprendí que para diseñar un taller se requiere tener objetivos claros de que es lo que se quiere trabajar y a qué nivel de profundidad ya que de esto depende lo que se investigue y que tan a fondo se realice la investigación, por otro lado me permitió conocer un poco más sobre las diferentes técnicas que se pueden emplear en la terapia cognitivo conductual pero sobre todo me sirvió para conocer más sobre el mindfulness y darme cuenta que efectivamente para poder describir lo que significa la conciencia plena hay que experimentarlo y me di a la tarea de practicar mindfulness a lo largo de este trabajo y pude percibir un ligero cambio tanto en mi cuerpo como en mi percepción de los eventos que suceden a mi alrededor, lo cual resulta muy motivante para avanzar en este tipo de práctica.

Por otro lado el realizar este taller además de poder contribuir a que otras personas puedan percibir esa serenidad que brinda el mindfulness también se puede contribuir aportando datos que contribuyan a darle sustento empírico a la aplicación de mindfulness en el desarrollo de la inteligencia emocional.

La educación emocional debe ser vista, conceptualizada y puesta en marcha para procurar que adolescentes se conozcan a sí mismos y conozcan a los demás, se respeten, respeten a los otros y al entorno donde viven, de manera que se pueda plantear el desarrollo integral de su personalidad como requisito para la construcción de una mejor sociedad más empática, más responsable de sí misma y porque no decirlo que viva más en paz. Es cierto que las emociones surgen de manera espontánea, sin embargo por medio de la educación emocional se puede lograr que no se desborden y se realicen acciones perjudiciales para la persona o para los otros.

El regular las emociones no significa esconderlas o ignorarlas sino por el contrario significa aprender a sentirlas y en el caso del mindfulness sentirlas sin juzgarlas de modo que podamos interpretar el mensaje que tienen para nosotros y actuar en consecuencia para vivir mejor. Recordemos que se trata de aceptar las emociones y sentimientos sin juicio, de modo que las emociones contribuyan a una interacción social y personal constructiva, positiva, capaz de contribuir a la elevación de la calidad de vida.

La escuela no debe centrarse solamente en los aspectos cognitivos y el aprendizaje científico. La educación del siglo XXI requiere trabajar la educación emocional para lograr que nuestra vida cada vez sea más agradable alcanzando un estado de paz, de amor y de felicidad dentro de cada uno de nosotros que pueda llegar a reflejarse en nuestro entorno.

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