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Capítulo 4.Análisis de datos y discusión de resultados

4.2 Resultados

4.2.5 Condiciones personales del docente

La labor docente es una actividad que exige mucho del profesor, las expectativas difusas en las cuales el papel del profesor es definido cada vez de una manera más amplia, englobando finalidades académicas, sociales y emocionales. Esas expectativas ejercen un efecto directo en el maestro. Alumnos, padres, colegas y él mismo, esperan más de su trabajo, (Oliveira, 2004); aunado a esto, prácticamente se deposita en ellos toda responsabilidad en el proceso enseñanza aprendizaje, confiriéndoles una gran carga que produce en los profesores frustración, desánimo, estrés, con las consecuencias correspondientes ante las excesivas pretensiones que se demandan de los educadores.

Las docentes entrevistadas identifican que la actividad docente es estresante, la carga excesiva de trabajo la cual invade el tiempo para las actividades personales, la sobre exigencia, intensificación laboral, aunado a que no se cuentan con las condiciones materiales y recursos necesarios para mejorar la práctica, condiciones que producen estrés, agotamiento y frustración.

Por lo cual, la entrevistada 1 señala la fuente del origen de las condiciones personales de los docentes:

“Pues a factores institucionales como remuneración no adecuada a la labor docente (la cual es baja), sobre exigencia de tiempos no pagados, no se provee al docente de instalaciones y materiales adecuados y suficientes. Se le atribuyen las

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causas de problemáticas escolares ajenas a su labor docente (lo que se llama scape goat), y factores de personalidad individual”.

La profesora entrevistada 2 afirma que las condiciones personales de los docentes se encuentran asociadas a factores laborales:

“Los bajos sueldos a los que nos encontramos sometidos obligan a muchos

profesores a trabajar en diferentes colegios, con cargas de trabajo importantes y un alto nivel de stress”.

Así mismo, señalan que las condiciones institucionales que han sido descritas en el apartado anterior, deriva en un aumento de actividades que debe cumplir y con ello el deterioro de su energía inclusive de su salud, lo que se ve reflejado en su desempeño docente.

Con base en los datos obtenidos de la observación, se puede afirmar que los docentes son agobiados por las múltiples actividades escolares, la sobrecarga de trabajo y las jornadas de trabajo que deben cumplir para obtener un salario que les permita sufragar los gastos personales y de sus familias.

En este sentido, múltiples investigadores han mostrado que los niveles de estrés, agotamiento y Burnout, síndrome de los profesores quemados, son fenómenos frecuentes que afectan además de la salud y el bienestar personal, también la propia actividad educativa, toda vez que a diferencia de otras actividades profesionales, la docencia es una profesión que implica la relación personal del docente y el estudiante, ya que la naturaleza del trabajo docente hace que los profesores se involucren

afectivamente con su labor, en una escala mucho mayor que cualquier otro trabajador del sector de la industria, (Oliveira, 2004) por lo que el docente desempeña su actividad

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de enseñanza manteniéndose en una estrecha relación con las condiciones personales, sociales, afectivas, de sus, en ocasiones decenas, de estudiantes. Quizás por el grado de involucramiento que el docente puede mantener con sus estudiantes, paradójicamente, en el ejercicio de la docencia se presentan elevados grados de satisfacción de los trabajadores con su labor (Oliveira, 2004).

Tal como lo refiere la docente entrevistada 4:

“la carencia de los recursos necesarios para la realización de las actividades escolares, es también una causa de estrés, fatiga o desánimo”.

Ya que como lo apunta Oliveira (2004), muchas de las demandas presentadas al profesor no las puede cumplir, por no tener los medios y las condiciones de trabajo necesarias.

Tal como lo refieren las docentes participantes en la entrevista, la actividad docente contempla amplias exigencias por lo que se destina gran parte de tiempo no pagado, para poder cumplir satisfactoriamente con lo requerido; sin embargo, apunta Hargreaves (1998, citado por Oliveira, 2004), algunos profesores trabajan arduamente, movidos por un gran entusiasmo, con la intención de alcanzar altos niveles de exigencia y perfección, esto genera que los docentes laboren en condiciones de auto-

intensificación; así entonces, el tiempo de preparación remunerado para la tarea del maestro no es capaz de revertir el proceso de intensificación del trabajo, considerando que el verdadero foco de intensificación reside en la auto-intensificación realizada por los docentes, según lo señala Hargreaves (1998, citado por Oliveira, 2004), generando en los docentes elevados niveles de estrés y agotamiento.

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“Bueno, de por sí que la labor docente, es estresante, además continuamente demanda e invade el tiempo personal de los profesores, la mayoría del tiempo solo se le exige que cumpla las demandas sin generarle condiciones adecuadas que permitan considerar a la persona”.

De esta manera, se observa un rasgo perverso de la auto-intensificación; la imposibilidad de responder satisfactoriamente a todas las demandas que les son presentadas hace que los maestros vean esto como causa de sufrimiento, de insatisfacción, de enfermedad, frustración y fatiga (Oliveira, 2004).

Las principales causas de estrés entre los docentes de acuerdo con el Modelo de Cooper (1986, citado por Flores, 2001), son: las presiones intrínsecas del trabajo, la función dentro de la institución, las relaciones laborales, el desarrollo profesional, la estructura y el clima de la organización y la relación entre trabajo y hogar.

La profesora participante en la entrevista 4 apunta claramente en este sentido: “por supuesto, un profesor cansado rebasado por tantas demandas además inútiles que no aportan en el aula, claro que inciden en los resultados con nuestros

alumnos, trabajamos estresados, molestos con las exigencias administrativas, abrumados por el trabajo”.

Conocer las causas del estrés en los docentes puede permitir evitar que se presenten las consecuencias que el estrés genera en los profesores, entre las cuales se encuentran:

En cuanto a las consecuencias que afectan la salud de los docentes

 Manifestaciones emocionales como sentimientos de ansiedad, depresión,

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 Manifestaciones conductuales como desequilibrios conductuales,

desequilibrios alimenticios, consumo excesivo de tabaco o alcohol, violencia o insomnio.

 Manifestaciones fisiológicas como enfermedades psicosomáticas, fatiga y

baja reserva de energía.

Otra de las consecuencias que produce el estrés entre los docentes es el burnout o síndrome de los profesores quemados, que es según Blase (1982, citado por Flores, 2001) la respuesta crónica al acumularse por largos periodos, impactos negativos del estrés en el trabajo, presentando como los síntomas más comunes el agotamiento emocional, despersonalización y bajos niveles de realización personal.

Atender las condiciones personales de los docentes permite que éstos puedan desempeñar sus actividades logrando los aprendizajes necesarios en los estudiantes, por lo que se ha de considerar como uno de los elementos indispensables para que los profesores logren brindar un servicio educativo de forma eficiente que cumpla con sus objetivos, ya que como afirma Cornejo (2009), no son los oficios en sí mismos, los que generan enfermedad, sino las condiciones concretas y específicas en que se realiza el trabajo, lo que se ha denominado factores de riesgo.

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