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CAPITULO III: CARACTERIZACIÓN DE CONFLICTOS DE USO DEL SUELO E

3.3 CONFLICTOS DE USO DEL SUELO

Técnicamente los conflictos de uso del suelo se determinan después de una caracterización biofísica de la vocación del suelo para la planificación, pero tiene unas características que no son acorde con las coberturas de la tierra que dan el resultado del uso actual de esos suelos (IGAC, 2012 citado por UPRA, 2014), para otros autores de manera más pragmática el conflicto de uso del suelo se da cuando el uso actual del suelo es diferente al uso recomendado (Zúñiga, 2009). Sin embargo, estas definiciones metodológicas dejan de lado el trasfondo social y económico que causan el uso de esas coberturas que se están usando, lo que es una realidad, es que los conflictos de uso del suelo o uso inadecuado del suelo son un problema histórico y latente en Colombia (UPRA, 2014).

En términos generales, Colombia presenta tan solo el 67.6% de su área continental (114 millones de ha) en un uso adecuado, el restante 32.4% se encuentra ya sea en subutilización o sobrexplotación de los suelos, siendo los suelos rurales los que mayor problema tienen, debido a que se cultivan menos alimentos de los que se tiene la capacidad, se tiene un área en ganadería que triplica la capacidad real para esta actividad, el área en plantaciones forestales es 10 veces menor del potencial que se tiene el territorio y los bosques naturales que son aptos para el manejo y aprovechamiento sostenible no se están utilizando (UPRA, 2014).

Para el caso de Cundinamarca, el panorama es un poco más desalentador puesto que del total de su territorio (2.4 millones de ha), tan solo el 40% está en un uso adecuado, siendo el caso de la ganadería el caso más grave superando su capacidad para esta actividad más de 1000 veces. (UPRA, 2014), ubicando al departamento de Cundinamarca junto al de Antioquia en el puesto 11 de los departamentos con más conflictos por uso del suelo (IGAC, 2014).

Esta situación de conflictos de uso, son solo una respuesta a las dinámicas sociales y económicas que se han vivido en el país, donde se resaltan (I) el modelo colonialista de la ocupación del territorio, en donde incluso el gobierno colombiano en la década de 1870 titulaba a las personas particulares, aquellas tierras en las que fueran removidas sus coberturas naturales y se estableciera un proceso agrícola o pecuario productivo (Machado, 2009), (II) la propiedad de la tierra está en una situación alarmante puesto que en los suelos rurales, en donde el 3.8% de los propietarios de predios rurales poseen el 41% del territorio y en contraposición el 39% de los propietarios posee tan solo 3.7% de las tierras, (Corporación Latinoamericana Misión Rural, 2013), haciendo que la dinámica de división del territorio en familias con pequeñas extensiones de tierra, se dé una dinámica de minifundios y microfundios que promueven el deterioro total del suelo por la parcelación constante, y (III) el conflicto armado y la visión de la tierra como un factor de poder y no como un factor productivo ha establecido un modelo latifundista y gamonalista que propicia la subutilización del suelo de las partes más alejadas de la capital, el acaparamiento de tierras, el desplazamiento de personas que colonizan las grandes ciudades y sus alrededores (Garay, 2013; Corporación Latinoamericana Misión Rural, 2014).

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Para Echavarría (2001), las causas de estos conflictos de uso del suelo son amplias y complejas, y, se identifican “la tenencia de la tierra en el país (concentración y tamaño), reflejo de la inversión en tierra como activo de acumulación patrimonial y no por su rendimiento económico, muy limitada reforma agraria integral, índices altos de pobreza de la comunidad rural, políticas agrarias insuficientes (crédito, precios, subsidios y estímulos a la producción, etc.), violencia, desplazamiento e inseguridad; aunados a la muy poca aplicación de normas de manejo y limitada generación, difusión y apropiación de tecnología específica para el país”.

En cuanto a los efectos de dichos conflictos, cuando se sobrexplota el suelo se destaca la insostenibilidad ambiental y la degradación del capital natural, mientras que cuando se subutiliza, se corre el riesgo de no cumplir con las necesidades sociales y económicas de la comunidad, agudizando los problemas socioeconómicos del país. (IGAC, CORPOICA, 2001).

El municipio de La Calera y en especial la vereda Buenos Aires Los Pinos, no ha sido exenta del todo de todas estas dinámicas socioeconómicas descritas anteriormente, puesto que debido a la deficiente estructura agraria, problemas socioeconómicos y políticos, los suelos del municipio han tenido algún tipo de uso inadecuado originando los conflictos por uso del suelo, causados entre otros por: desconocimiento de las prácticas de conservación de suelos por parte de los usuarios, carencia de educación en torno al uso sostenible de los suelos, incumplimiento de la normatividad, seguridad financiera a los agricultores, sobreexplotación, asistencia técnica insuficiente y la tenencia de la tierra (Castro et. al 2009).

Siendo la tenencia de la tierra, una de las causas que se identificaron en mayor medida por el grupo, puesto que en las visitas de campo y en las entrevistas se pudieron identificar los actores rurales de la vereda, en los cuales se destacan los actores neorurales, que se dividen en tres grandes grupos, (I) los que se dedican la explotación intensiva agrícola y pecuaria de los suelos, (II) los que tienen predios como segunda vivienda subutilizando la capacidad productiva o de usos sostenible del territorio, y (III) los que tiene sus predios para hacer actividades de conservación, recuperación, revegetalización, rehabilitación y restauración ecológica.

Con estos insumos técnicos, cartográficos, de planificación del territorio, de instrumentos normativos y de política, acompañados por el trabajo de campo se procedió a identificar los conflictos de uso del suelo, apoyados en la metodología usada por el Esquema de Ordenamiento Territorial del Municipio de Boavita – Boyacá para el periodo 2002 – 2010. Para la identificación de dichos conflictos de uso del suelo en la vereda Buenos Aires Los Pinos, se superpuso la cartografía de uso recomendado del suelo rural (mapa 1) y la cartografía de coberturas de la tierra – uso actual del suelo (mapa 2), apoyados en las visitas de campo y la información recogida en las entrevistas, categorizando las áreas en:  Uso Adecuado

 Uso Inadecuado

 Uso Muy Inadecuado  Uso Subutilizado

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Aunque, debido a la gran intervención del territorio esta última categoría no fue encontrada dentro de la vereda.

Posteriormente se construyó una matriz en la cual se confrontaba el uso actual del suelo, frente a los lineamientos de uso principal, uso compatible, uso condicional y uso prohibido de cada una de las categorías de uso recomendado presentes en la vereda Buenos Aires Los Pinos, obteniendo la matriz de doble entrada que permitió la clasificación de los polígonos (ver tabla 13), teniendo como resultado el mapa 3.

Tabla 13. Categorización de los conflictos de uso del suelo

Fuente: Elaboración propia

Uso recomendado del suelo rural

Cobertura de la tierra - uso actual

Área de Reserva Forestal RFP de los Rios Blanco y

Negro Áreas de Manejo Especial - PNN Chingaza Áreas de Especial Importancia Ecosistémica - Páramos y Subpáramos Áreas de suelo de conservación para el recurso agua Área para la Agricultura Tradicional 1.1.3.1. Vivienda rural dispersa - Vivienda

Campesina o del productor agrícola Muy Inadecuado Muy Inadecuado Inadecuado Inadecuado Adecuado 1.4.2.3.2. Centros vacacionales Muy Inadecuado Muy Inadecuado Inadecuado Inadecuado Adecuado

2.1.1. Otros cultivos transitorios Muy Inadecuado Muy Inadecuado Muy Inadecuado Muy Inadecuado Adecuado

2.1.5.1. Papa Muy Inadecuado Muy Inadecuado Muy Inadecuado Muy Inadecuado Adecuado

2.3.1. Pastos limpios Muy Inadecuado Muy Inadecuado Muy Inadecuado Muy Inadecuado Adecuado

2.3.3. Pastos enmalezados Muy Inadecuado Muy Inadecuado Muy Inadecuado Muy Inadecuado Adecuado

2.4.2. Mosaico de pastos y cultivos Muy Inadecuado Muy Inadecuado Muy Inadecuado Muy Inadecuado Adecuado

2.4.4. Mosaico de pastos con espacios naturales Muy Inadecuado Muy Inadecuado Muy Inadecuado Muy Inadecuado Adecuado

3.1.1.2.1. Bosque denso bajo de tierra firme Adecuado Adecuado Adecuado Adecuado Subutilizado

3.1.4.2. Bosque de galería arbolado Adecuado Adecuado Adecuado Adecuado Subutilizado

3.1.4.3. Bosque de galeria con arbustal y herbazal Adecuado Adecuado Adecuado Adecuado Subutilizado

3.1.4.4. Bosque de galería mixto Adecuado Adecuado Adecuado Adecuado Subutilizado

3.2.1.1.1.1. Herbazal denso de tierra firme no

arbolado Adecuado Adecuado Adecuado Adecuado Subutilizado

3.2.1.1.1.3. Herbazal denso de tierra firme con

arbustos Adecuado Adecuado Adecuado Adecuado Subutilizado

3.2.1.2.2. Herbazal abierto rocoso Adecuado Adecuado Adecuado Adecuado Subutilizado

3.2.2.1. Arbustal denso Adecuado Adecuado Adecuado Adecuado Subutilizado

3.2.2.2.2. Arbustal abierto mesófilo Adecuado Adecuado Adecuado Adecuado Subutilizado

Como resultado de las áreas con conflictos de uso del suelo se obtuvo que de la vereda Buenos Aires Los Pinos, el 85.6% del suelo se encuentra en un uso adecuado (ver tabla 15), es decir, que en las áreas destinadas a la agricultura tradicional se están realizando estas actividades y que en la mayoría de las áreas para la conservación y protección aún existen buena parte de coberturas naturales.

Sin embargo también se observa un conflicto de uso del suelo, con un uso muy inadecuado en las áreas de suelo para la conservación del recurso agua, las áreas de especial importancia ecosistémica de paramos y subpáramos y una pequeña porción en la RFP de los Ríos Blanco y Negro naturales, ocasionada principalmente por la presencia de cultivos agrícolas transitorios, cultivos de papa y pastos limpios, que conforman un total del 15.1% del suelo de la vereda en uso Muy Inadecuado, mientras que el restante 0.3% corresponde a un uso Inadecuado por presentar pastos con espacios naturales y pastos enmalezados (ver tabla 14).

Tabla 14. Leyenda de conflictos de uso del suelo de la vereda Buenos Aires Los Pinos

Fuente: Elaboración propia, a partir del mapa 2 y mapa 3

En la cartografía se puede analizar como las dinámicas agropecuarias que se encuentran en las áreas de paramo y subpáramos persisten, a pesar de que el POT del 2017 indica que estas actividades productivas deberían irse disminuyendo gradualmente, hasta llegar a su prohibición en 3 años, hoy, después de 7 años se siguen encontrando estas actividades aún funcionando y ninguna actividad relacionada con los usos principales y compatibles funcionando en la vereda, esta situación ocasiona una tensa relación entre la institucionalidad ambiental, la alcaldía municipal y la comunidad que allí vive, puesto que por la falta de acompañamiento y capacitación en actividades de desarrollo alternativas las personas sienten que son desplazadas por la normatividad ambiental. De otra parte, también se puede observar, como estas actividades de producción agropecuaria están siempre asociadas al recurso hídrico y como donde hay márgenes hídricas se ve más concentrado el conflicto por el uso del suelo, en tal caso esta situación da los primeros indicios de cuales son aquellas áreas prioritarias a las que hay que prestarle una mayor atención para procesos de conservación y recuperación, antes de que no haya un punto de retorno a las coberturas naturales originales.

3.3.1 CONFLICTOS DIMENSIONALES

Los conflictos por el uso del suelo de manera inadecuada o muy inadecuada tienen afectaciones directas a las dinámicas y actores presentes en el territorio, si bien estos son los conflictos que prevalecen en la zona, no son los únicos que se dan en la vereda,

Símbolo Descripción Área (ha) % Área

Adecuado 752,21 85,6%

Inadecuado 2,57 0,3%

Muy Inadecuado 124,11 14,1%

878,9 100,0% TOTAL

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la interacción de diferentes factores hace que se generen conflictos que intervienen en el desarrollo sostenible de la zona. Como dice Gallopin (2003) “Para logar el desarrollo sostenible es muy importante comprender las vinculaciones entre los aspectos social, ecológico y económico de nuestro mundo

En la parte socio – cultural, la falta de participación de la comunidad con el gobierno municipal y con las instituciones ambientales que tienen jurisdicción en la zona crea un desinterés y falta de credibilidad ante las políticas y actividades que desarrollan las entidades que ejercen control en la vereda ya que su accionar no suple las necesidades de la comunidad. Además, los intereses individuales contrarios entre toda la comunidad han hecho que no se haya creado un tejido social fuerte en la vereda. La dinámica social se ha visto alterada por los cambios de uso del suelo ya que los diferentes actores tienen perspectivas desiguales hacia los usos, estas actividades diferenciadas también dejan ver las desiguales condiciones de vida entre los habitantes, ya que los neorurales con un mayor poder adquisitivo tienen una mejor calidad de vida en comparación al campesino tradicional o al jornalero, esto puede generar brechas sociales ligadas al estilo de vida y al ingreso económico entre los habitantes. También se presentan conflictos sociales por la utilización de herbicidas en cultivos que perjudican las fincas aledañas, afectando la salud de las personas.

En la dimensión ecológica se fundamenta los conflictos de uso del suelo por la utilización inadecuada del suelo de la vereda, estos usos actuales crean conflictos ya que no se están generando practicas sustentables y que implican el uso de fertilizantes, herbicidas y prácticas como la ganadería que deterioran el ambiente erosionando el suelo, contaminando las fuentes hídricas y el aire, afectando también la flora, la fauna; a esto se le suma la deforestación para ampliar la frontera agrícola cada vez hacia una cota más alta, poniendo en riesgo el páramo por la pérdida de vegetación natural, fragmentando los ecosistemas y poniendo en riesgo la biodiversidad.

Finalmente el aspecto económico va fuertemente relacionado con la tradición campesina de la comunidad, ya que los usos del suelo inadecuados en su mayoría se presentan por la necesidad de tener actividades productivas que generen una rentabilidad monetaria como los cultivos, especialmente de papa, ya que la conservación de la cobertura natural no tiene ningún incentivo por parte de las instituciones y por sí misma no genera los mismos beneficios económicos que si generan las actividades agropecuarias, de ahí que los habitantes de la vereda utilicen sus predios solo para la producción y no mantengan la vegetación natural.