LAS DIMENSIONES DE LA METACOGNICIÓN
3) Conocimiento del Conocimiento.
Esta dimensión de la metacognición presupone la existencia de un conjunto de procesos que le permiten a una persona tener conciencia o poseer conocimiento acerca de sus propios recursos intelectuales. Entre los indicios de esta dimensión metacognoscitiva, se pueden mencionar los siguientes;
1. Relacionar la información a la que se refiere el problema con la información previa que se posee. Esto permite vincular los diferentes componentes del enunciado del problema, con las categorías conceptuales
más amplias a las que pertenecen, y organizar la información actual con la información previa en una red conceptual coherente.
2. Reconocer la existencia de un problema en una situación aparentemente irrelevante (Poggioli, 1998).
Procedimientos para obtener información acerca del funcionamiento metacognoscitivo de una persona
La principal fuente de evidencias sobre las destrezas metacognoscitivas de una persona son las informaciones que ésta proporciona verbalmente en entrevistas o en interrogatorios post-experimentales. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que las entrevistas a los interrogatorios aporten información engañosa, es decir, que no haya correspondencia entre lo que las personas dicen que harían y lo que efectivamente hacen, Es conveniente, por tanto, utilizar técnicas que permitan confirmar los informes verbales, como por ejemplo videograbar la ejecución y basar la entrevista en aspectos relevantes observados en la grabación (contrastar evidencias conductual con evidencia verbal, considerando las expresiones faciales y los gestos).
Una técnica bastante adecuada es la del “pensamiento en voz alta”, en la que se solicita a la persona que describa su pensamiento mientras está pensando, es decir, que hable en voz: alta mientras resuelve un problema determinado. De
esta manera, es posible establecer el grado de conciencia que la persona posee acerca de su propio pensamiento, es decir, mediante las presiones verbales que son emitidas durante la ejecución de la tarea es posible determinar las estrategias utilizadas por el sujeto para planificar, supervisar y evaluar su propia ejecución.
También es conveniente utilizar el “recuerdo estimulado”, procedimiento en el cual se utiliza un cuestionario retrospectivo que registra los procesos intelectuales concientizados por el sujeto durante la ejecución de la tarea. Es un adecuado instrumento complementario a la técnica del pensamiento en voz alta. Metacognición y Aprendizaje
Las teorías psicológicas del aprendizaje han ido abandonando paulatinamente los modelos según los cuales el conocimiento era una simple réplica de la realidad, acercándose cada vez más hacia las posiciones derivadas del relativismo científico, según las cuales el conocimiento alcanzado por una persona es producto de la interacción entre la realidad y la persona, esto es, entre la información presentada y los conocimientos anteriores que posee la persona. Entre estos últimos se incluyen tanto los conocimientos específicos sobre una determinada área del conocimiento como los conocimientos acerca de la cognición humana (tanto generales como referidos a la persona misma que conoce).
De esta manera, “las teorías psicológicas del aprendizaje se orientan cada vez más al análisis de la interacción entre la información que se ha de aprender y los
procesos psicológicos mediante los cuales dicha información es procesada por el sujeto” (Pozo, 1990).
Las teorías del Procesamiento de la Información (ver capítulo 6), reconocen a la persona que aprende (el “aprendiz”) como un activo solucionador de problemas y un procesador de información. Ello lleva a que las investigaciones sobre el aprendizaje dirijan cada vez más la emoción hacia las actividades mentales de tipo metacognoscitivo, es decir, hacia la conciencia, el monitoreo y el control de los procesos cognoscitivos. De esta manera, es posible concebir los problemas de aprendizaje como deficiencias en el funcionamiento metacognoscitivo (Poggioli, 1988).
La metacognición juega un papel de gran importancia en la resolución de problemas, ya que a través de su función autorregulatoria permite que la persona:
1) Planifique la estrategia con la que buscará la solución del problema 2) Aplique esta estrategia y controle su desarrollo y ejecución
3) Evalúe la aplicación de la estrategia seleccionada, a fin de detectar los posibles errores en la ejecución
4) Modifique el curso de la acción cognitiva, basándose en los resultados de la evaluación.
En el primer capítulo de este libro hacíamos referencia a una definición “operacional” de aprendizaje, que creo conveniente repetir aquí:
Aprendizaje es el proceso por el cual una persona “que no sabe” (un novato o aprendiz), se transforma en una persona “que sabe” (un experto).
Podemos, por tanto, considerar que uno de los aspectos que es preciso considerar al analizar el aprendizaje desde este punto de vista es el referente a las diferencias que se presentan entre los novatos y los expertos.
Una primera e importantísima diferencia es que la ejecución de los expertos tiene más aspectos metacognitivos que la de los novatos. Los expertos pueden planificar más efectivamente las estrategias a utilizar, son capaces de monitorear (supervisar) más cuidadosamente y tienen un mayor sentido de sus propias capacidades y limitaciones para solucionar problemas.
Por otra parte, quienes son expertos solucionadores de problemas (lo que siempre estará referido a un dominio o ámbito específico del conocimiento), no poseen obligatoriamente mayor cantidad de información (conceptos, reglas, principios) sino, sobre todo, poseen la habilidad para reconocer y activar aquella información que es realmente pertinente al problema, seleccionándola del total de información disponible. Así, se explica que dos personas que poseen igual
conocimiento frente a un tema, pueden presentar diferencias en la ejecución de un mismo problema. Ello podría deberse a los procesos metacognoscitivos relacionados con la organización del conocimiento en la memoria y, por lo tanto, con la más rápida y fácil ubicación del conocimiento anterior que es pertinente para la solución del problema en cuestión.
Es decir, que el conocimiento por sí solo no garantiza una aplicación adecuada frente a situaciones problema; aunque se tenga cierto nivel de conocimiento, si no se poseen habilidades metacognitivas muchas veces no podrán resolverse los problemas debido a fallas en la ubicación y aplicación del conocimiento pertinente.
Un buen criterio para distinguir a los novatos de los expertos, en lo referente a sus habilidades metacognoscitivas, se presenta en el siguiente cuadro:
Experto Novato
• Puede reflexionar sobre sus propias actividades de resolución de problemas.
• Dispone de estrategias para enfrentar problemas nuevos
• Supervisa y regula efectiva y eficientemente sus estrategias
• Está menos consciente de las estrategias que posee y de la utilidad de las mismas
• Dispone de menos estrategias para solucionar problemas
• No usa flexiblemente las estrategias que posee
El aprendizaje no es un proceso que ocurra automáticamente, por la mera acción de los estímulos sobre una persona pasiva. Muy por el contrario, el aprendizaje se debe principalmente al procesamiento activo de la información por parte de los aprendices (estudiantes).Esto quiere decir que los procesos cognoscitivos del estudiante son factores mediadores de su aprendizaje, es decir, los efectos de la enseñanza sobre la ejecución están mediados por los procesos cognoscitivos del estudiante.
Es posible definir como ejecución académica las acciones desplegadas por una persona como consecuencia de las obligaciones o tareas que corresponden a su rol de aprendiz (Poggioli, 1998) Estas acciones pueden ser realizadas en un ámbito académico propiamente tal (sala de clases biblioteca, laboratorio, etc.) o en cualquier sitio donde la persona se instale a cumplir con dichas tareas.
Las acciones que conforman la ejecución académica tienen como propósito el logro de alguna meta. Esta meta puede ser:
a) De tipo psicológico: Generada por fuerzas internas al individuo b) De tipo normativo: Generada por fuerzas externas al aprendiz.
El logro con éxito de una meta se vincula a la calidad de la ejecución intelectual, la que está por su parte condicionada por un conjunto de factores
relacionados con: a) el individuo: b) el medio en que éste está inserto y c) la propia meta.
Aquellas acciones de ejecución académica cuya meta es la adquisición y/o aplicación de conocimientos correspondientes a una rama determinada del saber, pueden identificarse dos tipos de acciones que cumplen funciones específicas:
a) Acciones cognoscitivas que son Útiles para facilitar el procesamiento de la información recibida.
b) Acciones de automanejo que sirven para mantener y enriquecer la atención, el esfuerzo y el tiempo que se dedica al aprendizaje (Fuenmayor y Mantilla, 1988).
Es posible, por tanto, reafirmar lo dicho anteriormente en el sentido de que las diferencias de ejecución académica que pueden observarse en dos estudiantes que tengan el mismo conocimiento previo, pueden ser explicadas por las diferencias que ambos presentan en lo referente al manejo de dicho conocimiento. Es decir, que la competencia en la solución de problemas y en la ejecución de tareas intelectuales, no depende solo del conjunto de conocimientos, reglas y principios que posee una persona, sino también, y en alto grado, de la habilidad de que disponga para reconocer y activar estos conocimientos, reglas y principios.
De esta manera, es posible clasificar los procesos de pensamiento de la persona en dos conjuntos que interactúan:
a) El conjunto de esquemas, conceptos, símbolos y reglas, que pertenecen a un dominio teórico especifico.
b) El conjunto de mecanismo de control ejecutivo que supervisan y controlan tanto estas unidades de cognición como los procesos cognoscitivos, para. a) Conservar información acerca de lo que se ha aprendido.
b) Orientar la búsqueda de soluciones.
c) Conocer cuando se ha alcanzado la solución.
Estos mecanismos de control ejecutivo a los que hacemos referencia son los que permiten a la persona que soluciona un problema, reflexionar acerca de sus propias acciones cognoscitivas y sobre las consecuencias de las mismas. El poder ser más consciente del desempeño cognoscitivo propio, permite un substancial mejoramiento en la ejecución académica.
Por el contrario, aquel estudiante que presenta un bajo rendimiento académico, por ejemplo en Matemáticas, puede tener un funcionamiento cognoscitivo deficiente, caracterizado por: a) no-activación de procesos cognitivos o intelectuales de nivel superior que le exige la solución de problemas en esta área del conocimiento; b) falta de conciencia en relación con estos procesos, lo que trae como consecuencia una incapacidad para ejercer supervisión y control sobre dichos procesos.
RESUMEN
Desde fines de la década de los 60, diversos psicólogos se han preocupado de estudiar los procesos mediante los cuales los seres humanos conocen, supervisan y controlan sus propios procesos de conocimiento.
Actualmente se entiende que la metacognición abarca tanto la conciencia como el monitoreo (es decir, la supervisión, control y regulación) y la evaluación de los procesos cognitivos propios del individuo.
La metacognición ayuda a las personas a aprovechar mejor sus capacidades de aprendizaje, evitar errores y compensar las propias debilidades. Por lo tanto, el aprendizaje mejorará cuanto más alto sea el nivel de metacognición de una persona.
Existen varios índices de funcionamiento cognoscitivo, los que permiten apreciar al observador (en especial, al profesor) si una persona está realizando actividades metacognoscitivas, así como determinar la calidad de su funcionamiento.
El actual estado de la investigación acerca de la metacognición permite entender los problemas de aprendizaje como deficiencias en el funcionamiento metacognoscitivo, que no posibilitan el adecuado uso de estrategias de selección de información adecuada y que impiden la reflexión sobre los propios procesos de resolución de problemas.