Para Jean Piaget, el desarrollo moral pasa por dos etapas que se corresponden, aproximadamente, con la etapa preoperacional (2 a 7 años) y con la etapa de las operaciones concretas (7 a 12 años). Según Piaget, las dos operaciones fundamentales que intervienen en el desarrollo lógico (la reversibilidad y la conservación) tienen sus contrapartes en el desarrollo de lo afectivo.
Para Piaget, la moralidad es el sistema de normas que regulan la conducta interpersonal sobre una base de reciprocidad.
La formación moral, de acuerdo a la teoría de Piaget y sus seguidores, va desde los conceptos morales unidimensionales, egocéntricos y preconvencionales, pasando por el pensamiento moral bidimensional, sociométrico y convencional, para llegar a los esquemas morales multidimensionales, abstractos y postconvencionales. Estos últimos se alcanzan ya en la edad adulta o incluso pueden no alcanzarse nunca. La última etapa del pensamiento moral ha sido estudiada, entre otros por Kohlberg.
En la primera etapa, la correspondiente al período preoperacional, el niño piensa de una manera rígida sobre los conceptos morales. Su concepto de justicia es una noción inflexible de lo que es bien y mal, noción que es aprendida de sus padres. El niño no puede imaginarse que existan dos formas de enfrentar un asunto ético; para ellos todo es bueno o malo, correcto o incorrecto, blanco o negro. Las pautas de pensamiento de los niños preoperacionales son autocentradas o egocéntricas. Por lo tanto, pueden apreciar si la gente se comporta o no moralmente, sólo tomando como base su propia forma de comportarse. Este tipo de moralidades llamado por Piaget moralidad heterónoma o moralidad de la prohibición.
Moralidad heterónoma: según la teoría de Piaget, es la primera etapa del desarrollo moral, en la cual el niño tiene un pensamiento rígido e inflexible acerca de los conceptos morales.
La segunda etapa de desarrollo de la moralidad, siempre de acuerdo a la teoría de Piaget, es la etapa de la moralidad autónoma, también llamada moralidad de cooperación. Esta etapa se caracteriza por la flexibilidad moral, es decir, por el concepto de que no existe un patrón de moral absoluto y rígido, sino que las personas pueden formular sus propios conceptos sobre lo que es correcto o
incorrecto. Es decir, el niño llega poco a poco a una especie de “relativismo moral”. Poder adquirir este tipo de conceptos morales implica, por supuesto, haber abandonado el pensamiento egocéntrico y ser capaz de ponerse en el lugar de las otras personas. El niño está empezando a descubrir las intenciones que hay detrás de cada conducta y por lo tanto, puede hacer juicios más sutiles sobre esos comportamientos.
Moralidad autónoma: según Piaget, segunda etapa del razonamiento moral, en la cual el niño tiene flexibilidad moral.
Cuadro 5. Las etapas del desarrollo moral según Piaget
ETAPA 1 (de 2 a 7 años) ETAPA 2 (de 7 a 12 años) CONCEPTOS MORALES Moralidad de la prohibición Moralidad de la cooperación
PUNTO DE VISTA El niño ve un acto como absolutamente bueno o malo (correcto o incorrecto) y cree que todas las otras personas lo ven igual. Por su pensamiento egocéntrico, no es capaz de ponerse en el lugar de los otros
Los niños han abandonado el pensamiento egocéntrico y ahora son capaces de ponerse en el lugar de los otros. Aceptan que puede haber más de un punto de vista sobre un tema
INTENSIÓN El niño se preocupa sólo de las consecuencias de los actos, sin analizar la motivación que existe detrás de ellos
El niño juzga los actos por las intenciones y no por las consecuencias.
REGLAS El niño obedece las reglas pues las considera sagradas e inalterables
El niño reconoce que las reglas son hechas por las personas y que por lo tanto, pueden ser modificadas. Consideran que ellos también pueden cambiar las reglas, tal como los demás. RESPETO POR LA
AUTORIDAD
El niño obedece las reglas impuestas por los adultos, aceptando un esquema unilateral de respeto.
Hay un respeto mutuo por la autoridad y por los grupos de referencia. El niño juzga a las otras personas de manera objetiva y es capaz de evaluar también sus propias opiniones y habilidades
con el castigo severo, Piensan que un acto es malo si es castigado.
el castigo suave que busca la corrección del culpable, así como la compensación de la falta.
CONCEPTO DE JUSTICIA
El niño cree que los castigos o las desgracias que siguen a una mala conducta, son castigos de Dios o algo semejante.
El niño no confunde la desgracia natural con el castigo.
Visión general de la teoría de Piaget.
Si bien Piaget no elaboró una “teoría de la enseñanza”, su concepto de que los mecanismos del aprendizaje dependen del nivel de desarrollo permite que se le clasifique como un teórico del aprendizaje.
En un discurso pronunciado en Nueva York el 21 de marzo de 1967, y citado por Phillips, Piaget se refirió a las palabras de un compañero suyo: “Cada vez que se enseña algo a un niño se impide que tenga que reinventarlo”. Dicho con otras palabras, cada vez que un profesor enseña algo a un niño (en el sentido de “decir” o “dictar” algo), impide que éste lo descubra por sí mismo.
Los seguidores de Piaget distinguen entre tres tipos de conocimiento:
a) El conocimiento físico, que es adquirido por los niños por medio de su actividad con objetos;
b) El conocimiento lógico-matemático, derivado de las acciones que el niño ejerce sobre objetos (por ejemplo al aprender números a partir de colecciones de cosas) y
c) El conocimiento social-arbitrario, que es el único que debería enseñarse y reforzarse con el método de la “lección didáctica” (Swenson, 1991).
Por tanto, sin desdeñar la forma clásica de la enseñanza a través del profesor que entrega conocimientos, se promueve más el conocimiento logrado a través de la construcción. De esta manera, Jean Piaget es un claro precursor de la actual teoría constructivista que examinaremos más adelante en este libro.