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A. Desplazamiento forzado

6. No podía trabajar, desempleo F Gestión en el municipio

3.3.2. Consecuencias para el municipio y sus habitantes

Por otra parte se encuentran las consecuencias para el municipio en general, que repercutió en aspectos como desplazamiento forzado, asesinatos, problemas económicos, desempleo, estigmatización y atraso en la gestión pública (Ver cuadro Nº 3).

El desplazamiento es la consecuencia más evidente producto de la detención masiva. Según el censo realizado por el DANE en 2005 cerca de nueve mil personas abandonaron el municipio. Según uno de los concejales había muchas casas y fincas vacías después de la detención masiva:

Cuando vinieron a hacer el censo del DANE, había más de 800 casas vacías en el campo que eso es mucho para un municipio de estos. El desplazamiento fue tal porque mucha gente tenía miedo, eso fue lo único que nos repartieron bien repartidito, miedo.

Según el ex alcalde del municipio risaraldense:

Las proyecciones para el 2006 eran de 43.000 personas y en el 2005 había una población de 33.000, o sea que prácticamente se fueron 10.000 personas, muchos se fueron por el orden público, otros por la situación de empleo.

Si bien todos los entrevistados viven actualmente en Quinchía, algunos después de su liberación se fueron a poblaciones y ciudades aledañas por temor a las represalias que contra ellos pudieran tener los grupos armados ilegales. Algunas personas se fueron a buscar trabajo en ciudades como Pereira, Armenia y Medellín, pero la estigmatización y el hecho de extrañar su tierra hicieron que se devolvieran al municipio71.

71 Este es uno de los testimonios que da cuenta del desplazamiento temporal al que se vieron sometidos

algunos de los entrevistados: “cuando salí de la cárcel yo no me quedé acá (en Quinchía) sino que me fui para donde una familia que tengo en Medellín, con mi mamá, mi papá y mis hermanos, aunque a los tres meses nos devolvimos y seguimos dedicados a la agricultura, al café”

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Las personas en situación de desplazamiento abandonan su territorio, sus bienes materiales y el contexto social que los rodea, sus familiares, amigos y vecinos, rompiendo lazos comunitarios y resquebrajando su identidad social y personal. Las nueve mil personas que aproximadamente salieron de Quinchía, debido al miedo y a la violencia, tuvieron que desarraigarse de su comunidad y crear una nueva identidad de desplazados tal como lo menciona Martha Nubia Bello: “el desplazamiento destruye comunidades (identidades colectivas) en tanto desestructura mundos sociales y simbólicos y provoca la ruptura de […] creencias, valores, prácticas, formas y estilos de vida”72. Quienes salieron definitivamente de Quinchía atemorizados por la situación se vieron enfrentados a vivir en áreas urbanas, en donde las relaciones son impersonales e individualistas. También se vieron abocados a situaciones de pobreza, miseria, hacinamiento, desempleo y a realizar trabajos a los que no estaban acostumbrados. Este aspecto hizo que los desplazados de Quinchía tuvieran que modificar sus identidades, en aspectos característicos de la cultura paisa como su trabajo, su arraigo a la tierra y la cercanía con las personas del municipio. Los quinchieños que migraron a las ciudades tuvieron que enfrentarse a otros estilos de vida que distaban de sus vidas en el campo. Esto repercutió en la identidad de los desplazados que, como se mencionó anteriormente, se estableció como un tipo nuevo de identificación para las cerca de nueve mil personas que tuvieron que escapar del municipio.

Sin embargo, muchas de las personas que fueron desplazadas por el temor y por las amenazas regresaron al municipio. En el 2006 los gobiernos municipal, departamental y nacional, aunaron esfuerzos para acabar con la presencia del frente Oscar William Calvo del EPL. Así, se dieron una serie de capturas y muertes de integrantes del grupo insurgente, terminando de esta manera con el flagelo del grupo guerrillero en Quinchía. Muchas de las personas que habían sido desplazadas han regresado a Quinchía para de retomar sus vidas, tratando de recuperar sus tierras, sus trabajos y sus costumbres.

Los entrevistados también mencionaron las dificultades económicas, debido principalmente al desempleo, al miedo, a la zozobra, a las amenazas y a las extorsiones. Comerciantes y dueños de negocios se fueron del municipio debido a amenazas y extorsiones, agravando la situación de muchas personas que se quedaron desempleadas y

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sin recursos para sostener a sus familias73. La mayoría de los entrevistados mencionó deudas, pérdida de propiedades y de cultivos. Como comentó uno de los entrevistados:

Mucha gente perdió sus tierras, las fincas cuando vinieron las encontraron acabadas, les tocó irse. Por ejemplo yo dejé el carrito y cuando regresé lo encontré acabado […] la economía del municipio se fue al piso, las fincas quedaron abandonadas, no valían nada, casas de 25 millones, en ese tiempo estaban dando por ellas 5 millones.

Otra de las consecuencias que tuvo la detención masiva para los habitantes fue la captura de los gobernantes del municipio. Este aspecto impidió que se llevaran a cabo las obras propuestas en los planes de gobierno y en consecuencia se retrasaron los proyectos de desarrollo planeados para el mejoramiento en la calidad de vida de los quinchieños. Uno de los concejales que fue detenido afirmó:

Un cambio tan brusco de administración se tenía que ver, porque ahí desafortunadamente se llevaron las cabezas visibles del municipio. Eso enredó mucho el municipio, eso como se dice, se estanca porque los que gestionaban estaban adentro (en la cárcel) y afuera reinaba el temor.

La estigmatización hacia el municipio y sus habitantes fue otra de las consecuencias posteriores a la detención masiva. Los entrevistados en su mayoría (Ver cuadro Nº 3) afirmaron que los habitantes de las poblaciones aledañas y del país asumieron que Quinchía era un pueblo de guerrilleros, por lo tanto los quinchieños que vivían en otros lugares, fueron discriminados porque se creía que pertenecían a la guerrilla. Las personas que tenían empleos los perdieron y la gente que iba en busca de posibilidades, se les cerraban las puertas con el simple hecho de decir su lugar de origen. Quizás esta es una de las consecuencias que los entrevistados sienten que los sigue afectando, debido a que en muchos lugares aún siguen pensando que Quinchía es un municipio de guerrilleros, a pesar de haber demostrado que la mayoría de los detenidos en la Operación Libertad eran inocentes. Este aspecto afectó la forma en la que, según los entrevistados, los ven los demás, las víctimas de la detención masiva además de haber sufrido la captura, la permanencia en la cárcel y las consecuencias de estos hechos, se vieron afectados en su buen nombre. Esto a su vez repercutió en su prestigio y los hizo ver ante los demás como delincuentes. Según la percepción de los entrevistados, el señalamiento hacia ellos como colaboradores de la guerrilla sigue sucediendo aún después de cinco años de haber ocurrido la Operación Libertad.

73 En referencia al desempleo uno de los entrevistados afirmó: “este pueblo está acabado, yo no sé este pueblo

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Los traumas generados por la detención masiva permiten remitirse a la memoria flash (MF), la cual, como se discutió en el primer capítulo, indaga en el trauma dejado por los hechos impactantes. En el caso de la operación Libertad y según lo observado anteriormente, el hecho tuvo consecuencias como el desplazamiento, los problemas psicológicos, las muertes de personas implicadas en el caso, la pérdida del trabajo y en algunos casos la ruptura de los núcleos familiares. No obstante, estas consecuencias fueron enfrentadas por los quinchieños quienes, según los testimonios de los entrevistados, después de salir de la cárcel y con el desmantelamiento del Bloque Oscar William Calvo del EPL, trataron de recuperar sus vidas. Muchas personas regresaron a Quinchía y lucharon por restablecer sus vidas precedentes en cuanto al rol dentro de sus hogares, al trabajo y al desarrollo del municipio en el caso de los servidores públicos. De esta manera se podría hablar de un reforzamiento de la identidad de los quinchieños, más que de una transformación radical en sus rasgos identitarios, este punto se desarrollará más adelante.

Dentro de todas las consecuencias anteriormente mencionadas, la estigmatización sigue siendo la que afecta a los quinchieños en conjunto, puesto que a pesar de haber demostrado la inocencia de la mayoría de los detenidos, los entrevistados expresaron que aún se les sigue señalando como guerrilleros. En la siguiente sección se indagará en la percepción que los entrevistados tienen acerca de la información transmitida por los medios, la imagen que se reflejó de ellos ante la opinión pública y el impacto que tuvo en sus vidas y en su percepción de sí mismos.