OCEANÍA Y PACÍFICO
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Viajar con los niños a los trópicos puede resultar una ex- periencia inolvidable para toda la familia. Los niños son un grupo especial de riesgo al que hay que prestar una especial atención. La posibilidad de adquirir una enfermedad duran- te un viaje internacional varía enormemente dependiendo de las condiciones del viajero y del viaje. Especial atención merecen los niños hijos de inmigrantes nacidos en nues- tro país y que viajan para visitar a sus familiares, ya que durante el viaje se ven sometidos a unas condiciones de vida similar a la de los niños locales sin la inmunidad que ellos poseen.(91)
GENERALIDADES(91)
Es necesario programar adecuadamente el viaje y adop- tar una serie de medidas especiales que deben comen- zar al organizar el viaje debiendo pensar específica- mente en ellos al elegir el equipaje, donde nunca debe de faltar algún muñeco o juego que el niño conozca. Así mismo se debe adecuar la ropa para el viaje, ya que los niños no regulan como los adultos los cambios de tem- peratura. Las grandes variaciones de temperatura entre el día y la noche son muy frecuentes en muchos países exóticos, circunstancia que también se produce entre la
temperatura ambiente y al entrar o salir de locales con el aire climatizado.
En general, hay que evitar exponer a los niños a circuns- tancias extremas o extenuantes.
Los viajes en avión pueden provocar molestias a los be- bés debido a los cambios de presión de aire en la cabina y están contraindicados para recién nacidos menores de 7 días. Los bebés prematuros deberán contar siempre con autorización médica para viajar en avión hasta que sus órganos se hayan desarrollado y estabilizado ade- cuadamente. Los bebés y los niños pequeños son más sensibles a los cambios repentinos de altitud.
Si se realizan desplazamientos en coche no hay que ol- vidar que los niños deben ir en una silla adecuada para su edad y sujetos a los asientos. En caso de no utilizar el vehículo propio, recordar que en algunos países estos dispositivos son difíciles de encontrar.
En los viajes aéreos prolongados, no alimentar a los niños con tanta frecuencia como en casa, debido a que existe una disten- sión abdominal por expansión del gas intestinal.
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Hay que tener en cuenta que los alojamientos son en- tornos nuevos para los niños y es conveniente organizar los objetos y la habitación para evitar caídas, tropiezos o golpes. Puede ayudar al niño mantener una luz tenue por la noche. Si el niño gatea, hay que asegurarse que el suelo está limpio, si no, es mejor evitar el gateo.
En caso de ingestión accidental de alguna planta o vege- tal, es útil recoger una muestra de la planta para saber cuál es en caso de ser necesario.
En caso de diarrea es muy importante mantener una co- rrecta hidratación, debiendo utilizar para ello soluciones con sales de rehidratación oral (más información en la sección diarrea del viajero).
Especial atención se debe de prestar a la piel de los ni- ños, ya que posee una gran sensibilidad a las agresiones externas. La protección adecuada contra las radiaciones solares es imprescindible para evitar quemaduras sola- res. Se debe utilizar ropa de algodón o fibras naturales y procurar mantener el baño diario, secando bien la piel. Tratar adecuadamente las heridas incluidas las produci- das por rascado de las picaduras de insectos o las roza- duras para evitar su infección.
VACUNACIÓN DEL NIÑO VIAJERO(60, 61, 63, 88)
Dentro de las estrategias de prevención, las vacunas re- presentan uno de los pilares fundamentales. El calenda-
rio vacunal del niño ha de adecuarse al viaje, para hacer frente a las posibles enfermedades endémicas de la zona a visitar. Se debe dar un consejo individualizado al niño, tras una cuidadosa valoración de los riesgos particulares a los que va estar sometido. La fecha de inicio del viaje es un factor que condiciona los criterios de vacunación. Por ello, antes de iniciar el viaje es recomendable planificar todos los aspectos sanitarios del mismo con 1-2 meses de antelación, incluida la visita al médico.
Puede encontrar información en:
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Ministerio de Sanidad y Consumo:http://www.mscbs.gob.es
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CDC:http://www.cdc.gov/travel/
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OMS:http://www.who.int/ith/
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Instituto Carlos III:http://www.isciii.es/ISCIII/es/general/index.shtml
Los Centros de Vacunación Internacional, dependientes de los Servicios de Sanidad Exterior son los únicos autorizados por la OMS para la certificación y administración de vacunas sujetas a Reglamentación Sanitaria Internacional.
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En general viajar no está contraindicado durante el embara- zo mientras que no esté próximo a la fecha prevista del par- to, siempre que se trate de un embarazo sin complicaciones y la salud de la madre sea buena.
Así mismo, si el viaje conlleva estar muy lejos de una aten- ción obstétrica adecuada durante un tiempo muy prolonga- do, o estar expuesto de forma muy importante a enfermeda- des relacionadas con el viaje, hay que considerar posponer el viaje hasta después del parto.
VIAJE EN AVIÓN(94-96)
Los vuelos comerciales son normalmente seguros para la madre y el feto. Sin embargo, no se recomienda viajar en avión durante el último mes de embarazo y hasta pasados 7 días después del parto. Algunas compañías exigen un certificado médico de au- sencia de probabilidad de complicaciones expedido dentro de los 7 días previos a la fecha del vuelo. Existen compañías que restringen el vuelo a partir del séptimo mes, se debe comunicar a la compañía la situación de embarazo y los requerimientos de la misma. Las directrices comunes para embarazos sin compli- caciones son:
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Para embarazos simples, vuelos de larga distancia hasta la semana 36.•
Para embarazos múltiples, vuelos de larga distancia has- ta la semana 32.Después de la semana 28 de embarazo se debe llevar un informe del médico confirmando un buen estado de salud, un embarazo normal y la fecha probable de parto. Algunas aerolíneas exigen una “autorización médica” a las mujeres embarazadas si el parto se espera a menos de 4 semanas después de la partida o si puede esperarse alguna complicación durante el mismo.
No existe contraindicación por el paso por los detectores de metales o los detectores manuales corporales ya que producen un campo electromagnético de baja frecuencia, similar a los electrodomésticos, que resultan inocuas. Mejor ocupar los asientos del pasillo que facilitan cami- nar y acudir al WC cuando sea necesario. No se aconseja el viaje en avionetas que no tengan cabinas presurizadas ya que el nivel de oxígeno disminuye y puede afectar a la frecuencia cardiaca tanto de la madre como del feto. Si