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CAPÍTULO 4. LA MANUFACTURA DE LA LÍTICA DE MOLIENDA

4.7 Consideraciones con respecto al registro arqueológico

manufactura de los artefactos líticos de molienda, en particular molcajetes y metates, no solamente considerándolos desde un proceso tecnológico sino como una fuente de información desde la cual se puedan establecer parámetros para una comparación con el contexto arqueológico.

Este tipo de producción, que son resultado del trabajo de especialistas, dejan huellas que pueden ser percibidas en diferentes niveles espaciales: relaciones entre artefactos, entre artefactos y aéreas de actividad, o en las

transformaciones del paisaje.

Desde la extracción de la materia prima hasta la terminación del artefacto, es posible enumerar ciertas relaciones como características de las actividades que engloban la manufactura de estos artefactos.

En la primera súper área de actividad (la mina) se pueden tener en consideración los siguientes factores:

a) La presencia de una alteración en los espacios físicos de extracción de la materia prima.

b) La presencia de un patrón de distribución de macro lascas, lascas grandes y lascas medianas.

Alteraciones en el lugar de extracción.

En la localidad de El Tlacuache se presentan unas alteraciones identificadas como minas a cielo abierto, o las excavaciones que realizan los artesanos para poder encontrar la veta y posteriormente extraer la roca. Luego de una explotación continua durante más de 30 años, los especialistas, prácticamente todas familias extensas que han mantenido esta tradición productiva, excavaron o excavan en la actualidad entre 2 mts y 2.70 mts de profundidad y se extienden más de 59 mts de longitud. En planta, estas excavaciones presentan formas de medio círculo o simplemente son irregulares. La dimensión de tales alteraciones culturales al paisaje puede ser observadas en las imágenes satelitales desde google earth, es decir, que una vez conociendo el proceso de extracción no es difícil detectar y entender este tipo de alteraciones en el medio natural.

Por su parte, en la localidad de Japacurío la extracción de materia prima se percibe por una falta de vegetación que presentan los afloramientos rocosos de donde se extrae la materia prima y por una serie de cortes regulares sobre la roca.

Asociados con los afloramientos de donde se está extrayendo la materia prima, están distribuidas las macro lascas y las lascas grandes (mayores a 25

cm y 15 cm. de largo) resultado del trabajo de desprender los primeros y segundos bloques.

Dentro de las minas, en ambos casos bajo estudio, pueden observarse los desechos del trabajo necesario para obtener las llamadas preformas; esta actividad crea su propio espacio o área de actividad, que de manera general se puede definir por la presencia de lascas medianas (10 cm. de largo en promedio), distribuidas de manera semicircular con un radio de un metro en promedio. Cabe señalar sin embargo, que estas áreas son “efímeras” pues se forman durante una o dos jornadas de trabajo, por lo que sería difícil identificarlas en un contexto arqueológico.

Debido a las características particulares del Bajío, las características geomorfológicas resultan favorables para la producción intensiva de los artefactos líticos de molienda. Al respecto, las dos localidades estudiadas tienen en común estar ubicadas a no más de 1500 m, con respecto al lugar de obtención de la materia prima.

El tipo de roca usada, en los dos casos estudiados, es de origen ígneo, pero las variaciones en sus génesis les confieren características físicas y químicas que las identifican precisamente con un proceso de formación particular, lo cual permite determinar la procedencia de este tipo de artefactos.

Con respecto a la segunda súper área de actividad, es decir la vivienda en donde encontramos áreas para la manufactura, el almacenamiento, el mantenimiento y la “fabricación” de las herramientas, el tipo de huella o registro que dejan estas actividades, suele ser algo difícil de detectar debido a que en el interior de estos espacios las lascas, uno de los principales residuos de manufactura, se reutilizan ya sea para la construcción de las viviendas, para el relleno de las calles o incluso el propio relleno de los establos donde están los animales. Es decir, hay indicadores de las actividades desarrolladas en una vivienda, pero no de las áreas de actividad específicas de la manufactura. En otras palabras, se puede identificar una macro área de actividad, pero es difícil detectar las áreas de actividad que la constituyen.

Dentro de la vivienda, las áreas de basureros son casi inexistentes. En los casos en que se pudo determinar un lugar utilizado como basurero, éste

siempre presentaba una perturbación debido al reúso de lascas antes descritos. Por otra parte, fuera de la vivienda sí fue factible la identificación de basurero debido al reúso de las lascas.

Pero lo que vale la pena resaltar, es que los talleres se encuentran localizados en los patios y nunca en el interior de las áreas habitacionales, o de cocinas; es decir, la constante son las áreas de manufactura en el patio. Una posibilidad de detección de áreas de actividad específicas, sobre todo las de manufactura, es la alteración de la composición química de los pisos en el patio, la cual se produce por la incorporación de microlascas y polvo de lasca en el suelo en donde se realiza la actividad de manufactura.

Por ejemplo, si nos encontramos con un suelo que nos presenta las características de un vertisol, como el que es común en la localidad de El Tlacuache, se podría determinar si existía o no un área de producción de artefactos líticos por una concentración “anómala” de sílice, un elemento químico con el que están compuestas el tipo de roca (basáltica y ultramáfica) que se usa como materia prima.

CAPÍTULO 5 UN EJERCICIO DE ANÁLISIS DE PROCEDENCIA