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4. C APÍTULO C UARTO D ISCUSIÓN G ENERAL

4.3. CONSIDERACIONES FINALES

Los valores de intercambio gaseoso y de potencial hídrico observados y descritos a lo largo del capítulo 2 y 3 demuestran que las dos disponibilidades hídricas eran deficitarias, por lo que la denominación disponibilidad hídrica media (MEDIUM WATER AVAILABILITY) empleada a lo largo de todo el documento no es acertada. Si bien los efectos observados no se corresponden con los que resultarían de someter las plantas a una disponibilidad hídrica media, se ha decidido mantener la terminología, ya que el objetivo de la tesis no era estudiar el efecto de la disponibilidad hídrica en sí misma, si no estudiar si la respuesta a la frecuencia de riego y al patrón de distribución de agua en el suelo era distinta en función de la cantidad de agua aportada. Aún siendo dos regímenes de riego deficitarios, las diferencias observadas en los niveles de intercambio gaseoso en la figura 2.1 del capítulo 2 y en las relaciones del capítulo 3, tuvieron repercusión desde el punto de vista agronómico. En la Tabla 4.4 y Tabla 4.5 se resumen las medias de algunos estimadores de desarrollo vegetativo, productivo y composición básica del mosto para cada una de las disponibilidades hídricas durante 2006, año en el que se estudiaron las relaciones del intercambio gaseoso.

Tabla 4.4 Comparación del desarrollo vegetativo y productivo en 2006 en ambas situaciones de

disponibilidad hídrica.

Año de estudio sarmiento (g) Peso medio LAI (m2 m-1) Rdto (kg m-1) Peso de baya (g)

2006 LOW WA: 20% ETO 38.35 2.98 2.72 86.04

MED WA: 40% ETO 43.95 3.55 3.59 100.81

p<0.1 p<0.1 p<0.05 p<0.001

Incrementos medios por pasar del 20% ETo al 40%

de la ETo 15% 19% 32% 17%

Tabla 4.5 Comparación del la composición básica del mosto en 2006 en ambas situaciones de

disponibilidad hídrica.

Año de estudio TSS (ºBrix) pH Acidez (g AT L-1) 2006 LOW WA: 20% ETO 27.09 3.50 4.47 MED WA: 40% ETO 26.72 3.56 4.80

Discusión General

De los datos de la Tabla 4.4 se deduce que si bien las dos cantidades de agua aportada fueron insuficientes para compensar las necesidades del cultivo y mantuvieron niveles de estrés elevados en todos los tratamientos, se produjeron importantes diferencias en el comportamiento agronómico entre las dos disponibilidades hídricas. Los incrementos medios observados en 2006 en el desarrollo vegetativo y componentes de rendimiento (Tabla 4.4) por el hecho de pasar de aportar del 20% al 40% de la ETO, se corresponden con el incremento medio del 22% de la tasa de asimilación neta frente al mismo nivel de potencial foliar por pasar de regar con el 20% al 40% de la ETO (resultado derivado de las ecuaciones presentadas en la Fig. 3.3 y Fig. 3.4 para el intervalo de valores observados de potencial hídrico foliar de -0.9 a -1.7 MPa). Así mismo, el incremento medio de la tasa de asimilación neta del 23% frente al mismo nivel de potencial hídrico foliar observado entre las plantas 2d y 4d en condiciones de disponibilidad hídrica baja (resultado derivado de las ecuaciones presentadas en la Fig. 3.3 para el intervalo de valores observados de potencial hídrico foliar de -0.9 a -1.7 MPa) se corresponde con el incremento de rendimiento del 23% obtenido ese año. Por tanto, existe una correspondencia clara entre los datos derivados del estudio de la fisiología a nivel de hoja y los resultados agronómicos.

Los resultados presentados en los capítulos 2 y 3 respaldan los resultados agronómicos obtenidos en el capítulo 1 en los años 2004 y 2006 a pesar de que en el capítulo 2 y 3 sólo se analizan los datos correspondientes a la campaña 2006, ya que fue el año en el que se realizó un seguimiento más exhaustivo de la fisiología teniendo en cuenta el tiempo transcurrido desde el ultimo riego. En el año 2003, la juventud de las plantas y la irregularidad en su grado formación junto con la alta demanda evaporativa pudo influir en que las diferencias no fueran significativas. En 2005, la escasa pluviometría en invierno y la alta demanda evaporativa pudo hacer que las condiciones de estrés de los tratamientos fueran incluso más acusadas, con lo que posiblemente las respuestas se atenuaron, tal y como ha sido reflejado en otros trabajos (Smart et al. 1974; Van Leeuwen et al. 2009). En el caso de la disponibilidad hídrica baja (20% ETO), el análisis del comportamiento fisiológico confirma que el mayor rendimiento de las plantas 4d con

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respecto a las plantas 2d se produjo porque las plantas regadas cada 2 días experimentaron mayores niveles de estrés y menores niveles de intercambio gaseoso que los tratamientos regados cada 4 días. En el caso de la disponibilidad hídrica media (40% ETO) la frecuencia de riego afectó a la superficie foliar (el LAI fue superior para las plantas 2d en 2004 y 2006), pero no al rendimiento. Esto también se ha explicado por el comportamiento fisiológico: las plantas 2d presentaban niveles de intercambio gaseoso más estables lo que podría explicar el mayor LAI, pero las diferencias no son tan grandes como para justificar incrementos de rendimiento ya que las plantas 4d presentaban mayores niveles de intercambio gaseoso que las plantas 2d el día después de haber sido regadas, y menores que las plantas 2d cuando llevaban tres días sin regarse, compensándose los efectos. Sin embargo, las plantas regadas cada 4 días mostraron una menor aclimatación al estrés, y al final de ciclo sufrieron una disminución en su capacidad fotosintética. Esto puede hacer pensar que en nuestro suelo, si se hubieran ensayado frecuencias más alejadas, una frecuencia de riego menor de cada 4 días sí que podría haber afectado negativamente al resultado agronómico.

En nuestro ensayo el efecto del patrón de distribución de agua en el suelo fue menor. Posiblemente, el diseño experimental convencional con tres repeticiones no ha sido capaz de detectar los efectos producidos. No obstante, cuando hubo diferencias significativas entre los estimadores estudiados fueron a favor de los tratamientos con goteros a 0,6m. Aunque en nuestro tipo de suelo el efecto en el comportamiento agronómico y fisiológico del cv. Syrah no haya sido muy importante, es posible que en otro tipo de suelo, con texturas más ligeras, los efectos hubieran sido mayores.

En las condiciones del ensayo, no se produjeron cambios en la composición básica del mosto por el hecho de incrementar la disponibilidad hídrica (Tabla 4.5), al igual que no se observó ningún efecto de la frecuencia de riego ni del patrón de distribución de agua sobre la composición básica del mosto (Table 1.4).

Discusión General

Los resultados obtenidos apuntan a que en determinados tipos de suelos, la frecuencia de riego y el patrón de distribución de agua pueden tener una influencia grande en el comportamiento fisiológico y agronómico del cultivo, y por tanto en la eficiencia del uso del agua de riego. Dado que el agua es un recurso escaso, deberían ser factores tenidos en cuenta a la hora de realizar los diseños de las instalaciones e implementar las estrategias de riego.

Según los resultados obtenidos en la presente tesis, en condiciones de demanda evaporativa muy elevada y en el caso de baja disponibilidad hídrica, las frecuencias de riego muy altas deberían ser evitadas en suelos arcillosos, porque los riegos son menos efectivos ya que no se humedece un perfil de suelo suficiente y se incrementan las perdidas por evaporación. En el caso de disponibilidad hídrica media, las decisiones podrían tomarse considerando otros factores como el diseño del riego, los costes operativos, etc., aunque en principio parecen más favorables las frecuencias altas para evitar envejecimientos prematuros de las hojas ligados a un mayor estrés hídrico por no haberse aclimatado.

Además de estas consideraciones, en la presente tesis se ha alcanzado uno de los objetivos planteados en cuanto a determinar qué estrategia de riego era la más adecuada en el viñedo comercial en el que se ubicó el ensayo. Sin embargo, lo realmente relevante es si a partir de los resultados obtenidos se puede proponer una metodología que ayude a establecer la estrategia de riego más adecuada en otros viñedos.

En nuestro caso, el estudio del intercambio gaseoso a nivel de hoja ha explicado los comportamientos agronómicos observados y con sólo un año de datos ha permitido conocer qué frecuencia de riego era la más adecuada.

El estudio del intercambio gaseoso a nivel de hoja se realiza en momentos concretos del día (en nuestro caso a media mañana, mediodía y tarde), y en un solo tipo de hojas (hojas totalmente desarrolladas, expuestas y del tercio inferior del canopy). Existen

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grandes diferencias en la integral de asimilación neta a lo largo del día entre hojas que ocupan distintas partes del canopy, fundamentalmente ligadas a diferencias en la radiación fotosintéticamente activa (PAR) acumulada a lo largo del día (Escalona et al. 2003a). Por esta razón, diversos autores han encontrado poca correspondencia entre el intercambio gaseoso a nivel de hoja y el balance de carbono a nivel de planta completa (Poni et al. 2009; Tomás et al. 2012). Sin embargo, se ha descrito que esta correspondencia aumenta en situaciones de estrés severo como la de nuestro ensayo (Flexas et al. 2010; Medrano et al. 2012; Tomas et al. 2012), lo que explicaría que en nuestro caso los datos agronómicos sí se hayan visto explicados por el estudio fisiológico a nivel de hoja.

Dado que en nuestras condiciones de viticultura es común que se produzcan situaciones de estrés severo a lo largo del verano, el estudio de la fisiología a nivel de hoja podría ser una herramienta sencilla que permitiría ayudar a definir las estrategias de riego a nivel comercial, quizá no tanto para definir la dosis de riego, para lo cual existen otros sistemas, como para una vez definida la dosis, decidir la forma de aplicarla (en particular, con qué frecuencia) para qué el riego sea efectivo, y las plantas maximicen su WUEi. En este sentido, se ha visto que sería interesante conseguir que las plantas desarrollen mecanismos de aclimatación frente al estrés para mejorar la WUEi y protegerse frente a posibles sequías prolongadas. Por tanto, desde el punto de vista comercial, sería mejor aplicar cantidades de agua pequeñas de forma frecuente siempre que cada riego sea efectivo.