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Consideraciones sobre el posicionamiento de los puntos de calibración

5. Solución integrada

5.1 Descripción de la solución integrada Despliegue de celdas, mapa radio y

5.1.4 Consideraciones sobre el posicionamiento de los puntos de calibración

Con respecto a los puntos de calibración, se parte con mayor desventaja que en el anterior caso de distribución de las REP, ya que no solamente se debe decidir dónde ubicarlos, sino que también hay que buscar alguna forma para concretar cuántos de ellos deben emplearse. En este caso, además, no se pueden tomar como base de partida las investigaciones realizadas para la distribución las entidades emisoras, ya que el objetivo buscado es completamente diferente. Para ubicar los puntos de calibración, el objetivo de partida sería conocer cuáles son las posiciones idóneas para detectar las variaciones que se producen en la señal de radio, y que pueden afectar a los valores almacenados para los puntos de referencia pertenecientes al mapa radio.

5.1.4.1 Respecto de su ubicación.

Obviamente, una primera regla a observar es la de que los puntos de calibración se ubiquen dentro de la zona cubierta por el mapa radio, es decir, en el entorno de interior donde se realizarán los posicionamientos (esta misma restricción no tiene por qué ser aplicable a la ubicación de las estaciones emisoras).

Convendría, así mismo, identificar las localizaciones donde los cambios se pueden producir con una mayor frecuencia, si fuera posible.

En el § 4, donde se estudió el proceso de autocalibración, se empleó como patrón de distribución de los puntos de calibración una distribución hexagonal.

Por otro lado, tal como se vio anteriormente en esta misma sección, la cota ideal para posicionar los puntos de calibración se encuentra a la misma altura en la que previsiblemente se van a encontrar tanto los terminales en posicionamiento, como a la que se habrán tomado las medidas de los puntos de referencia del mapa radio.

En el mundo real, ambos condicionantes son difíciles de aplicar simultáneamente y, por tanto, habrá que optar por dar mayor importancia a uno u otro. Lo más probable es que el peso en un despliegue real recaiga en el segundo de ellos, primando la posibilidad de colocarlos de forma adecuada en el entorno, sobre utilización de una distribución geométrica regular. Eso hace pensar que los puntos de calibración se ubicarán normalmente en paredes, soportes camuflados, etc, a una altura de aproximadamente 1,5 m.

En cualquier caso, para el trabajo que nos ocupa, se supondrá que estas limitaciones se pueden salvar de forma satisfactoria por cualquier método, y los puntos de calibración serán ubicados buscando el mejor emplazamiento para los mismos, sin tener en cuenta esas limitaciones previsibles en los despliegues reales.

Con independencia de su colocación, el método propuesto es igualmente válido en el caso de que, en lugar de una distribución hexagonal regular, haya una distribución irregular de la forma que sea de los puntos de calibración. Según lo visto en el § 4, no existen restricciones que exijan simetrías entre los cuatro planos de calibración implicados en el algoritmo de recalibración.

Como se ha indicado anteriormente, otro condicionante en un despliegue real, es que los puntos de calibración estén constantemente conectados a la red eléctrica o a una fuente de alimentación. Debe tenerse presente que éstos no son otra cosa que teléfonos móviles o dispositivos receptores Wi-Fi que necesitarán estar en permanente comunicación con el servidor donde se lleve a cabo el proceso de autocalibración, lo cual parece descartar el uso de cualquier tipo de batería para alimentarlos.

Por tanto, las siguientes consideraciones deberían ser tenidas en cuenta, a la hora de desplegar los puntos de calibración.

 Distribución en base a un patrón regular. El objetivo perseguido es que el número de puntos de referencia cubiertos en cada recalibración sea más o menos el mismo cada vez que se produce una de ellas. Como los puntos de referencia del mapa radio están distribuidos en forma de rejilla cuadrada o rectangular, una distribución regular de los puntos de calibración será la ideal.

 Ubicarlos preferiblemente en paredes, donde se puedan colocar a una altura adecuada sin añadir obstáculos al entorno, y donde la conexión eléctrica sea también fácil de proporcionar.

 En pasillos anchos, o en salas grandes, es decir, solamente en aquellos lugares donde pueda valer la pena llevar a cabo el proceso de autocalibración. Cuanto más grande el espacio, más probable que se produzca algún cambio dentro de él y, probablemente también, mayor área afectada por el cambio.

5.1.4.2 Respecto de su número.

En relación al número de puntos de calibración a desplegar, de entrada podemos pensar en una regla que parece la más obvia: cuanto más puntos desplegados, mejor. Introducir muchos elementos de calibración implica que el área del mapa radio afectada por cada autocalibración sea pequeña, y avanzando en esa dirección se puede lograr una mejor aproximación entre las áreas de las autocalibraciones y las áreas afectadas por los cambios reales de la señal. Sin embargo, una mínima reflexión invita a introducir limitaciones en el número máximo de puntos de calibración a emplear, que matizan esa primera apreciación.

Una primera limitación a contemplar es el posible coste, tanto inicial como operativo, si tenemos en cuenta que cada punto de calibración será un terminal móvil o Wi-Fi básico, que debe ser capaz de estar registrando con una periodicidad muy corta las medidas de potencia recibidas y que, cuando procede por exceder los umbrales prefijados, debe reportarlas al servidor de localización.

Otra posible limitación está relacionada con el hecho de que los puntos de calibración son elementos físicos que hay que ubicar de alguna forma en el escenario para el que dan servicio. Una densidad alta podría ser contraproducente, al menos, para la estética del entorno.

Adicionalmente, se presenta otra posible limitación, en relación con la complejidad que pueda conllevar el mantener el sistema calibrado, si el número de puntos de calibración es muy elevado. Por cada uno de los M puntos desplegados, hay que ejecutar el algoritmo en relación a las N estaciones que se estén recibiendo y que aparezcan en el mapa radio. Por tanto, si se realiza un despliegue con numerosos puntos de calibración, hay que prever la necesidad de disponer de capacidad de computación para abordar muchos procesos de autocalibración en paralelo, y también la posibilidad de que múltiples algoritmos de recalibración necesiten ejecutarse de forma concurrente. Según se indicó, los algoritmos deben ejecutarse secuencialmente, pero debe evitarse llegar a tiempos de espera excesivos para llevar a cabo las autocalibraciones. Estos tiempos deberían estar en línea de los calculados en la § 4.1.1.

Podría pensarse en una proporción de puntos de calibración en función de los puntos de referencia, en forma de ratio máximo. Por ejemplo, máximo un punto de calibración por cada 25 ó 50 puntos de referencia. También debería establecerse un ratio mínimo, que debería depender tanto de la superficie cubierta, como del número de REPs presentes en la misma. Por ejemplo, mínimo 2 puntos de calibración por cada REP, y un punto de calibración mínimo por cada 100 m2.

Identificar estos posibles ratios, tanto a nivel de mínimos como de máximos, son posibles tareas para trabajos futuros que ahondaran es esta línea de investigación.

Establecer claramente los criterios que se han de cumplir, en forma de indicadores de prestaciones clave en el sistema, como pueda ser la rapidez de la recalibración, la tolerancia del sistema al error, etc, es el paso inicial que ha de conducir a establecer todas estas reglas de cálculo.

5.2 Verificación del despliegue efectivo de las celdas y el