De hecho, todo cuanto llevamos dicho hasta ahora fundamentalmente como variables a tener en cuenta en la interpretación de un Tema Astral los Cuadrantes, las Casas y los Planetas.
Manejando estas variables citadas hemos estudiado al sujeto desde tres ángulos diferentes:
a Estructura básica Biológico-Temperamental. b Estudios de sus frustraciones profundas. c Mecanismos de Defensa Psicológica.
Pocas han sido por tanto las alusiones que hemos hecho al respecto al valor o interpretación de los Signos los cuales son desde luego la parte más profunda de la Carta.
Hemos citado al hablar en el Capítulo VII del valor entre lo Complementario por una parte y lo Opuesto por otra y hemos visto que en definitiva Plenitud significa Equilibrio en su sentido más profundo. El Ser Humano Total sería en definitiva aquel que hubiera conseguido armonizar los impulsos profundos que laten en el Ser Humano y que, de alguna manera, pueden aparecer como contrapuestos. Es difícil «entender» un Signo sin asociarlo a su opuesto y por tanto vamos a comentar la esencia de los Signos por pares.
Aries-Libra. En todo Ser Humano subyace una profunda necesidad de independencia, de actuar por sí mismo, de dar salida a sus respuestas espontáneas, valores todos ellos asociables al Signo de Aries. Pero al mismo tiempo, todo Ser Humano lleva un Instinto participativo, una necesidad de comprender y de sentirse comprendido, una sed participativa que le obliga a una comprensión armónica y equilibrada del «otro», características que quedan asumidas por el Signo de Libra. Independencia-Participación, Espontaneidad- Equilibrio, Acción-Razón y la armonía entre esos valores contrapuestos son los que señalan la línea Aries-Libra.
Tauro-Escorpio. Existe en todo Ser Humano el reflejo de construirse una coraza protectora, de conjugar el verbo «tener» de forma que el Ser Humano pueda sentirse protegido y tranquilo dentro de su castillo protector. Pero subyace en el Ser Humano una sed de entrega afectiva, una necesidad de fundirse en el otro, de penetrarlo para convertirse en afectivamente indispensable, vivencias todas ellas correspondientes al apasionado Escorpio. Tenemos ahí, entre Tauro y Escorpio la necesidad de armonizar Instinto de Conservación, Capacidad de Sacrificio, Posesión con Entrega, Conservadurismo con Apertura y de una forma simplificada y no muy válida lo que se entiende como egoísmo-generosidad.
Géminis-Sagitario. Es propia del Ser Humano esa curiosidad exploratoria que le lleva a recoger Información de todo lo que constituye su entorno, esté constituido ese entorno por personas o cosas; el Ser Humano tiene un fuerte impulso de Curiosidad de Exploración. Pero para que esa exploración no se diluya en un estéril «ir de flor en flor» es preciso que el Ser Humano movilice una capacidad de Síntesis, de resumir lo Informado que se alimenta desde fuera en una Síntesis propia que se elabora desde dentro. Así pues Géminis- Sagitario propicia el equilibrio entre Información y Síntesis, Entorno y Yo, Normas Sociales y Ética personal, y de alguna manera Curiosidad y Sabiduría. Cáncer-Capricornio. Existe en el Ser Humano un inevitable impulso en cuanto a sentirse aceptado y acogido, en cuanto a romper esa coraza de incomunicación que los demás puedan tener hacia nosotros y penetrar en su núcleo afectivo. Pero existe también el impulso de «crecer», de Ser por nosotros mismos, de sentir que somos «nuestros» y que lo que tenemos no es el resultado de una dádiva generosa sino la culminación de nuestro propio esfuerzo. Cáncer-Capricornio representan la dualidad entre Cobijo-Auto- suficiencia, Abandono en lo Amable-Esfuerzo.
Leo-Acuario. El liderazgo, la dulce tentación de que se nos admire y se nos observe como algo que destaca, el secreto deseo de deslumbrar y mandar subyace a veces disfrazado entre temores e inseguridades en todo Ser Humano. Pero subyace también un profundo deseo de libertad que nos libere de toda responsabilidad; no siempre mienten los políticos cuando afirman esperar con ansiedad un retiro de la vida pública que les permita «ser uno más». Y es que en el fondo el líder tiene siempre una pesada carga, 'y un fuerte peso de soledad que de alguna manera necesita contrapesar. Responsabilidad-Independencia, Soledad-Compañía, Individualidad-Fusión son los impulsos opuestos y compensadores entre sí que representan Leo y Acuario.
Virgo-Piscis. El hacer las cosas bien, el fatigante esfuerzo de comprobarse a sí mismo a través de la meticulosa perfección de lo que hacemos, el medirmos a nosotros a través de lo que a su vez es concreto y medible es un impulso inherente al Ser Humano, como lo es la necesidad ya citada de un «Dolce farniente» tanto físico como emocional; dejar de actuar para aprender a abandonamos, dejar de exigirnos para buscar el reposo como mejor recompensa, dejar de comprimirnos para dejamos fluir, pasar de la lógica razonadora a la percepción sensitiva, pasar de lo concreto y medible a lo trascendente y etéreo son exigencias que nacen cada una de su opuesta y que se sintetizan en la contradicción entre Virgo y Piscis.
Hablamos antes del Hombre Total que sería aquel que ha conseguido la Plenitud dentro de la cual y de forma armónica esos impulsos internos aparentemente opuestos se convierten en aliados. Así por ejemplo, y volviendo a nuestro personaje de la Figura 18, la cuadratura entre Plutón y Urano por una parte y el Sol por otra nos indican tres cosas: En primer lugar nos señalan cómo la energía básica del sujeto se encuentra inmersa en una situación de ahogo y de rebelión interior. En segundo lugar, esa pugna interna se desarrolla
en una experiencia vital que va desde la Casa 2 a la 5; y vemos cómo la necesidad de liderazgo propia de la Casa 5 entra en conflicto con la necesidad de sentirse replegado y protegido. Pero esa experiencia a su vez provoca un conflicto entre los contenidos de Virgo y Sagitario; a través de su experiencia vital y de su agobio, esta persona tendrá que convertir, si quiere madurar, en compatibles la prudencia razonadora de Virgo con el idealismo de Sagitario; tendrá que resolver el hecho de medirse a sí mismo en función de lo que hace, con la despreocupación hacia sí mismo y la entrega adulta y plena hacia los otros.
Esos tres planos se observan también en la cuadratura entre Neptuno y Satumo por un lado y Luna y Marte por el otro. Como consecuencia de esa cuadratura la persona se siente desdibujada y bloqueada tanto en su imagen de sí mismo como en su capacidad concreta de acción. Pero ese bloqueo y ese freno se manifestarán en la experiencia vital de la Casa 4 a la 7 en la que entran en pugna las vivencias emocionales de la Casa 4 con la relación objetiva y equilibrada de la Casa 7; la subjetividad en su relación con los otros es la dificultad que se nos aparece en esta cuadratura. Y como consecuencia de lo dicho la persona al madurar tendrá que armonizar los impulsos apasionados de Escorpio que le empujan a una «entrega» con la «libertad» que emerge de Acuario; entregarse sin dejar de ser libre o ser libre sin dejar por ello de «darse» es la exigencia que le plantea en su nivel más profundo la cuadratura que estudiamos.