• No se han encontrado resultados

Consideraciones sobre el territorio y la producción del espacio

Como lo afirman Montañez y Delgado (1997), espacio y territorio no constituyen conceptos absolutos, neutros, ni desprovistos de contenido, sino que son expresiones de la espacialización del poder y de las relaciones de cooperación o de conflicto que de ellas se derivan. Sin embargo, la lógica cartesiana genera que estos conceptos se consideren

receptáculos con existencia propia e independiente, contenedores o escenarios inmóviles y permanentes de las relaciones sociales y, por lo tanto, desprovistos de significado y significancia sociopolítica, lo cual da licencia para que tales conceptos se tomen como sinónimos.

Antes de profundizar en el tema del territorio es fundamental considerar lo que se entiende como espacio geográfico. Al respecto, Montañez (1997) toma como referencia a Milton Santos (1997) para recuperar la concepción de espacio como conjunto indisociable de objetos y de sistemas de acciones. Sin embargo, la intención es evidenciar al espacio y al suelo en sí como elementos de contradicción y conflicto; por ello es pertinente abordar la teoría de Lefebvre (1974) sobre lo que llama ‘espacio abstracto’; es decir, aquel espacio de poder, instrumental y asumido acríticamente, homogéneo en apariencia, que es instituido por

51 el Estado para permitir la dominación territorial, dejando beneficios a unos y a la vez segregando a otros.

El territorio puede entenderse como una extensión delimitada en la que convergen elementos como relaciones de poder o posesión, soberanía, propiedad o vigilancia, control, prácticas de apropiación y ciertas expresiones materiales o simbólicas, es decir que incluye manifestaciones menos tangibles como proyectar identidad, dibujarlo, nombrarlo o representarlo (Granero, 2017). Es importante tener en cuenta las escalas global, nacional, regional y local en las que ocurren la dinámica política, los intereses y los conflictos por y en el territorio, y reparar en las tensiones entre las distintas escalas (Montañez y Delgado, 1997).

Asimismo, se define la territorialidad como el grado de control de una determinada porción de espacio geográfico por una persona, un grupo social, un grupo étnico, una compañía multinacional, un Estado o un bloque de Estados (Montañez, 1997). También se señala que la territorialidad es la acción que consolida la pertenencia y el desarrollo de identidad de un Estado o de una persona sobre un espacio, se trata del nivel de dominio y de poder que es posible ejercer sobre el mismo, “se asocia con apropiación, con identidad y afectividad espacial, se combina definiendo territorios apropiados: de derecho, de hecho y afectivamente” (Montañez, 1998, p.127).

La presencia e importancia del Estado en la configuración política del territorio se concreta en institucionalidad (normas, instituciones) y políticas públicas. Por medio de éstas, el Estado garantiza el control sobre el territorio y su población, otorgando derechos y obligaciones que son aceptados, negociados o confrontados por la ciudadanía. Asimismo, los procesos y dinámicas de distinto orden establecidos a partir de políticas públicas determinan quiénes, cuándo y cómo se realiza apropiación del territorio, de sus recursos, etc. Dicho control se realiza directamente por medio de planes e instituciones específicas o de

52 actores (empresas, organizaciones no gubernamentales, asociaciones ciudadanas) a quienes se ha cedido su manejo, aprovechamiento y control.

En complemento, Sosa (2012) hace evidente la importancia del aspecto biofísico a la hora de entender el territorio. La acción humana también tiende a transformar el medio natural al apropiarse de un territorio y reivindicar el acceso, control y uso de las condiciones de producción, pero los recursos naturales de un espacio determinado tienen valor únicamente en función de una sociedad, en una época y con unas técnicas de producción determinadas (Sosa, 2012). Así la autora visibiliza al hombre por medio de su actividad espacial, pues afirma que la relación de una población con su espacio se concreta en dinámicas territoriales que generan cambios de distinto orden y escala en el espacio. Por ello, las fronteras no son definidas por las características biofísicas, sino por los procesos mediante los cuales los actores sociales transforman e intervienen el territorio, definiéndolo y delimitándolo.

Entonces, no hay sociedad que no cuente con un territorio, pues constituye parte esencial de su patrimonio y refleja su evolución histórica. El territorio nace de la iniciativa humana y expresa el proyecto propio de cada sociedad, pero también es objeto de consumo como se verá en Lefevbre (1974), pues el espacio se ha convertido en mercancía por cuyo uso se paga un precio y del que pueden obtenerse unos beneficios. El espacio geográfico es un espacio funcional en el que cada componente se especializa en el desarrollo de funciones determinadas, ésta diversa funcionalidad territorial está basada en el principio de la división del trabajo y es responsable de las desiguales condiciones de vida y del acceso al bienestar de sus habitantes. Los desequilibrios territoriales y las desigualdades espaciales provocados por la distribución del desarrollo, la innovación y la riqueza permitirán comprender los problemas territoriales (Rodríguez, 2010).

53 En ese sentido, es pertinente para la investigación la reflexión sobre cómo se produce el espacio, para ello se retoma la teoría de Lefebvre (1974) sobre el espacio abstracto, que permite evidenciar la importancia que tiene el suelo como base del capitalismo moderno en su acepción de mercancía, y entendiendo que genera contradicciones y conflictos, por la riqueza que representa. El autor indica que el espacio está cargado de contradicciones; es homogéneo y fracturado a la vez y sólo puede ser articulado en forma de totalidad homogénea, gracias a la acción del poder político (del Estado), quien crea la fragmentación para controlarlo. Así, el espacio, y en concreto el suelo, es dominado por una estrategia global y por un poder único, al servicio del mercado y de la burguesía (Lefebvre, 1974).

Se trata de un espacio instrumentalizado, dominado y explotado, que se despliega dentro del mundo de la mercancía, lo que implica su acumulación, su cálculo e incluso su producción. El suelo es instrumentalizado, segregado y dominado por el Estado, que lo clasifica y lo ordena. Su importancia radica no sólo para la producción de productos agrícolas, también por los recursos y materias primas que se pueden extraer del subsuelo. Así como lo indica Montañez (1997), el territorio está ligado al Estado-nación, configura su riqueza y, en ese sentido, el suelo como recurso es parte fundamental de la estrategia política.

Lefebvre (1974) indica que el capitalismo se adueña del suelo y tiende a producirlo a través de la urbanización, auspiciada por el mercado mundial. Incluso surge la necesidad de “producir el suelo”dado que el espacio naturales escaso. Esto debido a que el capitalismo produce nuevas abundancias, con el fin de incentivar el consumo, pero al mismo tiempo se genera escasez de elementos naturales -usados como materias primas- que son imposibles de reproducir. Así es como el suelo se convierte en un bien escaso y costoso. Cabe mencionar que todo lo que se encarece tiene una relación estrecha con la Tierra: los recursos del suelo, del subsuelo y lo que depende de estos recursos: plantas, animales y energía, entre otros,

54 elementos que adquieren valor, ya que no es posible extraerlos directamente de la naturaleza y, en consecuencia, se vuelven productos en el escenario económico. Esto es fundamental que los estudiantes reflexionen sobre la importancia que tiene el suelo en términos de riqueza, dado que genera conflicto y da luces para entender el histórico conflicto armado en Colombia.

La escasez de espacio provoca la contradicción centralidad-periferia, pues aunque la disponibilidad de espacio físico del planeta es abundante, y a pesar de que la tecnología y la técnica moderna permiten construir lo que se desee en cualquier lugar, la intención es mantener la centralidad, pues es en la proximidad a los centros en donde se condensan las riquezas, los medios de acción, los conocimientos, la información, la cultura, además de contener la concentración de los poderes políticos, económicos y financieros. El hecho de que se mantenga la escasez del espacio en los centros es intencional, puesto que el precio del suelo allí puede valer más. Es así como las estrategias de organización del suelo se convierten en un elemento segregador, que motiva la dispersión de algunos sectores de la sociedad hacia las periferias.

La distribución de los bienes, en este caso del suelo, responde a un marco espacial nacional en favor de las necesidades de la industria, y de las elites políticas y económicas, lo que produce que se agudicen las desigualdades y las contradicciones entre clases, facilitando la aparición de violencia estructural.

En definitiva, para efectos de este proyecto de investigación, se entenderá el suelo como configuración del espacio inmerso en un territorio, controlado por un poder estatal o particular, y que debido a la lógica del mercado se transforma en valor de cambio, e implica que haya contradicciones y situaciones de conflicto debido a los intereses que hay sobre él, sobre su organización, explotación y aprovechamiento, así como otros conflictos derivados de la contradicción apropiación-organización.

55 3.3.1. Los usos del suelo y la organización espacial de la ciudad.

En este proyecto de investigación se trabajó el tercer elemento de la morfología de la ciudad, según Zarate (1992), es decir los usos de suelo, para hacer el análisis específico sobre los territorios y territorialidades que se pueden visibilizar en la localidad de Kennedy, así como la organización de la ciudad a partir de la política pública, para vislumbrar su relación con la generación y consolidación de violencia urbana. Cabe mencionar que los usos del suelo expresan las diferentes utilizaciones que se hacen del espacio en función de las necesidades y las actividades de la población que vive y trabaja en la ciudad, e incluso fuera de ella. Zárate (1992) hace una clasificación de usos de suelo sencilla y muy general, en que se distinguen los usos comerciales, industriales, residenciales, públicos y semipúblicos. Sin embargo, cada ciudad puede tener su propia clasificación debido a sus particularidades concretas.

Cabe señalar algunos aspectos generales de los usos de suelo que son importantes según Zárate (1992) para interpretar la ciudad: la movilidad y la densidad de la ocupación. Los usos de suelo son el elemento más dinámico y cambiante de la morfología urbana. Estos cambios son resultado de la acción de grupos de fuerza centrífuga y centrípeta, que se oponen entre sí. Las fuerzas centrífugas impulsan a ciertas funciones a salir del centro de la ciudad, trasladándose a la periferia. Las centrípetas retienen las funciones en el centro o lo atraen hacia él. De este modo, las áreas residenciales tienden a desplazarse hacia las zonas periféricas y lo mismo ocurre con las industrias. También el comercio tiende a ir hacia la periferia para satisfacer la demanda de la población que allí se ubica. Por el contrario, el comercio de calidad, las oficinas y las entidades de poder se siguen manteniendo en el centro.

Zárate (1992) afirma que en el paisaje urbano se ejercen operaciones para adecuarlo a las condiciones cambiantes de la vida moderna, impulsadas por razones de tipo estructural, pues

56 el envejecimiento del centro genera la desaparición de sus características principales e impulsa el vaciamiento de la población y deterioro de los edificios; razones de tipo económico, pues las perspectivas de conseguir una plusvalía del espacio del centro o de poder sacar mayor beneficio de las rentas de locales y viviendas motiva a los propietarios a abogar por la renovación de áreas centrales (Zárate, 1992).

Para el contexto de la investigación, es pertinente identificar como se ha establecido la organización del suelo desde la normativa, para dar cuenta de los usos de suelo presentes en Kennedy Central. El plan de ordenamiento territorial vigente en Bogotá (Decreto 190/04, art 336), se define el uso de suelo como la destinación asignada al suelo, de conformidad con las actividades que se puedan desarrollar. Además, se establece la existencia de unos ‘Usos Urbanos’ que requieren de una infraestructura urbana para su desarrollo. Según el POT, hay siete áreas de actividad mediante las cuales se establece la destinación del suelo para cada zona para que los estudiantes que participan en proyecto puedan problematizar su cotidianidad.

1. Área de Actividad Residencial, aquella que designa un suelo como lugar de habitación, proporcionando alojamiento permanente a las personas.

2. Área de Actividad Dotacional, que designa un suelo como lugar para la localización de los servicios necesarios para la vida urbana y para garantizar el recreo y esparcimiento de la población, independientemente de su carácter público o privado. Incluye equipamientos colectivos para instalaciones educativas, culturales, de salud, bienestar social, de culto; equipamientos deportivos y recreativos; y servicios urbanos básicos.

3. Área de Actividad Comercio y Servicios, aquella que designa un suelo para la localización de establecimientos que ofrecen bienes en diferentes escalas, así como servicios a empresas y personas.

57 4. Área de Actividad Central, aquella que designa el suelo del Centro Tradicional de la ciudad y de los núcleos fundacionales de los municipios anexados. Allí conviven usos de vivienda, comercio, servicios y dotacionales, configurando sectores específicos.

5. Área Urbana Integral, aquella que señala un determinado suelo urbano para proyectos urbanísticos que combinen zonas de vivienda, zonas de comercio y servicios, zonas de industria y zonas dotacionales.

6. Área de Actividad Industrial: Es aquella en la que se permite la localización de establecimientos dedicados a la producción, elaboración, fabricación, preparación, recuperación, reproducción, ensamblaje, construcción, reparación transformación, tratamiento, y manipulación de materias primas, para producir bienes o productos materiales.

7. Área de Actividad Minera: Son las áreas donde se encuentran las minas de materia prima, arcilla, arenas, recebos y en general los agregados pétreos, utilizados en la producción de materiales para la industria de la construcción.

Dada la complejidad y las múltiples entradas mediante las que se puede abordar el concepto de territorio, se decidió delimitar la intervención al aspecto del uso del suelo para poder desarrollar el tema de forma más concreta y precisa. Se escogió el uso de suelo porque en éste se evidencian características del espacio y del territorio, por ejemplo, aspectos como lo dinámico, cambiante, o lo flexible, o los intereses que están detrás de la misma movilidad que tiene la organización del suelo. Además, se aprovecha la morfología misma del sector,

58 3.3.2. Fragmentación de las ciudades y violencia urbana

Finalmente, para dar cuenta de la presencia de violencias en el territorio en que se realizó la intervención, es decir el espacio urbano, se pensó pertinente abordar el concepto de violencia urbana en específico, ya que esta tiene unas particularidades que la diferencian de la violencia rural. En primer lugar, hay que entender que las ciudades son segregadas, en parte debido a la separación que se da por la diferenciación de los usos de suelo y por la fragmentación del espacio que menciona Lefevbre (1974). Por ese motivo, en las ciudades se acumula la riqueza en ciertas zonas en detrimento de otras, generando desigualdad socio- espacial. Estas desigualdades son expresión de la violencia producida por la especulación inmobiliaria, los recortes o la falta de oportunidades para la juventud, entre otras causas.

Para Weber (1921) laciudad es un espacio de dominación no legítima, en el que el poder se impone, más allá de los actores y las acciones, por ejemplo, por el mercado y las situaciones de mercado, o bien por lógicas de inclusión o exclusión. Pero también porque los componentes centrales, detallados por ejemplo para la Ciudad de Occidente, en el campo económico, militar, de regulación de la propiedad, del gobierno local, no sólo son objeto de orden y obediencia, sino también de lucha y conflicto que puede ser violento.

Una de las causas fundamentales de los diferentes tipos de violencia urbana puede ser la pobreza, la exclusión de los mercados laborales, capitales o de tierras y las desigualdades sociales; estas son consideradas "causas radicales" de la violencia, pero también hay "causas inmediatas" como la falla de la gestión de los Estado o la corrupción institucional. Pero también la mala gestión urbanística y la falta de planificación de las ciudades puede conllevar a conflictos de territorio, económicos y sociales que pueden desembocar en violencia.

De acuerdo con Carrión (2008), la violencia urbana es una relación particular del conflicto social y, por lo tanto, una compleja construcción social y política que se cristaliza

59 en un territorio y en un tiempo específico, en este caso las ciudades, que al ser por naturaleza densas, reúnen la mayor diversidad posible de población en un territorio relativamente reducido, donde hay todo un entramado de relaciones y, en consecuencia, más probabilidades de potenciar los conflictos sociales, que si no son procesados de manera adecuada, pueden desembocar en hechos de violencia. Debido a la densidad y al tamaño de la aglomeración, se presenta la tendencia hacia la concentración de los diversos tipos de violencia, es decir una espacialización de la violencia urbana: una geografía de la violencia.

Es necesario aclarar que las violencias del campo tienen una naturaleza distinta a las que se presentan en la ciudad. Mientras en el campo la violencia va dirigida contra las personas, la familia y las tradiciones, en la ciudad los delitos más comunes son contra la propiedad; existen pandillas, luchas sindicales, hay vandalismo, invasiones, entre otros (Carrión 2008).

Carrión (2008) explica que los usos de suelo influyen de manera significativa en la producción de algunos tipos de violencias. Ciertas violencias tienen una relación directa con la organización espacial, pues hay una especialización delictiva acorde al uso del suelo. Los delitos más frecuentes tienen senderos y puntos claramente identificados y se los vincula con ciertos lugares de la centralidad urbana o con determinados espacios públicos. Esto supone la necesidad de acciones de seguridad por usos de suelo, una planificación urbana que reduzca las desigualdades, que se constituyan múltiples centralidades y que se reconozcan órdenes distintos (Carrión 2008). La localización diferenciada de la sociedad en el territorio, expresada en la segregación residencial, crea una violencia simbólica y real que se expresa en relaciones excluyentes entre los lugares asignados a la población de altos recursos económicos y a los de bajos recursos, convertidos en elementos centrales de la desigualdad. Una realidad tan heterogénea e inequitativa como la existente en el espacio urbano que segrega, lleva a incrementar la inseguridad por desigualdad e inequidad, debido

60 a que induce a la violencia. La segregación espacial crea barreras de diferenciación que conducen a la desigualdad y, por tanto -también- a la violencia.

61 CAPÍTULO IV

Análisis de la problemática de violencia en el territorio como posibilidad de enseñanza de la ciudadanía

En este capítulo se presenta el análisis de resultados y los hallazgos de la investigación afín con sus objetivos, con el propósito de comprender la espacialidad de la violencia urbana en la localidad de Kennedy, específicamente en la UPZ Kennedy Central, escuchando las voces de aquellos que habitan ese espacio y que tienen algún tipo de vínculo con el o los territorios en cuestión, en este caso los estudiantes del colegio Jaime Quijano Caballero, sobre criminalidad, índices de pobreza, cobertura de salud y educación, desempleo, entre otros factores, a fin de tener una visión completa de la violencia en diversas manifestaciones, teniendo en cuenta la tipología expuesta por Galtung (1985). A continuación, se presenta el cuadro metodológico que guía la recopilación de información:

Tabla 1 Matriz general de sistematización: ENSEÑANZA DEL TERRITORIO Y SU

RELACIÓN CON LA VIOLENCIA URBANA EN EL BARRIO KENNEDY CENTRAL PARA LA FORMACIÓN CIUDADANA.

Pregunta problema ¿Cómo enseñar la relación del territorio con la violencia urbana en el

Documento similar